lunes 7 de diciembre de 2009

Latinoamérica: La guerra que se viene. ¿Un nuevo Medio Oriente?

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

¿Suenan tambores de guerra en Latinoamérica? Definitivamente: sí. La amenaza es doble, y en un sentido novedosa: el militarismo estadounidense está en su punto máximo (factor ya conocido desde hace un siglo), a lo que se agrega una carrera armamentista en que han entrado los países de la región, lo cual sí es nuevo, desconocido en épocas pasadas. En relación a la presencia de la potencia del Norte, eso no es novedad.

Pero sí lo son las hipótesis de conflicto con posibilidades reales de consumación que empiezan a desarrollarse entre algunas naciones. Lo patético es que, en este segundo punto, ningún latinoamericano podría decir por qué sucede. Más aún: América Latina es, desde las guerras independentistas de principios del siglo XIX, una región relativamente libre de conflictos armados, por lo que una guerra en estos territorios no obedece, al menos en principio, a ninguna lógica histórica. Lo cual debería llevar a preguntar por las causas de una eventual conflagración. No hay dudas, entonces, que allí se juega alguna agenda oculta. Y más aún: una agenda que no se corresponde para nada con los intereses reales de las sociedades del área. Como dijo alguna vez el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “salvo Estados Unidos, ningún país tiene un proyecto consistente para la región. Aunque, claro está, ese proyecto no es precisamente el que necesitamos los latinoamericanos”. Se aplica cabalmente aquí aquello de “nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría”.

Si hay guerra, o sería una guerra popular de defensa de intereses nacionales contra una invasión de una potencia extra-regional (una invasión estadounidense) o, eventualmente, una guerra entre países vecinos, que no sería en modo alguno una guerra de los latinoamericanos. Sería, en todo caso, un enfrentamiento donde las poblaciones y sus dirigencias actuarían como piezas de un rompecabezas armado desde fuera. Y quien las movería no sería otra que la clase dirigente de la gran potencia del Norte –por supuesto, a través de la administración gubernamental de turno–, dueña y señora de lo que considera su patio trasero: los países al sur del Río Bravo.

Felizmente para los latinoamericanos, durante los alrededor de dos siglos de vida independiente terminada la colonia lusitano-española, fuera de la fratricida guerra del Paraguay que dejó sumido a este país en una miseria de la que no se pudo recuperar hasta el día de hoy, en términos generales no ha sido una constante la guerra entre Estados. Y los conflictos armados que se han dado –que, por supuesto, los hubo, como la guerra del Pacífico (entre Chile y Bolivia) o la guerra del Chaco (entre Bolivia y Paraguay)– no marcan a fuego la historia de la región como sí sucede, por ejemplo, en el continente africano, o en el Medio Oriente, regiones abatidas por las guerras interestatales que responden a las lógicas de dominación de potencias extra-regionales y donde las poblaciones locales sólo ponen muertos sobre muertos.

¿Se encamina Latinoamérica a alguno de estos escenarios de guerra interestatal? No está descartado.

Desde la puesta en práctica de la Doctrina Monroe –“América para los americanos”– todo el subcontinente latinoamericano fue el reservorio de materia prima y mano de obra barata para la expansión económica de Washington, así como un mercado cautivo para sus productos industriales. Eso no ha cambiado al día de hoy sino que, por el contrario, se va intensificando. Ante el no muy lejano agotamiento de las reservas petrolíferas propias y de otros puntos del planeta, contando además con que su modelo de producción y consumo se centra en forma escandalosa en el despilfarro de oro negro, a lo que se suma el también próximo agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ante la imperiosa necesidad de materias primas tomadas de la biodiversidad de las selvas tropicales que alimentan las industrias farmacéuticas y de la ingeniería genética y otros minerales cada vez más imprescindibles para las nuevas tecnologías que el imperio desarrolla, Latinoamérica aparece como el proveedor natural de todo esto en la lógica de dominación de la Casa Blanca. Petróleo, agua dulce y biodiversidad son los elementos que mueven la voracidad de la política exterior de Estados Unidos.

Lamentablemente para los latinoamericanos, esta zona es pródiga en todo ello. Por eso es que asistimos a una presencia militar estadounidense como nunca antes. Este nuevo reposicionamiento estratégico de bases militares estadounidenses por toda la región latinoamericana como no había pasado en el transcurso del siglo XX otorga a la potencia dominante una capacidad de acción casi absoluta. A partir de este rediseño, toda la zona al sur de su frontera es un virtual teatro de operaciones, y los diversos planes en juego –Puebla-Panamá y Mérida (para México y Centroamérica), Patriota (antes llamado Colombia, el principal punto de referencia en el subcontinente), Dignidad (para atender toda la región amazónica), la renacida IV Flota custodiando las aguas oceánicas– más la cohorte de instalaciones militares fijas que ha desplegado por la región, evidencian que Washington toma muy en serio a su patio trasero. Lo “toma en serio”, claro está, desde el punto de vista de su estrategia de control; es decir: se hace evidente que no está dispuesto a perderlo ni a tolerar molestos movimientos contestatarios que cuestionen su hegemonía.

Es claro, también, que todos estos dispositivos militares no son sólo parte de un mecanismo de control y espionaje: son operativos y están listos para actuar si las circunstancias lo requieren. Para eso necesita ir adentrándose más y más en territorios latinoamericanos, haciendo “natural” su presencia. Y es lo que justifica la otra faceta de la militarización: un ariete local que le permita sentirse dueño de la región. En esa lógica, ahí está Colombia, el nuevo matón del barrio, jugando el mismo papel que juega el Estado de Israel en el Medio Oriente. De la mano con ello van las hipótesis de guerras locales; de ahí que no es la primera vez que ya se dice que “comienzan a escucharse tambores de guerra”. Todo indicaría que algo se está preparando. Pero, como dijo el citado Premio Nobel, “no es precisamente lo que necesitamos los latinoamericanos”.

Podría decirse que el final del siglo XX y los inicios del XXI encuentran a las clases dirigentes latinoamericanas más unidas que en otros épocas. El proyecto del MERCOSUR aparece como la iniciativa integracionista más seria hasta el momento –más aún que el ALBA, lamentablemente– tras todos los años de desunión y desencuentros que signaron la historia regional. Con el liderazgo económico y político de Brasil ya afianzado en la zona, nada indicaría guerra en el horizonte. ¿Por qué, entonces, tantos aprestos bélicos? ¿Por qué esta militarización inusitada para el área, además de las bases estadounidenses propiamente dichas? ¿Por qué esta compra acelerada de armamentos de alta tecnología que se está dando?

Hay que ver bien lo que ello significa: hoy día ningún país de Latinoamérica deja de tener gobiernos “democráticos”, al menos para los moldes de la ideología dominante, que entiende “democracia” como un ejercicio puramente formal, basado casi con exclusividad en el voto cada cierto período de tiempo. Desde esos criterios –y salvo Cuba, según los mismos esquemas– toda el área goza de “democracias” políticas, habiéndose dejado en el pasado las dictaduras militares. Formalmente es así, pero el balance de poderes para el campo popular no ha variado un ápice. Sin gobiernos militares, las condiciones de vida de las grandes mayorías están peor que algunos años atrás. Hoy por hoy no se viven climas militares en el ámbito político; terminaron las guerras sucias contra los grupos insurgentes y las respectivas fuerzas armadas volvieron a sus cuarteles. La militarización, en todo caso, no viene desde dentro, con Doctrinas de Seguridad Nacional e hipótesis de enemigo interno, como en el acmé de la Guerra Fría. Ahora la militarización la impone el imperio en su nuevo diseño de geoestrategia hemisférica. Si suenan tambores de guerra, son los de Washington y sus tropas.

Pero los tiempos cambian, y luego del trauma de Vietnam el imperio ya no quiere desembarcar sus propios soldados. Si lo hace, es bajo otras circunstancias como en Irak y Afganistán, donde se libran otro tipo de guerra, basadas fundamentalmente en la capacidad técnica de control (que, dicho sea de paso, no asegura el triunfo final, tal como estamos viendo esta derrota en cámara lenta que va sufriendo Estados Unidos). De ahí la nueva parafernalia tecnológica en juego: guerras inteligentes, guerras electrónicas, mecanismos de espionaje hiper sofisticados. En todo caso en Latinoamérica se podría repetir el modelo del Medio Oriente: una potencia regional armada hasta los dientes (allá Israel, aquí Colombia), que juega el papel de gendarme de los intereses del país del Norte, evitando la masiva presencia directa de tropas estadounidenses en el terreno. Los muertos, de más está decirlo, los ponen las sociedades locales. Además, la antigua fórmula maquiavélica de “divide y reinarás” sigue absolutamente vigente y operativa. Las guerras –verdad vieja como el mundo– desunen, y alguien saca provecho de eso. Para el caso, no es otro que el proyecto de dominación imperialista el beneficiado, quizá con alguna oligarquía local que logre acomodarse al esquema.

Ahora bien, la militarización a que asistimos tiene características especiales, inéditas incluso: estamos ante un crecimiento de bases estadounidenses con tecnologías de punta como nunca, que sirven en principio para el control y el espionaje, y si fuera necesario, para el despliegue de fuerzas de intervención directa. Pero se ello se complementa con las nuevas hipótesis de conflicto que barren el área: hay un nuevo polo militar que crea desbalance regional, y se llama Colombia.

