El año 2009 podría convertirse en el quinto con las temperaturas más altas
La Met Office, agencia meteorológica del Reino Unido, y la Organización Meteorológica Mundial, que depende de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), coinciden al señalar que la primera década del siglo XXI (2000-2009) es la más cálida desde que se empezó a tomar nota de las temperaturas hace 160 años.
El organismo británico mantiene que 1998 ostenta el título del año más caluroso, mientras que con los datos de enero a noviembre en la mano parece probable que 2009 pase a convertirse en el quinto en registrar las temperaturas más altas. Este año, por ejemplo, China ha sufrido su peor sequía en cinco décadas, una falta de agua que en el este de África ha provocado una masiva escasez de alimentos; Australia ha registrado tres olas de calor que contribuyeron a la incendios que mataron 200 personas; y el pasado verano fue el tercero más caluroso en España, mientras que Alemania, Austria y la República Checa registraron el mes de mayo más templado.
Ambos organismos pretenden influir, con la publicación de estos datos, en las negociaciones para lograr una reducción de los gases de efecto invernadero durante la cumbre del cambio climático que hasta el próximo 18 de diciembre se celebra en Copenhague (Dinamarca). Además, esperan acallar la polémica desatada por el escándalo conocido como "Climagate". Se pretende disipar las dudas sobre la utilización de datos por parte de la comunidad científica y sobre la falta de transparencia a la hora de elaborar los análisis.
Para confeccionar sus informes, la Organización Meteorológica Mundial se basa en datos procedentes no sólo de la agencia espacial NASA o de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), ambas de Estados Unidos, sino de la Agencia Meteorológica del Reino Unido y de la Unidad de Investigación sobre el Clima de la Universidad de East Anglia (Gran Bretaña), uno de los centros más importantes del mundo en esta materia.
Tanto el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, como el responsable de la Organización Meteorológica Mundial, Michel Jarraud, destacaron que las fuentes de información que usan coinciden en proporcionar los mismos resultados: que entre 2000 y 2009 la temperatura ha sido 0,44 grados centígrados superior a la media de 14 grados registrada entre 1961 y 1990. Las tres tandas de datos son independientes y todas indican un calentamiento, subrayó la consejera sobre Cambio Climático de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, Vicky Pope.
http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/2009/12/10/189823.php
jueves, 10 de diciembre de 2009
| [+/-] |
La primera década del siglo XXI es la más cálida desde hace 160 años |
miércoles, 9 de diciembre de 2009
| [+/-] |
Cambio climático: los costos económicos de un tiempo inestable |
El aumento de la temperatura, la mayor variabilidad meteorológica y sequías e inundaciones más intensas tienen, y tendrán, fuertes impactos en la actividad económica de la Argentina y el mundo, no sólo en el campo sino también en la industria o los servicios
Alejandro Rebossio
LA NACION
Seres humanos que deben migrar a zonas menos inhóspitas, ganaderos que ven morir sus animales por sequías más extremas que en el pasado, agricultores que pierden sus cultivos por inundaciones más intensas, el Gobierno obligado a declarar esta semana la emergencia agropecuaria, hoteleros que reciben menos turistas porque los lagos están secos, industriales que venden más equipos de aire acondicionado. Los impactos del cambio climático -la discusión es si responde al calentamiento global generado por el hombre o a un ciclo habitual- ya se sienten en la Argentina, como en el resto del mundo, pero los mayores riesgos se vislumbran para las próximas décadas. Por eso, a partir de mañana en Copenhague se definirán en la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático los compromisos de todos los países, sobre todo, los desarrollados y China, para contrarrestarlos.
"Los científicos no se animan a decir que los cambios que se ven en la Argentina sean referidos al cambio climático mundial, pero lo que está pasando se parece a lo que va a pasar. Se prevén fenómenos extremos más agudos, más sequías donde había sequías y más inundaciones donde había inundaciones, olas de calor, tornados, tormentas de viento y granizo", explica Raúl Estrada Oyuela, diplomático que negoció el Protocolo de Kyoto (de reducción de emisiones de dióxido de carbono en países ricos, excepto Estados Unidos, que no lo firmó) y que ahora preside la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente. "Aparte de los cambios en la producción primaria, vemos que el cambio sustancial del régimen de lluvias ha traído problemas en las represas de Salto Grande y El Chocón, donde se sobreacumuló agua por mal manejo", ejemplifica Estrada Oyuela.
Si la Argentina continúa aumentando las emisiones de dióxido de carbono, enfrentará nuevos impuestos para ingresar sus productos a países desarrollados, advierte el diplomático. En EE.UU, la Cámara de Representantes aprobó un tributo para compensar el esfuerzo que la producción de Estados Unidos tendrá que hacer si su gobierno asume compromisos en Copenhague. El Senado francés aprobó un etiquetado de los artículos que aclare su contenido de carbono. Walmart también quiere crear un etiquetado similar para sus supermercados de Estados Unidos. La Organización Mundial de Comercio (OMC) admite ciertas trabas al comercio de productos contaminantes.
"El cambio del sistema climático obliga a la relocalización de cultivos", expone Osvaldo Canziani, integrante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, organismo que ganó el Nobel de la Paz. "Los cultivos de cereales no van a tener rendimientos apropiados y, en un futuro próximo, cuando la temperatura media sobre la superficie de la Tierra aumente en 2º C, varias especies no van a poder ser cultivadas en las regiones tropicales actuales, mañana más calientes. Estos cereales se cultivarán en regiones templadas, siempre y cuando la temperatura media del planeta no aumenten en 3º C."
"La situación se ha hecho crítica con especies de peces comestibles", reconoce Canziani. "Los rendimientos cárnicos y lácteos del ganado disminuyen en condiciones de mayor temperatura y humedad."
El director de Cambio Climático del Gobierno, Nazareno Castillo, prevé "menos generación hidroeléctrica en el Comahue, continuidad del retroceso de glaciares, incrementos y caídas de la producción agrícola de la zona pampeana, enfermedades nuevas para zonas templadas como el dengue, con sus consiguientes costos para la salud, inundaciones que demandarán la construcción de barreras para contener el agua y el reordenamiento de poblaciones". Agrega que "el turismo puede sufrir el impacto, la industria puede tener problemas de infraestructura por inundaciones, tornados o falta de insumos, y también las migraciones forzadas tendrán un impacto sobre las economías", enumera Castillo.
Impacto mundial
El ingeniero agrónomo experto en clima Eduardo Sierra considera que en la Argentina el calentamiento global acelera la variabilidad del clima. El cambio amenaza al mundo entero, pero los países en desarrollo son los más vulnerables, según un informe que el Banco Mundial ha presentado para la cumbre de Copenhague. "Los países emergentes soportarán aproximadamente entre 75 y 80% del costo de los daños provocados por la variación del clima. Incluso un calentamiento de 2° C por encima de las temperaturas preindustriales ?probablemente lo mínimo que padecerá el planeta? podría generar en Africa y Asia meridional una reducción permanente del PBI de entre 4 y 5%", advierte el banco. En Europa oriental y Asia central, el peligro está asociado con el legado soviético de mala gestión ambiental y con el lamentable estado de la infraestructura.
"En América latina y el Caribe los ecosistemas más importantes están amenazados. Se prevé la desaparición de los glaciares tropicales de los Andes, lo que modificaría el calendario e intensidad del agua a disposición de varios países y provocaría estrés hídrico por falta de agua para al menos 77 millones de personas ya en 2020, así como una amenaza para la energía hidroeléctrica, fuente de más de la mitad de la electricidad en muchos países de América del Sur", advierte el documento del BM. Sin embargo, "el impacto más desastroso será la extinción del bosque amazónico y la transformación de grandes extensiones en sabana, con graves consecuencias para el clima de la región, y quizá de todo el mundo".
El detalle de los impactos
En la Argentina, el director de Cambio Climático del Gobierno, Nazareno Castillo, afirma que se observa un aumento de la frecuencia de las precipitaciones extremas en el este y centro de la Argentina, un incremento de la temperatura en la cordillera, la Patagonia y Cuyo, con retroceso de glaciares, un alza de los caudales de ríos y de la frecuencia de las inundaciones en todo el país, excepto en San Juan, Mendoza, Comahue y el norte de la Patagonia, donde han disminuido los caudales. Para enfrentar el cambio climático, la Argentina debe tomar algunas medidas de adaptación, como la rotación de cultivos, pero en el futuro también deberá adoptar políticas de mitigación, es decir, tendrá que limitar las emisiones de dióxido de carbono. "El secuestro de carbono con bosques es más barato que las energías que reducen la emisión, como la solar o eólica, mientras que las medidas de eficiencia energética son menos costosas aún y permiten recuperar la inversión", explica Castillo y concluye: "Es difícil discernir si hay cambio de ciclo o cambio climático, pero al menos hace diez años hay cambio de tendencia".
El ingeniero agrónomo experto en clima Eduardo Sierra advierte sobre las menores lluvias en el sur de Cuyo, el norte de la Patagonia y el sudoeste de la región pampeana, donde se registra mortandad de ganado, el sector del campo más afectado por las modificaciones del clima. Entre los cultivos, los más perjudicados son el trigo porque está cultivado en zonas más marginales, seguido por la cebada, la avena y el centeno. Las plantaciones de vid, tabaco, caña de azúcar, tomate y papa sufren más heladas y granizos. "Como América del Sur es la gran biósfera del mundo, se teme más presión productiva de parte del mundo", señala Sierra.
