Las mediciones sobre calidad de las aguas de lluvia en Torres del Paine, en el extremo austral del Campo de Hielo Sur, concluyeron que es el agua más pura del planeta
Podría decirse que Paraguay es una de las zonas que menos problemas tiene por la distribución del agua y su calidad. Sin embargo, este recurso se ve amenazado por la contaminación causada por las industrias.
Varias organizaciones ambientalistas de ese país han advertido que la actividad minera y la tala de bosques pudieran afectar a las fuentes abastecedoras del líquido. No obstante, el presidente Fernando Lugo ha señalado que “la actividad minera es pequeña y la producción forestal o agropecuaria no son un peligro respecto al agua”.
Chile, por su parte, posee una de las reservas de agua potable más grandes del hemisferio, gracias a una red de 3 100 glaciares que, según el reciente Registro Nacional de Glaciares, cubren una superficie de 20 188 km. Los mayores los campos de hielo del norte y del sur.
En contraste, apenas el 4,4% del recurso se destina a consumo humano y más del 85% va a la agricultura.
Las mediciones sobre calidad de las aguas de lluvia en Torres del Paine, en el extremo austral del Campo de Hielo Sur, concluyeron, durante la década pasada, que es el agua más pura del planeta y que debe servir como referencia para los científicos.
Talvez la situación más desfavorable la vive Argentina, donde 7,5 millones de personas no tienen acceso al líquido y casi la mitad del país no tiene acceso a redes sanitarias seguras.
Lo curioso es que no se trata de falta del recurso sino que hay una mala distribución. El 85% del total está concentrado en la Cuenca de La Plata, que solo cubre el 30% del territorio, mientras las cuencas áridas y semiáridas disponen de menos del 1% del recurso.
El agua subterránea podría ser la solución ante tal inequidad, pero la mano del hombre viene a complicarlo todo. De acuerdo con el Consejo Hídrico Federal, la contaminación de aguas subterráneas es acelerada. Estas están afectadas por aguas negras y residuos de químicos.
http://chile-hoy.blogspot.com/2009/12/el-agua-se-agota-en-america-latina-la.html
martes, 29 de diciembre de 2009
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El agua se agota en América Latina. La mayor fuente del líquido vital está en Chile |
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Qué especies corren peligro tras el fracaso de Copenhague |
En la Cumbre contra el cambio climático de Naciones Unidas celebrada la semana pasada en la capital danesa no sólo estaba en juego el futuro del ser humano. Tras no haberse logrado un acuerdo vinculante para la reducción de los gases de efecto invernadero, son muchas las especies que ven como a sus ecosistemas se les ha dado la espalda condenando a muchas de ellas a la extinción.
Las organizaciones verdes y conservacionistas han puesto el grito en el cielo tras el fracaso de Copenhague ante el difícil panorama al que se enfrentan especies animales y vegetales como el koala, el oso panda o la Gran Barrera de coral.
Oso polar
El ecosistema donde más se está notando el aumento de la temperatura mundial es en los polos. La desaparición de los casquetes polares provoca que cada vez haya menos superficie para las especies que habitan en la región.
De esta manera, animales como el oso polar ven cómo, con el deshielo, se alejan a la deriva de tierra firme en pequeñas plataformas de hielo. Al intentar nadar de vuelta para buscar refugio, los osos se ahogan en el trayecto pereciendo, de este modo, miles de ejemplares cada año, lo que hará, de seguir a este ritmo, que la especie se extinga.
En esta misma situación se encuentran otros animales típicos de estas latitudes como la foca anillada, el zorro ártico, la morsa del pacífico o el pingüino emperador.
Koala
Uno de los animales más característicos de Australia es otra de las especies amenazadas ante el cambio climático. El koala se alimenta exclusivamente de hojas de eucaliptus. Este árbol, tóxico para el resto de los animales, está provocando una drástica reducción de los valores nutricionales de sus hojas debido a la acumulación del CO2 en la atmósfera que se transfiere a la hojas de eucaliptus a través de la fotosíntesis. De este modo, el koala sufre un empobrecimiento de su dieta base no sólo en calidad, sino también en cantidad.
La Gran Barrera de coral
El mayor agrupamiento coralino del mundo, con más de 2.600 kilómetros de extensión, es uno de los grandes afectados por el cambio climático. Los vertidos tóxicos emitidos a lo largo de todo el mundo y el enorme agujero en la capa de ozono sobre el cielo del continente oceánico están provocando que los niveles de temperatura y acidificación de los océanos estén alcanzando cotas críticas.
Este calentamiento y toxicidad de las aguas, que afecta directamente al cromatismo de los corales blanqueándolos hasta alcanzar un tono gris apagado, nada que ver con la exuberancia de colores que lucen habitualmente. Además, queman las algas adheridas a las formaciones coralinas desprotegiéndolas ante amenazas externas. La desaparición de la Gran Barrera supondría, además, dejar sin protección natural a más de 1.500 especies marinas y unas 4.000 de moluscos.
Orquídea mexicana
Esta pequeña flor autóctona del país azteca, que cuenta con decenas de variedades muy apreciadas por los expertos por su gran belleza está viendo cómo el aumento de las temperaturas y de los niveles de contaminación provocados por las industrias limita su efectividad a la hora de reproducirse. Su proceso de polinización, especialmente complicado, se ha visto muy afectado por el cambio climático que está acabando con una de las flores más representativas del país centroamericano, donde se la conoce como oreja de burro o de mula.
Tortuga laúd
Una de las especies marinas más raras y exóticas, de las que apenas quedan unos miles de ejemplares en todo el mundo, está sufriendo el aumento de las temperaturas, que le provoca estrés a la hora de anidar en las playas. Además, la tortuga marina más grande del planeta (un macho puede alcanzar los 900 kilos y más de un metro y medio de longitud) es víctima habitual de las redes de arrastre de los pescadores (en las que cae atrapada y muere) y de la disminución progresiva de su dieta.
Pez payaso
Esta simpática especie, que saltó a la fama de la mano de Nemo y de los estudios Disney, se encuentra en peligro debido al aumento de la salinidad de las aguas en las que habita, lo que le ocasiona un deterioro de su sentido olfativo. Este pequeño pez, que habita en coexistencia con las anémonas en los conjuntos coralinos del Pacífico, sufre como su futuro se ve también amenazado por la desaparición de su entorno así como por el aumento de la temperatura del agua.
Panda gigante
Una de las más entrañables del mundo y que subsiste con apenas 2.500 ejemplares en libertad, ve como su hábitat en China es progresivamente disminuido por el efecto de la industrialización del gigante asiático. Además, el acercamiento de la civilización a las reservas naturales y a las zonas de cría de este mamífero afecta a los periodos de procreación de los osos panda, ya muy frágiles y ocasionales de por sí.
Árbol de aloe
Esta especie arbórea, que tiene en el desierto de Namibia su principal hábitat, asiste a la desaparición alarmantemente de ejemplares por el estrés ocasionado por la sequía que azota la zona. La modificación de las condiciones climáticas creadas por el efecto invernadero provoca que inmensos ecosistemas se vean amenazados con la extinción.
En esta misma situación se encuentran grandes extensiones de la selva amazónica, conocida como el ’pulmón del planeta’, la tundra ártica o los bosques valdivianos de Chile y Argentina que, año tras año, padecen el aumento de los efectos producidos por el cambio climático modifican de forma drástica sus ecosistemas introduciendo nuevas especies animales y vegetales no tradicionales haciendo desaparecer las autóctonas.
http://2010biodiversidad.blogspot.com/2009/12/que-especies-corren-peligro-tras-el.html
lunes, 7 de diciembre de 2009
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Latinoamérica: La guerra que se viene. ¿Un nuevo Medio Oriente? |
Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
¿Suenan tambores de guerra en Latinoamérica? Definitivamente: sí. La amenaza es doble, y en un sentido novedosa: el militarismo estadounidense está en su punto máximo (factor ya conocido desde hace un siglo), a lo que se agrega una carrera armamentista en que han entrado los países de la región, lo cual sí es nuevo, desconocido en épocas pasadas. En relación a la presencia de la potencia del Norte, eso no es novedad.
Pero sí lo son las hipótesis de conflicto con posibilidades reales de consumación que empiezan a desarrollarse entre algunas naciones. Lo patético es que, en este segundo punto, ningún latinoamericano podría decir por qué sucede. Más aún: América Latina es, desde las guerras independentistas de principios del siglo XIX, una región relativamente libre de conflictos armados, por lo que una guerra en estos territorios no obedece, al menos en principio, a ninguna lógica histórica. Lo cual debería llevar a preguntar por las causas de una eventual conflagración. No hay dudas, entonces, que allí se juega alguna agenda oculta. Y más aún: una agenda que no se corresponde para nada con los intereses reales de las sociedades del área. Como dijo alguna vez el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “salvo Estados Unidos, ningún país tiene un proyecto consistente para la región. Aunque, claro está, ese proyecto no es precisamente el que necesitamos los latinoamericanos”. Se aplica cabalmente aquí aquello de “nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría”.
Si hay guerra, o sería una guerra popular de defensa de intereses nacionales contra una invasión de una potencia extra-regional (una invasión estadounidense) o, eventualmente, una guerra entre países vecinos, que no sería en modo alguno una guerra de los latinoamericanos. Sería, en todo caso, un enfrentamiento donde las poblaciones y sus dirigencias actuarían como piezas de un rompecabezas armado desde fuera. Y quien las movería no sería otra que la clase dirigente de la gran potencia del Norte –por supuesto, a través de la administración gubernamental de turno–, dueña y señora de lo que considera su patio trasero: los países al sur del Río Bravo.
Felizmente para los latinoamericanos, durante los alrededor de dos siglos de vida independiente terminada la colonia lusitano-española, fuera de la fratricida guerra del Paraguay que dejó sumido a este país en una miseria de la que no se pudo recuperar hasta el día de hoy, en términos generales no ha sido una constante la guerra entre Estados. Y los conflictos armados que se han dado –que, por supuesto, los hubo, como la guerra del Pacífico (entre Chile y Bolivia) o la guerra del Chaco (entre Bolivia y Paraguay)– no marcan a fuego la historia de la región como sí sucede, por ejemplo, en el continente africano, o en el Medio Oriente, regiones abatidas por las guerras interestatales que responden a las lógicas de dominación de potencias extra-regionales y donde las poblaciones locales sólo ponen muertos sobre muertos.
¿Se encamina Latinoamérica a alguno de estos escenarios de guerra interestatal? No está descartado.
Desde la puesta en práctica de la Doctrina Monroe –“América para los americanos”– todo el subcontinente latinoamericano fue el reservorio de materia prima y mano de obra barata para la expansión económica de Washington, así como un mercado cautivo para sus productos industriales. Eso no ha cambiado al día de hoy sino que, por el contrario, se va intensificando. Ante el no muy lejano agotamiento de las reservas petrolíferas propias y de otros puntos del planeta, contando además con que su modelo de producción y consumo se centra en forma escandalosa en el despilfarro de oro negro, a lo que se suma el también próximo agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ante la imperiosa necesidad de materias primas tomadas de la biodiversidad de las selvas tropicales que alimentan las industrias farmacéuticas y de la ingeniería genética y otros minerales cada vez más imprescindibles para las nuevas tecnologías que el imperio desarrolla, Latinoamérica aparece como el proveedor natural de todo esto en la lógica de dominación de la Casa Blanca. Petróleo, agua dulce y biodiversidad son los elementos que mueven la voracidad de la política exterior de Estados Unidos.