La verdadera amenaza a la paz en Latinoamérica no proviene del “militarista” y “castro-comunista” Hugo Chávez, como las usinas mediáticas de la derecha internacional quieren fijar en tanto matriz global de opinión. “Chávez llama a las armas”, “Tambores de guerra desde Venezuela” y artilugios por el estilo no son sino distractores que desenfocan el verdadero problema en ciernes. “Colombia debe tomar con toda seriedad la que constituye la más grave amenaza a su seguridad en más de siete décadas pues esta proviene de un Presidente que, además, es de formación militar. La razón es que cada vez son mayores las posibilidades de una provocación que puede ir desde un incidente fronterizo hasta un ataque contra instalaciones civiles o militares en Colombia”, pudo leerse en el editorial del periódico “El Tiempo”, de Bogotá, el pasado 15 de noviembre. Suena tan descabellado como la comunicación del otrora presidente estadounidense Ronald Reagan cuando aseguró que los sandinistas estaban listos para atacar Texas. ¿Qué hay detrás de todo este clima pre-bélico? –y sabemos que las guerras empiezan, ante todo, por la desinformación. Su primera víctima siempre es la verdad–. La posibilidad real y concreta de desatar guerras en la región está presente; guerras que sólo traerán más desgracias a los latinoamericanos que pondrán el cuerpo (los pobres, naturalmente, la población civil de a pie), guerras que hacen parte de la estrategia de control hemisférico de Washington, el verdadero beneficiado con estos eventuales conflictos. Guerras que, como comienzan a delinear las usinas mediáticas formadoras de la opinión pública, ya aparecen como hipótesis. ¿Marchamos inexorablemente hacia ellas?

En este nuevo rompecabezas regional, Colombia juega un papel clave. De ahí la necesidad para los poderes dominantes que Álvaro Uribe siga siendo su presidente. Quizá con un nuevo mandatario en las próximas elecciones el plan maestro no se alteraría, pero sí implicaría nuevas recomposiciones, por lo que para la lógica del imperio está bien un tercer período presidencial del actual jefe de Estado, con lo que se reafirma la hipocresía en juego, porque cuando de la reelección de Hugo Chávez se trata, la “prensa libre” del mundo pone el grito en el cielo, pero con el actual mandatario neogranadino, no.

Colombia es vital en este nuevo esquema militar de Washington por cuanto pasa a ser la principal avanzada de Estados Unidos en territorio latinoamericano, vital para controlar sus intereses. Sin dudas la oligarquía colombiana también se beneficia de esto, si no, no podría ceder su territorio de la manera casi indigna que lo hace (no hay que olvidar sus aspiraciones de siempre a controlar las reservas de hidrocarburos del lago de Maracaibo y las manipuladas pretensiones independentistas del estado Zulia, en Venezuela, en concordancia con esos intereses). ¿Qué puede esperarse de esta remilitarización que sufre el país sudamericano? Cualquier cosa. Por supuesto, lo que menos puede esperarse es un real combate a la producción de estupefacientes y a su tráfico; esa es una de las patas en que se asienta todo el complejo mecanismo del capitalismo mafioso que domina la escena a nivel mundial, con paraísos fiscales intocables y capital financiero transnacional marcando el ritmo. Pero en todo caso, amparándose en un discurso que pretendidamente combate al narcotráfico, la militarización en marcha puede disparar nuevas guerras locales, favorables en definitiva a la estrategia global de Washington y a sus aliados locales. Lo que el citado editorial dice puede ser un probable escenario en el mediano plazo.

Por lo pronto, y para hacer evidente lo antipopular y peligroso de la nueva situación que se va configurando en el continente, debe destacarse que el reciente acuerdo militar entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia –denominado en forma pomposa como “Acuerdo para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad”, pero que en realidad no es sino una base de operaciones estadounidense con absoluta impunidad y fuera de todo control colombiano– se suscribió en un marco de gran secretividad, a espaldas de toda formalidad democrática. De hecho, se firmó en un acto a puerta cerrada en la sede de la cancillería en Bogotá a las 7 de la mañana. Si se prefirió eso y no la masividad de un acto público con amplia presencia de la prensa, ello ya indica una actitud: se cede alegremente la soberanía nacional para una fuerza extranjera, pero se hace a escondidas.

Como dijera el ex canciller argentino Guido Di Tella: “relaciones carnales” con el big brother (eufemismo por decir en buen criollo: “bajada de pantalones”, con todo lo que conlleva la sexista metáfora en juego). Para muestra, véanse cualquiera de los artículos del acuerdo, por ejemplo, el número IV: “Acceso, uso y propiedad de las instalaciones y ubicaciones convenidas”: “Las autoridades de Colombia, sin cobro de alquiler ni costos parecidos, permitirán a Estados Unidos el acceso y uso de las instalaciones y ubicaciones convenidas y a las servidumbres y derechos de paso sobre bienes de propiedad de Colombia que sean necesarios para llevar a cabo las actividades dentro del marco del presente Acuerdo, incluida la construcción convenida”. O el número VI: “Pago de tarifas y otros cargos”: “Las aeronaves de Estado de Estados Unidos, cuando se encuentren en el territorio de Colombia, no estarán sujetas al pago de derechos, incluidos los de navegación aérea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa. Los buques de
Estado de Estados Unidos recibirán el mismo tratamiento y privilegios que los buques de guerra, y en consecuencia no estarán sujetos al pago de tasas de señalización marítima y fondeo. Estados Unidos pagará las tarifas establecidas en los puertos concesionados por los servicios solicitados y recibidos de las empresas comerciales. […]… de conformidad con el derecho consuetudinario internacional y la práctica, las aeronaves y buques de Estado de Estados Unidos no se someterán a abordaje e inspección”.

De acuerdo a ese convenio, la ahora nada soberana República de Colombia cede a las fuerzas estadounidenses el uso de siete puntos estratégicos de operaciones dentro de su territorio: Malambo, sede del Comando Aéreo N° 3, Cartagena, con su base naval, Tolemaida, del ejército, Bahía Málaga, base naval en el Pacífico, Larandia, también perteneciente al ejército, Palanquero, del Comando Aéreo N°1 y Apiay, sede del Comando Aéreo N° 2. El equipo extranjero será altamente sofisticado: aviones C-17 y Orión C-3, especiales para el espionaje electrónico y considerados poco funcionales para combatir a la guerrilla o al narcotráfico, ideales, en todo caso, para operaciones quirúrgicas como la desarrollada en enero del 2008 contra el segundo comandante de las FARC colombianas, que fuera detectado y bombardeado en territorio ecuatoriano, en plena selva.

De acuerdo a un documento del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos, “la intención es utilizar la infraestructura existente […] mejorar la capacidad de Estados Unidos para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense [con lo que se] garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos. [Esto] nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”.

Si bien es cierto que Estados Unidos no es ya la super potencia hegemónica con supremacía global como lo fue apenas terminada la Segunda Guerra Mundial pues su situación económica comienza a resquebrajarse, muy lejos está aún de perder su lugar y desbarrancarse como imperio. En todo caso, esta militarización que ahora impone en Latinoamérica puede ser señal de una debilidad a largo plazo, porque trata de demarcar su territorio “natural” (eso son los países al sur de su frontera) para mantenerlo a toda costa como reserva estratégica. Ahora bien: si históricamente eso es una señal de debilidad para el mediano plazo, en el momento actual lo único que trae a la región son más problemas y sufrimientos a las poblaciones. ¿Más guerras? Sí, pareciera que de eso se trata. El recurso a la guerra es siempre un buen expediente para los poderes dominantes, porque sirve para dar salida a las crisis.

En términos estratégicos, Washington comienza a tener ante sí un escenario que le cuestiona su absoluta hegemonía de décadas atrás. En lo económico, siendo aún la primer potencia, hace tiempo que viene perdiendo dinamismo, y nuevos actores internacionales van camino a cuestionarlo. El dólar está dejando de ser la moneda universal intocable. En la región sudamericana, dentro de esa lógica de pérdida de presencia, Brasil es una nueva fuerza económica que puede quitarle protagonismo. Y de hecho la mayor parte de la Amazonia –vital para la estrategia de la Casa Blanca– se encuentra en su territorio. Por tanto, como apuesta por el mantenimiento de esa supremacía en el mediano plazo, la estrategia imperial apunta a contener a Brasil. Pero este país, décima economía mundial, con una oligarquía nacional que ya se comienza a sentir envalentonada y reclama una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lidera un bloque como el MERCOSUR que, indefectiblemente, pasa a ser también un grupo de incidencia política. Lo cual se complementa, también, con pretensiones de hegemonía militar. La carrera armamentista en que ha entrado el país carioca con la modernización de sus arsenales compite con la delegación estadounidense en la zona: Colombia. Las fuerzas armadas que crecen y las armas que se acumulan en los arsenales –esto es una “ley” largamente demostrada en la historia– tarde o temprano entran en acción. La única guerra en que no se dispararon tiros directamente los contendientes fue la Guerra Fría; pero ahí, los misiles que no se lanzaban las potencias tenían como correlato las guerras locales que desangraron el mundo luego de terminada la Segunda Guerra Mundial en representación de los respectivos bloques de poder. Hoy no hay Guerra Fría, y el petróleo y el agua dulce se agotan (dicho sea de paso, un ciudadano estadounidense medio consume 100 litros diarios de agua, contra 30 de un europeo y 1 de un africano). Las pretensiones hegemónicas de Brasil encuentran su correlato en una Colombia hiper armada (en proporción a su población, las fuerzas militares más grandes de Latinoamérica, y en términos absolutos, similares a las de Brasil). Ya está claro su papel obstructor y disgregador, tal como puede apreciarse en UNSAUR y en el Consejo de Defensa Suramericano. ¿Para qué necesita Colombia los gastos militares, en proporción, más altos del mundo, más que los del propio Estados Unidos? Para combatir al narcotráfico, evidentemente no, porque la producción de hoja de coca y su transformación en cocaína, luego de casi 10 años de plan Colombia (y luego Patriota) no desaparecieron. Todo apunta más a que su papel tiene que ver con un Israel en los desiertos del Medio Oriente; allá hay hidrocarburos. Aquí no sólo eso: también recursos hídricos y biodiversidad. Además de gobiernos díscolos, como el de Hugo Chávez, o el de Evo Morales. Y grupos sociales que siguen reivindicando cambios (los movimientos indígenas latinoamericanos son una de las principales hipótesis de conflicto del Pentágono para las primeras décadas del siglo XXI).