El Banco Mundial alerta que la mayor parte de los países en desarrollo carece de la capacidad financiera y técnica suficiente para manejar el creciente riesgo climático. "Dependen en forma más directa de los recursos naturales sensibles al clima para generar sus ingresos y su bienestar. Además, la mayoría se ubica en regiones tropicales y subtropicales ya sujetas a un clima sumamente variable."
De acuerdo con el Boletín Anual de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2008 las concentraciones globales en la atmósfera de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso alcanzaron los niveles más altos desde que se llevan registros históricos. "En 20 años las emisiones han aumentado en un 26%, y solamente de 2007 a 2008 se incrementaron en 1,3%", concluye.
En Africa subsahariana, cuya economía depende fuertemente de los recursos naturales, los cambios se dejarán ver en la agricultura, que aporta aproximadamente el 23% del PBI (con exclusión de Sudáfrica) y da empleo a cerca del 70% de la población, según el Banco Mundial. Los problemas de infraestructura podrían obstaculizar las medidas de adaptación, y la capacidad de almacenamiento de agua se mantendría limitada a pesar de la abundancia de recursos. En Oriente Medio y Norte de África, la región más seca del mundo, la disponibilidad de agua per cápita se reducirá a la mitad para 2050.
Para el BM, en Asia oriental y el Pacífico un factor de vulnerabilidad es la cantidad de personas que viven en la costa y en islas de litoral bajo: más de 130 millones de personas en China y unos 40 millones, es decir, más de la mitad de toda la población, en Vietnam. Las economías de la región dependen fuertemente de los recursos marinos ?el valor de los recursos de coral bien gestionados es de US$ 13.000 millones sólo en Asia sudoriental?, que están ya sometidos a presión como consecuencia de la contaminación industrial, el desarrollo costero, la sobrepesca y el aliviadero de plaguicidas agrícolas y nutrientes.
El Banco Mundial cita una historia de vida para retratar el drama del calentamiento global. Un miembro de la tribu Masai en la planicie Laikipia en Kenya debe tener nueve reses antes de que pueda pedir a una mujer en matrimonio. El joven Sam Stanyaki, de la villa Waso, ha trabajado muy duro para adquirir esas nueve cabezas de ganado. Sin embargo, ¿podrá casarse en febrero próximo y realizar una gran celebración como tiene previsto?
"Las lluvias llegaron muy tarde este año y apenas había pasto. Hemos tenido que llevar nuestras reses a otros lugares donde pensábamos que la hierba era mejor", afirma Stanyaki. "Pero, allí no había suficiente pasto para todos y estoy preocupado porque a lo mejor tendré que vender mis reses a un bajo precio o que algunas mueran. Si eso pasa, no sé qué haré con mi boda", admite.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1208196
| [+/-] |
Influenza humana afectó a 368 mil chilenos y causó muerte de 150 |
El brote de la pandemia en abril pasado revela que el principal grupo afectado fue el de los menores de 15 años y que el 63% de los fallecidos tenía alguna enfermedad de base.
por Oriana Fernández
Niños y adolescentes de la Región Metropolitana fueron los más afectados por la influenza pandémica (AH1N1) que se presentó este año en Chile, según el último reporte publicado por el Ministerio de Salud.
El informe, que hizo un balance de todo el 2009, revela que desde que comenzó el brote de la enfermedad, en abril pasado, se presentaron 367.865 casos, lo que equivale al 2,1% de la población del país. La cifra es diez veces más alta que el grupo de afectados por influenza estacional, donde se llega a 0,2% de los chilenos en un año normal. La cantidad es baja respecto de otras enfermedades similares ocurridas en el pasado: la influenza de 1957 afectó al 21% de la población.
Según el reporte, las regiones con más casos registrados son la Metropolitana (162 mil personas), la V (43.087) y el Biobío, con 25.078 casos. Más atrás viene la X Región (22.210), donde comenzó el brote.
El informe del Minsal también indica que se registraron 150 personas fallecidas por esta enfermedad. En promedio, tenían 44 años de edad, el 51% eran hombres y el 63% poseía alguna enfermedad crónica como el asma, lo que agravó su cuadro.
En tanto, el 52% de los enfermos graves eran mujeres, y más de la mitad de ellas sufría alguna enfermedad crónica previa.
También se establece que los afectados demoraron, en promedio, tres días en consultar un médico tras los primeros síntomas. Para hospitalización el promedio fueron cuatro días.
GRUPOS MAS AFECTADOS
El estudio precisa que el sector más afectado por la pandemia fueron los niños y adolescentes entre los 5 y los 14 años. El director del hospital Clínico de la U. Católica, Carlos Pérez, explica que "este grupo más afectado es el que no poseía memoria inmunológica contra este virus. La mayoría, sin embargo, fueron casos leves. Los más graves fueron los pacientes que están en los extremos de la vida".
Agregó que el grupo con menos casos correspondió a la población que tuvo mayor exposición en su vida a virus similares y resistieron de mejor manera, es decir, los mayores.
Otro de los factores que incidió en que los menores fueran los más afectados fue que el mal surgió en las escuelas. "Ello facilitó que se expandiera el contagio dentro de estos recintos", subraya el infectólogo de la U. de Chile Miguel O'Ryan.
Los expertos recordaron que aún persisten personas vulnerables, que son las que viajan al exterior y pueden contagiarse. Sólo el mes pasado, de un total de ocho personas contagiadas, cinco habían estado en América del Norte y otros tres tuvieron contacto con personas que estuvieron en el exterior.
Algunas regiones se están preparando para el próximo invierno. El seremi de Salud de Los Lagos, Bernardo Martorell, explica que se está implementando un proyecto con la OPS para poner en marcha una red de vigilancia del virus. "La idea es estar alerta para el próximo invierno", dice.
http://www.latercera.com/contenido/680_207533_9.shtml
| [+/-] |
México: Se unirían varias guerrillas |
Cinete / La Haine
Setenta grupos armados, que de momento no aspiran a derrocar al gobierno de Calderón, se unirían para dar golpes en favor de los más desfavorecidos del país.
Concretamente en las zonas conocidas como el Cinturón de la Pobreza en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Hidalgo, Veracruz, y Puebla, estados en donde se asientan los núcleos de familias más pobres del país.
De hecho, bajo la perspectiva de una integración de alianzas entre formaciones armadas y rebeldes de todo el país, ya se ubica un escenario inmediato de brotes regionales de violencia, principalmente en Guerrero -la montaña, Costa Chica y Costa Grande- así como en sectores suburbanos de Acapulco y Chilpancingo.
El análisis que se escapa a la óptica del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN) y de la Inteligencia Militar, entre otros, es la aparición de formaciones rebeldes emergentes desconocidas, como es el caso de la Triple Alianza Guerrillera Indígena Nacional (TAGIN), integrada por organizaciones indígenas que reivindican banderas como la autonomía indígena, surgidas a partir de la pobreza extrema y discriminación.
A este grupo reivindicativo de la lucha indígena se le considera como el de mayor beligerancia. Una contra para alcanzar los objetivos de los grupos integrados en TAGIN es su incipiente formación militar. El nudo mixteco es estratégico. Esta geografía está conformada por el núcleo de montañas de la Sierra Madre del Sur y considerada como el principal foco de subversión indígena. El segundo foco en intensidad está ubicado en la montaña baja, donde es visible otra formación armada, el Ejercito Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
El Ejército Popular Revolucionario (EPR), que hace dos años estalló unas instalaciones de PEMEX, resalta su presencia en zonas urbanas de Acapulco y Chilpancingo, así como en otras ciudades de la Costa Grande, inscritas en un corredor rebelde histórico. Sin contar con las numerosas comunidades en lo alto de la sierra que vivieron en carne propia la Guerra Sucia del Estado y que hoy se alzan en armas.
A la fecha el EPR discute alianzas con el comando justiciero 28 de Junio, el colectivo Viva Villa, la organización revolucionaria 2 de Diciembre. Con relación a las FARP, Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo, y el Ejército Villista Revolucionario del Pueblo (EVRP), sin renunciar a sus siglas se sumarían al proyecto de identidad político militar integrado por 70 grupos armados que parece gestarse en el país mexicano.
Todo este panorama coincide con los actos programados por el pueblo para la celebración de los 200 años de la independencia y los 100 de la revolución que coinciden en 2010. El calendario de la conflictividad va a recorrer todo el país durante los próximos 12 meses.
Con información de agencias
http://www.lahaine.org/index.php?p=3713
lunes, 7 de diciembre de 2009
| [+/-] |
Latinoamérica: La guerra que se viene. ¿Un nuevo Medio Oriente? |
Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
¿Suenan tambores de guerra en Latinoamérica? Definitivamente: sí. La amenaza es doble, y en un sentido novedosa: el militarismo estadounidense está en su punto máximo (factor ya conocido desde hace un siglo), a lo que se agrega una carrera armamentista en que han entrado los países de la región, lo cual sí es nuevo, desconocido en épocas pasadas. En relación a la presencia de la potencia del Norte, eso no es novedad.
