por mike davis
La presente competición implacable entre mercados energéticos y mercados alimentarios, amplificada por la especulación internacional en mercancías y tierras agrícolas, no es sino una modesta muestra del caos que, a no tardar, prosperaría exponencialmente si llegaran a converger el agotamiento de los recursos, una desatentada desigualdad y el cambio climático.
Aunque ningún periódico norteamericano o europeo haya publicado todavía su obituario científico, lo cierto es que nuestro mundo, el viejo mundo en el que hemos habitado los últimos 12.000 años, se acabó.
El pasado febrero, mientras las grúas subían la cubierta del piso 141 de la Torre Burj de Dubai (que pronto alcanzará una altura el doble que la del Empire State Building), la Comisión de Estratigrafía de la Sociedad Geológica de Londres registraba la última y más alta capa histórica de la columna geológica.
La Sociedad Geológica londinense es la más veterana asociación de científicos de la Tierra –se fundó en 1807— y su Comisión actúa como un colegio de cardenales en el registro de la escala temporal geológica. Los estratígrafos rebanan la historia de la tierra tal como está conservada en estratos sedimentarios, jerarquizándola en eones, eras, períodos y épocas marcados por "picos áureos" de extinciones masivas, procesos súbitos de especiación y bruscas alteraciones de la química atmosférica.
En geología, lo mismo que en la biología o en la historia, la periodización es un arte complejo y controvertido, y fue el feudo de la batalla más amarga librada en la ciencia británica del siglo XIX, la llamada "Gran Disputa del Devónico" entre interpretaciones encontradas de los guijarros grises galeses y la vieja arenisca colorada inglesa. Más recientemente, los geólogos han disputado enconadamente sobre el modo de perfilar las oscilaciones de los períodos glaciales en los últimos 2,8 millones de años. Algunos nunca han aceptado que el último intervalo templado interglacial –el Holoceno— pudiera distinguirse como una "época" genuina sólo porque coincide con la historia de la civilización.
De aquí que los estratígrafos contemporáneos hayan fijado unos criterios extraordinariamente rigurosos a la hora de beatificar cualesquiera divisiones geológicas nuevas. Aunque la idea del "Antropoceno" –una época de la Tierra definida por la aparición de la sociedad urbana industrial como fuerza geológica— ha sido debatida durante mucho tiempo, los estratígrafos se han negado a reconocer el carácter concluyente de las pruebas aportadas.
Ello es que, al menos en lo que a la London Society hace, esa posición acaba de ser revisada.
A la cuestión "¿Estamos viviendo ahora en el Antropoceno?", los 21 miembros de la Comisión contestan unánimemente: "Sí". Aportan pruebas muy robustas de que la época del Holoceno –el trecho interglacial de clima inusualmente estable que ha permitido la rápida evolución de la agricultura y la civilización urbana— terminó, y de que la Tierra ha entrado en "un intervalo estratigráfico sin precedentes parecidos en los últimos millones de años". Además del impacto de los gases de efecto invernadero, los estratígrafos mencionan la transformación antropogénica del paisaje –que "ahora rebasa en un orden de magnitud a la producción natural [anual] de sedimentos"—, la ominosa acidificación de los océanos y la inexorable destrucción de biota.
Esta nueva era, explican, viene definida tanto por la tendencia al calentamiento (cuyo análogo más próximo podría ser la catástrofe conocida como el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, hace 56 millones de años) como por la radical inestabilidad esperada en las condiciones medioambientales futuras. Con prosa sombría, alertan de que "la combinación de extinciones, migraciones globales de especies y una substitución masiva de la vegetación natural por monocultivos agrícolas están produciendo una señal bioestratigráfica distintivamente contemporánea. Esos efectos son permanentes, porque la evolución futura se dará a partir de las reservas sobrevivientes (frecuentemente redistribuidas antropogénicamente)". La misma evolución, dicho en otras o palabras, ha sido forzada a discurrir por una nueva trayectoria.
2. ¿Descarbonización espontánea?
La coronación del Antropoceno a que ha procedido la Comisión coincide con una creciente controversia científica a propósito del IV Informe de Asesoramiento publicado el pasado año por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Se encargó al IPCC sentar las bases científicas de los esfuerzos internacionales por mitigar el calentamiento global, pero algunos de los más destacados investigadores en el área han terminado por poner en cuestión los puntos de referencia de partida como desatentadamente optimistas, llegando a tacharlos incluso de escenarios fantaseados por un pensamiento desiderativo.
Los escenarios y puntos de referencia habituales se adoptaron por el IPCC en 2000, a fin de construir modelos sobre las emisiones globales futuras y se basaban en distintas "líneas narrativas" sobre el crecimiento de la población y el desarrollo tecnológico y económico. Algunos de los escenarios más importantes tomados por el Panel como punto de partida son bien conocidos por los decisores políticos y por los activistas contra el efecto invernadero, pero muy pocos , fuera de la comunidad científica, han leído realmente o comprendido la letra pequeña, particularmente la confianza del IPCC en que una mayor eficiencia energética vendrá, como un producto lateral "automático", del desarrollo económico futuro. En realidad, todos los escenarios, incluidas sus variantes más habituales y descontadas, asumen que al menos un 60% de la reducción futura de carbono se dará de modo completamente independiente de las medidas adoptadas para mitigar el efecto invernadero.
El Panel, en efecto, se ha jugado el rancho –en realidad, el Planeta— apostando por un progreso dirigido por el mercado hacia una economía mundial pos-carbono, una transición que, por implicación, requiere la creación de riqueza partiendo de unos precios energéticos más elevados que nos hagan desembocar espontáneamente en nuevas tecnologías y en una energía renovable. (La Agencia Internacional de Energía estimó recientemente que costaría 45 billones de dólares reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en 2050.) Los acuerdos por el estilo del de Kyoto y los mercados de carbono están pensados –casi como un análogo de las "inversiones de relanzamiento" keynesianas— para salvar el hiato entre la descarbonización espontánea de la economía y los objetivos de emisiones requeridos para cada escenario. Y mira qué casualidad, eso reduce los costes de mitigar el calentamiento global exactamente al nivel que se considera, al menos teóricamente, políticamente posible, según se explica en el número de 2006 de la británica Stern Review on the Economics of Climate Change y en otros informes de este tipo.
Sin embargo, los críticos sostienen que eso no es sino un acto de fe que subestima radicalmente los costos económicos, los obstáculos tecnológicos y los cambios sociales necesarios para dominar el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones europeas de carbono, por ejemplo, siguen creciendo todavía (espectacularmente, en algunos sectores), a pesar de la muy elogiada adopción, por parte de la UE, de un sistema de cupos de emisión de carbono en 2005. Análogamente, pocos indicios han podido verse en los últimos años de progreso automático en materia de eficiencia energética, lo que es el sine qua non de los escenarios contemplados por el IPCC. Aunque The Economist, cómo no, difiere, lo cierto es que el grueso de los investigadores cree que, desde 2000, la intensidad energética no ha dejado de crecer; es decir, que las emisiones globales de dióxido de carbono han mantenido el ritmo, si no lo han rebasado marginalmente, del uso de la energía.
La producción de carbón, señaladamente, está experimentando un espectacular renacimiento: hasta en eso se ve la sombra espectral del siglo XIX cerniéndose sobre el siglo XXI. Centenares de miles de mineros trabajan ahora, en condiciones que horrorizarían a Charles Dickens, en la extracción del sucio mineral que permite a China abrir dos centrales térmicas de carbón por semana. Y las predicciones actuales apuntan a que el consumo total de combustibles fósiles crecerá al menos un 55% en la próxima generación, con unas exportaciones de petróleo que doblarán su volumen actual.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Económico, que ha elaborado un estudio propio sobre los objetivos energéticos sostenibles, advierte de que se necesitará "una disminución en 2050 del 50% de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero a escala global que se daban en 1990", si se quiere mantener a la humanidad fuera de la zona roja del calentamiento desbocado (más de dos grados centígrados en este siglo, según la definición habitual). Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía predice que, con toda probabilidad, esas emisiones subirán en ese período cerca de un 100%: gases de invernadero bastantes para empujarnos varios puntos críticos más allá de esa zona.