El curiosamente Premio Nobel de la Paz (¿serán esquizofrénicos los que otorgan estos galardones?) Barak Obama ha continuado sin modificaciones la política militarista de su antecesor, el presidente George Bush; incluso mantuvo en el cargo al mismo secretario de Defensa, Robert Gates, un connotado halcón. Está claro el mensaje en juego: más allá de declamaciones, ninguna base militar estadounidense en el área latinoamericana han sido cerrada. Por el contrario, se expanden. Y el contrato de “cooperación” militar con Colombia da la pauta: el “arco de inestabilidad global”, como denominó el Pentágono a la zona de América Latina que contiene reservas petrolíferas, acuíferas y de biodiversidad, sigue siendo su preciado botín. Eso lo considera de su propiedad, y si alguien osara ponerlo en duda, ahí está la parafernalia militarista para recordarlo, en la que Colombia juega un papel clave. Si existe alguna amenaza de tambores de guerra en la región, no es la compra de armamentos por parte del gobierno venezolano.

http://www.argenpress.info/2009/12/latinoamerica-la-guerra-que-se-viene-un.html

Descubrimiento científico peligra en la Puna Argentina

La Puna es uno de los sitios más despoblados de la tierra, pero también uno de los más enigmáticos y sorprendentes, y se deben tomar medidas urgentes para conservar sus recursos naturales, culturales y genéticos.

Por Prof. Norberto Ovando *

La palabra Puna en quechua, significa tierra alta o pampa elevada

En el Noroeste Argentino, el sector ubicado al norte del paralelo 27º 00’, se conoce con el nombre de Puna, la que se encuentra enclavada entre los 3400 y 4500 metros sobre el nivel del mar.

El ambiente Puneño ocupa 31.000 km2 en la provincia de Jujuy, mientras que tanto a Salta como a Catamarca le corresponden 29.000 km2. En la provincia de Salta, la Puna está integrada casi en su totalidad por el departamento de Los Andes y parte de los departamentos de Iruya y Santa Victoria.

La condición paisajística de la Puna, muestra una serie de cadenas montañosas y cerros aislados que encierran valles y bolsones, que por su amplitud imprimen al paisaje características de llanura.

Preservar los ecosistemas

Los humedales altoandinos forman ecosistemas altamente vulnerables y frágiles que se ven amenazado por el sobrepastoreo, las prospecciones y explotaciones mineras, el turismo no regulado y otras actividades antrópicas.

En algunos de estos humedales, el equipo de científicos formado por María Eugenia Farías, Dra. en Ciencias Biológicas, Investigadora Responsable del Proyecto, la Dra. Virginia Helena Albarracín, Investigadora del CONICET; los Becarios Doctorales: Lic. María Regina Flores, Lic. Omar Ordóñez, Julián Rafael, Lic. Marcos Javier Maldonado, Marta Gorriti y los Técnico profesionales Nura Ovrusky y Lucrecia Vera., hallaron organismos vivos denominados estromatolitos, que habitan el planeta desde hace 3500 millones de años.

Los investigadores pertenecen al Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas - LIMLA- (http://www.limla.com.ar/), dependiente del CONICET-CCT-PROIMI, (http://www.tucuman-conicet.gov.ar/estrematolitos.html) siendo su objetivo principal el estudio de la microbiología en ecosistemas extremos en lagunas, humedales y salares en la Puna Argentina.

Los estromatolitos

Los estromatolitos son los indicadores de vida más importantes desde la Era Arcaica y Proterozoica. Son estructuras generadas por comunidades bacterianas en las que predominan cianobacterias, las cuales generan un gel que les protege de radiaciones ultravioletas y contaminación ambiental; cuando el sedimento que cae sobre la colonia se queda pegado al gel y les impide captar la luz, la comunidad se desplaza hacia un "piso" superior, por lo que los estromatolitos tienen una estructura en capas. Los primeros estromatolitos tienen una antigüedad de casi 3.500 millones de años y son los responsables de la oxigenación de la atmosfera terrestre y la creación de la capa de ozono a lo largo de miles de millones de años.

Los estromatolitos son organismos vivos que por su forma de vida son constructores de paisajes, en la actualidad sus restos fosilizados forman montañas, como por ejemplo en el valle de la luna en San Juan, podemos ver paredones formados por estromatolitos fósiles. Actualmente los estromatolitos modernos crecen en muy pocas partes del Planeta, sin embargo, en otras épocas geológicas fueron organismos de éxito evolutivo. Se los puede encontrar en Bahía Tiburón, Australia, 4 Ciénegas México, Bahamas, todos en zonas tropicales y a nivel del mar.

Estos organismos han mantenido hasta hoy su línea evolutiva. No se han extinguido desde su aparición y gracias a ello, pueden conocerse los cambios morfológicos, ecológicos e incluso fisiológicos que han tenido a través del tiempo.

Los estromatolitos constituyen los macrofósiles más antiguos conocidos. Dominan el registro fósil durante un tiempo correspondiente al 80% de la historia geológica del planeta. Fueron creados por microorganismos con características de planta y
animal. Estos microorganismos atrapaban granos de arena y los unían entre sí, o producían carbonato cálcico hasta producir roca caliza capa a capa.

Área del descubrimiento

Los estromatolitos vivos, fueron descubiertos en la zona de la Puna Salteña, Argentina, más precisamente en la laguna de Socompa a 4000 m snm y en seis "ojos de mar" (lagunas pequeñas, profundas y muy saladas) cercanos a la población de Tolar Grande a 3600 m snm en el departamento Los Andes.

El hecho de haberlos encontrado a esta altura hace mas interesante este hallazgo desde el punto de vista científico y tecnológico, ya que a diferencia de los y encontrados en zonas tropical estos se desarrollan bajo gran exposición de Radiación UV, baja tensión de oxígeno (O2) y baja disposición de nutriente, lo que hace a estos ecosistemas el lugar mas parecido a la tierra primitiva (sin O2 y sin capa de Ozono) modificaron que los mismos estromatolitos. Esta es una ventana donde se puede espiar hacia un pasado remoto para estudiar los ciclos evolutivos de nuestro planeta, pero también tienen una gran aplicación biotecnológica ya que los estromatolitos fueron a lo largo de la historia grandes fijadores de dióxido de carbono (CO2), el gas cuya acumulación en la atmosfera esta causando el calentamiento global, por que no pensar que podrían revertirlo?

Los humedales donde se produjo este importante hallazgo, que ayudará a entender mejor el desarrollo y evolución de la vida y de sus diversos ecosistemas durante los primeros miles de millones años de su existencia sobre la Tierra, se encuentran en riesgo de deteriorarse o sufrir modificaciones irreparables.

Que pone en riesgo a estos ecosistemas

Actualmente la economía del Departamento Los Andes donde la Dra. Farías descubrió los estromatolitos, se centra en la minería, principalmente en la extracción de minerales tanto metalíferos como no metalíferos.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en una breve descripción de las ecorregiones de Argentina puntualiza sobre la Puna que:

Si bien la actividad humana es bastante puntual, el sobrepastoreo con ovinos y la extracción desmedida para leña de queñoa causan deterioros ambientales a nivel local, facilitando los procesos erosivos.

Entre las actividades económicas de mayor impacto ambiental y en pleno desarrollo en la unidad, se encuentra la minería. Su accionar negativo sobre la Puna se da por la transformación del paisaje debido a la gran remoción de terreno (minas a cielo abierto), y la posibilidad de contaminar los escasos y singulares cursos de agua con sustancias altamente tóxicas.

El Ing. Agr. Héctor P. Paoli, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - INTA EEA Salta- en su informe sobre Recursos Hídricos de la Puna, Valles y Bolsones Áridos del Noroeste Argentino, asegura que, “El incremento reciente de la exploración y en algunos casos de la explotación minera, plantea una nueva alternativa de desarrollo que lleva implícito una nueva amenaza a los recursos naturales (agua, suelo, flora, fauna, etc.)”.

En abril de 2008, el diario El Tribuno mostró que varios pozos perforados en cercanías de la Laguna Socompa, Quebrada el Agua, el volcán Llullaillaco, la estación andina de Caipe (Arizaro) y el Salar de Río Grande están a un paso de ser conectados a un acueducto que llevaría el agua "exportada" desde el Oeste salteño hacia La Escondida, la mayor mina de cobre del mundo, que explota el grupo australiano BHP Billiton.

El plan es bombear "seis mil litros de agua por segundo" desde Salta en Argentina hacia las mineras de Chile.

Estas aseveraciones, unidas a las noticias periodísticas, nos advierten de la imperiosa necesidad de conservar a través de herramientas jurídicas, los diferentes ecosistemas y humedales de ésta importante eco-región que ocupa una gran porción de las provincias de Salta y Jujuy.

Crear áreas protegidas

La Unión Mundial para la Naturaleza -UICN - (http://www.iucn.org/) y su Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP) define como área protegida a “Un espacio geográficamente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medio eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados”.