Lamentablemente para los latinoamericanos, esta zona es pródiga en todo ello. Por eso es que asistimos a una presencia militar estadounidense como nunca antes. Este nuevo reposicionamiento estratégico de bases militares estadounidenses por toda la región latinoamericana como no había pasado en el transcurso del siglo XX otorga a la potencia dominante una capacidad de acción casi absoluta. A partir de este rediseño, toda la zona al sur de su frontera es un virtual teatro de operaciones, y los diversos planes en juego –Puebla-Panamá y Mérida (para México y Centroamérica), Patriota (antes llamado Colombia, el principal punto de referencia en el subcontinente), Dignidad (para atender toda la región amazónica), la renacida IV Flota custodiando las aguas oceánicas– más la cohorte de instalaciones militares fijas que ha desplegado por la región, evidencian que Washington toma muy en serio a su patio trasero. Lo “toma en serio”, claro está, desde el punto de vista de su estrategia de control; es decir: se hace evidente que no está dispuesto a perderlo ni a tolerar molestos movimientos contestatarios que cuestionen su hegemonía.
Es claro, también, que todos estos dispositivos militares no son sólo parte de un mecanismo de control y espionaje: son operativos y están listos para actuar si las circunstancias lo requieren. Para eso necesita ir adentrándose más y más en territorios latinoamericanos, haciendo “natural” su presencia. Y es lo que justifica la otra faceta de la militarización: un ariete local que le permita sentirse dueño de la región. En esa lógica, ahí está Colombia, el nuevo matón del barrio, jugando el mismo papel que juega el Estado de Israel en el Medio Oriente. De la mano con ello van las hipótesis de guerras locales; de ahí que no es la primera vez que ya se dice que “comienzan a escucharse tambores de guerra”. Todo indicaría que algo se está preparando. Pero, como dijo el citado Premio Nobel, “no es precisamente lo que necesitamos los latinoamericanos”.
Podría decirse que el final del siglo XX y los inicios del XXI encuentran a las clases dirigentes latinoamericanas más unidas que en otros épocas. El proyecto del MERCOSUR aparece como la iniciativa integracionista más seria hasta el momento –más aún que el ALBA, lamentablemente– tras todos los años de desunión y desencuentros que signaron la historia regional. Con el liderazgo económico y político de Brasil ya afianzado en la zona, nada indicaría guerra en el horizonte. ¿Por qué, entonces, tantos aprestos bélicos? ¿Por qué esta militarización inusitada para el área, además de las bases estadounidenses propiamente dichas? ¿Por qué esta compra acelerada de armamentos de alta tecnología que se está dando?
Hay que ver bien lo que ello significa: hoy día ningún país de Latinoamérica deja de tener gobiernos “democráticos”, al menos para los moldes de la ideología dominante, que entiende “democracia” como un ejercicio puramente formal, basado casi con exclusividad en el voto cada cierto período de tiempo. Desde esos criterios –y salvo Cuba, según los mismos esquemas– toda el área goza de “democracias” políticas, habiéndose dejado en el pasado las dictaduras militares. Formalmente es así, pero el balance de poderes para el campo popular no ha variado un ápice. Sin gobiernos militares, las condiciones de vida de las grandes mayorías están peor que algunos años atrás. Hoy por hoy no se viven climas militares en el ámbito político; terminaron las guerras sucias contra los grupos insurgentes y las respectivas fuerzas armadas volvieron a sus cuarteles. La militarización, en todo caso, no viene desde dentro, con Doctrinas de Seguridad Nacional e hipótesis de enemigo interno, como en el acmé de la Guerra Fría. Ahora la militarización la impone el imperio en su nuevo diseño de geoestrategia hemisférica. Si suenan tambores de guerra, son los de Washington y sus tropas.
Pero los tiempos cambian, y luego del trauma de Vietnam el imperio ya no quiere desembarcar sus propios soldados. Si lo hace, es bajo otras circunstancias como en Irak y Afganistán, donde se libran otro tipo de guerra, basadas fundamentalmente en la capacidad técnica de control (que, dicho sea de paso, no asegura el triunfo final, tal como estamos viendo esta derrota en cámara lenta que va sufriendo Estados Unidos). De ahí la nueva parafernalia tecnológica en juego: guerras inteligentes, guerras electrónicas, mecanismos de espionaje hiper sofisticados. En todo caso en Latinoamérica se podría repetir el modelo del Medio Oriente: una potencia regional armada hasta los dientes (allá Israel, aquí Colombia), que juega el papel de gendarme de los intereses del país del Norte, evitando la masiva presencia directa de tropas estadounidenses en el terreno. Los muertos, de más está decirlo, los ponen las sociedades locales. Además, la antigua fórmula maquiavélica de “divide y reinarás” sigue absolutamente vigente y operativa. Las guerras –verdad vieja como el mundo– desunen, y alguien saca provecho de eso. Para el caso, no es otro que el proyecto de dominación imperialista el beneficiado, quizá con alguna oligarquía local que logre acomodarse al esquema.
Ahora bien, la militarización a que asistimos tiene características especiales, inéditas incluso: estamos ante un crecimiento de bases estadounidenses con tecnologías de punta como nunca, que sirven en principio para el control y el espionaje, y si fuera necesario, para el despliegue de fuerzas de intervención directa. Pero se ello se complementa con las nuevas hipótesis de conflicto que barren el área: hay un nuevo polo militar que crea desbalance regional, y se llama Colombia.
La verdadera amenaza a la paz en Latinoamérica no proviene del “militarista” y “castro-comunista” Hugo Chávez, como las usinas mediáticas de la derecha internacional quieren fijar en tanto matriz global de opinión. “Chávez llama a las armas”, “Tambores de guerra desde Venezuela” y artilugios por el estilo no son sino distractores que desenfocan el verdadero problema en ciernes. “Colombia debe tomar con toda seriedad la que constituye la más grave amenaza a su seguridad en más de siete décadas pues esta proviene de un Presidente que, además, es de formación militar. La razón es que cada vez son mayores las posibilidades de una provocación que puede ir desde un incidente fronterizo hasta un ataque contra instalaciones civiles o militares en Colombia”, pudo leerse en el editorial del periódico “El Tiempo”, de Bogotá, el pasado 15 de noviembre. Suena tan descabellado como la comunicación del otrora presidente estadounidense Ronald Reagan cuando aseguró que los sandinistas estaban listos para atacar Texas. ¿Qué hay detrás de todo este clima pre-bélico? –y sabemos que las guerras empiezan, ante todo, por la desinformación. Su primera víctima siempre es la verdad–. La posibilidad real y concreta de desatar guerras en la región está presente; guerras que sólo traerán más desgracias a los latinoamericanos que pondrán el cuerpo (los pobres, naturalmente, la población civil de a pie), guerras que hacen parte de la estrategia de control hemisférico de Washington, el verdadero beneficiado con estos eventuales conflictos. Guerras que, como comienzan a delinear las usinas mediáticas formadoras de la opinión pública, ya aparecen como hipótesis. ¿Marchamos inexorablemente hacia ellas?
En este nuevo rompecabezas regional, Colombia juega un papel clave. De ahí la necesidad para los poderes dominantes que Álvaro Uribe siga siendo su presidente. Quizá con un nuevo mandatario en las próximas elecciones el plan maestro no se alteraría, pero sí implicaría nuevas recomposiciones, por lo que para la lógica del imperio está bien un tercer período presidencial del actual jefe de Estado, con lo que se reafirma la hipocresía en juego, porque cuando de la reelección de Hugo Chávez se trata, la “prensa libre” del mundo pone el grito en el cielo, pero con el actual mandatario neogranadino, no.
Colombia es vital en este nuevo esquema militar de Washington por cuanto pasa a ser la principal avanzada de Estados Unidos en territorio latinoamericano, vital para controlar sus intereses. Sin dudas la oligarquía colombiana también se beneficia de esto, si no, no podría ceder su territorio de la manera casi indigna que lo hace (no hay que olvidar sus aspiraciones de siempre a controlar las reservas de hidrocarburos del lago de Maracaibo y las manipuladas pretensiones independentistas del estado Zulia, en Venezuela, en concordancia con esos intereses). ¿Qué puede esperarse de esta remilitarización que sufre el país sudamericano? Cualquier cosa. Por supuesto, lo que menos puede esperarse es un real combate a la producción de estupefacientes y a su tráfico; esa es una de las patas en que se asienta todo el complejo mecanismo del capitalismo mafioso que domina la escena a nivel mundial, con paraísos fiscales intocables y capital financiero transnacional marcando el ritmo. Pero en todo caso, amparándose en un discurso que pretendidamente combate al narcotráfico, la militarización en marcha puede disparar nuevas guerras locales, favorables en definitiva a la estrategia global de Washington y a sus aliados locales. Lo que el citado editorial dice puede ser un probable escenario en el mediano plazo.
Por lo pronto, y para hacer evidente lo antipopular y peligroso de la nueva situación que se va configurando en el continente, debe destacarse que el reciente acuerdo militar entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia –denominado en forma pomposa como “Acuerdo para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad”, pero que en realidad no es sino una base de operaciones estadounidense con absoluta impunidad y fuera de todo control colombiano– se suscribió en un marco de gran secretividad, a espaldas de toda formalidad democrática. De hecho, se firmó en un acto a puerta cerrada en la sede de la cancillería en Bogotá a las 7 de la mañana. Si se prefirió eso y no la masividad de un acto público con amplia presencia de la prensa, ello ya indica una actitud: se cede alegremente la soberanía nacional para una fuerza extranjera, pero se hace a escondidas.
Como dijera el ex canciller argentino Guido Di Tella: “relaciones carnales” con el big brother (eufemismo por decir en buen criollo: “bajada de pantalones”, con todo lo que conlleva la sexista metáfora en juego). Para muestra, véanse cualquiera de los artículos del acuerdo, por ejemplo, el número IV: “Acceso, uso y propiedad de las instalaciones y ubicaciones convenidas”: “Las autoridades de Colombia, sin cobro de alquiler ni costos parecidos, permitirán a Estados Unidos el acceso y uso de las instalaciones y ubicaciones convenidas y a las servidumbres y derechos de paso sobre bienes de propiedad de Colombia que sean necesarios para llevar a cabo las actividades dentro del marco del presente Acuerdo, incluida la construcción convenida”. O el número VI: “Pago de tarifas y otros cargos”: “Las aeronaves de Estado de Estados Unidos, cuando se encuentren en el territorio de Colombia, no estarán sujetas al pago de derechos, incluidos los de navegación aérea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa. Los buques de
Estado de Estados Unidos recibirán el mismo tratamiento y privilegios que los buques de guerra, y en consecuencia no estarán sujetos al pago de tasas de señalización marítima y fondeo. Estados Unidos pagará las tarifas establecidas en los puertos concesionados por los servicios solicitados y recibidos de las empresas comerciales. […]… de conformidad con el derecho consuetudinario internacional y la práctica, las aeronaves y buques de Estado de Estados Unidos no se someterán a abordaje e inspección”.
De acuerdo a ese convenio, la ahora nada soberana República de Colombia cede a las fuerzas estadounidenses el uso de siete puntos estratégicos de operaciones dentro de su territorio: Malambo, sede del Comando Aéreo N° 3, Cartagena, con su base naval, Tolemaida, del ejército, Bahía Málaga, base naval en el Pacífico, Larandia, también perteneciente al ejército, Palanquero, del Comando Aéreo N°1 y Apiay, sede del Comando Aéreo N° 2. El equipo extranjero será altamente sofisticado: aviones C-17 y Orión C-3, especiales para el espionaje electrónico y considerados poco funcionales para combatir a la guerrilla o al narcotráfico, ideales, en todo caso, para operaciones quirúrgicas como la desarrollada en enero del 2008 contra el segundo comandante de las FARC colombianas, que fuera detectado y bombardeado en territorio ecuatoriano, en plena selva.
De acuerdo a un documento del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos, “la intención es utilizar la infraestructura existente […] mejorar la capacidad de Estados Unidos para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense [con lo que se] garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos. [Esto] nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”.