Aun si los acrecidos precios de la energía están llevando a la extinción a los vehículos 4x4 y atrayendo más capital riesgo hacia las energías renovables, también están abriendo la caja de Pandora de la más cruda producción de crudo en las arenas betuminosas del Canadá y en los yacimientos de petróleo pesado de Venezuela. Como advirtió un científico británico, lo último que deberíamos desear (bajo la espuria consigna de la "independencia energética) son nuevas fronteras de avanzada en la "capacidad humana para acelerar el calentamiento global" y el retraso de la urgente transición hacia "ciclos energéticos no carbónicos, o, si carbónicos, cerrados".
3. El boom del fin del mundo
¿Qué confianza hay que otorgar a la capacidad de los mercados para reasignar las inversiones de la energía vieja a la nueva, o, pongamos por caso, del gasto armamentístico a la agricultura sostenible? Estamos sometidos a una incesante propaganda (sobre todo por parte de la televisión pública), conforme a la cual megaempresas como Chevron, Pfizer Inc y Archer Daniels Midland están trabajando sin desmayo para salvar el planeta reinvirtiendo sus beneficios en líneas de investigación y de exploración que resultarán en combustibles bajos en carbono, nuevas vacunas y cosechas más resistentes a las sequías.
Según tan elocuente como espantosamente sugiere la experiencia del actual boom del etanol extraído del grano –que ha desviado 100 millones de toneladas de grano del consumo humano para derivarlas sobre todo a los motores de los automóviles norteamericanos—, el "biocombustible" bien podría ser una eufemismo de subsidios a los ricos y hambre para los pobres. Análogamente, el "carbón limpio", a pesar de su enfática aceptación por parte del senador Barack Obama (un campeón, también, del etanol), no es, hasta el presente, sino un fraude monumental: una campaña de publicidad y cabildeo, por valor de 40 millones de dólares, a favor de una hipotética tecnología que BusinessWeek ha reputado estar "a décadas de distancia de cualquier viabilidad comercial".
Además, hay inquietantes indicios de que las compañías y las plantas energéticas se están desdiciendo de sus compromisos públicos en favor del desarrollo de tecnologías apresadoras de carbono y de tecnologías para energías alternativas. El proyecto de la administración Bush "para la galería", FutureGen, ha sido abandonado este año luego de que la industria del carbón se negara a pagar la parte que le correspondía en la "sociedad emprendedora" público-privada; análogamente, el grueso de las iniciativas del sector privado estadounidense para capturar carbono han sido canceladas hace poco. Entretanto, en el Reino Unido, Shell acaba de desligarse del mayor proyecto mundial de energía eólica, el London Array. A pesar de sus heroicas campañas publicitarias, las corporaciones energéticas, como las farmacéuticas, prefieren la sobresquilmación del pasto común, dejando que los impuestos, no los beneficios, sufraguen toda investigación urgente emprendida ahora con mucho retraso.
Por otro lado, el botín arrancado a los elevados precios energéticos sigue fluyendo hacia los bienes raíces, hacia los rascacielos y hacia los activos financieros. Estemos o no ahora realmente en el Pico de Hubbert –el momento en que ha de alcanzarse la cumbre de extracción de petróleo—, termine o no estallando finalmente la burbuja de los precios del petróleo, a lo que probablemente estamos asistiendo es a la mayor transferencia de riqueza de la historia moderna.
Un eminente oráculo de Wall Street, el McKinsey Global Institute, predice que, si los precios del crudo se mantienen por encima de los 100 dólares por barril –acaban de rebasar los 140—, sólo los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo "llegarán a acumular de aquí a 2020 una suma rayana en los 9 billones de dólares". Como en la década de los 70, la Arabia Saudita y sus vecinos del Golfo Pérsico, cuyo PIB conjunto prácticamente se ha doblado en tres años, nadan en liquidez: 2,4 billones de dólares en bancos y fondos de inversión, según una estimación reciente de The Economist. Con independencia de las tendencias de los precios, la Agencia Internacional de Energía predice que "cada vez más petróleo procederá de cada vez menos países, sobre todo de los miembros de la OPEC radicados en Oriente Medio".
Dubai, que saca pocos ingresos del petróleo, se ha convertido en el hub financiero de la zona para este inmenso charco de riqueza, y abriga la ambición de llegar a competir con Wall Street y la City de Londres. Durante el primer shock petrolífero de los 70, el grueso del excedente de la OPEC se recicló con compras militares en los EEUU y Europa, o se estacionó en bancos extranjeros para llegar a convertirse en los préstamos subprime de la época, que terminaron con la devastación de América Latina. Tras los ataques del 11 de Septiembre, los Estados del Golfo se hicieron harto más cautos a la hora de confiar su riqueza a países gobernados, como los EEUU, por fanáticos religiosos. Ahora se sirven de "fondos soberanos" para conseguir una propiedad más activa en las instituciones financieras extranjeras, mientras que invierten fabulosas sumas procedentes de las rentas petrolíferas para transformar los desiertos de Arabia en ciudades hiperbólicas, paraísos de la compra de objetos de lujo e islas privadas para estrellas británicas del rock y gánsteres rusos.
Hace dos años, cuando los precios del petróleo eran menos de la mitad que los actuales, The Financial Times estimó que las edificaciones nuevas previstas en la Arabia Saudita y en los Emiratos rebasaban ya el billón de dólares. Hoy, puede que esté ya más cerca del billón y medio, una cifran notablemente superior a la del valor total del comercio mundial de productos agrícolas. La mayoría de las ciudades-estado del Golfo están construyendo alucinantes skylines. La incuestionable estrella en eso es Dubai; en poco más de una década ha levantado 500 rascacielos, y ahora mismo, tiene ocupada a una cuarta parte de todas las grúas de altura del mundo.
Este requintado boom del Golfo, que para la celebridad arquitectónica Rem Koolhaas esta "reconfigurando el mundo", ha llevado a los propiciadores del desarrollo de Dubai a proclamar el advenimiento de un "estilo de vida supremo", representado por hoteles de 7 estrellas, islas privadas y yates de clase J. No resulta, pues, sorprendente que los Emiratos Árabes Unidos y sus vecinos registren la mayor huella ecológica per capita del planeta. Al propio tiempo, los legítimos propietarios de la riqueza petrolífera árabe, las masas hacinadas en los airados suburbios de Bagdad, El Cairo, Amman y Jartum, apenas sacan de ello sino un degoteo de puestos de trabajo en los campos petrolíferos y de madrassas subvencionadas por los sauditas. Mientras los viajeros disfrutan de sus habitaciones de 5.000 dólares por noche en Burj Al-Arab, el celebrado hotel veliforme de Dubai, la clase obrera cairota causa alborotos en las calles, sublevada por el inasequible precio del pan.
4. ¿Pueden los mercados emancipar a los pobres?
Los optimistas sobre las emisiones, ni que decir tiene, sonreirán de oreja a oreja y traerán a colación el milagro del comercio de las emisiones de carbono. Lo que pasan por alto es la muy real posibilidad de que pueda, en efecto, aparecer un mercado de compraventa de títulos de emisiones, como se predice, pero que ese mercado no produzca sino una ínfima mejora en el balance contable global del carbono, mientras no se disponga de un mecanismo que obligue a reducciones netas en el uso de los combustibles fósiles.