La Laguna de Vilama (4650 m snm), en la Puna jujeña, es uno de los cuerpos lacustres donde la Bióloga Farías, hallara un tapete microbiano, es la única que tiene cierto rango de conservación, ya que fue denominada Reserva Provincial Altoandina de la Chinchilla y Declarada Sitio Ramsar el 20 de Setiembre de 2000.


Si bien la provincia de Salta cuenta con la ley 7107 promulgada el 31/10/2000, que establece la creación del Sistema Provincial de Áreas Protegidas (SIPAP), y prevé distintas categorías como ser Reservas Estrictas Intangibles, la Laguna Socompa, y los “ojos de mar” en Tolar Grande y otros humedales ubicados en la Puna salteña, no cuentan con ninguna protección.

Debido a un llamamiento realizado por el equipo de científicos que descubrieron los estromatolitos vivos, el Senador Nacional por la provincia de Salta, Dr. Juan Agustín Pérez Alsina presentó el día 23 de octubre del corriente año, un proyecto de su autoría que lleva el nº de expediente S-3000-09, “para la creación de un Área Natural Protegida en la Puna Salteña, con el objeto de proteger la Laguna Socompa y los seis “Ojos de Mar” cercanos a la localidad de Tolar Grande”.

Nuestra ONG, la Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN- solicita a los Senadores y Diputados Nacionales de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano respectivamente, convertir en Ley lo antes posible, el proyecto presentado por el Senador Pérez Alsina para proteger y conservar a perpetuidad el hallazgo científico de la Dra. Farías.

La solicitud se basa en la reflexión realizada por la investigadora, asegurando que “El haberlos encontrado en la puna (refiriéndose a los estromatolitos) tiene una gran relevancia científica, tecnológica y turística, pero urge, que este ambiente sea preservado de la depredación turística, científica, biotecnológica y sobre todo se requiere un absoluto cuidado del agua superficial y subterránea de esta región”.

Y explicó, “Esto puede producir un verdadero -saqueo- con diferentes finalidades: El saqueo turístico, es decir que turistas se lleven piezas con material genético, como recuerdo. El saqueo con fines científicos y tecnológicos se traduce no sólo en perder nuestro patrimonio, sino una oportunidad invalorable. En este momento cualquier persona puede llevarse un pedazo de tapete con todos sus genes, y nadie se daría cuenta, es hasta probable que después terminemos comprando productos patentados por compañías internacionales y nunca sabríamos que fueron sacados de nuestro patrimonio genético” Por otro lado los estudios de impacto ambiental que se hacen para prospección y explotación minera deberían tener en cuenta la microbiología de estos humeadle, ya que son las base que sustenta la vida en la puna (flamencos, patos, otras aves, camélidos, zorros etc.)” .

Conclusión

Se deben realizar un conjunto de acciones y estrategias tendientes a combinar las funciones de investigación, conservación, desarrollo económico y recreación, para entender así la conciliación entre el aprovechamiento de los recursos naturales y su protección.

Se debe asegurar que permanezcan los factores que garanticen la conservación de los recursos y los procesos naturales, evitando las amenazas a la integridad del hábitat y sus ecosistemas.

* Vicepresidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN -

Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas - WCPA - de la UICN.

Red Latinoamericana de Áreas Protegidas - RELAP -

GUERRA CIBERESPACIAL: UNA NECESARIA VOZ DE ALERTA

El Ciberespacio es “un nuevo ambiente de batalla” en el escenario global, nos vino a decir a Chile el director para Política y Estrategias de Seguridad Cibernética e Informática(UA)( del Pentágono, Mark Hall, notificándonos del nuevo teatro de operaciones establecido por Estados Unidos para su estrategia bélica global.

Lo cierto, como lo comentamos en una nota anterior, es que la misión de Hall, en Chile y otros países de la región, fue intentar comprometer a las Fuerzas Armadas y si fuera posible a los Gobiernos, en apoyar esta estrategia belicista, intimidando, y sobre todo despertando viejos prejuicios y recelos.

Un detalle de la conferencia dictada por el enviado estadounidense es que explicó uno de los episodios utilizados en el mundo castrense para argumentar la necesidad de acciones bélicas decididas de estados Unidos y sus aliados en el ciberespacio.

De acuerdo a la versión oficial estadounidense, en el 2007, Estonio, el país báltico, ex integrante de la Unión Soviética, en la frontera noroccidental de Rusia, y hoy socio privilegiado de la OTAN, “sufrió” un ciberataque “insidioso, rápido y difícil de rastrear”, negándoles el servicio a los usurarios estonios de informática por más de tres semanas.

“Casualmente” , ello se produjo cuando se desarrollaba en Seatle, Estados Unidos la Conferencia de Seguridad Cibernética de la OTAN. En medio de la expectación, y en un acto casi teatral, la delegación de Estonia denuncio que está siendo objeto de un ataque cibernético de una magnitud inusitada, un acto de guerra que cuyo origen, suponían, estaba en los servicios correspondientes de su gran vecino: Rusia.

El resto del libreto es familiar para quienes tienen memoria: La decisión de la OTAN es crear en Estonia un Centro de Excelencia para la guerra cibernética una estación de la OTAN”como se dejo, “en la primera línea de defensa contra ciber- terrorismo".

Con claridad lo escribió, además, el General de División, William T. Lord, en la revista Air and Space Power Journal, a propósito de las misiones del Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea de Estados unidos (USAF), encargado de la guerra en este campo

“Somos una nación en guerra. Nuestras fuerzas armadas están involucradas en una lucha contra grupos e individuos que siguen una ideología que tiene entre sus principios fundamentales una hostilidad hacia nuestro pueblo, nuestras creencias y nuestros valores”. indicó, detallando la estrategia y definiendo al “enemigo”.

Tras apuntar contra Al-Qaeda, y recordar el episodio de Estonia, el general Lord escribe: “los infiltradores del ciberespacio rutinariamente intentan penetrar las redes del departamento de Defensa, gubernamentales, económicas e industriales para lograr el acceso a información que podría ser vital para las actividades en esos campos”.

“Las ventajas que esos adversarios logran a través del ciberespacio les da la capacidad de representar amenazas graves, sino fatales, a nuestra patria”.

El militar estadounidense reconoce que ya en el 2006 el documento clasificado titulado National Military Strategy for Cyberspace Operations (Estrategia Militar Nacional para las Operaciones Ciberespaciales), normaba las tareas y objetivos que ya venían siendo estructurados desde hace años.

Definiendo la realidad bélica que enfrentaría Estados Unidos, como “guerra irrestringida”, anota que “la única manera de garantizar que nuestra superioridad en el aire y en el espacio permanezca segura es defendiendo nuestras capacidades ciberespaciales y mantener a nuestros enemigos en riesgo, viviendo y luchando virtualmente en éste ámbito”.

Los “guerreros ciberespaciales” de Estados Unidos, según el general Lord, tienen que proteger el ciberespacio “para enfrentar los retos que el ciberespacio presenta para proteger nuestra capacidad de lograr nuestras metas nacionales y para ofrecerles seguridad a nuestros socios, aliados y a nosotros mismos”.

Hay quienes hablan, incluso, de un gigant4esca red de 1.7 millones de computadores integrantes de una “red zombis”, con capacidad de desatar un ataque simultáneo, el mayor acto de sabotaje cibernético visto hasta ahora, y que entraría en acción con un la presión de un solo dedo, de un operador solitario y desconocido, sobre un comando de activación.

De manera que estamos advertidos. Estados Unidos está en guerra también en el ciberespacio.

Frente a esta situación objetiva la comunidad internacional debe definir una actitud y garantizar que el Derecho Internacional, los organismos multilaterales como Naciones Unidas impongan la seguridad y la paz, también en este bien común de la humanidad que es el ciberespacio.

Se trata de un espacio, de unas capacidades científicas, de una perspectivas, que es necesario defender, tanto como el medio ambiente, como la biodiversidad, el agua, el aire. el espacio y la vida del hombre.

Es un tema de la agenda global, como el hambre, las pandemias, que es preciso poner sobre la mesa de la discusión.

Se trata de impedir la carrera armamentista en el ciberespacio, de desarmar las redes, de evitar que instalen códigos maliciosos que pueda ser activados remotamente, la prohibición de ataques a quienes están fuera de los combates, la prohibición de operaciones encubiertas, engaños, para evitar las provocaciones.

Se necesita entonces de un código de conducta global, que garantice el desarme, impedir la carrera armamentista, o por lo menos, establecer un control de armas, en el ámbito ciberespacial.

Por Marcel Garcés. Periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 30 de noviembre 2009
Crónica Digital

Un mapa de lo que pasaría en el mundo si la tempetura subiera 4 grados

CUBADEBATE

El Hadley Centre del Gobierno británico elaboró un completo mapa de los efectos de una subida de 4º en la temperatura de la Tierra. Los científicos advierten que si aumenta la temperatura global más de 2ºC en relación con los niveles preindustriales, estaremos generando un cambio climático catastrófico. Ya estamos al límite de los 2°C, y si cruzamos este umbral, los impactoseconómicos, sociales, políticos, culturales y ambientales serán indescriptibles.

La selva amazónica

Con la intensidad del cambio climático, grandes áreas de la selva amazónica podrían desaparecer debido a la presión de la sequía en la vegetación o a la propagación incontrolada de incendios. Esta predicción depende en gran medida de la posible disminución de la pluviosidad en la región amazónica. Aunque algunos modelos climáticos prevén un posible aumento en las precipitaciones, algunos de los modelos más realistas pronostican una gran reducción del cauce del Amazonas, lo que provocaría un mayor riesgo de sequías graves.