Si bien es cierto que Estados Unidos no es ya la super potencia hegemónica con supremacía global como lo fue apenas terminada la Segunda Guerra Mundial pues su situación económica comienza a resquebrajarse, muy lejos está aún de perder su lugar y desbarrancarse como imperio. En todo caso, esta militarización que ahora impone en Latinoamérica puede ser señal de una debilidad a largo plazo, porque trata de demarcar su territorio “natural” (eso son los países al sur de su frontera) para mantenerlo a toda costa como reserva estratégica. Ahora bien: si históricamente eso es una señal de debilidad para el mediano plazo, en el momento actual lo único que trae a la región son más problemas y sufrimientos a las poblaciones. ¿Más guerras? Sí, pareciera que de eso se trata. El recurso a la guerra es siempre un buen expediente para los poderes dominantes, porque sirve para dar salida a las crisis.
En términos estratégicos, Washington comienza a tener ante sí un escenario que le cuestiona su absoluta hegemonía de décadas atrás. En lo económico, siendo aún la primer potencia, hace tiempo que viene perdiendo dinamismo, y nuevos actores internacionales van camino a cuestionarlo. El dólar está dejando de ser la moneda universal intocable. En la región sudamericana, dentro de esa lógica de pérdida de presencia, Brasil es una nueva fuerza económica que puede quitarle protagonismo. Y de hecho la mayor parte de la Amazonia –vital para la estrategia de la Casa Blanca– se encuentra en su territorio. Por tanto, como apuesta por el mantenimiento de esa supremacía en el mediano plazo, la estrategia imperial apunta a contener a Brasil. Pero este país, décima economía mundial, con una oligarquía nacional que ya se comienza a sentir envalentonada y reclama una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lidera un bloque como el MERCOSUR que, indefectiblemente, pasa a ser también un grupo de incidencia política. Lo cual se complementa, también, con pretensiones de hegemonía militar. La carrera armamentista en que ha entrado el país carioca con la modernización de sus arsenales compite con la delegación estadounidense en la zona: Colombia. Las fuerzas armadas que crecen y las armas que se acumulan en los arsenales –esto es una “ley” largamente demostrada en la historia– tarde o temprano entran en acción. La única guerra en que no se dispararon tiros directamente los contendientes fue la Guerra Fría; pero ahí, los misiles que no se lanzaban las potencias tenían como correlato las guerras locales que desangraron el mundo luego de terminada la Segunda Guerra Mundial en representación de los respectivos bloques de poder. Hoy no hay Guerra Fría, y el petróleo y el agua dulce se agotan (dicho sea de paso, un ciudadano estadounidense medio consume 100 litros diarios de agua, contra 30 de un europeo y 1 de un africano). Las pretensiones hegemónicas de Brasil encuentran su correlato en una Colombia hiper armada (en proporción a su población, las fuerzas militares más grandes de Latinoamérica, y en términos absolutos, similares a las de Brasil). Ya está claro su papel obstructor y disgregador, tal como puede apreciarse en UNSAUR y en el Consejo de Defensa Suramericano. ¿Para qué necesita Colombia los gastos militares, en proporción, más altos del mundo, más que los del propio Estados Unidos? Para combatir al narcotráfico, evidentemente no, porque la producción de hoja de coca y su transformación en cocaína, luego de casi 10 años de plan Colombia (y luego Patriota) no desaparecieron. Todo apunta más a que su papel tiene que ver con un Israel en los desiertos del Medio Oriente; allá hay hidrocarburos. Aquí no sólo eso: también recursos hídricos y biodiversidad. Además de gobiernos díscolos, como el de Hugo Chávez, o el de Evo Morales. Y grupos sociales que siguen reivindicando cambios (los movimientos indígenas latinoamericanos son una de las principales hipótesis de conflicto del Pentágono para las primeras décadas del siglo XXI).
El curiosamente Premio Nobel de la Paz (¿serán esquizofrénicos los que otorgan estos galardones?) Barak Obama ha continuado sin modificaciones la política militarista de su antecesor, el presidente George Bush; incluso mantuvo en el cargo al mismo secretario de Defensa, Robert Gates, un connotado halcón. Está claro el mensaje en juego: más allá de declamaciones, ninguna base militar estadounidense en el área latinoamericana han sido cerrada. Por el contrario, se expanden. Y el contrato de “cooperación” militar con Colombia da la pauta: el “arco de inestabilidad global”, como denominó el Pentágono a la zona de América Latina que contiene reservas petrolíferas, acuíferas y de biodiversidad, sigue siendo su preciado botín. Eso lo considera de su propiedad, y si alguien osara ponerlo en duda, ahí está la parafernalia militarista para recordarlo, en la que Colombia juega un papel clave. Si existe alguna amenaza de tambores de guerra en la región, no es la compra de armamentos por parte del gobierno venezolano.
http://www.argenpress.info/2009/12/latinoamerica-la-guerra-que-se-viene-un.html
martes, 10 de noviembre de 2009
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Chimeneas libres de dióxido de carbono |

Por Fabiana Frayssinet
Un invento de químicos brasileños para absorber gases invernadero cambia la lógica imperante al impedir la contaminación en su lugar de origen, la chimenea industrial.
BELO HORIZONTE, Brasil, 9 nov (Tierramérica).- Científicos brasileños desarrollaron una técnica para absorber moléculas de dióxido de carbono de origen industrial antes de que ese gas llegue a la atmósfera. El secreto está en unas esferas cerámicas de medio centímetro de diámetro.
La técnica de bajo costo fue concebida por un equipo del Departamento de Química de la brasileña Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), en el sudeste de Brasil.
Los inventores explicaron a Tierramérica que este método supera las técnicas actuales para secuestrar carbono en forma gaseosa, una de las sustancias que están causando el recalentamiento planetario. Las esferas lo neutralizan antes de que se disipe en el aire y además lo transforman en insumo para otros usos industriales
Instaladas en las chimeneas, las pequeñas esferas de un material poroso y blanco, especialmente formulado, absorben el dióxido de carbono resultante de procesos industriales, evitando que entre en contacto con la atmósfera, dijo a Tierramérica uno de los inventores, el profesor de química Geraldo Magela Lima, de la UFMG.
La tecnología podría aplicarse en siderúrgicas, fábricas de cemento o centrales termoeléctricas, y en industrias de menor porte, como panaderías, que también funcionan quemando combustibles fósiles.
La absorción del gas se lleva a cabo por un proceso químico. Al entrar en contacto con el material de las esferas, interactúan por una reacción química a altas temperaturas, describió otro de los investigadores, Jadson Belchior.
“La absorción no es instantánea. Ocurre en función del tiempo y de la temperatura. Son dos grandes variables que podemos controlar: una emisión más rápida con temperaturas más altas o una emisión más lenta con temperaturas más bajas”, agregó.
Belchior subraya que, a diferencia de otras técnicas para capturar gases de efecto invernadero, ésta absorbe el dióxido de carbono antes de que sea liberado a la atmósfera.
“En nuestro caso estamos previniendo la emisión. En el caso de la tecnología desarrollada para capturar el gas que ya está en la atmósfera, es una corrección, porque el gas ya fue liberado" y ya se produjo la contaminación, añadió.
Los procesos para absorber gases invernadero, causantes del cambio climático, se basan en su mayoría en la premisa de que una actividad contaminante puede compensar al menos parcialmente su daño en una etapa posterior e incluso en cualquier otro lugar del planeta.
Allí reside la novedad de esta técnica, que invierte el camino, al impedir que la contaminación se produzca, y por tanto compromete a las empresas desde el inicio de su actividad productiva.
Otra ventaja, y “el principal punto de la propuesta”, según Lima, es que cuando cada recipiente se satura de dióxido de carbono, éste es reaprovechado para otros fines, por ejemplo como materia prima para industrias químicas, plásticas o textiles.
“El residuo resultante es dióxido de carbono en la forma gaseosa, que puede ser embalado en cilindros, o utilizar su molécula para hacer otra molécula a través de reacciones químicas”, describió Lima.
“Aquí tenemos una doble función ambiental. Otras tecnologías no tienen destino para el dióxido de carbono, apenas lo almacenan”, destacó.
La nueva técnica es de muchísimo menor costo que otros sistemas actuales para capturar al almacenar carbono, como el enterramiento subterráneo de dióxido de carbono, que se aplica en la perforación submarina de pozos petrolíferos y que también intenta utilizarse para reducir las emisiones de otras actividades terrestres.
Pruebas iniciales muestran que el material cerámico puede ser reutilizado hasta 10 veces.
Por eso, creen los investigadores, además de abrir toda una nueva opción en el mercado internacional de créditos de carbono, la tecnología podrá generar una ganancia 10 veces mayor al valor invertido en la fabricación de la cerámica.
Aunque la fórmula parece simple, los químicos destacan que debieron demostrar “osadía” para oponerse a lo que llaman “los mitos de la literatura científica”.
“Todos los registros indicaban que el material que utilizamos, sometido a una determinada temperatura, no sería efectivo para absorber el dióxido de carbono”, recordó Lima.
Pero con equipos más modernos y sofisticados, fue posible refinar los resultados y verificar y corregir errores, mejorando la composición del material y su resistencia a las altas temperaturas.
La fórmula, que está en proceso de ser patentada, se mantiene en secreto. Los químicos sólo revelaron que la forma esférica fue escogida por sus propiedades más adecuadas para el transporte y la manipulación.
También anticipan que la cerámica desarrollada tiene una mayor resistencia y una capacidad de absorción de dióxido de carbono hoy fijada en 40 por ciento de la cantidad de gas que entra en contacto con la esfera, mientras trabajan en elevarla hasta por lo menos 60 por ciento, según Lima.
Ese objetivo aún está lejos del 100 por ciento, pero los científicos lo consideran un “avance” comparado con otras estimaciones de captura de dióxido de carbono, que rondan entre 12 y 20 por ciento.
Pero este avance no se ha quedado en lo experimental.
Otros estudios financiados por la UFMG y la Secretaría de Ciencia del gobierno de Minas Gerais, determinarán la cantidad de esferas necesarias para cada industria y la mejor forma de instalarlas en las chimeneas, posibilitando su aplicación. Los científicos dicen que eso dependerá del volumen de emisión de gases de cada fábrica. Pero experimentos realizados por el investigador Geison Voga Pereira, que cursa su doctorado de química, establecieron que cada kilogramo de esta cerámica especial puede absorber hasta 500 gramos de dióxido de carbono.
La investigación fue impulsada por el empresario André Santos de Rosa, de la empresa Amatech, que financió la primera etapa del proyecto, interesado en invertir en tecnologías que mitiguen el calentamiento global, al que contribuye el exceso de la emisión de dióxido de carbono.
Brasil es considerado uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, responsables del recalentamiento planetario.
Según el Ministerio de Medio Ambiente, de los 2.000 millones de toneladas de gases invernadero lanzados cada año a la atmósfera, unos tres cuartos se originan en la deforestación amazónica. Pero el restante 25 por ciento procede de actividades industriales y de generación de energía.
* Corresponsal de IPS.
domingo, 25 de octubre de 2009
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Suiza se prepara para futuro energético sin glaciares |
GLACIAR RHONE, Suiza (Reuters) - Parado junto al glaciar en el nacimiento del río Rhone, el científico Andreas Bauder posa junto a un poste de 3 metros de alto que sale del hielo.
"Esto es lo que se ha derretido en un mes aproximadamente", dice, mientras sus colegas científicos perforan el hielo. "Mido unos dos metros de alto", agregó.
Desde los Himalayas hasta los Andes, el rápido derretimiento de los glaciares constituye oportunidades a corto plazo -y riesgos a largo plazo- para la energía hidroeléctrica y las industrias de la ingeniería y construcción que ésta impulsa.