En discusiones populares sobre los sistemas de comercio de derechos de emisión suelen confundirse chimeneas con árboles. Por ejemplo, el rico enclave petrolífero de Abu Dhabi (como Dubai, un socio de la Unión de Emiratos Árabes) se jacta de haber plantado más de 130 millones de árboles, cumpliendo todos y cada uno de ellos con su tarea de absorber dióxido de carbono arrebatado a la atmósfera. Sin embargo, ese bosque artificial en el desierto consume gigantescas cantidades de agua de irrigación producida, o reciclada, por carísimas plantas desalinizadoras. Bien pueden los árboles consentir que Sheik Califa bin Zayed se adorne con una vitola de respetabilidad en las reuniones internacionales, que el hecho puro y duro es que esos árboles no constituyen sino una ínsula intensiva en energía, como el grueso del llamado capitalismo verde.
Y llegados aquí, no es ocioso preguntarse: ¿qué, si la compraventa de créditos de carbono y cupos de contaminación fracasa en punto a rebajar el termostato? ¿Qué, exactamente qué, motivaría entonces a los gobiernos y a las industrias globales a juntar fuerzas en una cruzada para reducir las emisiones mediante la regulación y la fiscalidad?
La diplomacia à la Kyoto parte del supuesto de que la totalidad de los grandes actores, una vez aceptadas las conclusiones científicas del informe del IPCC, reconocerán como interés común supremo el de llegar a controlar el catastrófico curso del efecto invernadero. Pero el calentamiento global no es la Guerra de los mundos, en la que los invasores marcianos se dedican a aniquilar a la humanidad toda, sin distinciones. No: el cambio climático comenzará produciendo impactos espectacularmente desiguales en distintas regiones y clases sociales. Reforzará, no mitigará, la desigualdad geopolítica y el conflicto.
Como destacaba el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su informe del año pasado, el calentamiento global representa sobre todo una amenaza para los pobres y para los por nacer, "los dos grupos humanos con poca o ninguna voz". La acción global coordinada en su favor, así pues, presupone, o bien la toma revolucionaria del poder por su parte (un escenario no contemplado por el IPCC), o bien la transmutación del interés egoísta de los países y las clases sociales ricos en una "solidaridad" ilustrada que no tiene precedentes en la historia. Desde la perspectiva de un actor racional, el último resultado sólo cobraría realismo si pudiera demostrarse que los grupos privilegiados no tienen opción preferencial alguna de "salida", si la opinión pública internacionalista condicionara efectivamente las tomas de decisión políticas en los países claves y si la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero pudiera lograrse sin sacrificar drásticamente los desapoderados niveles de vida del hemisferio norte. Ninguna de esas condiciones parece muy probable.
¿Y qué pasaría, si el creciente malestar ambiental y social, en vez de galvanizar heroicos esfuerzos en pos de la innovación y la cooperación internacional, simplemente empujara a las elites a intentos aún más frenéticos para, atrincheradas, desligar su suerte de la del resto de la humanidad? La mitigación global, en ese inexplorado pero nada improbable escenario, sería tácitamente abandonada (hasta cierto punto, ya lo ha sido) a favor de una acelerada inversión en la adaptación selectiva de los pasajeros de primera clase del planeta Tierra. De lo que aquí se trataría es de crear oasis verdes –debidamente vallados— de prosperidad incrustados en planeta devastado.
Huelga decirlo: habrá tratados, créditos de carbono, alivio puntual para las hambrunas, acrobacia humanitaria y, acaso, la conversión plena de algunas ciudades y de algunos pequeños países europeos a la energía alternativa. Pero el giro hacia estilos de vida fundados en emisiones cero o muy bajas, resultaría inconcebiblemente caro. (En Gran Bretaña, construir ahora una eco-casa de "nivel 6" –cero carbono— cuesta unos 200.000 dólares más que una casa corriente en la misma zona.) Y resultará aún más inconcebible tal vez después de 2030, cuando los impactos convergentes del cambio climático, el pico del petróleo, el pico del agua y 1.500 millones más de seres humanos en el planeta empiecen posiblemente a estrangular el crecimiento.
5. La deuda ecológica del Norte
La verdadera cuestión es esta: ¿llegarán los países ricos a movilizar la voluntad política y los recursos económicos que se precisan para conseguir los objetivos del IPCC o, lo que viene a ser lo mismo, para ayudar a los países pobres a adaptarse a la cuota inevitable, ya "comprometida", de un calentamiento que se está ahora abriendo paso hacia nosotros a través de la ralentización de la circulación oceánica?
Más plásticamente dicho: ¿soltarán los electorados de las naciones ricas su actual fanatismo intolerante y se desharán de los valladares fronterizos para admitir refugiados procedentes de los seguros epicentros de sequía y desertificación en que se convertirán el Magreb, México, Etiopía y Pakistán? Y los norteamericanos, el pueblo más paupérrimo si se conceptúa por su contribución per capita a la ayuda exterior, ¿se mostrarán dispuestos a aumentarse a sí mismos los impuestos, a fin de ayudar a realojar a los millones de seres humanos que presumiblemente se quedarán sin hogar, barridos por las inundaciones que sufrirán regiones megadélticas densamente pobladas, como Bangladesh?
Los optimistas orientados al mercado, una vez más, apelarán a programas de compra de y compensación por emisiones de carbono como el Clean Development Mechanism (mecanismo de desarrollo limpio), el cual, sostienen, permitirá que fluya al tercer mundo capital verde. Pero el grueso del tercer mundo probablemente prefiera que el primer mundo reconozca el desastre ambiental que ha creado y que asuma sus responsabilidades. Con razón rechazan la idea de que la carga principal del ajuste a la época del Antropoceno tenga que caer sobre quienes menos han contribuido a las emisiones de carbono y menos beneficios han recibido de 200 años de industrialización.
En un sobrio estudio que acaba de publicarse en los Proceedings of the [U.S.] National Academy of Science, un equipo de investigación ha tratado de calcular los costes medioambientales de la globalización económica desde 1961, manifestados en la deforestación, el cambio climático, la sobrepesca, la destrucción de la capa de ozono, la erradicación de los manglares y la expansión de la agricultura. Luego de proceder a unos ajustes para incorporar las cargas relativas de los costes, lo que descubren es que los países más ricos, con sus actividades, habrían generado el 42% de la degradación medioambiental del planeta, habiéndose hecho cargo de no más del 3% de los costos resultantes.
Los radicales del Sur apuntarán también, y con razón, a otra deuda. Durante 30 años, las ciudades en el mundo en vías de desarrollo han crecido a velocidad de vértigo sin ninguna inversión pública proporcional en servicios de infraestructura, vivienda o salud pública. En buena parte, eso ha sido el resultado de deudas contraídas por dictadores, de pagos forzados por el FMI y de sectores públicos desjarretados por los acuerdos de "ajuste estructural" impuestos por el Banco Mundial.
Ese déficit planetario de oportunidades y de justicia social queda reflejado en el hecho de que más de 1.000 millones de personas, de acuerdo con NNUU-Habitat, vivan actualmente en villas miseria; una cifra que, según se estima, se doblará en 2030. Un número igual, si no mayor, sobrevive más mal que bien en el sector informal (un eufemismo del primer mundo para referirse al desempleo masivo).Y un puro impulso demográfico traerá consigo un incremento de la población urbana mundial cifrado en 3.000 millones de personas en los próximos 40 años (el 90%, en ciudades pobres): nadie, absolutamente nadie, tiene la menor idea del modo en que un planeta de ciudades miseria, con crisis energéticas y alimenticias in crescendo, podrá subvenir a la supervivencia biológica de esa gente, y no digamos a sus inevitables aspiraciones a una felicidad y una dignidad básicas.