La agricultura

El cambio climático afecta directamente a la productividad de los cultivos y la producción de alimentos. Los cambios en las diferencias regionales de los patrones climáticos podrían agrandar la distancia entre los países desarrollados y las regiones en vías de desarrollo en cuanto a producción y consumo. Los estudios actuales se limitan principalmente a las alteraciones en el clima medio, pero los sucesos meteorológicos extremos o la retirada de los glaciares podrían acelerar aún más el descenso de la productividad. Una vez que la temperatura media del planeta aumente más de 3 ºC, se prevé que las cosechas de todos los cultivos principales de cereales disminuirán en todas las regiones productivas más importantes del planeta. Las cosechas de ciertos cultivos podrían reducirse en más de un 20% en latitudes bajas, donde las repercusiones serán mayores. Esta situación podría resultar en un aumento del riesgo de hambruna para decenas o cientos de millones de personas (lo cual supondría un incremento en torno al 10-20%). Se prevé que este aumento se produzca principalmente en el África subsahariana y en algunas regiones del Asia meridional y de Centroamérica, especialmente en los niveles de desnutrición infantil. En el año 2050, el número de niños con desnutrición podría alcanzar los 24 millones.

Disponibilidad de agua

Un aumento de 4 ºC en la temperatura media del planeta tendría un efecto importante en el caudal de los ríos y en la disponibilidad de agua. Teniendo en cuenta el aumento de la población en el año 2080, sin cambio climático, es posible que algo más de 3.000 millones de personas — de una población mundial de 7.500 millones — viva en zonas con una disponibilidad de agua per cápita limitada (menos de 1.000 m3/persona/año). Al reducir la escorrentía fluvial, el cambio climático podría implicar una considerable disminución en la cantidad de agua disponible para aproximadamente mil millones de estas personas (en un rango de 400 a 2.000 millones), lo cual supondría una presión mucho mayor sobre la gestión de las reservas hídricas. Asimismo, con la retirada de los glaciares, las comunidades que dependen del agua del deshielo glacial se verán aún más amenazadas.

La subida del nivel del mar

La subida del nivel del mar es una consecuencia inevitable del aumento en las temperaturas del planeta. Las zonas costeras bajas estarán cada vez más expuestas a las inundaciones y a la pérdida de terrenos. Teniendo en cuenta que estas zonas suelen caracterizarse por una alta densidad de población, infraestructuras importantes, tierras agrícolas y biodiversidad de gran valor, se prevé que las repercusiones de las subidas sean importantes. A comienzos del siglo XXI, se estima que alrededor de 600 millones de personas viven a menos de 10 m por encima del nivel del mar actual. Las regiones meridionales y orientales de Asia cuentan con los mayores núcleos de población en deltas bajos, pero las islas menores también son vulnerables a la subida del nivel del mar y las marejadas ciclónicas. Las inundaciones debido a la subida del nivel del mar causarían pérdidas de terrenos, cosechas y reservas de agua dulce, lo cual supondría un riesgo para la estabilidad y la seguridad de estas zonas. En muchos casos, la emigración forzosa será inevitable.

El ciclo del carbono

El aumento en la concentración del CO2 que se produjo en el siglo XX supone sólo el 40-50% de la tasa actual de emisiones, ya que el resto fue absorbido por los ecosistemas y los océanos del planeta. Este proceso podría verse perjudicado por el cambio climático, de modo que el efecto de las emisiones en las concentraciones atmosféricas podría ser mayor en el futuro. Con un aumento de 4 ºC en la temperatura media del planeta, la proporción de emisiones de CO2 que permanecería en la atmósfera podría aumentar hasta en un 70%. Cuando más se retrasen los recortes en las emisiones, menos eficaces serán estas medidas para estabilizar el CO2 en la atmósfera.

Aumento de las temperaturas

El aumento medio de 4 ºC en la temperatura del planeta no se producirá de un modo uniforme, ya que los océanos se calentarán más lentamente que la tierra, y las latitudes altas, especialmente la región ártica, experimentarán un incremento más pronunciado de las temperaturas. La temperatura de los días más calurosos también aumentará y muchas zonas densamente pobladas sufrirán un cambio aún mayor en sus cotas más altas, lo cual tendrá un efecto importante en la salud de la población. La subida de las temperaturas afectará a la disponibilidad de agua, la productividad agrícola, el riesgo de incendio, la reducción de las capas de hielo y el deshielo del permafrost. La actividad comercial también se verá afectada debido a una pérdida de productividad en condiciones de calor extremo o a causa del coste de mantener entornos laborales climatizados. Es muy probable que aumenten considerablemente tanto la mortalidad como otros efectos adversos en la salud a causa del calor, incluso teniendo en cuenta la aclimatización, la adaptación y una menor incidencia de mortalidad a consecuencia del frío. En 2003, por ejemplo, la ola de calor que se produjo en Europa causó la muerte a unas 35.000 personas.

Las repercusiones de una subida de 4 °C (7 °F) en la temperatura media del planeta

Se prevé que el alto riesgo de incendio en los bosques afecte a todos los continentes poblados. Las regiones que se aproximan a la categoría de alto riesgo son, entre otras: grandes áreas de Estados Unidos; México; Sudamérica, al este de los Andes; África meridional y oriental; el Sahel; Australia meridional y oriental, y Europa meridional.
Las cosechas de maíz y trigo se reducirán en hasta un 40% en las latitudes bajas.
Las cosechas de semillas de soja podrían decrecer en todas las regiones productivas, como América del Norte y del Sur, Asia meridional y oriental.
Reducción de la cosecha de arroz en hasta un 30% en China, la India, Bangladesh e Indonesia.
Recursos hídricos afectados por una reducción de hasta un 70% en el agua de escorrentía en la región del Mediterráneo, África meridional y grandes áreas de Sudamérica.
La subida del nivel del mar y las marejadas ciclónicas podrían suponer un peligro grave para la población y los bienes materiales en los Países Bajos y algunas zonas del sudeste del Reino Unido.
El nivel del mar podría subir hasta 80 cm en el siglo actual. A largo plazo, un aumento de 4 ºC podría ocasionar una subida del nivel del mar mucho mayor.
La subida del nivel del mar será probablemente aún mayor en latitudes bajas, afectando de un modo desproporcionado a las islas tropicales y otras regiones bajas, como Bangladesh.
Para la población del año 2075, una subida media del nivel del mar de 53 cm significa que, cada año, hasta 150 millones de personas más podrían sufrir inundaciones debido a subidas extremas del nivel del mar.
El 75% de estas personas viven en Asia. Hasta 56 millones de personas sufrirían inundaciones en la costa del Océano Índico, 25 millones en la costa oriental de Asia, y 33 millones en la costa del sudeste asiático.
Entre otras regiones vulnerables destacan África, las Antillas, las islas del Índico y las islas menores del Pacífico.
La mitad de los glaciares del Himalaya se habrán reducido considerablemente para el año 2050, aunque la temperatura media del planeta suba menos de 4 ºC.
La cuenca del Indo recibe el 70% de su caudal estival del deshielo glacial.
En China, el 23% de la población vive en las regiones occidentales donde el deshielo glacial constituye la principal fuente hídrica en la estación seca.
Desaparición absoluta de los glaciares de muchas regiones de Sudamérica. En la Cordillera Blanca de Perú, la escorrentía estival de los glaciares se reducirá hasta en un 69%, paralelamente al decrecimiento del área glacial en un 75%.
Los ecosistemas marinos podrían verse alterados de un modo radical por la acidificación oceánica, que tendría unas repercusiones considerables en los caladeros. Esta situación podría ocasionar pérdidas considerables en ingresos y puestos de trabajo en el sector pesquero. La pérdida de arrecifes de coral debido a la acidificación podría afectar gravemente a muchas especies comerciales de pescado, lo cual sería catastrófico para las comunidades costeras que dependen de la pesca de subsistencia de esas especies.
La frecuencia de ocurrencia de sequías se ha doblado en toda África meridional, el sudeste asiático y la cuenca del Mediterráneo.
Desaparición casi absoluta de las capas superficiales del permafrost del norte de Siberia. Reducción del permafrost de Canadá y Alaska. Riesgos para la infraestructura construida sobre los cimientos del permafrost.
No se conoce bien el grado de estabilidad de la capa de hielo de la Antártida occidental, ni se sabe si un aumento de 4 ºC en la temperatura del planeta provocaría un deterioro irreversible de la misma. Si esta capa de derritiera, provocaría un aumento de otros 3,3 m en el nivel del mar en todo el mundo.
La capa de hielo de Groenlandia presenta una probabilidad del 60% de deterioro irreversible, lo cual, muy a largo plazo, provocaría un aumento de hasta 7 m en el nivel del mar del planeta.
Los ciclones tropicales podrían ser más intensos y destructivos.
El aumento en la población mundial, especialmente en las zonas costeras, y la subida del nivel del mar suponen unas mayores pérdidas a causa de ciclones y huracanes, problemas en las infraestructuras y pérdidas humanas a causa de marejadas ciclónicas.
En las catástrofes producidas por ciclones, la primera causa de muerte han sido las inundaciones por marejadas ciclónicas.
Los días más calurosos del año podrían aumentar su temperatura en hasta 6 ºC en las zonas de alta densidad de población de la China oriental.
Los días más calurosos del año podrían aumentar su temperatura en hasta 10-12 ºC en la zona oriental de América del Norte, lo cual afectaría a Toronto, Chicago, Ottawa, Nueva York y Washington (DC).
Los días más calurosos del año en toda Europa podrían aumentar su temperatura en hasta 8ºC con respecto a las cotas actuales.
En unos días los líderes mundiales decidirán en la Cumbre sobre el Clima de Copenhague el futuro del planeta.

http://chamosaurio.com/2009/12/07/un-mapa-de-lo-que-pasaria-en-el-mundo-si-la-tempetura-subiera-4-grados/

viernes 4 de diciembre de 2009

Los recursos hídricos se reducirán un 5% en 20 años por el cambio climático

Las aportaciones de agua a las cuencas hídricas internas de los ríos catalanes se reducirán un 5% en un plazo de 20 años debido a la conjunción de factores derivados del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, el alargamiento de los periodos de sequía y la menor infiltración.