Pero sí lo son las hipótesis de conflicto con posibilidades reales de consumación que empiezan a desarrollarse entre algunas naciones. Lo patético es que, en este segundo punto, ningún latinoamericano podría decir por qué sucede. Más aún: América Latina es, desde las guerras independentistas de principios del siglo XIX, una región relativamente libre de conflictos armados, por lo que una guerra en estos territorios no obedece, al menos en principio, a ninguna lógica histórica. Lo cual debería llevar a preguntar por las causas de una eventual conflagración. No hay dudas, entonces, que allí se juega alguna agenda oculta. Y más aún: una agenda que no se corresponde para nada con los intereses reales de las sociedades del área. Como dijo alguna vez el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “salvo Estados Unidos, ningún país tiene un proyecto consistente para la región. Aunque, claro está, ese proyecto no es precisamente el que necesitamos los latinoamericanos”. Se aplica cabalmente aquí aquello de “nuestra ignorancia fue planificada por una gran sabiduría”.
Si hay guerra, o sería una guerra popular de defensa de intereses nacionales contra una invasión de una potencia extra-regional (una invasión estadounidense) o, eventualmente, una guerra entre países vecinos, que no sería en modo alguno una guerra de los latinoamericanos. Sería, en todo caso, un enfrentamiento donde las poblaciones y sus dirigencias actuarían como piezas de un rompecabezas armado desde fuera. Y quien las movería no sería otra que la clase dirigente de la gran potencia del Norte –por supuesto, a través de la administración gubernamental de turno–, dueña y señora de lo que considera su patio trasero: los países al sur del Río Bravo.
Felizmente para los latinoamericanos, durante los alrededor de dos siglos de vida independiente terminada la colonia lusitano-española, fuera de la fratricida guerra del Paraguay que dejó sumido a este país en una miseria de la que no se pudo recuperar hasta el día de hoy, en términos generales no ha sido una constante la guerra entre Estados. Y los conflictos armados que se han dado –que, por supuesto, los hubo, como la guerra del Pacífico (entre Chile y Bolivia) o la guerra del Chaco (entre Bolivia y Paraguay)– no marcan a fuego la historia de la región como sí sucede, por ejemplo, en el continente africano, o en el Medio Oriente, regiones abatidas por las guerras interestatales que responden a las lógicas de dominación de potencias extra-regionales y donde las poblaciones locales sólo ponen muertos sobre muertos.
¿Se encamina Latinoamérica a alguno de estos escenarios de guerra interestatal? No está descartado.
Desde la puesta en práctica de la Doctrina Monroe –“América para los americanos”– todo el subcontinente latinoamericano fue el reservorio de materia prima y mano de obra barata para la expansión económica de Washington, así como un mercado cautivo para sus productos industriales. Eso no ha cambiado al día de hoy sino que, por el contrario, se va intensificando. Ante el no muy lejano agotamiento de las reservas petrolíferas propias y de otros puntos del planeta, contando además con que su modelo de producción y consumo se centra en forma escandalosa en el despilfarro de oro negro, a lo que se suma el también próximo agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ante la imperiosa necesidad de materias primas tomadas de la biodiversidad de las selvas tropicales que alimentan las industrias farmacéuticas y de la ingeniería genética y otros minerales cada vez más imprescindibles para las nuevas tecnologías que el imperio desarrolla, Latinoamérica aparece como el proveedor natural de todo esto en la lógica de dominación de la Casa Blanca. Petróleo, agua dulce y biodiversidad son los elementos que mueven la voracidad de la política exterior de Estados Unidos.
Lamentablemente para los latinoamericanos, esta zona es pródiga en todo ello. Por eso es que asistimos a una presencia militar estadounidense como nunca antes. Este nuevo reposicionamiento estratégico de bases militares estadounidenses por toda la región latinoamericana como no había pasado en el transcurso del siglo XX otorga a la potencia dominante una capacidad de acción casi absoluta. A partir de este rediseño, toda la zona al sur de su frontera es un virtual teatro de operaciones, y los diversos planes en juego –Puebla-Panamá y Mérida (para México y Centroamérica), Patriota (antes llamado Colombia, el principal punto de referencia en el subcontinente), Dignidad (para atender toda la región amazónica), la renacida IV Flota custodiando las aguas oceánicas– más la cohorte de instalaciones militares fijas que ha desplegado por la región, evidencian que Washington toma muy en serio a su patio trasero. Lo “toma en serio”, claro está, desde el punto de vista de su estrategia de control; es decir: se hace evidente que no está dispuesto a perderlo ni a tolerar molestos movimientos contestatarios que cuestionen su hegemonía.
Es claro, también, que todos estos dispositivos militares no son sólo parte de un mecanismo de control y espionaje: son operativos y están listos para actuar si las circunstancias lo requieren. Para eso necesita ir adentrándose más y más en territorios latinoamericanos, haciendo “natural” su presencia. Y es lo que justifica la otra faceta de la militarización: un ariete local que le permita sentirse dueño de la región. En esa lógica, ahí está Colombia, el nuevo matón del barrio, jugando el mismo papel que juega el Estado de Israel en el Medio Oriente. De la mano con ello van las hipótesis de guerras locales; de ahí que no es la primera vez que ya se dice que “comienzan a escucharse tambores de guerra”. Todo indicaría que algo se está preparando. Pero, como dijo el citado Premio Nobel, “no es precisamente lo que necesitamos los latinoamericanos”.
Podría decirse que el final del siglo XX y los inicios del XXI encuentran a las clases dirigentes latinoamericanas más unidas que en otros épocas. El proyecto del MERCOSUR aparece como la iniciativa integracionista más seria hasta el momento –más aún que el ALBA, lamentablemente– tras todos los años de desunión y desencuentros que signaron la historia regional. Con el liderazgo económico y político de Brasil ya afianzado en la zona, nada indicaría guerra en el horizonte. ¿Por qué, entonces, tantos aprestos bélicos? ¿Por qué esta militarización inusitada para el área, además de las bases estadounidenses propiamente dichas? ¿Por qué esta compra acelerada de armamentos de alta tecnología que se está dando?
Hay que ver bien lo que ello significa: hoy día ningún país de Latinoamérica deja de tener gobiernos “democráticos”, al menos para los moldes de la ideología dominante, que entiende “democracia” como un ejercicio puramente formal, basado casi con exclusividad en el voto cada cierto período de tiempo. Desde esos criterios –y salvo Cuba, según los mismos esquemas– toda el área goza de “democracias” políticas, habiéndose dejado en el pasado las dictaduras militares. Formalmente es así, pero el balance de poderes para el campo popular no ha variado un ápice. Sin gobiernos militares, las condiciones de vida de las grandes mayorías están peor que algunos años atrás. Hoy por hoy no se viven climas militares en el ámbito político; terminaron las guerras sucias contra los grupos insurgentes y las respectivas fuerzas armadas volvieron a sus cuarteles. La militarización, en todo caso, no viene desde dentro, con Doctrinas de Seguridad Nacional e hipótesis de enemigo interno, como en el acmé de la Guerra Fría. Ahora la militarización la impone el imperio en su nuevo diseño de geoestrategia hemisférica. Si suenan tambores de guerra, son los de Washington y sus tropas.
Pero los tiempos cambian, y luego del trauma de Vietnam el imperio ya no quiere desembarcar sus propios soldados. Si lo hace, es bajo otras circunstancias como en Irak y Afganistán, donde se libran otro tipo de guerra, basadas fundamentalmente en la capacidad técnica de control (que, dicho sea de paso, no asegura el triunfo final, tal como estamos viendo esta derrota en cámara lenta que va sufriendo Estados Unidos). De ahí la nueva parafernalia tecnológica en juego: guerras inteligentes, guerras electrónicas, mecanismos de espionaje hiper sofisticados. En todo caso en Latinoamérica se podría repetir el modelo del Medio Oriente: una potencia regional armada hasta los dientes (allá Israel, aquí Colombia), que juega el papel de gendarme de los intereses del país del Norte, evitando la masiva presencia directa de tropas estadounidenses en el terreno. Los muertos, de más está decirlo, los ponen las sociedades locales. Además, la antigua fórmula maquiavélica de “divide y reinarás” sigue absolutamente vigente y operativa. Las guerras –verdad vieja como el mundo– desunen, y alguien saca provecho de eso. Para el caso, no es otro que el proyecto de dominación imperialista el beneficiado, quizá con alguna oligarquía local que logre acomodarse al esquema.
Ahora bien, la militarización a que asistimos tiene características especiales, inéditas incluso: estamos ante un crecimiento de bases estadounidenses con tecnologías de punta como nunca, que sirven en principio para el control y el espionaje, y si fuera necesario, para el despliegue de fuerzas de intervención directa. Pero se ello se complementa con las nuevas hipótesis de conflicto que barren el área: hay un nuevo polo militar que crea desbalance regional, y se llama Colombia.