Si lo que llevo dicho parece indebidamente apocalíptico, téngase en cuenta que la mayoría de los modelos climáticos proyectan impactos que, estupefacientemente, vienen a reforzar la presente geografía de la desigualdad. Uno de los analistas pioneros de la economía del calentamiento global, el investigador del Petersen Institute William R. Cline, publicó recientemente un estudio país a país de los efectos probables del cambio climático sobre la agricultura en las décadas finales del presente siglo. Aun en las estimaciones más optimistas, los sistemas agrícolas de Pakistán (predicción: un 20% de decremento del actual nivel de producción agropecuaria) y del noroeste de la India (un 30% de decremento) quedarán probablemente devastados, junto con el grueso de los del Oriente Próximo, el Magreb, el cinturón del Sáhel, el África austral, el Caribe y México. Veintinueve países en vías de desarrollo perderán un 20% o más del volumen de su actual producción agropecuaria por causa del calentamiento global, mientras que la agricultura en el ya rico Norte recibirá probablemente un estímulo de una media del 8%.
A la luz de esos estudios, la presente competición implacable entre mercados energéticos y mercados alimentarios, amplificada por la especulación internacional en mercancías y tierras agrícolas, no es sino una modesta muestra del caos que, a no tardar, prosperaría exponencialmente si llegaran a converger el agotamiento de los recursos, una desatentada desigualdad y el cambio climático. El peligro real es que la solidaridad humana misma, como si de un saledizo de hielo del occidente antártico se tratara, se quiebre súbitamente y salte hecha añicos, fracturada en mil pedazos. www.ecoportal.net
* Mike Davis es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.
Traducidos recientemente al castellano: su libro sobre la amenaza de la gripe aviar (El monstruo llama a nuestra puerta, trad. María Julia Bertomeu, Ediciones El Viejo Topo, Barcelona, 2006), su libro sobre las Ciudades muertas (trad. Dina Khorasane, Marta Malo de Molina, Tatiana de la O y Mónica Cifuentes Zaro, Editorial Traficantes de sueños, Madrid, 2007) y su libro Los holocaustos de la era victoriana tardía (Universidad de Valencia, Valencia, 2007). Sus libros más recientes son: In Praise of Barbarians: Essays against Empire (Haymarket Books, 2008) and Buda's Wagon: A Brief History of the Car Bomb (Verso, 2007; traducción castellana en prensa en la editorial El Viejo Topo). Actualmente, está escribiendo un libro sobre ciudades, pobreza y cambio global.
Traducción para www.sinpermiso.info : Marta Domènech y Mínima Estrella
miércoles, 6 de agosto de 2008
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Bienvenidos al Antropoceno |
lunes, 4 de agosto de 2008
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La FAO asiste a 18.000 alpacas de Perú afectadas por el fenómeno del "friaje" |
Roma, 31 jul (EFE).- La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) atendió de forma urgente a más de 18.000 alpacas de la región peruana de Huancavelica cuya salud estaba en riesgo por efecto del fenómeno conocido como "friaje", según informó hoy el organismo en un comunicado.
El "friaje" es una combinación de bajas temperaturas fuera de su temporada habitual, heladas agronómicas, nieve y granizo que daña los cultivos y pastos en las zonas altas de la cordillera de los Andes.
De dichos cultivos se nutren las alpacas, un animal básico para la alimentación y la economía de los campesinos pobres de la zona.
Ante esta situación, la Unidad de Emergencia de la FAO en Perú administró a más de 18.000 alpacas del distrito de Pilpichaca, en Huancavelica, 36.800 dosis de antiparasitarios y antibióticos, financiados por el Gobierno belga.
El "friaje" llegó este año a Perú en los meses de marzo y abril, cuando habitualmente el tiempo invernal comienza en torno al mes de junio, y afectó también a aquellos campesinos que aún no habían sembrado sus cultivos.
Por ello el Ejecutivo peruano decretó el estado de emergencia en once de las veinticinco regiones del país.
Según la FAO, el cambio climático tuvo efectos perniciosos para los campesinos al haber alterado los patrones tradicionales de lluvias y heladas y los campesinos cada vez lo tienen más difícil para estimar cuál es el momento correcto para sembrar y cosechar.
Los camélidos beneficiados por la intervención de la FAO -que colaboró con técnicos del Gobierno y diversas regiones peruanas- "pertenecen a pequeños ganaderos que habitan en las zonas altas andinas y no tienen otro modo de vida que la cría de alpacas y ovejas".
"Sus alpacas son su vida y única fuente de ingreso", afirmó en el comunicado el Coordinador de Emergencias de FAO en Perú, Marc Vandersmissen.
Debido a los "severos" daños que sufrieron los pastos de las sierras central y meridional de Perú, la FAO alertó sobre el riesgo de un incremento, a partir de septiembre, de la mortandad de los camélidos y está solicitando fondos a los donantes "para evitar la destrucción de los modos de vida de los alpaqueros en Perú".
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lluvias torrenciales |
Debido a que en los últimos tiempos varios países han sido afectados por lluvias torrenciales que generan temor en las personas, surgen interrogantes sobre si este fenómeno es una de las secuelas negativas del calentamiento global que afecta al planeta.
Investigaciones de científicos argentinos —que forman parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés)— parecen confirmar la percepción de que llueve más en menos tiempo.
Estos expertos manifestaron que en el período de 1911 a 1970 los casos de lluvias que superaron los 100 milímetros fueron 19. En contraste, en el ciclo de 1980 al 2000 —una tercera parte de la etapa anterior— la lluvia ocurrió en 33 ocasiones.
Osvaldo Canziani, meteorólogo y copresidente de trabajo del IPCC, destacó que en los últimos años hubo un aumento de entre 10 y 15 por ciento de las precipitaciones en ciertas regiones.
La declaración anterior forma parte de un informe que fue presentado por el IPCC, a principios de abril del 2007 en Bélgica, en el que se asegura que los cambios en el clima obedecen a la acción del hombre. A este documento se unen otros presentados por organizaciones que advierten del uso irracional de la naturaleza.
A estas previsiones se suma un artículo publicado en la revista Nature Geoscience en el cual investigadores del Royal Netherlands Meteorological Institute, de Holanda, señalan la posibilidad de que se registren aguaceros aislados y se incrementen en 14 por ciento debido al aumento de la temperatura global en un grado centígrado.
Hasta hace poco tiempo, los modelos teóricos de pronóstico climático predecían que las lluvias torrenciales crecían 7 por ciento por cada grado.
En otro estudio publicado en la revista Nature en julio del 2007, Xuebin Zhang y sus colegas lograron analizar las tendencias en los patrones de las lluvias del siglo XX, y éste evidenció que aumentaron las precipitaciones en las latitudes del hemisferio Norte.
Países afectados
Este fenómeno no es exclusivo de un continente, debido a que son muchas las zonas que son afectadas por los aguaceros en exceso.
La Comisión del Agua de México informó que este año ese país ha vivido 184 lluvias torrenciales, con una precipitación de más de 70 litros de agua por metro cuadrado en un día, lo que significa 52 por ciento más que el promedio habitual.
“Si Noé hubiera estado aquí, podríamos haber construido un arca”, declaró Peter Olson, vocero del Departamento de Seguridad Pública de Nuevo México, EE. UU.
La semana recién pasada hasta 23 centímetros de lluvia cayeron en el centro sur de Nuevo México, donde cientos de personas tuvieron que ser evacuadas de sus casas.
En Ucrania, el Ministerio de Emergencias declaró el 28 de julio último que la lluvia causó las peores inundaciones de los últimos cien años.
En algunos sectores ucranianos, el agua del río Dniéster subió más de siete metros, lo cual causó la muerte de 30 personas y dañó infraestructura.