El estudio "Agua y cambio climático", elaborado por el Departamento de Medioambiente, apunta que a pesar de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, los recursos hídricos se reducirían entre un 9% y un 24%, según la cuenca, a finales de este siglo y un 5% a medio plazo.

El director del Área de Planificación por el Uso Sostenible del Agua, Gabriel Borràs, ha explicado en rueda de prensa que, en caso de no tomar medidas en este siglo, el impacto socioeconómico del cambio climático provocaría una caída del 7,7% del PIB catalán (PIB de 2001) afectando gravemente a la agricultura, donde la caída sería de un 30% y de alrededor de un 7,5% en industria y construcción.

Borràs destaca que esta caída sería superior a la del 4,7% del PIB a consecuencia de la crisis económica actual, por lo que "es más rentable actuar que no hacerlo" y ha puntualizado que si bien los escenarios posibles a corto plazo son inestables los realizados a 100 años vista son coincidentes.

A largo plazo, los expertos catalanes prevén que las lluvias se concentrarán y doblarán su intensidad aunque los períodos de sequía serán más largos y habituales debido a un aumento de un 30% de la evaporación, consecuencia de una subida de hasta 4ºc (grados centígrados) de la temperatura.

Borràs ha recordado que los efectos del cambio climático son ya "constatables estadísticamente" en la mayor evaporación en la parte alta de la cuenca del Segre, en el retroceso de los glaciares pirenaicos y en la invasión que sufre el Delta del Ebro por parte de especies vegetales y animales de latitudes más cálidas que están desplazando la biodiversidad autóctona.

Las previsiones hídricas apuntan también a una desaparición casi total de los lagos de montaña, una reducción de un 20% en la recarga de las aguas subterráneas y un aumento de la salinización de las aguas debido a la subida de hasta 60 centímetros (cm) del nivel del mar, que afectará a ecosistemas sensibles del Ebro, el Llobregat y las marismas del Empordà.

El conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, ha recordado que como consecuencia de las obras puestas en marcha debido a la sequía del verano de 2008, Cataluña contará con aportaciones extra de agua de 389 hectómetros cúbicos (hm³), 340 de los cuales irán a las cuencas internas, que garantizan el suministro de agua potable para consumo urbano hasta el 2027.

Sin embargo, Baltasar ha argumentado que en el futuro se producirá una reducción en la eficacia de la gestión del agua debido a que no será posible almacenar tanta agua porque las lluvias se concentrarán.

Baltasar ha puntualizado que la Generalitat está aplicando un plan de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en los recursos hídricos para el período 2008-2012 que cuenta con una asignación de 9.000 millones de euros, parte de los cuales se dedicarán a la mejora de la eficiencia energética relacionada con el ciclo del agua, el ahorro y el fomento de las energías renovables.

http://www.adn.es/local/lleida/20091202/NWS-1926-climatico-reduciran-hidricos-recursos-cambio.html

jueves 3 de diciembre de 2009

INDICADORES ACTUALES DEL CAMBIO CLIMATICO

Condiciones atmosféricas extremas

* Ciclones y huracanes más frecuentes y poderosos, inundaciones y sequías más numerosas e intensas…: Este aumento reciente de los “acontecimientos atmosféricos extremos” ha sido demasiado pronunciado para que pueda atribuirse a la casualidad. Los científicos ven en ello una prueba de que el cambio climático ha comenzado ya. Una variación climática parece ser el aumento de la variación misma: hay mayores oscilaciones en lo que podría considerarse como tiempo “normal”.

* La tendencia hacia tormentas más poderosas y hacia períodos de sequía más prolongados es una constante en los modelos informáticos y está de acuerdo con el sentido común. La subida de las temperaturas significa mayor evaporación, y una atmósfera más calida puede retener más humedad; en consecuencia hay más agua en suspensión que puede caer en forma de precipitación. De la misma manera, las regiones secas pueden perder todavía más humedad si hace más calor; ello agrava las sequías y la desertificación. Las sequías son cada vez más graves a medida que sube la temperatura en el mundo.

* En las grandes cuencas hidrográficas africanas del Níger, el lago Chad y el Senegal, el total del agua disponible ha disminuido entre un 40% y un 60%, y la desertificación se ha agravado debido a una disminución del promedio anual de precipitaciones, aguas de escorrentía y humedad del suelo, sobre todo en el África meridional, septentrional y occidental.

* Las inundaciones del Rin de 1996 y 1997, las de China en 1998, las de Europa oriental en 1998 y 2002, las de Mozambique y Europa en 2000 y las provocadas por el monzón de 2004 en Bangladesh (que sumergieron bajo el agua al 60% ciento del país) son prueba de que las tormentas son cada vez más poderosas.

El retroceso del invierno

Los glaciares se retiraron significativamente durante el siglo XX.

* Las temperaturas del aire ártico aumentaron aproximadamente 5°C durante el siglo XX, es decir, 10 veces más que la media de la temperatura de la superficie mundial. En la zona ártica rusa, los edificios se están derrumbando debido a que el permafrost que se encuentra bajo sus cimientos se ha derretido

* Desde los últimos años sesenta, la cubierta de nieve ha disminuido aproximadamente un 10% en las latitudes medias y altas del hemisferio norte. La duración media de la capa exterior de hielo de los lagos y ríos se redujo aparentemente unas dos semanas durante el siglo XX. * Casi todos los glaciares de montaña de las regiones no polares retrocedieron durante el siglo XX. El volumen total de los glaciares de Suiza disminuyó unos dos tercios.

Cambios en el mundo natural

Los científicos han observado cambios inducidos al menos en 420 procesos físicos y comunidades o especies biológicas

* En los Alpes, algunas especies vegetales se han desplazado unos 4 metros hacia arriba por decenio, y algunas plantas que anteriormente se encontraban sólo en las cumbres de las montañas han desaparecido.

* En Europa, el apareamiento y la puesta de huevos de algunas aves se ha adelantado algunos días dentro de la estación correspondiente: En el Reino Unido, por ejemplo, la puesta de huevos de 20 de un total de 65 especies, incluidas algunas aves que realizaban largas migraciones, se adelantó un promedio de ocho días entre 1971 en 1995. De acuerdo con las previsiones de los modelos, las fuertes tormentas son cada vez más frecuentes.

* En toda Europa, el período vegetativo en los huertos controlados de especies mixtas se prolongó 10,8 días entre 1959 y 1993. Las mariposas, libélulas, polillas, escarabajos y otros insectos viven ahora en latitudes y alturas superiores, donde anteriormente hacía demasiado frío para que pudieran sobrevivir.
Fuente: UNFCC (http://unfccc.int/portal_espanol/essential_background/feeling_the_heat/items/3372.php).

http://conceverde.blogspot.com/2009/12/indicadores-actuales-del-cambio.html


jueves 26 de noviembre de 2009

Argentina: Grave amenaza minera a los glaciares y al agua

Las Asambleas de ciudadanos afectados exigen la ratificación de la “Ley de Protección de Glaciares y Ambiente Periglaciar” y la urgente anulación de un tratado binacional argentino-chileno.

Las áreas de glaciares son ecosistemas vulnerables que constituyen las reservas sólidas de agua dulce, cuyos aportes regulan las descargas de las cuencas glaciares, que son utilizadas para el consumo poblacional, la agricultura y la hidroelectricidad. Sin embargo, la industria minera amenaza estos recursos de agua, al acelerar el proceso de pérdida de nevados, contaminar y agotar las fuentes de agua.

La megaminería metalífera a cielo abierto afectará no sólo a las provincias cordilleranas sino a las cuencas que se extienden a ambos lados de los Andes. Millones de personas serían perjudicadas por el impacto de la actividad minera en la cordillera.

Recientemente el senado argentino dió media sanción a un proyecto de ley a gusto de las corporaciones mineras. Bajo el amparo de esta ley las empresas mineras estarían habilitadas para intervenir libremente en todo el territorio de la cordillera andina, precordillera y estribaciones, incluyendo sus altas cumbres, cuna de las nacientes de ambas cuencas, la Atlántica y la del Pacífico.

De sancionarse esta ley impulsada por el senador Daniel Filmus que se tratará hoy en la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados, las corporaciones transnacionales contarían a su favor con una herramienta legal deliberadamente vaga, difusa y plagada de trampas.

Esta ley traidora de los intereses nacionales se complementa con el tratado de integración argentino-chileno, por el cual se cede a las empresas mineras transnacionales una franja de territorio de más de 200.000 kilómetros cuadrados, a lo largo de toda la Cordillera de los Andes. Las mineras podrán operar en las altas cumbres, ahora legitimadas. El proyecto de ley presente permite deambular por toda la cordillera con la actividad minera facilitando entre otras cosas, el uso irrestricto del agua, esté del lado que esté. Esta situación se ha venido dando desde hace varios años durante la etapa de exploración de los yacimientos: Pascua Lama (Barrick Gold), El Pachón (Falconbridge), Vicuña (Río Tinto) y Amos-Andres (también de Río Tinto), todos en la cordillera cercana a la provincia de San Juan. Por eso hay que anular en forma urgente este tratado binacional y no otorgar más permisos sobre la cordillera argentino-chilena.