La verdadera amenaza a la paz en Latinoamérica no proviene del “militarista” y “castro-comunista” Hugo Chávez, como las usinas mediáticas de la derecha internacional quieren fijar en tanto matriz global de opinión. “Chávez llama a las armas”, “Tambores de guerra desde Venezuela” y artilugios por el estilo no son sino distractores que desenfocan el verdadero problema en ciernes. “Colombia debe tomar con toda seriedad la que constituye la más grave amenaza a su seguridad en más de siete décadas pues esta proviene de un Presidente que, además, es de formación militar. La razón es que cada vez son mayores las posibilidades de una provocación que puede ir desde un incidente fronterizo hasta un ataque contra instalaciones civiles o militares en Colombia”, pudo leerse en el editorial del periódico “El Tiempo”, de Bogotá, el pasado 15 de noviembre. Suena tan descabellado como la comunicación del otrora presidente estadounidense Ronald Reagan cuando aseguró que los sandinistas estaban listos para atacar Texas. ¿Qué hay detrás de todo este clima pre-bélico? –y sabemos que las guerras empiezan, ante todo, por la desinformación. Su primera víctima siempre es la verdad–. La posibilidad real y concreta de desatar guerras en la región está presente; guerras que sólo traerán más desgracias a los latinoamericanos que pondrán el cuerpo (los pobres, naturalmente, la población civil de a pie), guerras que hacen parte de la estrategia de control hemisférico de Washington, el verdadero beneficiado con estos eventuales conflictos. Guerras que, como comienzan a delinear las usinas mediáticas formadoras de la opinión pública, ya aparecen como hipótesis. ¿Marchamos inexorablemente hacia ellas?
En este nuevo rompecabezas regional, Colombia juega un papel clave. De ahí la necesidad para los poderes dominantes que Álvaro Uribe siga siendo su presidente. Quizá con un nuevo mandatario en las próximas elecciones el plan maestro no se alteraría, pero sí implicaría nuevas recomposiciones, por lo que para la lógica del imperio está bien un tercer período presidencial del actual jefe de Estado, con lo que se reafirma la hipocresía en juego, porque cuando de la reelección de Hugo Chávez se trata, la “prensa libre” del mundo pone el grito en el cielo, pero con el actual mandatario neogranadino, no.
Colombia es vital en este nuevo esquema militar de Washington por cuanto pasa a ser la principal avanzada de Estados Unidos en territorio latinoamericano, vital para controlar sus intereses. Sin dudas la oligarquía colombiana también se beneficia de esto, si no, no podría ceder su territorio de la manera casi indigna que lo hace (no hay que olvidar sus aspiraciones de siempre a controlar las reservas de hidrocarburos del lago de Maracaibo y las manipuladas pretensiones independentistas del estado Zulia, en Venezuela, en concordancia con esos intereses). ¿Qué puede esperarse de esta remilitarización que sufre el país sudamericano? Cualquier cosa. Por supuesto, lo que menos puede esperarse es un real combate a la producción de estupefacientes y a su tráfico; esa es una de las patas en que se asienta todo el complejo mecanismo del capitalismo mafioso que domina la escena a nivel mundial, con paraísos fiscales intocables y capital financiero transnacional marcando el ritmo. Pero en todo caso, amparándose en un discurso que pretendidamente combate al narcotráfico, la militarización en marcha puede disparar nuevas guerras locales, favorables en definitiva a la estrategia global de Washington y a sus aliados locales. Lo que el citado editorial dice puede ser un probable escenario en el mediano plazo.
Por lo pronto, y para hacer evidente lo antipopular y peligroso de la nueva situación que se va configurando en el continente, debe destacarse que el reciente acuerdo militar entre los gobiernos de Estados Unidos y Colombia –denominado en forma pomposa como “Acuerdo para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad”, pero que en realidad no es sino una base de operaciones estadounidense con absoluta impunidad y fuera de todo control colombiano– se suscribió en un marco de gran secretividad, a espaldas de toda formalidad democrática. De hecho, se firmó en un acto a puerta cerrada en la sede de la cancillería en Bogotá a las 7 de la mañana. Si se prefirió eso y no la masividad de un acto público con amplia presencia de la prensa, ello ya indica una actitud: se cede alegremente la soberanía nacional para una fuerza extranjera, pero se hace a escondidas.
Como dijera el ex canciller argentino Guido Di Tella: “relaciones carnales” con el big brother (eufemismo por decir en buen criollo: “bajada de pantalones”, con todo lo que conlleva la sexista metáfora en juego). Para muestra, véanse cualquiera de los artículos del acuerdo, por ejemplo, el número IV: “Acceso, uso y propiedad de las instalaciones y ubicaciones convenidas”: “Las autoridades de Colombia, sin cobro de alquiler ni costos parecidos, permitirán a Estados Unidos el acceso y uso de las instalaciones y ubicaciones convenidas y a las servidumbres y derechos de paso sobre bienes de propiedad de Colombia que sean necesarios para llevar a cabo las actividades dentro del marco del presente Acuerdo, incluida la construcción convenida”. O el número VI: “Pago de tarifas y otros cargos”: “Las aeronaves de Estado de Estados Unidos, cuando se encuentren en el territorio de Colombia, no estarán sujetas al pago de derechos, incluidos los de navegación aérea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa. Los buques de
Estado de Estados Unidos recibirán el mismo tratamiento y privilegios que los buques de guerra, y en consecuencia no estarán sujetos al pago de tasas de señalización marítima y fondeo. Estados Unidos pagará las tarifas establecidas en los puertos concesionados por los servicios solicitados y recibidos de las empresas comerciales. […]… de conformidad con el derecho consuetudinario internacional y la práctica, las aeronaves y buques de Estado de Estados Unidos no se someterán a abordaje e inspección”.
De acuerdo a ese convenio, la ahora nada soberana República de Colombia cede a las fuerzas estadounidenses el uso de siete puntos estratégicos de operaciones dentro de su territorio: Malambo, sede del Comando Aéreo N° 3, Cartagena, con su base naval, Tolemaida, del ejército, Bahía Málaga, base naval en el Pacífico, Larandia, también perteneciente al ejército, Palanquero, del Comando Aéreo N°1 y Apiay, sede del Comando Aéreo N° 2. El equipo extranjero será altamente sofisticado: aviones C-17 y Orión C-3, especiales para el espionaje electrónico y considerados poco funcionales para combatir a la guerrilla o al narcotráfico, ideales, en todo caso, para operaciones quirúrgicas como la desarrollada en enero del 2008 contra el segundo comandante de las FARC colombianas, que fuera detectado y bombardeado en territorio ecuatoriano, en plena selva.
De acuerdo a un documento del Departamento de la Fuerza Aérea del Departamento de Defensa de Estados Unidos, “la intención es utilizar la infraestructura existente […] mejorar la capacidad de Estados Unidos para responder rápidamente a una crisis y asegurar el acceso regional y la presencia estadounidense [con lo que se] garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica con la excepción de Cabo de Hornos. [Esto] nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante de las insurgencias terroristas financiadas por el narcotráfico, los gobiernos anti-estadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales”.
Si bien es cierto que Estados Unidos no es ya la super potencia hegemónica con supremacía global como lo fue apenas terminada la Segunda Guerra Mundial pues su situación económica comienza a resquebrajarse, muy lejos está aún de perder su lugar y desbarrancarse como imperio. En todo caso, esta militarización que ahora impone en Latinoamérica puede ser señal de una debilidad a largo plazo, porque trata de demarcar su territorio “natural” (eso son los países al sur de su frontera) para mantenerlo a toda costa como reserva estratégica. Ahora bien: si históricamente eso es una señal de debilidad para el mediano plazo, en el momento actual lo único que trae a la región son más problemas y sufrimientos a las poblaciones. ¿Más guerras? Sí, pareciera que de eso se trata. El recurso a la guerra es siempre un buen expediente para los poderes dominantes, porque sirve para dar salida a las crisis.
En términos estratégicos, Washington comienza a tener ante sí un escenario que le cuestiona su absoluta hegemonía de décadas atrás. En lo económico, siendo aún la primer potencia, hace tiempo que viene perdiendo dinamismo, y nuevos actores internacionales van camino a cuestionarlo. El dólar está dejando de ser la moneda universal intocable. En la región sudamericana, dentro de esa lógica de pérdida de presencia, Brasil es una nueva fuerza económica que puede quitarle protagonismo. Y de hecho la mayor parte de la Amazonia –vital para la estrategia de la Casa Blanca– se encuentra en su territorio. Por tanto, como apuesta por el mantenimiento de esa supremacía en el mediano plazo, la estrategia imperial apunta a contener a Brasil. Pero este país, décima economía mundial, con una oligarquía nacional que ya se comienza a sentir envalentonada y reclama una silla en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lidera un bloque como el MERCOSUR que, indefectiblemente, pasa a ser también un grupo de incidencia política. Lo cual se complementa, también, con pretensiones de hegemonía militar. La carrera armamentista en que ha entrado el país carioca con la modernización de sus arsenales compite con la delegación estadounidense en la zona: Colombia. Las fuerzas armadas que crecen y las armas que se acumulan en los arsenales –esto es una “ley” largamente demostrada en la historia– tarde o temprano entran en acción. La única guerra en que no se dispararon tiros directamente los contendientes fue la Guerra Fría; pero ahí, los misiles que no se lanzaban las potencias tenían como correlato las guerras locales que desangraron el mundo luego de terminada la Segunda Guerra Mundial en representación de los respectivos bloques de poder. Hoy no hay Guerra Fría, y el petróleo y el agua dulce se agotan (dicho sea de paso, un ciudadano estadounidense medio consume 100 litros diarios de agua, contra 30 de un europeo y 1 de un africano). Las pretensiones hegemónicas de Brasil encuentran su correlato en una Colombia hiper armada (en proporción a su población, las fuerzas militares más grandes de Latinoamérica, y en términos absolutos, similares a las de Brasil). Ya está claro su papel obstructor y disgregador, tal como puede apreciarse en UNSAUR y en el Consejo de Defensa Suramericano. ¿Para qué necesita Colombia los gastos militares, en proporción, más altos del mundo, más que los del propio Estados Unidos? Para combatir al narcotráfico, evidentemente no, porque la producción de hoja de coca y su transformación en cocaína, luego de casi 10 años de plan Colombia (y luego Patriota) no desaparecieron. Todo apunta más a que su papel tiene que ver con un Israel en los desiertos del Medio Oriente; allá hay hidrocarburos. Aquí no sólo eso: también recursos hídricos y biodiversidad. Además de gobiernos díscolos, como el de Hugo Chávez, o el de Evo Morales. Y grupos sociales que siguen reivindicando cambios (los movimientos indígenas latinoamericanos son una de las principales hipótesis de conflicto del Pentágono para las primeras décadas del siglo XXI).