El 25 de julio último la lluvia afectó el centro de China. Li Yuehua, vicealcalde de Xingfan, una de las zonas más afectadas, declaró que “las lluvias alcanzaron 293.9 milímetros, cantidad que se registra en cuatro meses. Son las peores lluvias desde 1959”.
En Valladolid, España, los pobladores sufrieron en mayo recién pasado una temporada donde los aguaceros no cesaron. Del 1 al 27 de mayo pasado, las fuertes lluvias que cayeron sumaron 141 litros por metro cuadrado.
Según el Observatorio de Valladolid de la Agencia Estatal de Meteorología, dicho mes ya se convirtió en el más lluvioso desde 1860.
La mayoría de expertos —refutados por otros— afirman que la Tierra ya no es la misma, debido a que la contaminación causada por el hombre altera sus ciclos naturales que son evidentes en el calentamiento global. En todo caso, las pruebas están a la vista.
Con información de agencias y sitios de internet
http://www.prensalibre.com/pl/2008/agosto/03/253847.html
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armamento y cambio climatico |
Pruebas científicas recientes revelan que el HAARP está en total funcionamiento y tiene la capacidad de provocar posibles inundaciones, sequías, huracanes y terremotos. Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva.
Michel Chossudovsky. Profesor de Economía de la Universidad de Ottawa. 19.07.05 - CANADÁ
El importante debate sobre el calentamiento global auspiciado por las Naciones Unidas sólo ofrece una imagen parcial del cambio climático. Aparte de los desbastadores efectos de las emisiones de los gases de efecto invernadero en la capa de ozono, ahora se puede modificar el clima del planeta como parte de una nueva generación de "armas no mortíferas" ultramodernas. Tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado habilidades para manipular el clima mundial.
En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología como parte de la ("Guerra de las Galaxias") iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Pruebas científicas recientes revelan que el HAARP está en total funcionamiento y tiene la capacidad de provocar posibles inundaciones, sequías,huracanes y terremotos. Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. Mientras no haya pruebas fehacientes de que se está utilizando esta tecnología letal, seguramente las Naciones Unidas debería tratar el tema de "la guerra ambiental" junto a los debates sobre las consecuencias climáticas de los gases de efecto invernadero…
A pesar del amplio conocimiento científico, el asunto de las manipulaciones climáticas deliberadas con fines militares nunca ha formado parte explícitamente del orden del día de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Ni las delegaciones oficiales ni los grupos ecologístas que participaron en la Conferencia de La Haya sobre Cambio Climático (CO6) (Noviembre 2000) han planteado el amplio tema de "la guerra climática" o "las técnicas de modificación ambiental (ENMOD)" como elemento importante en la comprensión del cambio climático.
El conflicto entre negociadores oficiales, ecologistas y grupos de presión que representan a negocios estadounidenses se centra en la rotunda negativa de Washington a cumplir los compromisos sobre la reducción de dióxido de carbono, contraídos deconformidad con el Protocolo de Kyoto en 1997. (1) Los efectos de las tecnologías militares sobre el clima mundial no son motivos de discusión o preocupación. Los debates en curso, que a penas tratan el tema de los gases de efecto invernadero, benefician los objetivos estratégicos y de defensa de Washington.
"GUERRA CLIMÁTICA"
La doctora Rosalie Bertell, reconocida mundialmente, confirma que los científicos militares estadounidenses están utilizando los sistemas climáticos como un arma potencial. Los métodos incluyen el aumento de la intensidad de las tormentas y la desviación de ríos de vapor en la atmósfera del planeta con el objetivo de provocar sequías o inundaciones. (2)
Ya en los años setenta, el ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski había previsto en su libro "Between Two Ages" (entre dos eras) que: "La tecnología pondrá a disposición, de los líderes de las principales naciones, técnicas para llevar a cabo una guerra secreta, de la cual sólo habrá que evaluar a un mínimo número de las fuerzas de seguridad. Las técnicas de modificación pudieran emplearse para provocar largos periodos de sequía o de tormenta."
Marc Filterman, ex oficial militar francés, esboza varios tipos de "armas no convencionales" que utilizan frecuencias radiales. Se refiere a "la guerra climática", e indica que los Estados Unidos y la Unión Soviética ya habían "acumulado los conocimientos especializados necesarios para desencadenar repentinos cambios climáticos (huracanes, sequías) a principios del decenio de 1980. (3)
Estas tecnologías "ocasionan perturbaciones atmosféricas mediante la utilización de ondas de radares de Frecuencia Extremadamente Baja (ELF)". (4)
En un estudio de simulación de futuros "escenarios" de defensa, llevados a cabo para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se pide que: "Las fuerzas aeroespaciales estadounidenses están obligadas a "controlar el clima" mediante el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y la aplicación del desarrollo de esas tecnologías en la guerra… Desde el aumento de las operaciones amistosas o la interrupción de las del enemigo mediante la modificación en pequeña escala de los regimenes meteorológicos naturales, hasta el dominio total de las comunicaciones a escala mundial y el control contraespacial, la modificación del clima proporciona al soldado una amplia variedad de posibles opciones para derrotar o coaccionar al adversario…
En los Estados Unidos, es probable que la modificación del clima llegue a ser parte de la política de seguridad nacional con aplicaciones tanto dentro como fuera del país. Nuestro Gobierno continuará con esta política, en dependencia de sus intereses, a varios niveles. (5)
PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP)
El Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP), con sede en Gokoma, Alaska, dirigido en conjunto por la Fuerza Aérea y la Marina de Guerra estadounidenses, es parte de una nueva generación de armas ultramodernas concebidas en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) de los Estados Unidos. Este programa, ejecutado por la Air Force Research Laboratory’s Space Vehicles Directorate (dirección de vehículos espaciales del laboratorio de investigación de la fuerza aérea), constituye un sistema de antenas de gran potencia capaces de crear "modificaciones locales controladas en la ionosfera."
El científico Dr. Nicholas Begich, quien participa activamente en la campaña pública contra el HAARP, describe el HAARP de la siguiente manera: "Es una tecnología altamente poderosa de emisión de haces de ondas radiales que eleva zonas de la ionosfera (la capa superior de la atmósfera) concentrando un haz y calentando esas zonas. Entonces las ondas electromagnéticas rebotan hacia la tierra y arrasan con todo, vivo o muerto." (6)
La doctora Rosalie Bertell describe el HAARP como "un calentador gigante que puede causar importantes alteraciones a la ionosfera, al crear no solamente agujeros, sino también grandes incisiones en la capa protectora que impide que las radiaciones mortales bombardeen el planeta." (7)
OPINIÓN PÚBLICA CONFUSA
El HAARP se ha mostrado a la opinión pública como un programa de investigación científica y académica. Sin embargo, documentos militares de los Estados Unidos indican que el objetivo del HAARP es "explotar la ionosfera para fines del Departamento de Defensa". (8)
Sin referirse al programa HAARP explícitamente, un estudio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se refiere al uso de "modificaciones ionosféricas inducidas" como un medio de alterar los regímenes meteorológicos así como de afectar las comunicaciones y el radar enemigos. (9)
De acuerdo con la doctora Rosalie Bertell, el HAARP es parte de un sistema integrado de armas, que trae consecuencias devastadoras para el medio ambiente:"Está relacionado con cincuenta años de programas intensivos y cada vez más destructivos, creados para comprender y controlar la atmósfera superior". Sería precipitado no asociar el HAARP a la construcción del laboratorio espacial que los Estados Unidos están planificando de forma independiente. HAARP forma parte integrante de una larga historia de investigación y desarrollo espaciales de carácter deliberadamente militar. Las consecuencias militares que resultan de la combinación de estos proyectos son alarmantes… La capacidad de combinar el HAARP, el Laboratorio Espacial y el cohete, para generar grandes cantidades de energía, comparable con una bomba nuclear, en cualquier lugar de la tierra mediante rayos láser y haces de partículas, es escalofriante. Es probable que el proyecto se venda al público como un escudo espacial contra las armas venideras, o, para los más crédulos, un dispositivo para reparar la capa de ozono. (10)
Además de la manipulación del clima, el HAARP tiene varios usos conexos: "El HAARP podría contribuir al cambio climático mediante el bombardeo intensivo a la atmósfera con rayos de alta frecuencia…La devolución de ondas de baja frecuencia a una alta intensidad también podría afectar el cerebro de las personas, y no se podrían descartar los efectos en los movimientos tectónicos". (11)
De manera más general, el HAARP tiene la capacidad de modificar el campo electromagnético del planeta. Forma parte de un arsenal de "armas electrónicas" que los investigadores militares estadounidenses consideran como una "guerra más gentil y amable". (12)
LAS ARMAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL
El HAARP forma parte del arsenal del Nuevo Orden Mundial en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Desde los puntos militares principales de los Estados Unidos, se podrían desestabilizar potencialmente economías nacionales enteras utilizando las manipulaciones del clima. Lo que es más importante, esta última podría ponerse en práctica sin el conocimiento del enemigo, a un costo mínimo y sin emplear personal y equipamiento militares como en una guerra convencional.