La energía hidroeléctrica, usada comúnmente a nivel mundial, satisface más de la mitad de las necesidades energéticas de Suiza. A medida que se secan los veranos y retroceden los glaciares que echan a andar las turbinas con agua de deshielo, esa porción podría caer con el tiempo.
Un estudio de la universidad técnica EPFL de Lausanne pronostica un descenso en la energía hidroeléctrica del 46 por ciento para el 2035, desde el 60 por ciento actual, a medida que disminuyen las precipitaciones y aumenta el uso de electricidad.
Del mismo modo en que los Himalayas son "la torre de agua de Asia", Suiza es la fuente de los mayores ríos de Europa, los cuales mantienen la agricultura y las vías navegables, y la refrigeración para las estaciones de energía.
El agua corre por grietas celestes y fisuras en el hielo y cruje mientras Bauder, quien pasa unas 20 a 30 días al año trabajando sobre glaciares para la Universidad Técnica de Suiza, explica que la mayor parte del poderoso glaciar Rhone habrá desaparecido para fin de siglo.
"La naturaleza puede ajustarse a las circunstancias. Las personas son mucho más frágiles en cuanto a sus condiciones de vida", indicó Bauder.
Más de 1.000 millones de personas a nivel mundial viven en cuencas fluviales alimentadas por glaciares o por el deshielo.
Los glaciares han estado retrocediendo dramáticamente desde el fin de la Pequeña Edad del Hielo en el siglo XIX, particularmente en los Himalayas, donde alimentan ríos como el Mekong y el Yangtze y aseguran agua y energía para economías de rápido crecimiento.
La falta de agua para la energía hidroeléctrica ya es "crítica" en Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, que también ve riesgos en los suministros de agua para el sur de California producto de la pérdida de la nieve acumulada de las cuencas de los ríos Sierra Nevada y Colorado.
En Europa, un 20 por ciento de la electricidad proviene de energía hidroeléctrica, la cual genera un potencial que tiene previsto disminuir para la década del 2070, cayendo de forma más pronunciada en el Mediterráneo.
Bauder señaló una zona de terreno pedregoso y pequeños lagos más allá del final del campo de hielo del glaciar Rhone: "Recuerdo que cuando era niño el glaciar era mucho más grande. La punta del glaciar todavía llegaba hasta esta zona rocosa".
GANADORES Y PERDEDORES
La industria hidroeléctrica suiza está financiando parte de las investigaciones de Bauder, a fin de ayudarla a adoptar una perspectiva a largo plazo de los proyectos en un sector donde las licencias a menudo duran hasta un siglo.
Otros riesgos que los investigadores han identificado incluyen repentinas inundaciones de lagos glaciales crecidos. La demanda de más tecnología de bombeo y represas es una respuesta en los países que pueden costearlas.
Los expertos enfatizan que los pronósticos a largo plazo son altamente inciertos, particularmente en la predicción de precipitaciones, y observan que algunas regiones podrían incluso beneficiarse.
"Con el cambio climático habrá algunas zonas en el mundo con más precipitaciones todo el año", dijo Petra Doell, una profesora de hidrología de la Universidad de Fráncfort e integrante del panel climático de la ONU.
Eso significará más generación de energía hidroeléctrica incluso si se derriten los glaciares", agregó.
Por ejemplo, es probable que en Noruega, la cual genera casi un 100 por ciento de su energía con hidroelectricidad, llueva y nieve más debido al cambio climático, incluso a medida que retroceden los glaciares.
Pero si los glaciares llegan a desaparecer, uno de los principales impactos será el menor flujo fluvial en las estaciones secas, cuando se necesita con frecuencia la irrigación para los cultivos. Eso amenazaría a las personas en los mayores cultivadores de arroz del mundo, China e India.
Las naciones con elevadas demandas de energía en las estaciones secas podrían sufrir con la disminución de los flujos fluviales, pero Doell dijo que podrían usarse las reservas de energía hidroeléctrica para bloquear los impactos generales del derretimiento de los glaciares río abajo.
"Una reserva ayuda a ampliar la disponibilidad de agua todo a lo largo del año. Pero hay pocas represas en el sudeste asiático, donde el impacto del derretimiento de los glaciares será más severo", indicó.
(Reporte adicional de Alister Doyle en Oslo; Editado en español por Marion Giraldo)
Terra/Reuters
domingo, 9 de agosto de 2009
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Taller de Capacidades en Recursos Hídricos integrará quehacer universitario |
Fortalecer las investigaciones sobre Recursos Hídricos, mediante la integración de diversas líneas de estudio y la participación de instituciones vinculadas la gestión y la protección del agua, constituye parte de los objetivos del taller al que invita la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo el próximo 5 de agosto en la Sala Enrique Sazié de Casa Central.
Una adecuada gestión y el interés por desarrollar planes de conservación son factores que pueden marcar la diferencia en la disponibilidad de los Recursos Hídricos. Y es que la planificación de su uso en represas, perímetros de riego y abastecimiento de agua potable, entre otros, requiere de una mirada estratégica basada en el conocimiento.
"Se trata de un tema claramente interdisciplinario", aseguró sobre esta necesidad el Dr Jorge Allende, explicando que la Universidad de Chile "es la institución que tiene mayor capacidad para incentivar el diseño de políticas públicas en conjunto con agencias nacionales, mediante el análisis de este recurso vital, para su cuidado y mejor aprovechamiento".
Por ello, aseguró que resulta indispensable definir a un "grupo de investigadores y científicos que puedan hacer aportes desde sus distintas disciplinas. Tanto académicos como estudiantes de postgrado que están trabajando en este tema han manifestado su interés de unir esfuerzos para potenciar las fortalezas y superar las debilidades o vacíos que enfrenta el país".
En este sentido, el vicerrector de Investigación y Desarrollo comentó los Recursos Hídricos son un tema "muy importante para las ciencias de la tierra, el seguimiento de los glaciares, la búsqueda de aguas subterráneas y el desarrollo de industrias como la minería y la agricultura, especialmente en zonas áridas como el norte de Chile".
Sobre su conservación, en tanto, dijo que "hay muchas visiones que son necesarias para tener un cuadro más completo de problemas como la contaminación natural de las aguas con minerales o producto de la acción del hombre".
Hacia un uso responsable basado en las ciencias
Los estudios sobre Recursos Hídricos requieren de una mirada trasversal que incentive la sustentabilidad de sus usos. Así lo han expresado académicos de distintas Facultades de esta Casa de Estudios.
"El tema de por si es multidisciplinarlo, porque históricamente se ha enfrentado el uso del agua desde diversas aristas, con una separación que da cuenta de sus distintas aplicaciones. Por lo tanto, si se quiere hacer una revisión en profundidad, ésta tiene que contar con la participación de varias miradas", expresó el Prof. Luis Morales, destacando que la interacción de las ciencias de los recursos naturales, la ingeniería, las ciencias sociales y económicas, es fundamental para el estudio de problemas ambientales y la construcción de propuestas.
El Prof. Edmundo Acevedo, por su parte, hizo hincapié en que la lucha por el agua es intensa, ya que "diferentes actividades compiten fuertemente por ella, como la minería, la agricultura y las necesidades urbanas e industriales, entre las que se incluye la generación eléctrica. Por lo tanto, la sociedad debe contar con las herramientas necesarias para ponerse de acuerdo y para tomar las decisiones más adecuadas".
La Profesora Irma Vila en este sentido añadió que "es importante para que los investigadores conozcamos en que estado está el quehacer universitario en la materia, para apoyarnos y aprender juntos". Ello, pues "son pocas las áreas que no requieren agua dulce o que no están involucradas de una u otra manera en su gestión. Desde las ingenierías hasta las Ciencias Sociales, pues la ecología considera que las actividades y necesidades humanas pasan necesariamente por el agua".
Por su parte el Prof. Hugo Romero puso el acento en que "se observan conflictos crecientes entre los actores involucrados en el del uso del agua frente a sectores económicos como el turismo, la agricultura y la conservación de la naturaleza". En este sentido afirmó que esta Casa de Estudios "hace años está investigando estos temas, pero en forma fragmentaria. Los aportes son muchos desde áreas que cruzan la Arquitectura, las Ciencias, la Agronomía, las Ciencias Forestales y las Ingenierías y el Derecho". Por eso aseveró que es "oportuno que la universidad relacione a sus investigadores para así contar con un inventario preciso de la oferta de conocimiento que puede brindar al país, generando a su vez nuevos vínculos entre la oferta y la demanda del saber disponible".
Dado que los escenarios hídricos están sujetos a cambios constantes, Prof. James McPhee dijo que le parece "excelente que expertos de diversas disciplinas mantengan una comunicación fluida, pues existen preguntas abiertas altamente relevantes para nuestro quehacer, que van desde el estudio de factores metereológicos y climáticos, pasando por la evaluación de la interacción del agua con plantas y animales, hasta el estudio y predicción de cambios químicos, entre otros aspectos".
Edición: Universia / RR
Fuente: Universidad de Chile
jueves, 11 de junio de 2009
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Soluciones locales para un cambio climático global |
Estudiar las consecuencias del cambio climático en una región como la mediterránea supone “diseñar soluciones locales que contribuyan a un bien colectivo”, explica Ana Iglesias, profesora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, y coordinadora de la participación de esta Universidad en el proyecto europeo CIRCE (Climate Change and Impact Research: the Mediterranean Environment). Un proyecto que tiene como objetivos evaluar los impactos físicos y sociales del cambio climático en el Mediterráneo, así como aportar soluciones adaptadas a las condiciones locales.
Analizar los determinantes sociales y las consecuencias del cambio climático en el Mediterráneo son las prioridades del proyecto CIRCE que desarrollan científicos de 17 países
La región mediterránea se caracteriza por ser un área heterogénea, integrada por países que presentan condiciones climáticas y sociales diferentes. Por ejemplo, la agricultura de Francia dista de asemejarse a la de Marruecos. Los recursos hídricos en países del sur de Europa como España, Italia y Grecia escasean, mientras que en algunas regiones existe un gran potencial de generación de energía hidroeléctrica.
Pionero en evaluar el factor sociológico del cambio climático
Con trece líneas de investigación y una inversión de más de 10 millones de euros que financia la Comisión Europea, CIRCE analizará la variabilidad climática, siendo uno de los primeros estudios que trata relacionar las componentes física y social del cambio climático. El proyecto pretende proponer políticas para afrontar sus consecuencias y buscar soluciones a las mismas, considerando las diferencias regionales de cada uno de los países.
“Muchos de los proyectos que se han desarrollado hasta ahora proporcionan estimaciones de cambios en las variables físicas a escala global”, señala Ana Iglesias. Sin embargo, CIRCE se centra en la integración de las variables físicas y sociales en el Mediterráneo, región caracterizada por grandes particularidades.
Los científicos se enfrentarán a los cambios que introducirá la variabilidad climática en un futuro para ofrecer soluciones desde modelos globales a realidades concretas a nivel regional. Soluciones a escala local para problemas locales, ya que “es muy difícil ofrecer una solución en cuanto a la gestión del agua en Reino Unido que sea válida para España o para Marruecos¨, subraya la investigadora.
Soluciones para la agricultura y la gestión del agua
El proyecto también valora la repercusión más directa del cambio climático en la producción de alimentos, migración, turismo, salud y mercados de energía. “La producción de alimentos no sólo depende de la producción de cultivos, sino también de los hábitos de consumo y éstos están cambiando”, considera Ana Iglesias para quién un sector agrícola más tecnificado quizá no sea “la solución para el futuro”, ya que el consumo de productos locales, elimina el transporte, “una de las principales fuentes de emisión de gases efecto invernadero”. Y añade, que “ya hay industrias agrarias y de distribución que tienen esto en consideración y utilizan sistemas agrarios, de transporte y mantenimiento, compatibles con el medioambiente y sin perjuicios para la población”.