El curiosamente Premio Nobel de la Paz (¿serán esquizofrénicos los que otorgan estos galardones?) Barak Obama ha continuado sin modificaciones la política militarista de su antecesor, el presidente George Bush; incluso mantuvo en el cargo al mismo secretario de Defensa, Robert Gates, un connotado halcón. Está claro el mensaje en juego: más allá de declamaciones, ninguna base militar estadounidense en el área latinoamericana han sido cerrada. Por el contrario, se expanden. Y el contrato de “cooperación” militar con Colombia da la pauta: el “arco de inestabilidad global”, como denominó el Pentágono a la zona de América Latina que contiene reservas petrolíferas, acuíferas y de biodiversidad, sigue siendo su preciado botín. Eso lo considera de su propiedad, y si alguien osara ponerlo en duda, ahí está la parafernalia militarista para recordarlo, en la que Colombia juega un papel clave. Si existe alguna amenaza de tambores de guerra en la región, no es la compra de armamentos por parte del gobierno venezolano.
http://www.argenpress.info/2009/12/latinoamerica-la-guerra-que-se-viene-un.html
| [+/-] |
Descubrimiento científico peligra en la Puna Argentina |
La Puna es uno de los sitios más despoblados de la tierra, pero también uno de los más enigmáticos y sorprendentes, y se deben tomar medidas urgentes para conservar sus recursos naturales, culturales y genéticos.
Por Prof. Norberto Ovando *
La palabra Puna en quechua, significa tierra alta o pampa elevada
En el Noroeste Argentino, el sector ubicado al norte del paralelo 27º 00’, se conoce con el nombre de Puna, la que se encuentra enclavada entre los 3400 y 4500 metros sobre el nivel del mar.
El ambiente Puneño ocupa 31.000 km2 en la provincia de Jujuy, mientras que tanto a Salta como a Catamarca le corresponden 29.000 km2. En la provincia de Salta, la Puna está integrada casi en su totalidad por el departamento de Los Andes y parte de los departamentos de Iruya y Santa Victoria.
La condición paisajística de la Puna, muestra una serie de cadenas montañosas y cerros aislados que encierran valles y bolsones, que por su amplitud imprimen al paisaje características de llanura.
Preservar los ecosistemas
Los humedales altoandinos forman ecosistemas altamente vulnerables y frágiles que se ven amenazado por el sobrepastoreo, las prospecciones y explotaciones mineras, el turismo no regulado y otras actividades antrópicas.
En algunos de estos humedales, el equipo de científicos formado por María Eugenia Farías, Dra. en Ciencias Biológicas, Investigadora Responsable del Proyecto, la Dra. Virginia Helena Albarracín, Investigadora del CONICET; los Becarios Doctorales: Lic. María Regina Flores, Lic. Omar Ordóñez, Julián Rafael, Lic. Marcos Javier Maldonado, Marta Gorriti y los Técnico profesionales Nura Ovrusky y Lucrecia Vera., hallaron organismos vivos denominados estromatolitos, que habitan el planeta desde hace 3500 millones de años.
Los investigadores pertenecen al Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas - LIMLA- (http://www.limla.com.ar/), dependiente del CONICET-CCT-PROIMI, (http://www.tucuman-conicet.gov.ar/estrematolitos.html) siendo su objetivo principal el estudio de la microbiología en ecosistemas extremos en lagunas, humedales y salares en la Puna Argentina.
Los estromatolitos
Los estromatolitos son los indicadores de vida más importantes desde la Era Arcaica y Proterozoica. Son estructuras generadas por comunidades bacterianas en las que predominan cianobacterias, las cuales generan un gel que les protege de radiaciones ultravioletas y contaminación ambiental; cuando el sedimento que cae sobre la colonia se queda pegado al gel y les impide captar la luz, la comunidad se desplaza hacia un "piso" superior, por lo que los estromatolitos tienen una estructura en capas. Los primeros estromatolitos tienen una antigüedad de casi 3.500 millones de años y son los responsables de la oxigenación de la atmosfera terrestre y la creación de la capa de ozono a lo largo de miles de millones de años.
Los estromatolitos son organismos vivos que por su forma de vida son constructores de paisajes, en la actualidad sus restos fosilizados forman montañas, como por ejemplo en el valle de la luna en San Juan, podemos ver paredones formados por estromatolitos fósiles. Actualmente los estromatolitos modernos crecen en muy pocas partes del Planeta, sin embargo, en otras épocas geológicas fueron organismos de éxito evolutivo. Se los puede encontrar en Bahía Tiburón, Australia, 4 Ciénegas México, Bahamas, todos en zonas tropicales y a nivel del mar.
Estos organismos han mantenido hasta hoy su línea evolutiva. No se han extinguido desde su aparición y gracias a ello, pueden conocerse los cambios morfológicos, ecológicos e incluso fisiológicos que han tenido a través del tiempo.
Los estromatolitos constituyen los macrofósiles más antiguos conocidos. Dominan el registro fósil durante un tiempo correspondiente al 80% de la historia geológica del planeta. Fueron creados por microorganismos con características de planta y
animal. Estos microorganismos atrapaban granos de arena y los unían entre sí, o producían carbonato cálcico hasta producir roca caliza capa a capa.
Área del descubrimiento
Los estromatolitos vivos, fueron descubiertos en la zona de la Puna Salteña, Argentina, más precisamente en la laguna de Socompa a 4000 m snm y en seis "ojos de mar" (lagunas pequeñas, profundas y muy saladas) cercanos a la población de Tolar Grande a 3600 m snm en el departamento Los Andes.
El hecho de haberlos encontrado a esta altura hace mas interesante este hallazgo desde el punto de vista científico y tecnológico, ya que a diferencia de los y encontrados en zonas tropical estos se desarrollan bajo gran exposición de Radiación UV, baja tensión de oxígeno (O2) y baja disposición de nutriente, lo que hace a estos ecosistemas el lugar mas parecido a la tierra primitiva (sin O2 y sin capa de Ozono) modificaron que los mismos estromatolitos. Esta es una ventana donde se puede espiar hacia un pasado remoto para estudiar los ciclos evolutivos de nuestro planeta, pero también tienen una gran aplicación biotecnológica ya que los estromatolitos fueron a lo largo de la historia grandes fijadores de dióxido de carbono (CO2), el gas cuya acumulación en la atmosfera esta causando el calentamiento global, por que no pensar que podrían revertirlo?
Los humedales donde se produjo este importante hallazgo, que ayudará a entender mejor el desarrollo y evolución de la vida y de sus diversos ecosistemas durante los primeros miles de millones años de su existencia sobre la Tierra, se encuentran en riesgo de deteriorarse o sufrir modificaciones irreparables.
Que pone en riesgo a estos ecosistemas
Actualmente la economía del Departamento Los Andes donde la Dra. Farías descubrió los estromatolitos, se centra en la minería, principalmente en la extracción de minerales tanto metalíferos como no metalíferos.
La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en una breve descripción de las ecorregiones de Argentina puntualiza sobre la Puna que:
Si bien la actividad humana es bastante puntual, el sobrepastoreo con ovinos y la extracción desmedida para leña de queñoa causan deterioros ambientales a nivel local, facilitando los procesos erosivos.
Entre las actividades económicas de mayor impacto ambiental y en pleno desarrollo en la unidad, se encuentra la minería. Su accionar negativo sobre la Puna se da por la transformación del paisaje debido a la gran remoción de terreno (minas a cielo abierto), y la posibilidad de contaminar los escasos y singulares cursos de agua con sustancias altamente tóxicas.
El Ing. Agr. Héctor P. Paoli, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - INTA EEA Salta- en su informe sobre Recursos Hídricos de la Puna, Valles y Bolsones Áridos del Noroeste Argentino, asegura que, “El incremento reciente de la exploración y en algunos casos de la explotación minera, plantea una nueva alternativa de desarrollo que lleva implícito una nueva amenaza a los recursos naturales (agua, suelo, flora, fauna, etc.)”.