El uso de HAARP, si se llega aplicar, podría traer consecuencias potencialmente devastadoras para el clima mundial. Para satisfacer los intereses económicos y estratégicos de los Estados Unidos, se podría utilizar para modificar el clima de manera selectiva en diferentes partes del mundo, lo que provocaría la desestabilización de los sistemas agrícolas y ecológicos. También es importante indicar que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha asignado considerables recursos al desarrollo de sistemas de inteligencia y vigilancia para los cambios climáticos. La NASA y la Nacional Imagery and Mapping Agency (NIMA) (agencia nacional de obtención de imágenes y cartografía) del Departamento de Defensa están trabajando en "la obtención de imágenes para el estudio de las inundaciones, erosiones, peligro de deslizamiento de tierra, terremotos, zonas ecológicas, pronósticos meteorológicos y cambios climáticos" con datos transmitidos desde satélites. (13)
LA "APATÍA POLÍTICA" DE LAS NACIONES UNIDAS
De acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) firmada en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992: "De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los Estados tienen…la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional." (14)
También vale la pena recordar que una Convención Internacional ratificada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 prohíbe "el uso militar u otro de naturaleza hostil de las técnicas de modificación ambiental que provoquen efectosgeneralizados, duraderos o severos". (15)
Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética fueron signatarios de la convención. La Convención define las "‘técnicas de modificación ambiental como si se tratara de cualquier técnica de cambio, mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales, la dinámica, composición o estructura de la Tierra, así como su biota, litosfera, hidrosfera y atmósfera o del espacio ultraterrestre". (16)
Entonces, ¿por qué las Naciones Unidas, pasando por alto la Convención ENMOD celebrada en 1997 y su propia Carta, decidieron excluir de su agenda los cambios climáticos que se derivan de los programas militares?
EL PARLAMENTO EUROPEO RECONOCE LA REPERCUSIÓN DEL PROYECTO HAARP
En febrero de 1998, en respuesta a un informe de la señora Maj Brito Theorin (miembro del Parlamento Europeo por Suecia y defensora de la paz durante mucho tiempo), el Comité del Parlamento Europeo de Política de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa celebró audiencias públicas en Bruselas sobre el programa HAARP. (17)
La "Propuesta de Resolución" del Comité presentada al Parlamento Europeo es la siguiente:"Considera el proyecto HAARP… en virtud de sus trascendentes efectos para el medio ambiente, como una inquietud mundial y exige que un organismo internacional independiente examine sus consecuencias jurídicas, ecológicas y éticas…(el Comité) lamenta la reiterada negativa del Gobierno de los Estados Unidos…a prestar declaración ante la audiencia pública…sobre los riesgos ambientales y públicos del programa HAARP." (18)
Sin embargo, la solicitud del Comité de que se redactara un "Libro Verde" sobre "los efectos medioambientales de las actividades militares", fue rechazada con toda tranquilidad, alegando que la Comisión Europea carece de la jurisdicción necesaria para ahondar en "los vínculos entre el medio ambiente y la defensa". (19)
Bruselas tenía mucho afán de evitar un enfrentamiento con Washington.
COMPLETAMENTE EN FUNCIONAMIENTO
Aunque no existen pruebas concretas de que HAARP esté siendo usado, los descubrimientos científicos indican que en el presente se encuentra completamente en funcionamiento, lo cual significa que HAARP podría ser en potencia utilizado por el Ejército de los Estados Unidos para modificar selectivamente el clima de una "nación hostil" o "estado renegado", con vistas a desestabilizar su economía nacional. Los sistemas agrícolas de los países tanto desarrollados como en desarrollo ya atraviesan por una crisis como resultado de las políticas del Nuevo Orden Mundial, incluidos la liberalización del mercado, el vertimiento de productos en el mercado, y otros. Suficientemente documentado, la "medicina económica" del FMI y el Banco Mundial impuesta al Tercer Mundo y a los países del antiguo bloque soviético ha contribuido en gran medida a la desestabilización de la agricultura nacional. A su vez, las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han apoyado los intereses de un puñado de conglomerados occidentales en la esfera de la agricultura y la biotecnología en pos de imponer semillas genéticamente modificadas a los agricultores de todo el mundo. Es importante comprender la conexión entre los procesos económicos, estratégicos y militares del Nuevo Orden Mundial.
En este contexto, las manipulaciones climáticas que tienen lugar bajo el programa HAARP (ya sea de forma accidental o deliberada) exacerbarían inevitablemente estos cambios debilitando las economías nacionales, destruyendo las infraestructuras y provocando potencialmente la quiebra de los agricultores en vastas zonas. Desde luego, los gobiernos nacionales y las Naciones Unidas deben abordar las posibles consecuencias de HAARP y de otras "armas no letales" para los cambios del clima.
NOTAS
1. Últimos llamados para que los países reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en un promedio de 5,2 por ciento en el período de 2008 al 2012. Véase antecedentes del Protocolo de Kyoto en
http://www.globalwarming.net/gw11.html
2. The Times, Londres, 23 de noviembre de 2000.3. Intelligence Newsletter, 16 de diciembre de 1999.4. Ibid.5. Universidad Aérea de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, AF 2025, Informe Final
http://www.au.af.mil/au/2025/
6. Nicholas Begich y Jeane Manning, The Military’s Pandora’s Box, Earthpulse Press
http://www.xyz.net/~nohaarp/earthlight.html.
Véase también la página de presentación de HAARP en
http://www.haarp.alaska.edu/
7. Véase Briarpatch, enero de 2000.
8. Citado en Begich y Manning, op cit.
9. Universidad Aérea, op cit.
10. Rosalie Bertell, Antecedentes del Programa HAARP, 5 de noviembre de 1996.
http://www.globalpolicy.org/socecon/envronmt/weapons.htm
11. Begich y Manning, op cit.
12. Don Herskovitz, Killing Them Softly, Journal of Electronic Defense, agosto de 1993. (sin subrayar en el original). De acuerdo con Herskovitz, "la guerra electrónica" es definida por el Departamento de Defensa como "una acción militar queincluye el uso de energía electromagnética…"El Journal of Electronic Defense en http://www.jedefense.com/ ha publicado varios artículos sobre la aplicación de tecnologías militares electrónicas y electromagnéticas.
13. Military Space, 6 de diciembre de 1999.
14. Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Nueva York. Véase artículo completo en
http://www.unfccc.de/resource/conv/conv_002.html
15. Véase Associated Press, 18 de mayo de 1977.
16. La Prohibición de Modificación Medioambiental Fielmente Observada, Los Estados Participantes declaran, Crónica de la ONU, julio de 1984, Vol. 21, p. 2717. European Report, 7 de febrero de 1998.