Por otra parte, la gestión de agua y energía son sectores que presentan grandes conflictos en la zona. Por ejemplo, “en el norte de África, la producción de energía es una de las alternativas económicas y determina muchas de las respuestas sociales de estos países”, asegura la investigadora de la UPM.
Para Luis Garrote, catedrático de Ingeniería Hidráulica en la ETSI Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid, otro de los investigadores de CIRCE, la subida de las temperaturas y el descenso de precipitaciones “provocarán que los recursos hídricos de los que dispongamos sean menores. Es necesario afrontar su gestión para hacerla más robusta”.
Enfermedades emergentes
La novedad del proyecto será valorar el factor sociológico del cambio climático, pues “su efecto más directo en las personas afectará a la salud¨, indica Ana Iglesias. La Organización Mundial de la Salud, que también participa en CIRCE, ha elaborado un estudio preliminar para determinar las enfermedades emergentes que se pueden desarrollar a consecuencia del cambio climático y de las que ya hay indicios. ¨La malaria, erradicada en Europa desde hace más de cien años, podría ser una enfermedad emergente en regiones como Venecia, donde el aumento de la temperatura y la humedad lo harían posible”, resalta la profesora de la ETSI Agrónomos.
Otras enfermedades emergentes podrían ser transmitidas a través del agua. El descenso de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas en un futuro darían lugar a la disminución de la cantidad de agua en el Mediterráneo. En consecuencia, el agua estaría más contaminada debido a que los productos químicos perjudiciales para la salud estarían más concentrados.
Participación española
La implicación española en el proyecto es alta debido a los numerosos grupos de investigación de nuestro país que trabajan en temas relacionados con el cambio climático. Desde de la Universidad Politécnica de Madrid participa la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos en colaboración con la ETSI de Caminos.
El proyecto, que pertenece al VI Programa Marco de I+D de la Unión Europea, está desarrollado por un consorcio científico formado por 64 socios y coordinado por INGV-National Institute of Volcanology adn Geophysis (Italia). Por parte española, junto a la Universidad Politécnica de Madrid intervienen también en este trabajo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y la Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM).
http://www.desarrollointeligente.org/desarrollo_inteligente/VisNot?id=2ed42bca1e8d96d3f778b9dc4f9ed0
lunes, 8 de junio de 2009
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GENOCIDIO EN PERÚ: La Sangrienta herencia de Busch en la Dictadura de Alan García. |
Bases Militares de estados Unidas en el Perú; Enlaces militares entre unidades estadounidense y peruanas; Base de la DEA en la amazonía; Financiamientos de USAID a centros cívicos, sociales, gubernamentales y políticos para el levantamiento de información; Múltiples Corporaciones económicas Transnacionales saqueando los Bienes Naturales de dicho País /
Es la cola de George Busch en el Perú para dar paso a un sangriento Ultra neoliberalismo promovido por un sometido y corrupto Gobierno encabezado por Alan García /
Se hace urgente e indispensable, que el actual Gobierno de Obama revise las herencias dejadas por su antecesor en el Perú y de poner fin a siniestras practicas que han traído destrucción, contaminación y muerte a los territorios indígenas /
El 75 % de la Amazonía en el Perú (55.000.000 de hectáreas) el Gobierno lo ha destinado para lotes petroleros / Pueblos indígenas son masacrados frente a la protesta social con un sistemático genocidio e Indígenas en aislamiento voluntario están expuestos a la extinción
Por Alfredo Seguel, integrante de la Red autónoma de Comunicación y del Grupo de Trabajo por Derechos Colectivos
Alan García. Un Gobierno que entró por votación “democrática” y que se transformó en una violenta Dictadura
Fujimori hizo las labores de “limpieza” para la instalación del germen neoliberal. Toledo lo mantuvo; Y García lo expande e intenta consolidarlo a costa de abusos, arbitrariedades, ilegalidades y de corrupción.
En un sistema verdaderamente democrático, los poderes del Estado deberían funcionar, la participación existe y los ideales de libertad, justicia e igualdad no son mera retórica. Sin embargo, el Gobierno de Alan García asume facultades legislativas tal cual lo hace un Gobierno de facto, pasando a llevar la Constitución y el propio Congreso de la república. En el presente, esa acción significa la imposición de decretos legislativos que buscan la destrucción sistemática de la vida comunitaria, la enajenación de tierras para intereses de grupos económicos, minifundio, micro-parcelas insuficientes para la subsistencia, emigración, acorralamiento por industrias extractivas y sobreexplotación Bienes Naturales a cargo de poderosos grupos económicos; y una violenta represión estatal, criminalización y judicialización de la protesta social para controlar cualquier animadversión que invoque la defensa de tierras y Derechos colectivos por parte de los indígena.
Estados de emergencias, de sitio y toques de queda, son otras de las prácticas que asume activamente Alan García para hacer frente a la protesta social, reprimiendo y haciendo desaparecer cualquier mecanismo que asegure el derecho de participación y por supuesto, el consentimiento de los Pueblos y comunidades frente a las políticas públicas del estado, lo que se hace mucho más “eficaz” frente a liderazgos sociales caudillistas, que facilitan la tarea represiva y de desmovilización.
Decenas de asesinatos, centenares de judicializados y reprimidos, principalmente campesinos e indígenas en protestas sociales, son algunos de los saldos arrojados por el Gobierno de Alan García que sin lugar a dudas, junto a Uribe de Colombia, son considerados como uno de los más violentos y genocidas de la región.
Otro aspecto característico de los Gobiernos de facto neoliberales, son, los altos índices de corrupción y sometimiento a los intereses de las Corporaciones económicas. Toda dictadura en el continente se ha caracterizado por esto. El rastrerismo ilustrado, el de terno y corbata y/o uniformados, a punta de cañón y fuego, para permitir el saqueo de los bienes colectivos de un País.
En efecto, uno de los tantos escándalos que ha debido enfrentar el Gobierno peruano, es el llamado “Petro Audios” que involucra a altos funcionarios del Ejecutivo por recibir coimas para otorgar concesiones a ciertas empresas que obtendrían el control de ciertos lotes petrolíferos. El Presidente ha intentado distanciarse pero hay una responsabilidad política ineludible. Perú Petro y el Ministerio de Energía están corrompidas por el dinero de las grandes trasnacionales y que significó la mismísima caída del Ministro , que incluso, en los últimos petro audios dados a conocer en algunos medios tocan al propio Alan (1).
Casi como anécdota es el mensaje que versa en la supuesta entidad pública “Peru Petro”, que dice: “Perú, un País para Invertir” o bien, su promoción de establecer a Perú como País “Petrolero”. Perú Petro es la "empresa" estatal dependiente del Ministerio de energía quien es juez y parte en las negociaciones y concesiones de los lotes petroleros. Negocia directamente con las transnacionales y luego es quien, post procesos de postulación para las concesiones, define si las otorga o no, lo que es un absurdo y cuyo rol ha quedado en evidencia recientemente sobre los niveles de corrupción que se puede llegar con este tipo de políticas, fuera de toda ética y lícito.
Otra referencia con relación a los intervencionismos foráneos, es el que sostuvo comercialmente Alan García para la “inversión” con el poderoso grupo económicos de Chile CMPC (Grupo Matte) para su traslado al Perú, grupo muy cercano a la dictadura Militar de Pinochet, sindicado además de haber sido uno de los instigadores del Golpe de Estado en este País junto al empresario Edwards y la CIA. En efecto, fue uno de los grupos económicos más beneficiados durante el régimen militar y ha sido denunciado en la actualidad de mantener relaciones con empresas externas de seguridad que resguardan sus intereses, con integrantes ex uniformados que habrían estado vinculados a la CNI (Central Nacional de Inteligencia del Gobierno de Pinochet) y que hoy actuarían como sicarios o mercenarios. El objetivo de dicha empresa, coludidamente con el grupo económico peruano “Romero” es la Amazonía para fines de bio combustibles e industria forestal. (2)
Las Operaciones estadounidense de la administración BUSCH en el Perú
La praxis de represión a los Movimientos sociales y formas de levantamiento de información en el Perú para intereses de las corporaciones no es aislada. Muchas de ellas se cruzan con el intervencionismo que tuvo la administración del ex Presidente de estados unidos George W. Busch y que se siguen reproduciendo hasta el presente.
En Junio de 2008 el Presidente de Bolivia Evo Morales denunciaba sobre el peligro de bases militares de Estados Unidos en el Perú y señalaba a la prensa: “Algunos imperios tratan de humillarnos (...) y con el pretexto de lucha contra el terrorismo, con el pretexto de lucha contra el narcotráfico (...) quieren poner bases militares” en países sudamericanos, aseveró Morales en un mitin (3), lo que fue desmentido y duramente criticado por la administración de Alan García.
Al respecto, son varios los enlaces que han tenido unidades militares de estados unidos en suelo de Perú. Uno de los últimos fue de 213 efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, para participar en actividades comprendidas en el programa de entrenamiento combinado conjunto con milicias peruanas denominado “Nuevos Horizontes”, que se realizó en la selva ayacuchana, según lo dispuso la resolución Ministerial 705-2008-DE/SG, que precisa que el personal militar norteamericano estará en territorio peruano entre el 12 de julio y el 15 de setiembre del 2008, por motivos de “Acción cívica humanitaria” en la región Ayacucho.
En las subsiguientes fechas, el ministro de defensa expide las siguientes autorizaciones en el segundo semestre del 2008 (4):
20 de junio-RM –Nº 606-2008/DE/SG ……… 158 militares “sin armas”
27 de junio- RM-Nº 636-2008/DE/SG......…………..27 militares “sin armas”
11de julio- RM-Nº 705-2008/DE/SG………………..213 militares “sin armas”
Otro caso, es en la Región de Ucayali, Amazonía de Perú, donde se encuentra la base principal de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), con numerosos equipos, funcionarios, oficinas, helicópteros, entrenamientos y llama la atención que oficiales del ejército peruano “camufladamente” presten servicios activos a dicho organismo estadounidense. No es un misterio tampoco del nivel de relación que ha tenido dicho organismo con la Central de Inteligencia (CIA) no solo para su “lucha contra las drogas” sino frente a los movimientos sociales en diferentes Países donde se presentan los intereses de grandes compañías para ejecutar proyectos de industrias extractivas como la minería e hidrocarburíferas.
Otro inminente intervencionismo que se convirtió en un secreto a voces, a pesar de que siempre el gobierno negó en todos sus extremos la posibilidad de la instalación de una base militar estadounidense; fue el que denunció el diario LA PRIMERA quien en el 2008 tuvo acceso a un documento oficial que acredita que el Ministerio de Defensa coordinó con el ex comandante general del Ejército, Edwin Donayre, a solicitud de Estados Unidos de América, la construcción de un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunto en la base de Pichari en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE). Se señala “Mediante el oficio 058 VPD/A/SEC, fechado el 10 de marzo del 2008, la viceministra de Políticas para la Defensa, Nuria Esparch Fernández, manifiesta a Donayre que el ministerio del sector coordinó con el Comando Sur, a través del Grupo Consultivo y de Ayuda Militar de los Estados Unidos de América, el proyecto de construcción de “un Centro de Asistencia Médica y un Centro de Operaciones e Inteligencia Conjunto en el terreno donde se encuentra estacionado el Ejército en Pichari”. Pichari es un pueblo ubicado en el sector oriental de los Andes centrales de Perú, cerca al pueblo de Siva y en el borde de la región Ayacucho, junto al río Apurímac (5).