En abril de 2008, el diario El Tribuno mostró que varios pozos perforados en cercanías de la Laguna Socompa, Quebrada el Agua, el volcán Llullaillaco, la estación andina de Caipe (Arizaro) y el Salar de Río Grande están a un paso de ser conectados a un acueducto que llevaría el agua "exportada" desde el Oeste salteño hacia La Escondida, la mayor mina de cobre del mundo, que explota el grupo australiano BHP Billiton.
El plan es bombear "seis mil litros de agua por segundo" desde Salta en Argentina hacia las mineras de Chile.
Estas aseveraciones, unidas a las noticias periodísticas, nos advierten de la imperiosa necesidad de conservar a través de herramientas jurídicas, los diferentes ecosistemas y humedales de ésta importante eco-región que ocupa una gran porción de las provincias de Salta y Jujuy.
Crear áreas protegidas
La Unión Mundial para la Naturaleza -UICN - (http://www.iucn.org/) y su Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP) define como área protegida a “Un espacio geográficamente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medio eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados”.
La Laguna de Vilama (4650 m snm), en la Puna jujeña, es uno de los cuerpos lacustres donde la Bióloga Farías, hallara un tapete microbiano, es la única que tiene cierto rango de conservación, ya que fue denominada Reserva Provincial Altoandina de la Chinchilla y Declarada Sitio Ramsar el 20 de Setiembre de 2000.
Si bien la provincia de Salta cuenta con la ley 7107 promulgada el 31/10/2000, que establece la creación del Sistema Provincial de Áreas Protegidas (SIPAP), y prevé distintas categorías como ser Reservas Estrictas Intangibles, la Laguna Socompa, y los “ojos de mar” en Tolar Grande y otros humedales ubicados en la Puna salteña, no cuentan con ninguna protección.
Debido a un llamamiento realizado por el equipo de científicos que descubrieron los estromatolitos vivos, el Senador Nacional por la provincia de Salta, Dr. Juan Agustín Pérez Alsina presentó el día 23 de octubre del corriente año, un proyecto de su autoría que lleva el nº de expediente S-3000-09, “para la creación de un Área Natural Protegida en la Puna Salteña, con el objeto de proteger la Laguna Socompa y los seis “Ojos de Mar” cercanos a la localidad de Tolar Grande”.
Nuestra ONG, la Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN- solicita a los Senadores y Diputados Nacionales de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano respectivamente, convertir en Ley lo antes posible, el proyecto presentado por el Senador Pérez Alsina para proteger y conservar a perpetuidad el hallazgo científico de la Dra. Farías.
La solicitud se basa en la reflexión realizada por la investigadora, asegurando que “El haberlos encontrado en la puna (refiriéndose a los estromatolitos) tiene una gran relevancia científica, tecnológica y turística, pero urge, que este ambiente sea preservado de la depredación turística, científica, biotecnológica y sobre todo se requiere un absoluto cuidado del agua superficial y subterránea de esta región”.
Y explicó, “Esto puede producir un verdadero -saqueo- con diferentes finalidades: El saqueo turístico, es decir que turistas se lleven piezas con material genético, como recuerdo. El saqueo con fines científicos y tecnológicos se traduce no sólo en perder nuestro patrimonio, sino una oportunidad invalorable. En este momento cualquier persona puede llevarse un pedazo de tapete con todos sus genes, y nadie se daría cuenta, es hasta probable que después terminemos comprando productos patentados por compañías internacionales y nunca sabríamos que fueron sacados de nuestro patrimonio genético” Por otro lado los estudios de impacto ambiental que se hacen para prospección y explotación minera deberían tener en cuenta la microbiología de estos humeadle, ya que son las base que sustenta la vida en la puna (flamencos, patos, otras aves, camélidos, zorros etc.)” .
Conclusión
Se deben realizar un conjunto de acciones y estrategias tendientes a combinar las funciones de investigación, conservación, desarrollo económico y recreación, para entender así la conciliación entre el aprovechamiento de los recursos naturales y su protección.
Se debe asegurar que permanezcan los factores que garanticen la conservación de los recursos y los procesos naturales, evitando las amenazas a la integridad del hábitat y sus ecosistemas.
* Vicepresidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN -
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas - WCPA - de la UICN.
Red Latinoamericana de Áreas Protegidas - RELAP -
| [+/-] |
GUERRA CIBERESPACIAL: UNA NECESARIA VOZ DE ALERTA |
El Ciberespacio es “un nuevo ambiente de batalla” en el escenario global, nos vino a decir a Chile el director para Política y Estrategias de Seguridad Cibernética e Informática(UA)( del Pentágono, Mark Hall, notificándonos del nuevo teatro de operaciones establecido por Estados Unidos para su estrategia bélica global.
Lo cierto, como lo comentamos en una nota anterior, es que la misión de Hall, en Chile y otros países de la región, fue intentar comprometer a las Fuerzas Armadas y si fuera posible a los Gobiernos, en apoyar esta estrategia belicista, intimidando, y sobre todo despertando viejos prejuicios y recelos.
Un detalle de la conferencia dictada por el enviado estadounidense es que explicó uno de los episodios utilizados en el mundo castrense para argumentar la necesidad de acciones bélicas decididas de estados Unidos y sus aliados en el ciberespacio.
De acuerdo a la versión oficial estadounidense, en el 2007, Estonio, el país báltico, ex integrante de la Unión Soviética, en la frontera noroccidental de Rusia, y hoy socio privilegiado de la OTAN, “sufrió” un ciberataque “insidioso, rápido y difícil de rastrear”, negándoles el servicio a los usurarios estonios de informática por más de tres semanas.
“Casualmente” , ello se produjo cuando se desarrollaba en Seatle, Estados Unidos la Conferencia de Seguridad Cibernética de la OTAN. En medio de la expectación, y en un acto casi teatral, la delegación de Estonia denuncio que está siendo objeto de un ataque cibernético de una magnitud inusitada, un acto de guerra que cuyo origen, suponían, estaba en los servicios correspondientes de su gran vecino: Rusia.
El resto del libreto es familiar para quienes tienen memoria: La decisión de la OTAN es crear en Estonia un Centro de Excelencia para la guerra cibernética una estación de la OTAN”como se dejo, “en la primera línea de defensa contra ciber- terrorismo".
Con claridad lo escribió, además, el General de División, William T. Lord, en la revista Air and Space Power Journal, a propósito de las misiones del Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea de Estados unidos (USAF), encargado de la guerra en este campo
“Somos una nación en guerra. Nuestras fuerzas armadas están involucradas en una lucha contra grupos e individuos que siguen una ideología que tiene entre sus principios fundamentales una hostilidad hacia nuestro pueblo, nuestras creencias y nuestros valores”. indicó, detallando la estrategia y definiendo al “enemigo”.
Tras apuntar contra Al-Qaeda, y recordar el episodio de Estonia, el general Lord escribe: “los infiltradores del ciberespacio rutinariamente intentan penetrar las redes del departamento de Defensa, gubernamentales, económicas e industriales para lograr el acceso a información que podría ser vital para las actividades en esos campos”.
“Las ventajas que esos adversarios logran a través del ciberespacio les da la capacidad de representar amenazas graves, sino fatales, a nuestra patria”.
El militar estadounidense reconoce que ya en el 2006 el documento clasificado titulado National Military Strategy for Cyberspace Operations (Estrategia Militar Nacional para las Operaciones Ciberespaciales), normaba las tareas y objetivos que ya venían siendo estructurados desde hace años.
Definiendo la realidad bélica que enfrentaría Estados Unidos, como “guerra irrestringida”, anota que “la única manera de garantizar que nuestra superioridad en el aire y en el espacio permanezca segura es defendiendo nuestras capacidades ciberespaciales y mantener a nuestros enemigos en riesgo, viviendo y luchando virtualmente en éste ámbito”.
Los “guerreros ciberespaciales” de Estados Unidos, según el general Lord, tienen que proteger el ciberespacio “para enfrentar los retos que el ciberespacio presenta para proteger nuestra capacidad de lograr nuestras metas nacionales y para ofrecerles seguridad a nuestros socios, aliados y a nosotros mismos”.
Hay quienes hablan, incluso, de un gigant4esca red de 1.7 millones de computadores integrantes de una “red zombis”, con capacidad de desatar un ataque simultáneo, el mayor acto de sabotaje cibernético visto hasta ahora, y que entraría en acción con un la presión de un solo dedo, de un operador solitario y desconocido, sobre un comando de activación.
De manera que estamos advertidos. Estados Unidos está en guerra también en el ciberespacio.
Frente a esta situación objetiva la comunidad internacional debe definir una actitud y garantizar que el Derecho Internacional, los organismos multilaterales como Naciones Unidas impongan la seguridad y la paz, también en este bien común de la humanidad que es el ciberespacio.
Se trata de un espacio, de unas capacidades científicas, de una perspectivas, que es necesario defender, tanto como el medio ambiente, como la biodiversidad, el agua, el aire. el espacio y la vida del hombre.
Es un tema de la agenda global, como el hambre, las pandemias, que es preciso poner sobre la mesa de la discusión.
Se trata de impedir la carrera armamentista en el ciberespacio, de desarmar las redes, de evitar que instalen códigos maliciosos que pueda ser activados remotamente, la prohibición de ataques a quienes están fuera de los combates, la prohibición de operaciones encubiertas, engaños, para evitar las provocaciones.