18. Comisión del Parlamento Europeo de Políticas de Defensa, Relaciones Exteriores, y Seguridad, Bruselas, doc. no. A4-0005/99, 14 de enero de 1999.
19. EU Lacks Jurisdiction to Trace Links Between Environment and Defense, European Report, 3 de febrero de 1999.
http://nueva-escuela.blogspot.com/2008/08/haarp-armamento-y-cambio-climtico.html
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“El Mundo y sus Guerras”. |
EL DESTACADO ANALISTA POLÍTICO RAÚL SOHR DICTARÁ CONFERENCIA EN MAGALLANES
Lunes 04 Agosto 19:30 Horas
Auditorio Dr Ernesto Livacic
Universidad de Magallanes
ENTRADA LIBERADA
Un libro que explica los conceptos fundamentales para entender el mundo y sus conflictos. La globalización irrumpe en la vida cotidiana de todos.
El lector se entera de una remota disputa entre turcos y kurdos en el norte de Irak. Ese hecho distante encarece el transporte. Una tormenta golpea el Golfo de México y fuerza el cierre de las plataformas extractoras de crudo. Son hechos dispersos y en apariencia inconexos, salvo por su impacto en el valor de los combustibles.
Millares de empresas emigran desde países desarrollados a naciones con bajos costos laborales. Es la relocalización. En la dirección contraria, decenas de millones de personas dejan sus países en busca de mejores empleos. Sus remesas se convierten en una de las principales transferencias financieras que van del Norte al Sur.
La globalización trae progresos y desarrollos revolucionarios como internet, pero a la vez - como ocurrió en épocas anteriores con la máquina de vapor, por ejemplo-, provoca cambios radicales en las estructuras productivas y las sociedades. La respuesta va desde movimientos xenófobos en Europa y Estados Unidos a rebeliones como en Chiapas, México o al protagonismo terrorista de Al Qaeda.
El mundo y sus guerras es un formidable esfuerzo de Raúl Sohr por develar, con su característica agilidad periodística y rigurosidad analítica, la naturaleza de los conflictos actuales desde la creciente escasez energética al calentamiento global, tensiones que derivan en las llamadas guerras de cuarta generación y sus temibles secuelas.
A través del desarrollo de numerosos conceptos, acompañados de esclarecedores gráficos, el autor ensambla dichos temas a fin de presentar un cuadro coherente, fluido, que aporta antecedentes imprescindibles para entender el mundo actual.
• Una pequeña enciclopedia de términos que ayudarán a entender el mundo.
• Raúl Sohr es un reconocido analista internacional.
Raúl Sohr es sociólogo, periodista y analista internacional especializado en temas de seguridad y defensa estratégica. Formado en universidades de Chile, París y Londres en la actualidad destaca como periodista y comentarista de televisión. Ha colaborado en diferentes medios de comunicación británicos (The Times, The New Statesman y The Guardian, y ha sido corresponsal de la BBC). Entre sus libros destacan Guerra en Centroamérica, Historia y poder de la prensa, Claves para entender la guerra y La guerra fantasma, estos últimos publicados bajo el sello Debate en 2003 y 2005, respectivamente.
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Torturadores i Cia ... Tácticas, métodos y estrategia de la tortura |
Métodos físicos, psicólogicos y estrategias que son utilizadas hoy en día para torturar en España, Irak e Israel.
Xavier Makazaga
Índice
I Confesiones de un torturador fanfarrón ............................................ 9
II Y con ellas llegó el escándalo ........................................................15
III Unas fotos muy instructivas .......................................................... 21
IV La “ciencia” del tormento sigue avanzando horrores ................... 27
V Técnicas de tortura “democráticas” ............................................... 33
VI Electrodos y “democracia” ............................................................ 41
VII ¿Es eficaz la tortura ? ¡Vaya si lo es! ............................................. 49
VIII La estrategia dual de los torturadores ........................................... 55
IX De la simple ingenuidad a la sofisticada manipulación ................ 63
X Las mentiras sobre el suero de la verdad ....................................... 71
XI El juramento hipócrita de los médicos torturadores ...................... 77
XII Steve Biko in memoriam ……………………&h
XIII La ciencia médica al servicio de los torturadores ......................... 89
XIV Alimentación forzada de detenidos en huelga de hambre ............ 95
209
XV Grandes medias & Tortura: complicidad pura y dura ............... 101
XVI El “arte” de justificar la tortura .................................................107
XVII “Entregas extraordinarias” de urgencia absoluta ...................... 113
XVIII Una dura batalla ganada contra la tortura ................................. 121
XIX ¡Mecanismo independiente de rendición de cuentas, ya! .......... 127
XX ¿No hay pruebas, ni nunca las habrá? ........................................ 135
XXI ¡Acabemos de una vez con la doble injusticia! ........................ 141
XXII De Almería a Roquetas, 25 años de descarada impunidad ...... 149
XXIII Un ejemplar servidor del Estado: Antonio Tocón ................... 155
XXIV Los manuales de tortura de la CIA ......................................... 161
XXV ¡Qué listos son los torturadores! .............................................. 167
XXVI Un peligroso mito: “La Orquesta Roja” ................................. 175
XXVII El “prestigio torturador” y la puesta en escena ...................... 183
XXVIII Problemas presupuestarios y otras increíbles excusas ........... 191
XXIX Una apuesta de futuro: la Asamblea de torturados ................. 199
Ya llegó el “waterboarding” y la
justificación descarada de la tortura ..................................................... 205
http://www.kaosenlared.net/media/8/8407_0_65500.pdf
kaosenlared.org
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Los contratistas militares: una amenaza de seguridad |
Un avión monomotor Cessna 206 que tenía instalados en su barriga sofisticados equipos de fotografía para detectar actividades de narcotráfico y subversión se fue a pique el jueves 13 de febrero del 2003 en un área selvática al sur de Colombia.
Al percatarse del avión enemigo, varios guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que llegaron al sitio, encañonaron a los cinco sobrevivientes. A dos de ellos que intentaron fugarse, el piloto norteamericano Tomas Janis y un funcionario de inteligencia de Colombia, los mataron.
Los tres restantes, el analista Marc Gonsalves, el ingeniero de vuelo Keith Stansell y el copiloto Thomas Howes, se rindieron a sus captores.
Temiendo que los norteamericanos llevaran en sus uniformes dispositivos de localización satelital, los guerrilleros les exigieron que se desnudaran por completo y se pusieran unas botas de plástico que resultaron tres tallas más pequeñas que sus pies.
Después de varias horas de caminata, ante la negativa de los secuestrados de continuar por el terrible dolor en los pies, los guerrilleros les ordenaron que cortaran la punta de la botas.
Las imágenes de tres gringos caminando desnudos por la selva con botas pantaneras desagarradas seguramente se verán muy pronto en un cine cercano.
Serán los héroes de la película junto a Meryl Streep, quien probablemente hará el papel de Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial del Partido Verde de Colombia, que sigue celebrando su libertad en Europa tras ser rescatada el pasado julio por el ejército de Colombia junto con los norteamericanos y un grupo de soldados y policías.
A lo mejor la película no entrará en detalles sobre qué hacían en Colombia estos norteamericanos y para quién trabajaban porque el género es de suspenso y no de conspiración. Sin embargo, en la vida no cinematográfica, la caída del avión, así como de otro que llegó al rescate, permitió a los colombianos asomarse a una realidad poco conocida.
Los tres norteamericanos eran empleados de dos filiales de Northrop Grumman, una enorme firma contratista de defensa cuyas operaciones se extienden por Estados Unidos y Europa.