Otro hecho conocido, es el de las gestiones de traslado de la base militar de estados unidos desde Manta a Loretos, en la Amazonía, que según la información oficial, se trataría sobre “cooperación bilateral en áreas como asistencia humanitaria, prevención de desastres y operaciones de paz, así como los esfuerzos antidrogas de ambos países. Será la segunda visita que realiza el almirante Stavridis al Perú en su calidad de jefe del Comando Sur desde que asumió el cargo en octubre de 2006”.
El especialista en temas de drogas e investigador del Transnational Institute (TNI) con sede en Holanda, Ricardo Soberón, señaló sobre este hecho en el 2008: "Existe la intención de ubicar un centro de coordinación en una zona estratégica de la Amazonía, pero el problema es que cuando los norteamericanos hablan de 'coordinación' es que están pensando en un espacio multipropósito” (6)
Para Soberón La instalación de ese centro en el Perú es estratégico desde el punto de vista militar estadounidense porque mientras la base de Manta era estratégica por la cercanía con Colombia y la llamada guerrilla, en Loreto se tiene una equidistancia respecto de los tres núcleos de política alternativa que hay en este momento en el continente: Caracas, Quito y La Paz.
En lo cívico, es escandaloso el nivel de intervencionismo de la Agencia Internacional para el Desarrollo, más conocida como USAID y la encubierta acción de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en cada uno de los países “subdesarrollados” donde interviene. Solo un hecho a modo de ejemplo, fue lo ocurrido en Bolivia, donde USAID operaba desde la localidad de Santa Cruz tendiente al derrocamiento del Gobierno de Evo Morales, financiando complot y sedición a través de organismos privados (7)
En Perú así como en diversos lugares, USAID con la política de “regresión” ha utilizado a numerosas instituciones sobre todo privadas para ejecutar sus planes y canaliza dineros sin que se note mucho. Fundaciones, Ongs, Corporaciones, sociedades, asociaciones, quienes, quizás, algunas de ellas, actuando de “buena fe”, reciben financiamiento por este organismo para realizar diversos trabajos en bases sociales, principalmente rurales, desde donde se levanta numerosa fuente informativa que va desde zonas de interés para industrias extractivas y energéticas; liderazgos sociales (“enemigos internos”); zonas de conflictos o resistencia social (desde donde se interviene para los quiebres sociales y por ende la desmovilización); levantamientos topográficos y sistemas de información geográfica (SIG); “acompañamientos” a comunidades para incidir en políticas (neutralización de bases); Iniciativas para la Conservación Amazónica-Andina, cuyos resultados son receptadas por dicho organismo a través de informes, reuniones o publicaciones como parte de los cierres de proyectos a los que se comprometen y que han sido “claves”, particularmente durante la administración “Busch”.
Barack Obama, actual Presidente de Estados Unidos, fue uno de los principales opositores que tuvo Busch y ha señalado que actuará con firmeza para terminar con el genocidio en diferentes países y de cambios radicales en materias ambientales y derechos humanos, por ello, de existir consecuencia con esto, se hace indispensable que ante el genocidio que se vive en Perú hacia los Pueblos Indígenas y, la complicidad que ha tenido su antecesor en estos hechos para la planificación represiva, haga una completa revisión de los actuales “operadores” que aún quedan en este País sudamericano y de los programas que se han mantenido, en caso contrario, seria extender la complicidad.
Amazonía en Perú: Entre el Saqueo y el Genocidio
Lo que ocurrió en Bagua, con la violenta represión de las fuerzas especiales de la policía llamada DINOES y la matanza de decenas de indígenas quienes bloqueaban una carretera estratégica para el traslado del “crudo” como medida de protesta por la defensa de sus derechos colectivos ante las arbitrariedades del Gobierno, son parte de las políticas de genocidio estatal para asegurar los intereses de corporaciones económicas.
En este último tiempo, diversos llamados de alerta y de emergencia han realizado las organizaciones indígenas desde la amazonía ante las atrocidades y atropellos sistemáticos a sus Derechos Humanos como Pueblos indígenas, ante la consecuencia de las políticas, acciones e inacciones del Estado peruano que han causado las arremetidas de sicarios madereros y grupos económicos petroleros que siguen devastando sus territorios y atentando contra derechos fundamentales de las comunidades, incluso atentando o amenazando derechos tan esenciales como es la vida de las personas principalmente de sus lideres.
La situación que enfrentan los Pueblos Indígenas en todo el Perú es grave y escandalosa, que viola gravemente los Derechos Indígenas consagrados en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por Perú; y el Convenio de la OIT N° 169, tratado internacional de rango Constitucional, como asimismo, los diferentes pactos y tratados internacionales en general, relativos a los Derechos Humanos. En la amazonía la situación se agrava por el saqueo que se está haciendo.
Los territorios dentro de los límites fronterizos del Estado peruano tiene como parte la selva de la amazonía que se comparte con otros países, la que sólo por el lado del Perú tiene una superficie que supera los 75 millones de hectáreas con una riqueza única en biodiversidad y ecosistemas.
Sin embargo, el panorama que se enfrenta a consecuencia del conflicto de las industrias de hidrocarburos, controladas por empresas transnacionales es grave y crítico, a quienes el estado peruano les ha concedido lotes que abarcan cerca del 75 % de toda la selva amazónica, las que se encuentran en proceso de explotación, exploración o negociación, siendo unas 55 millones de hectáreas que se encuentran en esta situación en lotes (8), muchas de las cuales se sobreponen a tierras de comunidades sin que se considerase el Derecho a consulta o al consentimiento previo, libre e informado. También, se encuentran afectados los pueblos indígenas en aislamiento voluntario que son negados por el Gobierno y Empresarios. El propio Presidente de la República, Alan García, a través de una publicitada carta denominada "El síndrome del perro del hortelano" en el 2007, los señalaba como los "No conectados" y como invenciones de conservacionistas (9).
Los indígenas en aislamiento voluntario, son numerosos pueblos que viven en gran parte de las extensiones de la cuenca amazónica, quienes prefieren la existencia aislada que han mantenido durante siglos, y evitan todo contacto con extraños, intuyendo y evidenciando el grave peligro que corren ya sea por una enfermedad que se les contagie a la cual no tienen defensa, o ante el asesinato de madereros ilegales y/o por la arremetida de las empresas petroleras.
Cabe mencionar, que existen graves casos de contaminación, saqueo y destrucción en los territorios de la Amazonía. Uno de ellos fue el derrame desde el 2006 en el alto amazonas en el río corrientes, con impactos a todo el ecosistema del lugar y la contaminación a más de 8.000 personas de los pueblos indígenas mayoritariamente Achuar. Casos de intoxicación en la sangre, huesos, sistemas nerviosos, órganos con materiales pesados como el plomo o cadmio, como consecuencia de filtraciones de hidrocarburos y vertimientos de aguas saladas de crecimiento en el río y sus afluentes ocasionado por una empresa transnacional Pluspetrol, son el fiel reflejo de lo que está ocurriendo.
Estos hechos se han venido repitiendo en diversos lugares de la amazonía. Ya son más de 25 las empresas transnacionales ubicadas en la selva para los procesos de exploración o explotación de crudo, a lo que se agrega la arremetida de la industria de Bio Combustibles de palma aceitera o de Pino piñón, nefastas por su monocultivo, destrucción y reemplazo de bosques nativos o suelos agrícolas.
Medio Ambiente, soberania popular y alimentaria
Son ecosistemas únicos, economías y seguridad alimentaria y la soberania de Pueblos y de un País la que está en juego. Si se proyectaran actividades de turismo y de seguridad alimentaria, perfectamente podría ser gran un aporte a las economías locales y a diversos lugares del planeta donde hay hambre. El turismo, las variedades de alimentación y frutas que tiene la Amazonía, en vez de potenciarse, están siendo reemplazada por actividades petroleras, madereras y de biocombustible. Todo un desastre con riquezas mediáticas siendo los únicos beneficiarios las grandes corporaciones.
Justamente, uno de los impactos vía contaminación o sobreexplotación de bienes Naturales y que causan cambios en las formas de producciones locales y tradicionales, es la pérdida de ésta soberanía y seguridad alimentaria, derecho fundamental para combatir el hambruna y el alza de costo de vida, lo que, como ya se dijo, no sólo generaría el beneficio para el Perú, sino a la humanidad entera. Estos territorios son de gran importancia en la riqueza alimentaria y de biodiversidad, vitales para la existencia del planeta, principalmente ante la actual emergencia que vive la humanidad a consecuencia del calentamiento global, por sus fuentes de agua y grandes extensiones de bosques para oxigenar, sin embargo el ultraneoliberalismo de Alan García insiste en la destrucción y en la muerte, pero por lo visto, la resistencia continúa y la esperanza de un cambio profundo también. Los derechos deben ser lo primero.
(Se adjunta un colage de imágenes del genocidio en Bagua y los presidentes Busch y García)
Notas:
(1) Petro Audios:
Los Nuevos Petro Audios – Utero de Marita: http://utero.pe/2009/01/27/los-nuevos-petroaudios/
Audio que involucra a Alan García: http://www.youtube.com/watch?v=Ku07JFLkmTI
Petroaudios – Voz - Video: http://www.youtube.com/watch?v=gXRbn9L3Mhc
(2) CMPC, la llegada a Perú y su cuestionamiento en Chile / Leer Más: http://www.periodistadigital.com/ultima_hora/object.php?o=899896 / http://argentina.indymedia.org/mail.php?id=610658&comments=yes / http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=2424
(3) Evo Morales: “Estados Unidos instalará sus bases militares en Perú” / Leer Más: http://www.aporrea.org/internacionales/n116171.html
(4) Los enlaces Militares de Estados Unidos en Perú: http://alainet.org/active/25619〈=es
(5) Ver: Centro de Operaciones e Inteligencia USA en VRAE / Leer Más: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/politica/centro-de-operaciones-e-inteligencia-usa-en-vrae_36734.html
(6) EE.UU. trasladará base militar de Manta a Loretos Perú / Leer Más: http://www.no-bases.org/show_news/ee_uu_trasladara_base_militar_de_manta_al_peru
(7) La USAID y los proyectos separatistas en Bolivia – Leer Más: http://www.boliviaenvideos.com/2009/05/la-usaid-y-los-proyectos-separatistas.html / Ver documentos desclasificados en su formato original y en español – Leer Más: http://www.jeremybigwood.net/BO/2008-USAID
(8) 22 Lotes petroleros están en proceso de selección a cargo de: Petro Perú – Ver Presentación de la "Empresa" Estatal:
http://www.perupetro.com.pe/downloads/Lanzamiento%20Bases%20PS%202008%20junio-061008.ppt
(9) Síndrome del Perro Hortelano (Alan García) - http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/html/2007-10-28/el_sindrome_del_perro_del_hort.html
viernes, 29 de mayo de 2009
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Región Andina: El cambio climático y efectos sobre los pueblos indígenas |
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| Los indígenas consideran que el cambio climático es evidencia de una situación de “malestar” de la “pachamama” como consecuencia de la explotación irracional de los recursos naturales y la contaminación global de las industrias. Desde hace décadas han advertido que los cambios en el clima confirman el quiebre de la relación armónica entre los hombres y la madre tierra, poniendo en peligro el futuro de la humanidad en pleno. Hoy, los impactos del cambio climático ubican a los indígenas como uno de los grupos poblacionales más vulnerables, ya sea por su dependencia de la naturaleza, su ubicación geográfica, la situación de pobreza y exclusión social. Sin embargo, los pueblos indígenas andinos sostienen que han sobrevivido gracias a que lograron “resistir y dominar” el clima de alta montaña y que por tanto sus conocimientos podrían ser de gran importancia para adaptarse al cambio climático en las siguientes décadas. |
En general, el cambio climático es un fenómeno global cuya manifestación es el aumento de la temperatura promedio del planeta provocado principalmente por actividades humanas. Este fenómeno está asociado al proceso de industrialización que ha originado mayores niveles de consumo de petróleo, gasolina y carbón, la tala y quema de bosques, y algunas actividades agrícolas, generando un aumento significativo en los volúmenes de los “gases de efecto invernadero” (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) en la atmósfera provocando un calentamiento del planeta.