Se necesita entonces de un código de conducta global, que garantice el desarme, impedir la carrera armamentista, o por lo menos, establecer un control de armas, en el ámbito ciberespacial.
Por Marcel Garcés. Periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 30 de noviembre 2009
Crónica Digital
| [+/-] |
Un mapa de lo que pasaría en el mundo si la tempetura subiera 4 grados |
CUBADEBATE
El Hadley Centre del Gobierno británico elaboró un completo mapa de los efectos de una subida de 4º en la temperatura de la Tierra. Los científicos advierten que si aumenta la temperatura global más de 2ºC en relación con los niveles preindustriales, estaremos generando un cambio climático catastrófico. Ya estamos al límite de los 2°C, y si cruzamos este umbral, los impactoseconómicos, sociales, políticos, culturales y ambientales serán indescriptibles.
La selva amazónica
Con la intensidad del cambio climático, grandes áreas de la selva amazónica podrían desaparecer debido a la presión de la sequía en la vegetación o a la propagación incontrolada de incendios. Esta predicción depende en gran medida de la posible disminución de la pluviosidad en la región amazónica. Aunque algunos modelos climáticos prevén un posible aumento en las precipitaciones, algunos de los modelos más realistas pronostican una gran reducción del cauce del Amazonas, lo que provocaría un mayor riesgo de sequías graves.
La agricultura
El cambio climático afecta directamente a la productividad de los cultivos y la producción de alimentos. Los cambios en las diferencias regionales de los patrones climáticos podrían agrandar la distancia entre los países desarrollados y las regiones en vías de desarrollo en cuanto a producción y consumo. Los estudios actuales se limitan principalmente a las alteraciones en el clima medio, pero los sucesos meteorológicos extremos o la retirada de los glaciares podrían acelerar aún más el descenso de la productividad. Una vez que la temperatura media del planeta aumente más de 3 ºC, se prevé que las cosechas de todos los cultivos principales de cereales disminuirán en todas las regiones productivas más importantes del planeta. Las cosechas de ciertos cultivos podrían reducirse en más de un 20% en latitudes bajas, donde las repercusiones serán mayores. Esta situación podría resultar en un aumento del riesgo de hambruna para decenas o cientos de millones de personas (lo cual supondría un incremento en torno al 10-20%). Se prevé que este aumento se produzca principalmente en el África subsahariana y en algunas regiones del Asia meridional y de Centroamérica, especialmente en los niveles de desnutrición infantil. En el año 2050, el número de niños con desnutrición podría alcanzar los 24 millones.
Disponibilidad de agua
Un aumento de 4 ºC en la temperatura media del planeta tendría un efecto importante en el caudal de los ríos y en la disponibilidad de agua. Teniendo en cuenta el aumento de la población en el año 2080, sin cambio climático, es posible que algo más de 3.000 millones de personas — de una población mundial de 7.500 millones — viva en zonas con una disponibilidad de agua per cápita limitada (menos de 1.000 m3/persona/año). Al reducir la escorrentía fluvial, el cambio climático podría implicar una considerable disminución en la cantidad de agua disponible para aproximadamente mil millones de estas personas (en un rango de 400 a 2.000 millones), lo cual supondría una presión mucho mayor sobre la gestión de las reservas hídricas. Asimismo, con la retirada de los glaciares, las comunidades que dependen del agua del deshielo glacial se verán aún más amenazadas.
La subida del nivel del mar
La subida del nivel del mar es una consecuencia inevitable del aumento en las temperaturas del planeta. Las zonas costeras bajas estarán cada vez más expuestas a las inundaciones y a la pérdida de terrenos. Teniendo en cuenta que estas zonas suelen caracterizarse por una alta densidad de población, infraestructuras importantes, tierras agrícolas y biodiversidad de gran valor, se prevé que las repercusiones de las subidas sean importantes. A comienzos del siglo XXI, se estima que alrededor de 600 millones de personas viven a menos de 10 m por encima del nivel del mar actual. Las regiones meridionales y orientales de Asia cuentan con los mayores núcleos de población en deltas bajos, pero las islas menores también son vulnerables a la subida del nivel del mar y las marejadas ciclónicas. Las inundaciones debido a la subida del nivel del mar causarían pérdidas de terrenos, cosechas y reservas de agua dulce, lo cual supondría un riesgo para la estabilidad y la seguridad de estas zonas. En muchos casos, la emigración forzosa será inevitable.
El ciclo del carbono
El aumento en la concentración del CO2 que se produjo en el siglo XX supone sólo el 40-50% de la tasa actual de emisiones, ya que el resto fue absorbido por los ecosistemas y los océanos del planeta. Este proceso podría verse perjudicado por el cambio climático, de modo que el efecto de las emisiones en las concentraciones atmosféricas podría ser mayor en el futuro. Con un aumento de 4 ºC en la temperatura media del planeta, la proporción de emisiones de CO2 que permanecería en la atmósfera podría aumentar hasta en un 70%. Cuando más se retrasen los recortes en las emisiones, menos eficaces serán estas medidas para estabilizar el CO2 en la atmósfera.
Aumento de las temperaturas
El aumento medio de 4 ºC en la temperatura del planeta no se producirá de un modo uniforme, ya que los océanos se calentarán más lentamente que la tierra, y las latitudes altas, especialmente la región ártica, experimentarán un incremento más pronunciado de las temperaturas. La temperatura de los días más calurosos también aumentará y muchas zonas densamente pobladas sufrirán un cambio aún mayor en sus cotas más altas, lo cual tendrá un efecto importante en la salud de la población. La subida de las temperaturas afectará a la disponibilidad de agua, la productividad agrícola, el riesgo de incendio, la reducción de las capas de hielo y el deshielo del permafrost. La actividad comercial también se verá afectada debido a una pérdida de productividad en condiciones de calor extremo o a causa del coste de mantener entornos laborales climatizados. Es muy probable que aumenten considerablemente tanto la mortalidad como otros efectos adversos en la salud a causa del calor, incluso teniendo en cuenta la aclimatización, la adaptación y una menor incidencia de mortalidad a consecuencia del frío. En 2003, por ejemplo, la ola de calor que se produjo en Europa causó la muerte a unas 35.000 personas.
Las repercusiones de una subida de 4 °C (7 °F) en la temperatura media del planeta
Se prevé que el alto riesgo de incendio en los bosques afecte a todos los continentes poblados. Las regiones que se aproximan a la categoría de alto riesgo son, entre otras: grandes áreas de Estados Unidos; México; Sudamérica, al este de los Andes; África meridional y oriental; el Sahel; Australia meridional y oriental, y Europa meridional.
Las cosechas de maíz y trigo se reducirán en hasta un 40% en las latitudes bajas.
Las cosechas de semillas de soja podrían decrecer en todas las regiones productivas, como América del Norte y del Sur, Asia meridional y oriental.
Reducción de la cosecha de arroz en hasta un 30% en China, la India, Bangladesh e Indonesia.
Recursos hídricos afectados por una reducción de hasta un 70% en el agua de escorrentía en la región del Mediterráneo, África meridional y grandes áreas de Sudamérica.
La subida del nivel del mar y las marejadas ciclónicas podrían suponer un peligro grave para la población y los bienes materiales en los Países Bajos y algunas zonas del sudeste del Reino Unido.
El nivel del mar podría subir hasta 80 cm en el siglo actual. A largo plazo, un aumento de 4 ºC podría ocasionar una subida del nivel del mar mucho mayor.
La subida del nivel del mar será probablemente aún mayor en latitudes bajas, afectando de un modo desproporcionado a las islas tropicales y otras regiones bajas, como Bangladesh.
Para la población del año 2075, una subida media del nivel del mar de 53 cm significa que, cada año, hasta 150 millones de personas más podrían sufrir inundaciones debido a subidas extremas del nivel del mar.
El 75% de estas personas viven en Asia. Hasta 56 millones de personas sufrirían inundaciones en la costa del Océano Índico, 25 millones en la costa oriental de Asia, y 33 millones en la costa del sudeste asiático.
Entre otras regiones vulnerables destacan África, las Antillas, las islas del Índico y las islas menores del Pacífico.
La mitad de los glaciares del Himalaya se habrán reducido considerablemente para el año 2050, aunque la temperatura media del planeta suba menos de 4 ºC.
La cuenca del Indo recibe el 70% de su caudal estival del deshielo glacial.
En China, el 23% de la población vive en las regiones occidentales donde el deshielo glacial constituye la principal fuente hídrica en la estación seca.
Desaparición absoluta de los glaciares de muchas regiones de Sudamérica. En la Cordillera Blanca de Perú, la escorrentía estival de los glaciares se reducirá hasta en un 69%, paralelamente al decrecimiento del área glacial en un 75%.
Los ecosistemas marinos podrían verse alterados de un modo radical por la acidificación oceánica, que tendría unas repercusiones considerables en los caladeros. Esta situación podría ocasionar pérdidas considerables en ingresos y puestos de trabajo en el sector pesquero. La pérdida de arrecifes de coral debido a la acidificación podría afectar gravemente a muchas especies comerciales de pescado, lo cual sería catastrófico para las comunidades costeras que dependen de la pesca de subsistencia de esas especies.