Anteriormente, la “Ley de presupuestos mínimos de protección de glaciares y del ambiente periglaciar” (ley Nº 26.418), aprobada por unanimidad en el Congreso el año pasado, fue vetada por la presidente de la Nación. Las organizaciones ambientales exigen que la Cámara de Diputados atienda este primer proyecto de ley que dicen se ha “cajoneado”.

¿Qué hacer frente a la invasión de estas empresas?

Informarse y participar.

Firme hoy mismo una carta de protesta que encuentra más abajo, que se envía automáticamente a las autoridades competentes.

La megaminería a cielo abierto genera daños irreparables a la tierra, el agua, la flora, la fauna y la vida de los seres humanos.

miércoles 25 de noviembre de 2009

El informe científico de Copenhague: los últimos datos nos acercan a los peores escenarios del IPCC

Este próximo diciembre se realizará en Copenhague la conferencia de la ONU sobre el cambio climático. El objetivo de esta conferencia es llegar a un acuerdo entre los estados para reducir las emisiones de gases invernadero, en base al informe del IPCC del 2007, y como no, la voluntad de los dirigentes políticos de los estados a la hora de tomar medidas para paliar el calentamiento global.

A pesar de que el informe del IPCC más reciente es del 2007 y eso es relativamente próximo, sí que es cierto que entre las previsiones del 2007 y lo observado estos dos últimos años permite extraer algunas conclusiones sobre si las medidas que han ido implementando los estados en base a un protocolo de Kyoto prácticamente olvidado han permitido mejorar algo los escenarios previstos por el IPCC y ver si realmente es necesario un empuje y una acción contundente para reducir las emisiones.

Por ello, la jornada de Copenhague no sólo se basará en economía y política, necesaria para dirimir cuanto paga la pena invertir para paliar los peores efectos del calentamiento global futuro, sinó que también, un poco ya que para algo está el panel del IPCC, de ciencia. Por eso unas cuantas decenas de científicos han realizado una actualización del AR4 del IPCC (donde colaboraron más de 2.500 científicos) comprobando como está el estado del clima respecto a las previsiones del IPCC.

Este informe, que puede ser consultado en red, nos dá, a pesar de la cercanía de finales del 2007 a día de hoy algunas sorpresas, la mayoría bastante desagradables.

- Estamos fracasando estrepitosamente en reducir las emisiones de CO2. Los datos indican que estos dos años estamos por encima del escenario más pesimista del IPCC, tal y como muestra la siguiente gráfica:

- El metano, que se había estabilizado en los últimos años, ha vuelto a repuntar ligeramente. Aún así no se sabe exáctamente a que es debido ya que estas emisiones se detectan en el hemisferio norte y podrían tener un origen natural como respuesta del rápido incremento de temperaturas y la pérdida de reservorios naturales de CH4. Si fuera así, se ha de esperar que el metano incremente su concentración durante unas cuantas décadas, empeorando el efecto invernadero producido por las emisiones humanas.

- El incremento de temperaturas en la atmósfera próxima a la superficie observado es prácticamente al predicho por el IPCC. Si el IPCC predecía un calentamiento global en los primeros 25 años del siglo XXI de 0,177 ºC por década, el observado incluyendo los dos últimos años es de 0,187 ºC por década. Tal y como muestra la siguiente gráfica, a pesar que el 2008 fué más frío que en el 2007, esto no ha afectado al ritmo de calentamiento por década.

La concentración de vapor de agua atmosférico que el IPCC predijo que aumentaría como respuesta al incremento de temperaturas ayudando a los gases invernadero ampliando su efecto, lo ha estado haciendo al ritmo previsto.

- Los ciclos de lluvias están cambiando más rápidamente de lo que se pensaba que harían en el 2007. Se ha agrabado la sequera en las zonas subtropicales y se han incrementado la lluvia en las zonas humedas del planeta, esta velocidad de cambio en los ritmos de lluvias puede indicar que los fenómenos atmosféricos extremos sean más intensos de los esperados. Como ilustra la siguiente gráfica (sólo de los EEUU que es de los que se tiene un seguimiento más sistematizado) los días en los que se han detectado lluvias torrenciales han ido en aumento.

- Se ha identificado un retroceso del nivel del permafrost en el hemisferio norte (a latitudes norteñas, a mayor altura y a un nivel de mayor profundidad en el suelo). Lo cuál está permitiendo a las bacterias productoras de CO2 descomponer la materia orgánica retenida en el permafrost. El AR4 del IPCC no contemplaba el efecto de amplificación que puede producir la liberación de las 277Gt de Carbono almacenada en las zonas superficiales del permafrost, y para la ciencia es ahora mismo una incógnita sobre cómo este efecto amplificador, fruto del calentamiento global previo, puede agravar las predicciones del IPCC del 2007. Este efecto, además puede estar relacionado con los incrementos de metano observados en el hemisferio norte de fuentes no identificadas. Si esto fuera así, las previsiones del IPCC del 2007 tendrían que ser corregidas hacia escenarios más catastrofistas.

- Los glaciares continentales y alpinos están derritiéndose a un ritmo más alto que el predicho por el IPCC. Si este afirmaba en el AR4 del 2007 que el ritmo de retroceso de los glaciares alpinos y continentales era responsable de un incremento del nivel del mar de 0,8 mm anuales, el observado es de 1,2 mm anuales.

- La pérdida de hielos continentales de Groenlandia y Antártida están incrementando el nivel del mar a un ritmo superior al predicho por el AR4 del IPCC. Si el estado de los estudios en el 2007 indicaban que el ritmo de pérdida de masas glaciares de Groenlandia y la Antártida hacían incrementar el nivel del mar 0,4 mm anuales ambas, los estudios y datos recogidos entre 2007 y 2009 indican que ese ritmo es más alto. La pérdida de hielos continentales groenlandeses parece ser que es responsable por sí sola de un incremento del nivel del mar de 0,5mm anuales, mientras que la pérdida en la Antártida la aceleración en la pérdida de masas de hielo continental (se ha doblado el ritmo que se creían que tendría en el 2007) hace empeorar la previsión a 0,7 mm anuales.

- Los hielos marinos árticos están sufriendo un ritmo de retroceso mucho mayor que el predicho por los modelos del IPCC, en especial en los mínimos de extensión en el verano. Esto es debido a que en los modelos del 2007 no se contempló correctamente el efecto de la pérdida de albedo a nivel local por la desaparición de hielos o la aparición de charcos en la superficie del hielo marino o a la cobertura de estos hielos por partículas de carbón. La gráfica que compara la extensión de hielos árticos en su mínimo de septiembre y los predichos en el modelo climatológico del IPCC 2007, es dramático.

- En el caso de los hielos marinos antárticos su ligero incremento predicho por el IPCC debido a una mayor actividad de los vientos circumpolares que empujan los hielos y las masas de aire frío fuera del continente antártico, se está observando.

- Los nuevos estudios y cálculos indican que las capas superiores del océano (entre 0 y 700 metros) han almacenado un 50% más de calor que los estudios utilizados por el IPCC AR4. Lo cuál hace ahora consistente el incremento de temperatura y de energía térmica de los océanos con el incremento del nivel del mar observado.

- Como buena noticia, aunque se ha de coger con pinzas ya que los modelos de corrientes termohalinas tienen ciertas carencias a la hora de entender y describir el comportamiento de tales corrientes, si el IPCC AR4 anunciaba que había una posibilidad del 10% de que la corriente termohalina el atlántico norte se cortara bruscamente hacia el 2100 y que en un 90% simplemente se frenaría, los nuevos estudios publicados entre 2007 y 2009 indican que esta probabilidad es prácticamente nula.

- El nivel del mar está aumentando el doble que el predicho por el IPCC TAR (el realizado en el 2003), y en la banda más catastrofista del IPC AR4 del 2007. Como se puede ver en la gráfica siguiente, los datos observados indican que el peor de los escenarios del IPCC para incrementos del nivel del mar es el que se está observando. Esto es debido a que en el modelo del IPCC AR4 no contemplaba el mayor ritmo de pérdida de masas de hielos continentales y de la masa de hielo antártico y groenlandés, utilizando estos datos nuevos, para un escenario intermedio del IPCC con un incremento de temperaturas de 4ºC para finales de siglo, pasa de un incremento del nivel del mar de 0,5-1 metros a 1-2 metros, doblando el nivel del mar previsto para todos los escenarios.

La evolución del conocimiento en climatología y los datos que se han ido recopilando indican que el escenario en el que nos encontramos está siendo el peor de los previstos por el IPCC, y en algunos casos las propias predicciones del IPCC se están quedando cortas. Si esto no lo tenemos en cuenta y nuestros dirigentes políticos mundiales no toman cartas en el asunto, el escenario futuro puede ser bastante desalentador. Es evidente que el clima está evolucionando peor de lo esperado por los escenarios intermedios u optimistas del IPCC y por tanto las consecuencias sociales, económicas y en la biosfera que hemos de esperar son las peores entre las predichas por el IPCC. Por tanto, comienza a ser un absurdo no tomar cartas en el asunto y que los gobiernos no lleguen a un acuerdo serio en la Conferencia de Copenhague de este diciembre.

http://www.joserodriguez.info/bloc/?p=2554


La Economía del Cambio Climático en Chile. Síntesis

Alicia Bárcena

El objetivo de este estudio es analizar el efecto económico que pueda tener el cambio climático en Chile en los próximos 100 años. En este marco, se evalúan económicamente los impactos potenciales del cambio climático, se estudian las opciones de adaptación, se analizan las proyecciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y las opciones de mitigación en Chile.