A nivel global, el aumento total de la temperatura de los últimos 100 años (1906-2005) es de 0.74 ºC, lo que demuestra que la tierra se ha calentado y esta comprobado que en el periodo 1995-2006 se encuentran 11 de los últimos 12 años más calidos desde 1850. En América Latina, se han observado aumentos en la temperatura de aproximadamente 1º C en Mesoamérica y Sudamérica (Cambio Climático 2007, IPCC – Informe del Grupo de Trabajo II). Este calentamiento afecta la estabilidad del clima y está provocando intensas lluvias y sequías, incrementando los desastres naturales y la retracción de los glaciares, así como acelerando el deshielo de las capas polares y la elevación del nivel del mar.
Riesgos de región andina y la vulnerabilidad de los pueblos indígenas
Los Andes centrales concentran la mayor cantidad de población indígena de Latinoamérica, precisamente en los países que conforman la Comunidad Andina de Nacionales (CAN), que según estudios constituye una de las zonas más riesgosas del mundo. Esta región se ve afectado por intensas lluvias, y por secuelas de aluviones e inundaciones asociados a cambios en la variabilidad climática y a eventos extremos como el fenómeno El Niño[1] (CAN, 2007).
Los Andes ha constituido el hábitat natural de pueblos indígenas, como el quechua, kichwa, aymará, mapuche y muchos otros, que –hoy- representan la diversidad cultural que caracteriza esta región. Durante siglos, estos pueblos han logrado desarrollar una forma de vida especial adaptado a las montañas o tierras altas que los diferencian del resto, pero hoy se ven afectados por intensas heladas, granizadas y sequías, a consecuencia del cambio climático. A su vez, los efectos están alterando el modo de vida de los pueblos indígenas que dependen de su territorio y los recursos naturales para su subsistencia. Los territorios de pueblos indígenas son a su vez zonas de pobreza, lo que incrementan la situación de vulnerabilidad a los efectos del cambio climático.
Actividades humanas pueden acentuar efectos del cambio climático sobre los territorios indígenas y la diversidad biocultural
Paradójicamente, mientras los impactos ambientales crecen sobre las montañas y los conocimientos tradicionales están cada vez más amenazados, más personas que viven en tierras bajas dependen de ella. El ecosistema de montaña, cuyas características y potencialidades fueron aprovechadas por los indígenas andinos, constituye una fuente natural de agua dulce, biodiversidad y recreación. Los diferentes pisos naturales, a su vez, permiten una producción diversificada que asegura la subsistencia de éstos pueblos. Por ejemplo, el 45% de las especies de papa (más de 5200) y el 30% de oca (más de 400) fueron colectadas sobre los 3,500 m.s.n.m.
Sin embargo, las montañas están expuestas a diversas presiones de la población que la habita y por aquellas actividades, como la agricultura, ganadería, minería y carreteras. En este sentido, los impactos del desarrollo de actividades humanas y del cambio climático podrían llevar a la modificación de los sistemas ecológicos de montaña y a la desaparición de la biodiversidad andina, que pueden ser acentuados por actividades de las industrias extractivas. Este podría ser el caso de Ecuador y Perú en cuyos territorios se viene desarrollando un “boom minero”.
Efectos en las actividades productivas y la seguridad alimentaría de los pueblos indígenas
Las principales actividades son la ganadería y agricultura de autoconsumo con especies adaptadas a los ecosistemas de montaña. Las múltiples variedades de papa, maíz, quinua, maca, oca y mashua, así como la vicuña, alpaca y llama, representan la diversidad de la producción alto andina.
Los cambios en la temperatura del aire en las montañas pueden afectar la producción de estos cultivos, pues su rendimiento depende directamente de las condiciones climáticas (temperatura y humedad). Por ejemplo, para la producción de papa la temperatura óptima en promedio debe fluctuar entre 10 º C a 15 º C, y el crecimiento del tubérculo se detiene bruscamente por debajo de los 7 º C y por encima de los 19 º C[2] (SENAMHI, 2003). En tal sentido, el aumento del calor durante el día y las bajas temperaturas en las noches afectan la producción agrícola de las comunidades, que constituye una de sus principales fuentes de alimentación.
Por otro lado, la crianza de alpacas constituye uno de los medio de subsistencia de las comunidades al proporcionarles ingresos económicos por la comercialización de su fibra y carne. Las temperaturas frías están afectando la crianza de éstos animales y los ingresos, debido a las pérdidas en temporadas de friaje y por las dificultades para el pastoreo. Y, en general, se está poniendo en peligro la conservación de la biodiversidad genética de la ganadería alto andina de los pueblos indígenas. Sin embargo, existen experiencias de adaptación de las comunidades a las bajas temperaturas como la construcción de cobertizos para sus alpacas en las comunidades de la zona centro – sur andino del Perú.
Efectos de las bajas temperaturas y lluvias intensas en la salud de los pueblos indígenas
En general, la salud de los pueblos indígenas de la región andina, especialmente aquellos que habitan en los ecosistemas de montaña, se ve afectada por la ocurrencia de fenómenos naturales atribuidos al cambio climático, como los friajes, heladas, sequías y precipitaciones. Se ha identificado que las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) son la principal causa de muerte en las zonas alto andinas, especialmente de niños y ancianos, así como por Enfermedades Diarreicas Agudas (EDAS) en las zonas mas bajas.
Particularmente en las zonas alto andinas del Perú, las heladas y el friaje que a veces se presenta con nevadas no sólo afecta la agricultura y ganadería, sino la salud de las personas, debido a que aumenta el riesgo de infecciones respiratorias agudas como bronquitis y neumonías. En el año 2007 las bajas temperaturas afectaron 10 departamentos del centro-sur andino y se extendieron entre los meses de abril hasta fines de septiembre; precisamente regiones donde se concentran el mayor número de comunidades campesinas.
En Bolivia, durante enero y marzo de 2007 se registraron inundaciones a nivel nacional. Los departamentos afectados fueron Santa Cruz, Cochabamba, La Paz, Tarija, Potosí, Chuquisaca, Oruro, Beni y Pando. Según la OPS las inundaciones, deslaves y crecidas de ríos fueron causados por fuertes precipitaciones, acompañadas de friajes y granizadas que afectaron principalmente las zonas del altiplano y valles[3]. Es en el altiplano donde se concentran la mayor población indígena, organizada en ayllus y markas, que son afectadas por los efectos del cambio climático.
Recientemente, en Ecuador, las intensas lluvias desde el mes de enero a marzo, han causado inundaciones en provincias de la costa (Esmeraldas, Manabí, Guayas, El Oro y Los Ríos) y sierra (Cañar, Chimborazo, Cotopaxi, Bolívar, Azuay) afectando la población (500 mil afectados), la infraestructura (carreteras, puentes y sistema de abastecimiento de agua) y la agricultura (102 mil hectáreas dañadas)[4]. Las inundaciones en la sierra involucran a pueblos de la nacionalidad kichwa.
Desglaciación en los Andes: los riesgos para los pueblos indígenas
La región andina concentra el 95% de los glaciares tropicales del mundo, cubriendo una superficie estimada hoy en 2,500 km2. El 71% de los mismos están ubicados en Perú, el 22% en Bolivia, el 4% en Ecuador y el 3% en Colombia. En los mismos se observa un franco retroceso atribuible al calentamiento global, tal como fueran estimados por el IPCC (1996) al señalar que el calentamiento en las regiones de alta montaña generaría una reducción o desaparición significativa de las superficies de nieve y hielo (CAN, 2007).
Los pueblos indígenas que habitan zonas de glaciares, se ven afectados por diversos peligrosos durante la época de lluvias (avalanchas, desbordes de lagunas, derrumbes, etc.) o por efectos de sismos de gran magnitud. Los riesgos se incrementan con las lluvias. Sin embargo, la pérdida del volumen de sus glaciares durante los últimos decenios podría reducir la disponibilidad de agua para riego y generación eléctrica al disminuir el caudal de los ríos, e incluso para el consumo humano. Los impactos en el agua podrían provocar conflictos entre diversos usuarios.
El reto: de la ausencia a la presencia de los pueblos indígenas afectados en las instancias nacionales de concertación sobre el cambio climático
En países de la región, como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, las diversas instancias nacionales de concertación sobre el cambio climático no incluyen la participación de los pueblos indígenas y sus organizaciones representativas, situación que se extiende a las instancias internacionales de discusión sobre el tema en el marco del Convención Marco sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (CMCC-NU).
Por otro lado, la ausencia en el debate sobre tema refleja las prioridades en la agenda de los pueblos indígenas de Los Andes, que mayoritariamente se concentran en la lucha por la defensa de los derechos que sustentan su existencia, como el territorio, los recursos naturales y la autodeterminación, y en algunos casos por el reconocimiento de los mismos y su inclusión en las constituciones políticas nacionales. El acceso a la información y el tratamiento técnico que se brinda al debate sobre el cambio climático constituyen las principales limitaciones para la participación indígena, lo que nos plantea la necesidad de una cooperación desde la perspectiva de la interculturalidad.
Finalmente, siendo el problema del cambio climático el mayor desafío global, los pueblos indígenas ofrecen aportar sus conocimientos tradicionales para la mitigación y adaptación al cambio climático. Sin embargo, demandan participación como “sujetos plenos y con derechos dentro de los procesos nacionales e internacionales” de debate y definición de políticas con respecto al cambio climático, oportunidad que el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, en su séptimo periodo de sesiones que debatirá el tema de “el cambio climático, la diversidad biocultural y los medios de vida: la custodia por los pueblos indígenas y nuevos retos”, tiene la posibilidad de constatar y actuar por el bienestar de las generaciones futuras.
Fuente: SERVINDI (Servicio de Información Intercultural)
www.servindi.org
lunes, 4 de mayo de 2009
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El modelo pesquero neoliberal y la irresponsabilidad de las instituciones |
Jorge Pereira y Patricio Olivares rebelion.org
Descarte, Varamiento y Daño Ambiental
El ecosonda de las bolincheras mostraba una gran mancha de pescado bajo las aguas... A pesar de la cercanía a la costa, se realizó el lance de todos modos, sin embargo al ir recogiendo la enorme red de cerco, todos en las embarcaciones se percataron rápidamente de que sería imposible llevar esa cantidad de sardina. A continuación prosiguieron a botar al mar la mayor parte del enorme cargamento de sardinas ya sin vida que traían las redes, para dejar solo lo que las bodegas pudieran llevar a tierra...
Este es el escenario en el cual, según los pescadores artesanales de la Caleta Queule (Sur de Chile) y los demás habitantes de la costa del sector (VIII, IX y XIV regiones), es lo que habría generado el gran varamiento de sardinas producido el día jueves 9 de abril, y que aún trae consecuencias. Ellos aseguran que el descarte que realizaron estas embarcaciones tiene que haber sido de al menos unas 300 a 400 toneladas de sardina común.
Como consecuencia, desde temprano en la mañana e impulsada por la marea creciente, la masa de pescado en descomposición comenzó a varar en las costas y hacia adentro del río Queule. Al mediodía se apreciaba un impresionante panorama de sardinas muertas en: Punta Queule, Desembocadura del río, Caleta, Los Pinos, llegando hasta el Humedal 20 Km., río arriba. Otro efecto se produjo con la muerte de las especies que habitan el río, tales como: Robalos, Pejerreyes, Cangrejos, Anguilas etc. Al mismo tiempo, los cultivos de choro y choritos, de los cuales algunos habitantes de Queule subsisten, se vieron igualmente afectados por el agua contaminada, y por la capa de 30 a 50 centímetros de pescado en descomposición, que se acumulaba en el fondo. El fuerte olor a putrefacción, comenzaba a generar malestares como mareos, vómitos y dolores de cabeza en las personas, tanto así que debieron suspenderse las clases en las escuelas de Queule. También se vieron perjudicadas los paseos turísticos por el río y la bahía, el desembarque de pescado, etc.