La frecuencia de ocurrencia de sequías se ha doblado en toda África meridional, el sudeste asiático y la cuenca del Mediterráneo.
Desaparición casi absoluta de las capas superficiales del permafrost del norte de Siberia. Reducción del permafrost de Canadá y Alaska. Riesgos para la infraestructura construida sobre los cimientos del permafrost.
No se conoce bien el grado de estabilidad de la capa de hielo de la Antártida occidental, ni se sabe si un aumento de 4 ºC en la temperatura del planeta provocaría un deterioro irreversible de la misma. Si esta capa de derritiera, provocaría un aumento de otros 3,3 m en el nivel del mar en todo el mundo.
La capa de hielo de Groenlandia presenta una probabilidad del 60% de deterioro irreversible, lo cual, muy a largo plazo, provocaría un aumento de hasta 7 m en el nivel del mar del planeta.
Los ciclones tropicales podrían ser más intensos y destructivos.
El aumento en la población mundial, especialmente en las zonas costeras, y la subida del nivel del mar suponen unas mayores pérdidas a causa de ciclones y huracanes, problemas en las infraestructuras y pérdidas humanas a causa de marejadas ciclónicas.
En las catástrofes producidas por ciclones, la primera causa de muerte han sido las inundaciones por marejadas ciclónicas.
Los días más calurosos del año podrían aumentar su temperatura en hasta 6 ºC en las zonas de alta densidad de población de la China oriental.
Los días más calurosos del año podrían aumentar su temperatura en hasta 10-12 ºC en la zona oriental de América del Norte, lo cual afectaría a Toronto, Chicago, Ottawa, Nueva York y Washington (DC).
Los días más calurosos del año en toda Europa podrían aumentar su temperatura en hasta 8ºC con respecto a las cotas actuales.
En unos días los líderes mundiales decidirán en la Cumbre sobre el Clima de Copenhague el futuro del planeta.
http://chamosaurio.com/2009/12/07/un-mapa-de-lo-que-pasaria-en-el-mundo-si-la-tempetura-subiera-4-grados/
viernes, 4 de diciembre de 2009
| [+/-] |
Los recursos hídricos se reducirán un 5% en 20 años por el cambio climático |
Las aportaciones de agua a las cuencas hídricas internas de los ríos catalanes se reducirán un 5% en un plazo de 20 años debido a la conjunción de factores derivados del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, el alargamiento de los periodos de sequía y la menor infiltración.
El estudio "Agua y cambio climático", elaborado por el Departamento de Medioambiente, apunta que a pesar de las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, los recursos hídricos se reducirían entre un 9% y un 24%, según la cuenca, a finales de este siglo y un 5% a medio plazo.
El director del Área de Planificación por el Uso Sostenible del Agua, Gabriel Borràs, ha explicado en rueda de prensa que, en caso de no tomar medidas en este siglo, el impacto socioeconómico del cambio climático provocaría una caída del 7,7% del PIB catalán (PIB de 2001) afectando gravemente a la agricultura, donde la caída sería de un 30% y de alrededor de un 7,5% en industria y construcción.
Borràs destaca que esta caída sería superior a la del 4,7% del PIB a consecuencia de la crisis económica actual, por lo que "es más rentable actuar que no hacerlo" y ha puntualizado que si bien los escenarios posibles a corto plazo son inestables los realizados a 100 años vista son coincidentes.
A largo plazo, los expertos catalanes prevén que las lluvias se concentrarán y doblarán su intensidad aunque los períodos de sequía serán más largos y habituales debido a un aumento de un 30% de la evaporación, consecuencia de una subida de hasta 4ºc (grados centígrados) de la temperatura.
Borràs ha recordado que los efectos del cambio climático son ya "constatables estadísticamente" en la mayor evaporación en la parte alta de la cuenca del Segre, en el retroceso de los glaciares pirenaicos y en la invasión que sufre el Delta del Ebro por parte de especies vegetales y animales de latitudes más cálidas que están desplazando la biodiversidad autóctona.
Las previsiones hídricas apuntan también a una desaparición casi total de los lagos de montaña, una reducción de un 20% en la recarga de las aguas subterráneas y un aumento de la salinización de las aguas debido a la subida de hasta 60 centímetros (cm) del nivel del mar, que afectará a ecosistemas sensibles del Ebro, el Llobregat y las marismas del Empordà.
El conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, ha recordado que como consecuencia de las obras puestas en marcha debido a la sequía del verano de 2008, Cataluña contará con aportaciones extra de agua de 389 hectómetros cúbicos (hm³), 340 de los cuales irán a las cuencas internas, que garantizan el suministro de agua potable para consumo urbano hasta el 2027.
Sin embargo, Baltasar ha argumentado que en el futuro se producirá una reducción en la eficacia de la gestión del agua debido a que no será posible almacenar tanta agua porque las lluvias se concentrarán.
Baltasar ha puntualizado que la Generalitat está aplicando un plan de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en los recursos hídricos para el período 2008-2012 que cuenta con una asignación de 9.000 millones de euros, parte de los cuales se dedicarán a la mejora de la eficiencia energética relacionada con el ciclo del agua, el ahorro y el fomento de las energías renovables.
http://www.adn.es/local/lleida/20091202/NWS-1926-climatico-reduciran-hidricos-recursos-cambio.html
jueves, 3 de diciembre de 2009
| [+/-] |
INDICADORES ACTUALES DEL CAMBIO CLIMATICO |
Condiciones atmosféricas extremas
* Ciclones y huracanes más frecuentes y poderosos, inundaciones y sequías más numerosas e intensas…: Este aumento reciente de los “acontecimientos atmosféricos extremos” ha sido demasiado pronunciado para que pueda atribuirse a la casualidad. Los científicos ven en ello una prueba de que el cambio climático ha comenzado ya. Una variación climática parece ser el aumento de la variación misma: hay mayores oscilaciones en lo que podría considerarse como tiempo “normal”.
* La tendencia hacia tormentas más poderosas y hacia períodos de sequía más prolongados es una constante en los modelos informáticos y está de acuerdo con el sentido común. La subida de las temperaturas significa mayor evaporación, y una atmósfera más calida puede retener más humedad; en consecuencia hay más agua en suspensión que puede caer en forma de precipitación. De la misma manera, las regiones secas pueden perder todavía más humedad si hace más calor; ello agrava las sequías y la desertificación. Las sequías son cada vez más graves a medida que sube la temperatura en el mundo.
* En las grandes cuencas hidrográficas africanas del Níger, el lago Chad y el Senegal, el total del agua disponible ha disminuido entre un 40% y un 60%, y la desertificación se ha agravado debido a una disminución del promedio anual de precipitaciones, aguas de escorrentía y humedad del suelo, sobre todo en el África meridional, septentrional y occidental.
* Las inundaciones del Rin de 1996 y 1997, las de China en 1998, las de Europa oriental en 1998 y 2002, las de Mozambique y Europa en 2000 y las provocadas por el monzón de 2004 en Bangladesh (que sumergieron bajo el agua al 60% ciento del país) son prueba de que las tormentas son cada vez más poderosas.
El retroceso del invierno
Los glaciares se retiraron significativamente durante el siglo XX.
* Las temperaturas del aire ártico aumentaron aproximadamente 5°C durante el siglo XX, es decir, 10 veces más que la media de la temperatura de la superficie mundial. En la zona ártica rusa, los edificios se están derrumbando debido a que el permafrost que se encuentra bajo sus cimientos se ha derretido
* Desde los últimos años sesenta, la cubierta de nieve ha disminuido aproximadamente un 10% en las latitudes medias y altas del hemisferio norte. La duración media de la capa exterior de hielo de los lagos y ríos se redujo aparentemente unas dos semanas durante el siglo XX. * Casi todos los glaciares de montaña de las regiones no polares retrocedieron durante el siglo XX. El volumen total de los glaciares de Suiza disminuyó unos dos tercios.
Cambios en el mundo natural
Los científicos han observado cambios inducidos al menos en 420 procesos físicos y comunidades o especies biológicas
* En los Alpes, algunas especies vegetales se han desplazado unos 4 metros hacia arriba por decenio, y algunas plantas que anteriormente se encontraban sólo en las cumbres de las montañas han desaparecido.
* En Europa, el apareamiento y la puesta de huevos de algunas aves se ha adelantado algunos días dentro de la estación correspondiente: En el Reino Unido, por ejemplo, la puesta de huevos de 20 de un total de 65 especies, incluidas algunas aves que realizaban largas migraciones, se adelantó un promedio de ocho días entre 1971 en 1995. De acuerdo con las previsiones de los modelos, las fuertes tormentas son cada vez más frecuentes.
* En toda Europa, el período vegetativo en los huertos controlados de especies mixtas se prolongó 10,8 días entre 1959 y 1993. Las mariposas, libélulas, polillas, escarabajos y otros insectos viven ahora en latitudes y alturas superiores, donde anteriormente hacía demasiado frío para que pudieran sobrevivir.
Fuente: UNFCC (http://unfccc.int/portal_espanol/essential_background/feeling_the_heat/items/3372.php).
http://conceverde.blogspot.com/2009/12/indicadores-actuales-del-cambio.html
Inicio
Contacto
Ver todas las entradas
Libro de visitas
Enlaces