El estudio de la economía del cambio climático en Chile expresa el compromiso que tanto el Gobierno de Chile como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) tienen respecto de este tema. La CEPAL ha estado a cargo de la coordinación técnica de esta iniciativa a escala latinoamericana y caribeña, manteniéndose el estudio de Chile dentro de los mismos lineamientos técnicos y organizativos que el resto de países que integran el proceso. El Gobierno de Chile, a través de su panel asesor y el Comité Consultivo creado al efecto, ha apoyado con su conocimiento y experiencia al equipo coordinador del estudio.

La evaluación de los impactos del cambio climático supone establecer escenarios climáticos futuros, que fueron tomados de un modelo de clima global que consideró dos escenarios de emisión de GEI hasta 2100, definidos como A2 y B2 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El escenario A2 se refiere a una economía internacional dinámica con un uso intensivo de combustibles fósiles, que genera un aumento de concentraciones de GEI en la atmósfera con valores muy superiores a los actuales, lo que incide en alzas en los niveles de temperatura, cambios en los patrones de precipitación, aumento en el nivel medio del mar y mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos extremos. En el escenario B2 habría una menor concentración de GEI y, por ende, un menor nivel de impacto asociado al calentamiento global.

Los resultados que se presentan en este trabajo tienen que tomarse en su justa medida, es decir, como el resultado de un análisis sobre la base de escenarios y, por lo tanto, no deben considerarse un pronóstico de la situación del país en los próximos 100 años.

Los escenarios climáticos usados en la evaluación nos indican de manera bastante consistente que el promedio de la temperatura en el país aumentaría aproximadamente 1°C en los próximos 30 años, entre 1°C y 2°C en un período intermedio (2040-2070), llegando a un aumento de entre 3°C y 4°C a finales del siglo. Con respecto a la precipitación, los escenarios muestran, también de manera muy clara, una reducción de las precipitaciones anuales (en torno al 30% a finales de siglo) en Chile central (entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos). En el extremo norte del país (regiones de Arica a Atacama) la situación es más ambigua, sin que la tendencia esperada sea muy clara. Por otra parte, en el extremo austral (Región de Magallanes) los modelos indicarían un aumento progresivo de los niveles de precipitación. Finalmente, la Región de Aysén se ubica en una zona de transición, donde no se espera que haya grandes cambios con respecto a la situación actual.

Se ha llevado a cabo una evaluación económica de los efectos potenciales del cambio climático sobre los sectores silvoagropecuario, hidroeléctrico y de agua potable. A partir de los resultados en los últimos dos sectores se proyectan disminuciones importantes en la disponibilidad de recursos hídricos, lo que implica costos económicos asociados. En el caso del sector hidroeléctrico estos costos están asociados a la necesidad de generar electricidad de manera más costosa. En el caso del sector de agua potable se ha llevado a cabo una evaluación de los impactos en la cuenca del Río Maipo donde se encuentra ubicada la ciudad de Santiago. Los impactos económicos en este caso se han evaluado considerando el costo de aumentar la dotación de agua para abastecer la demanda de la población. No se han incluido en esta oportunidad otros costos potenciales asociados a cambios estructurales.

Con respecto al sector silvoagropecuario la situación es más heterogénea. Para algunos tipos de cultivos y regiones, donde el factor limitante para el desarrollo es la baja temperatura, se proyectan importantes aumentos de la productividad (sur de Chile). Para otros cultivos y regiones del país, donde el factor limitante esta más asociado a la disponibilidad de agua (ya sea de lluvia o riego), se proyectan importantes disminuciones de la productividad (por ejemplo, frutales en el centro y norte del país). Estos cambios en la productividad deberían crear los incentivos para reordenar el patrón de uso de la tierra agrícola y, por ende, disminuir (a través de la adaptación) los impactos esperados.

Los impactos económicos en todos estos sectores han sido agregados para obtener cifras netas para Chile. Cabe destacar que en este proceso de agregación no es posible identificar quiénes son los ganadores y perdedores en estas proyecciones. En términos absolutos, la agregación del valor presente de impactos indica que, para el escenario A2 de mayores emisiones, habría un costo que fluctúa entre 22.000 millones y 320.000 millones de dólares. Con respecto al escenario de menores emisiones, la situación es más ambigua ya que los resultados indican un rango que fluctúa entre un beneficio neto de 25.000 millones de dólares a un costo de 40.000 mil millones de dólares.

Las diferencias están dadas por el escenario de GEI usado (los impactos más negativos se dan con el escenario de mayor emisión de GEI), por la tasa de descuento usada en la valoración a valor presente y por el horizonte de la evaluación. Estos costos indican que Chile podría llegar a perder un 1,1% anual del PIB durante todo el período de análisis, es decir, hasta 2100, en el escenario A2.

En el caso del escenario B2, se presentaría desde una pérdida anual del 0,5% en la proyección hasta 2050, hasta una ganancia anual del 0,09% en la proyección hasta 2100.

Las proyecciones para Chile indican un aumento sostenido en la emisión de GEI, que señalaría que en 2030 se contaría con un nivel de emisiones 2,5 veces superior al actual. Es posible, sin embargo, considerar la existencia de una serie de medidas tendientes a reducir las emisiones de GEI. Algunas de ellas se asocian a una reducción de la demanda de energía, así como a la eficiencia energética. También existen otras medidas cuyo objetivo es reducir el contenido de carbón en las fuentes de abastecimiento, como potenciar las fuentes de generación eléctrica de tipo renovable.

Una evaluación de estos potenciales escenarios de mitigación indica que es factible reducir el crecimiento de las emisiones en torno a un 30% en los próximos 20 años con respecto a la línea base, aunque no ha sido posible establecer en esta oportunidad los costos asociados a estas medidas.

La evaluación de los impactos del cambio climático es muy útil para entender las vulnerabilidades relativas, por cuanto provee información vital para diseñar programas de adaptación de acuerdo a las necesidades de cada región y sector productivo. Nos ayuda a observar, además, que el desarrollo que ha tenido el país y sus proyecciones de desarrollo a futuro tiene costos importantes en materia de emisiones de GEI. Estas proyecciones indican un acoplamiento entre las emisiones y el nivel de desarrollo de la economía. Para lograr un desacople, y así contribuir a la disminución de las causas del cambio climático, es posible adoptar una serie de medidas que contribuyan a disminuir la demanda de energía y el contenido de carbón en los combustibles. Estas medidas tienen un costo asociado y, por lo tanto, suponen un esfuerzo político y fiscal importante que el país tendría que realizar para llevarlas a cabo.

El cambio climático presenta una serie de desafíos para Chile, que tienen que resolverse a través del aporte de la sociedad en su conjunto. El sector privado, el sector público, la ciudadanía y el sector académico tienen un papel que cumplir para lograr un mejor futuro para el país y el planeta. El Gobierno de Chile y la CEPAL reiteran su compromiso de seguir profundizando en esta investigación y desarrollar el conocimiento necesario para que todos los actores puedan tomar decisiones más informadas, tanto para contribuir a la prevención del cambio climático como para reducir sus consecuencias adversas sobre los ciudadanos de Chile.

http://www.eclac.org/cgi-bin/getprod.asp?xml=/publicaciones/xml/8/37858/P37858.xml&xsl=/dmaah/tpl/p9f.xsl&base=/dmaah/tpl/top-bottom.xsl

martes 24 de noviembre de 2009

Una térmica de 51º dejó las calles vacías

Autor: NUEVO DIARIO

Lunes 2 de Noviembre de 2009 | Se registró a las 18, pese a que a esa hora el termómetro indicaba 43,7º. En tanto, la temperatura máxima marcó a las 15.45, 46,5º. El Servicio Meteorológico prevé fuertes tormentas para las próximas horas.

El calor que azota por estos días a la provincia sigue sin dar tregua. Nuevamente, los santiagueños tuvieron que soportar ayer temperaturas que llegaron a los 46.5º, a las 15.45, lo que sin dudas marcó un record en lo que va del año superando incluso a la de 2008, cuya máxima se registró el 8 de diciembre con 42.5ºC y una térmica de 46ºC.

Desde el Servicio Meteorológico Nacional indicaron que ya a las 9 el termómetro marcaba 32.4º, haciendo prever un domingo “infernal”. De a poco, el termómetro comenzó a ascender, tornándose imposible salir a la calle por el agobiante clima.

Por otra parte, indicaron que la sensación térmica fue de 48º, a las 15.45, mientras que a las 18 alcanzó los 51º. De cumplirse el pronóstico del Servicio Meteorológico y del Canal del Tiempo, para los próximos días llegaría el alivio esperado.
En cuanto al pronóstico extendido que fue variando “hora tras hora” en la jornada de ayer, indica que el cambio de clima comenzaría hoy a la madrugada con chaparrones y tormentas aisladas. De no ser así, la jornada continuará siendo agobiante y habrá que esperar la tarde o noche para las precipitaciones, algunas localmente intensas acompañadas con fuertes ráfagas de viento.

Para el miércoles y jueves, el alivio comenzará a percibirse con marcas que oscilarán entre los 15 y 25º.

Finalmente, resta remarcar que este anticipo del verano 2010, que se hizo sentir con fuerza tanto en Santiago como en el resto de las provincias del norte, es sólo el comienzo de una estación que promete intenso calor y poco alivio, en especial para los santiagueños, que de a poco comenzaron a acostumbrarse a esta realidad que les toca atravesar.

http://www.nuevodiarioweb.com.ar/nota/145630/Locales/Una_termica_51%C2%BA_dejo_las_calles_vacias.html