Los habitantes de Queule, comenzaron de inmediato por su propia cuenta y disponiendo de los medios que tuvieron al alcance, a retirar y limpiar esta gran cantidad de desechos; Sin embargo, no contaron con las condiciones adecuadas para realizar dicha labor, especialmente las medidas de seguridad, debido que el pescado en descomposición emite sustancias altamente tóxicas para la salud, como lo es el ácido sulfhídrico, responsable en otras circunstancias de numerosas muertes. Además la descomposición de peces en el agua, es realizada por bacterias y hongos que pueden producir enfermedades de tipo gastrointestinal si esta agua es usada como bebida o tiene contacto accidental con la boca.
Debido a la constante insistencia del Sindicato de Pescadores y Buzos Artesanales de Queule junto a los habitantes de la Caleta, recibieron después de cuatro días el apoyo de la municipalidad de Toltén, para comenzar las tareas de limpieza voluntariamente, dos días más tarde se hizo presente en el lugar el gobierno regional.
Situación Actual de Queule
- Situación Laboral: No se proporcionó a las personas, las mínimas medidas de seguridad para realizar los trabajos de limpieza del lugar.
- Río y Humedal: Al día de hoy, no se han realizado los estudios y las evaluaciones por parte del Gobierno para determinar los daños producidos por la varazón de sardinas 20 kilómetros río arriba. Además, la limpieza del río ha sido en forma parcial y en el humedal no se ha realizado.
- Turismo: Esta actividad se ha visto perjudicada, producto de la mala imagen que se produjo del sector, por causa de la varazón en las playas, humedal y el río. Al mismo tiempo, los visitantes a la Caleta no consumen los diferentes productos extraídos debido a una posible intoxicación.
- Cultivo de Choros y Choritos: Dicha actividad igualmente se ha visto afectada, debido a la gran cantidad de sardinas muertas que se depositaron en el fondo del río, siendo este su hábitat de reproducción y crecimiento. Además, tampoco se ha hecho un estudio de evaluación de los posibles daños que pudieran sufrir los diferentes cultivos.
Temas de fondo: Mala fiscalización, descarte, reducción y privatización del mar
A pesar de que este hecho fue noticia en los medios de prensa tradicionales, regionales y nacionales, en la mayoría de los casos se presentó como un extraño fenómeno, sobre el cual se desconocían sus causas, pero que debía responder a principios naturales, tales como cambios de temperaturas de las aguas, floración de algas y otras razones desconocidas.
La mayor parte de los medios de prensa que cubrieron el tema citaron al Servicio Nacional de Pesca como fuente oficial sostenedora de este argumento.
A partir de lo anterior surgen ciertas interrogantes:
Los pescadores de la caleta Queule afirmaron a las autoridades tener testigos que presenciaron el descarte, constatándose a simple vista que la sardina presentaba clara evidencia de haber llegado a las costas en estado de descomposición y con señales de haber sido “apretada” por las redes bolincheras. Si esto fue provocado por cambios de temperaturas en las aguas, como lo han afirmado las autoridades, nosotros nos preguntamos lo siguiente; ¿Por qué no varo en otras zonas?, ¿Por qué solamente murió Sardina y no otras especies?, ¿Por qué el pescado entro muerto al rió, siendo que hace cinco años también ocurrió una varazón pero el pescado entro vivo?…
Teniendo en cuenta estos antecedentes que contradicen la hipótesis de que el fenómeno fue originado por causas naturales, lo más lógico hubiera sido llevar adelante por lo menos una adecuada investigación. Entonces: ¿Por qué desde el Servicio Nacional de Pesca se da a la prensa esta versión? ¿Por qué las autoridades, tales como la Autoridad Marítima, la Gobernación y la Intendencia se empeñan en bajarle el perfil a lo sucedido?
Lo anterior da para pensar que existen razones para que las autoridades estén ocultando las verdaderas responsabilidades, evitando a su vez con esto que emerjan los temas de fondo que subyacen a este hecho.
Más allá de las responsabilidades que deben ser asumidas por parte de los capitanes de las embarcaciones que realizaron el descarte, existe una clara negligencia por parte de los entes fiscalizadores –Sernapesca y la Autoridad Marítima- que debe también ser asumida y sancionada de alguna manera, en función de reparar y corregir las consecuencias directas de este hecho y evitar que algo así vuelva a ocurrir. Al parecer lo que se estaría intentando encubrir son estas negligencias y tal vez la protección de ciertos intereses de los particulares responsables. Es más, después de la varazón y el daño medioambiental, es de público conocimiento el hecho de que tuvieron un almuerzo juntos, la Intendenta, Jefe Gabinete de la Intendenta, Director Regional de Sernapesca y a los que nuestro parecer son los responsables del descarte.
A partir de esta situación se hace necesario identificar con claridad cuáles son los factores que propician y permiten que prácticas de este tipo sucedan:
En Chile, la actividad pesquera se rige principalmente por la Ley N ° 18.892 de 1990, así como con la ley N ° 19.713 del año 2002, o la llamada “ley corta”, y sus modificaciones. Este último cuerpo legal, impulsado por el gobierno de Ricardo Lagos, consolidó la privatización de los recursos marinos, privilegiando el monopolio en el acceso y uso de los recursos para las grandes compañías pesqueras, industrias productoras de harina de pescado y empresas dedicadas al cultivo industrial de peces (especialmente salmones) y mariscos, así como permitiendo nocivas prácticas tales como la pesca de arrastre, el descarte y la contaminación por parte de las empresas.
Lo anterior ha llevado al paulatino deterioro del medio ambiente marino y sus recursos naturales, así como el desplazamiento del sector pesquero artesanal y la atomización gradual de su estructura social y organizacional, apuntándose a un modelo pesquero cortoplacista, que va destruyendo los recursos en pos del beneficio inmediato de los grandes capitales y en detrimento de la conservación y el beneficio alimentario de la población.
Si bien, se han llevado a cabo iniciativas que han intentado establecer modificaciones legales, para modificar algunos de estos aspectos, estas se han visto frenadas en el parlamento tanto por el bloque de gobierno, representado por la Concertación de Partidos por la Democracia como por la derecha por la Alianza por Chile. La última de estas iniciativas fue el proyecto de ley, que apuntaba a generar una moratoria a la nociva pesca de arrastre, sin embargo no existe para esta, ni para las otras muchas materias que debieran modificarse, tal como el caso del descarte - ejemplificado en el caso del presente artículo- ninguna intención de generar modificaciones por parte de estos dos bloques políticos que responden a los mismos intereses de poder, a pesar de las graves e irreversibles consecuencias.
El descarte, o la práctica de eliminar -ya muerta- al mar, la pesca que la embarcación no puede o no le conviene llevar a tierra, es algo que se realiza en enormes proporciones especialmente en la pesca industrial, sin embargo existe un sector de pesqueros semi-industriales, mal llamados artesanales, que lleva a cabo en ocasiones descartes de peces, tal como ocurrió en el presente caso de las sardinas en la caleta Queule.
Este sector está representado por embarcaciones de 15 a 18 metros, con capacidades de bodega entre las 30 a 80 toneladas, que se dedica a la captura de especies pelágicas, principalmente la sardina y anchoveta, para ser destinadas a la “reducción” o confección de aceite y harina de pescado. Estos subproductos son utilizados en amplia escala por la cuestionada y malograda industria salmonera, así como por otras industrias alimenticias que por lo general también son propiedad de grandes grupos económicos, tales como la de producción de carnes de pollo y cerdo, entre otras.
La apuesta por un modelo pesquero sustentable y generador de alimento para la población.
El descarte y varamiento de sardinas en Queule, con los daños que esto implica en los recursos, las actividades económicas y la imagen de la caleta, es especialmente sensible, a la vez que paradójico, por tratarse de una caleta y un sector que ha sido un ejemplo en lo que respecta reivindicar la protección del medio ambiente y el derecho a subsistir bajo los criterios y formas de vida que las comunidades consideran propios y justos: los pescadores artesanales lucharon –con éxito- hace más de 15 años por expulsar de sus costas a los grandes pesqueros industriales que realizaban pesca de cerco.
Gran parte de la caleta, además, ha estado adherida a la lucha de más de 13 años llevada a cabo por las comunidades Lafkenches y de pescadores de la zona contra la instalación por parte de la empresa de celulosa Celco, filial Valdivia, de un ducto de descarga de residuos industriales tóxicos.
Existe, por lo tanto en Queule, así como en todo el sector costero aledaño una fuerte decisión por llevar adelante un sistema de trabajo resguardado de la contaminación, malas prácticas y abusos tanto de industriales como artesanales pesqueros, empresas nacionales y trasnacionales: De hecho existe la intención de declarar toda la costa, desde Valdivia hasta Lebu como área de resguardo contra la contaminación, las malas prácticas pesqueras y a favor del trabajo pesquero sustentable y destinado a alimentar a la población. Lo anterior esta ya en proceso de conformación a través de la solicitud por parte de las comunidades indígenas Lafkenches de los llamados Espacios Costeros Marítimo de los Pueblos Originarios (ECPO), aprobados a comienzos del año 2008 en la ley n° 20.249, herramienta que impide, a su vez, que elementos nocivos y contaminantes, tales como el ducto de Celulosa Arauco, puedan operar en la zona.
Queule es un puerto pesquero artesanal, donde casi la totalidad de la producción de recursos marinos – corvina, sierra, reineta, pejegallos, congrio, locos, erizos, lapas, choros, ostras, algas, etc.- es destinada al consumo alimentario. En estos momentos se encuentra en preparación el inicio de las operaciones de la nueva planta de procesamiento y comercialización de recursos marinos del Sindicato de Pescadores y Buzos Artesanales de Queule, planta que estará enfocada a optimizar el control productivo y comercial de los recursos marinos por parte de los propios pescadores, y donde se pretende operar bajo un enfoque de sustentabilidad, trabajo colectivo y soberanía alimentaria. Esta iniciativa representa un gran desafío para los pescadores de la caleta, debido a que después de años de gestiones, podrán contar con los medios para materializar su apuesta por un sistema pesquero adecuado. De generarse en el futuro buenos resultados, esto podría transformarse en un elemento que impulse y consolide el fortalecimiento del trabajo productivo y de resguardo del mar por parte de las comunidades de pescadores y Lafkenches de toda la zona, sin embargo de persistir el modelo y la institucionalidad pesqueras imperantes y sus graves efectos, ésta así como cualquier iniciativa por defender el territorio y el mar, trabajando de manera sustentable, seguirán enfrentando serios obstáculos.
El descarte y varazón de sardinas en Queule, es un botón de muestra, una ventana, a partir de la cual se hace necesario cuestionar y transformar un modelo económico capitalista, que en este caso, en el ámbito pesquero, ambiental y cultural, vulnera sistemáticamente los derechos de las comunidades costeras, así como sus posibilidades de llevar adelante su forma de trabajo y vida de manera sustentable y en base a sus propios términos.
Jorge Pereira: Jorgepereira716@gmail.com
Asesor organizaciones de pescadores artesanales y comunidades Lafkenches de la VIII, IX y XIV region
Patricio Olivares: pescaartesanalnovena@gmail.com
Presidente Sindicato de Pescadores y Buzos Artesanales Caleta Queule
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