Northrop Grumman es sólo una de una varias multinacionales favorecidas por el gobierno de Estados Unidos con secretos contratos multimillonarios para hacer espionaje, trabajos de inteligencia, misiones de riesgo, interrogatorios y muchas otras actividades que anteriormente eran responsabilidad exclusiva del gobierno federal.
Estas empresas son el símbolo de la privatización de la seguridad nacional, una industria incontrolable y para muchos temible por la falta de transparencia y la casi nula capacidad de escrutinio que puede ejercer sobre sus acciones la sociedad y el Estado.
"Para el Pentágono, la privatización de los programas de entrenamiento militar es una situación que no tiene pierde [. . .] permite a Washington proteger al personal militar mientras que, simultáneamente, retiene la capacidad de influir y dirigir grandes misiones'', dijo Ken Silverstein en su libro Private Warriors. "Los generales retirados tienen más posibilidades de evadir preguntas del Congreso o de la prensa''.
Desde la perspectiva de los defensores de la privatización de estos servicios, accidentes como el de Colombia son la tormenta perfecta: demuestran claramente la utilidad de delegar para evitar situaciones de peligro o humillación de las fuerzas regulares de Estados Unidos.
Comisionar el riesgo de una acción o el descrédito de un fracaso parece ser un paradigma de la privatización del espionaje. Pero, para algunos, es un paradigma que se paga a un precio muy alto con los impuestos de contribuyentes que continúan bajo la idea de que la inteligencia del país y su defensa todavía están en manos de funcionarios públicos que pueden ser condecorados con medallas o despedidos por ineptos.
La industria privada de la inteligencia y el espionaje en Estados Unido maneja $50,000 millones anuales. Está controlada por unas 100 empresas de todos los tamaños que tienen bajo su responsabilidad desde la elaboración de los informes más secretos del gobierno, incluyendo el reporte diario de inteligencia que recibe el presidente de Estados Unidos, hasta el manejo del 50 por ciento de la fuerza laboral del Servicio Nacional Clandestino de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargado de realizar operaciones encubiertas y captar espías en el exterior.
Por delegación, estas empresas controlan actividades como la recaudación de inteligencia, el interrogatorio de prisioneros enemigos, el patrullaje de embajadas, la logística de vuelos secretos para recoger sospechosos de terrorismo y el manejo exclusivo de programas de computador para manipular y visualizar información secreta. Son incluso contratadas para mejorar los canales de comunicación entre las agencias del gobierno.
Quizás el estudio más completo que se ha hecho recientemente sobre cómo operan estas empresas es el libro Spies for Hire (Espías por contrato), de Tim Shorrock, publicado este año.
El autor señala que el 70 por ciento del presupuesto de inteligencia de Estados Unidos se gasta en contratos privados. Los contratos, agrega Shorrock, no son sometidos a mayor vigilancia por cuanto las corporaciones que los ejecutan han sido eximidas por el gobierno de ofrecer detalles de sus operaciones en los informes de actividades que presentan ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC).
En el 2007, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, afirma Shorrock, se negó a revelar un reporte interno sobre estos contratos por temor a causar daño a los intereses de la seguridad nacional.
Al ingresar al reino privado de Wall Street y someterse a los vaivenes de la oferta y la demanda, la ejecución de los contratos de inteligencia se ve expuesta a otro riesgo aún no evaluado: el de quedar bajo el control de empresas en las que aparecen como accionistas gobiernos extranjeros que podrían beneficiarse con información privilegiada.
Tómese el ejemplo de Booz Allen Hamilton, una de las grandes ligas de la consultoría de inteligencia del gobierno de Estados Unidos.
La empresa completó el jueves pasado la venta de su departamento de contratación con el gobierno a la firma de inversión Carlyle Group por $2,540 millones.
Con esta venta, The Carlyle Group queda al mando de la supersecreta operación que le permite al Pentágono saber, en tiempo real, en qué lugar del mundo tiene estacionado hasta el más pequeño de sus jeeps, sus flotas de aviones o cualquier de sus tropas (Blue Force Tracking System).
Lo que pocos saben es que el gobierno de Abu Dhabi, uno de los emiratos árabes, invirtió $1,350 millones en efectivo en Carlyle a través de la empresa Mubadala Development Fund en septiembre del 2007.
Al mismo tiempo, Carlyle tiene inversiones en otros negocios como barcos cisternas en Turquía (TVK Shipyard), la cadena Dunkin Donuts, bienes raíces en España (firma Alcalá), y hasta la Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicación de Chile.
Aunque se precian de un gran patriotismo, al momento de vender servicios y equipos, algunas de las empresas no consideran lealtades políticas.
Raytheon, otra de las grandes de la bonanza de la privatización del espionaje que mantiene su puesto como una de las cinco principales empresas proveedoras del Pentágono, ha vendido simultáneamente radares al gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, enemigo número uno de Washington en la región.
De acuerdo con archivos consultados por El Nuevo Herald, en julio del 2005 Raytheon recibió un contrato de $4.6 millones del gobierno de Venezuela para instalar un radar de vigilancia en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.
Paradójicamente, al momento de la negociación, el representante de la empresa en Venezuela no tenía visa para ingresar a Estados Unidos por sospechas de lavado de dinero. El Departamento de Estado le revocó el visado a Majed Khalil, un empresario libanés venezolano del consorcio Hardwell Computer Inc., que ganó el contrato.
En una entrevista con El Nuevo Herald a mediados del 2004, Khalil expresó su extrañeza ante la decisión de Estados Unidos destacando la contradicción.
"¿Es esta tendencia de privatización un reconocimiento de que los servicios del gobierno son incompetentes?", preguntó El Nuevo Herald a un ex coronel del ejército de Estados Unidos con experiencia en operaciones de inteligencia en América Latina y quien pidió no ser identificado por cuanto mantiene una relación con servicios secretos.
"Bajo ninguna circunstan cia se puede decir eso, y no estoy de acuerdo en que se privatice la inteligencia porque esas empresas no tienen los mismos procedimientos de comprobación de la inteligencia estratégica que aplican los servicios tradicionales del gobierno'', explicó el ex oficial. "La privatización es algo que se hace más por el dinero, es un derroche de dinero''.
El ex oficial dijo que la reciente operación Jaque del ejército de Colombia, que culminó con la liberación de Betancourt, los tres contratistas, militares y policías, fue posible gracias al apoyo logístico de la CIA y el trabajo previo de inteligencia del Buró Federal de Investigaciones (FBI0.
"Esa operación demuestra que sí se puede con los métodos y entidades tradicionales'', agregó.
Para el contralor de Estados Unidos, Davis Walker, el riesgo es que estas empresas sólo deben fidelidad a sus accionistas.
"Hay algo que tienen los funcionarios públicos y que el sector privado no lo tiene, y es el deber de lealtad al bien común, el deber de lealtad al interés colectivo más que al interés de unos pocos'', señaló Walker. "Las compañías son fieles a sus accionistas, no al país''.
Las descripciones que estos grandes conglomerados hacen en sus portales de Internet sobre su misión en el mundo, podrían pasar como la declaración de principios de un ejército regular: La firma CACI International Inc., cuyo lema es "siempre vigilante'', se autoproclama como "un patrimonio nacional, para la seguridad nacional'', y afirma que la guerra global contra el terrorismo es un conflicto "de gente, armas e ideas que ahora estamos combatiendo más allá de los que combatimos en la Segunda Guerra Mundial''.
Agrega que "las funciones de la inteligencia nacional de Estados Unidos deben de ser ágiles, efectivas y seguras. Deben producir información de pronóstico que sea correcta para quienes toman las decisiones''.
CACI International fue demandada en cortes de Estados Unidos por el Centro de Derechos Constitucionales que alega que algunos de los empleados de la empresa participaron en las torturas de los prisioneros de Abu Ghraib.
Según la demanda, dos de los interrogadores, Stephen Stefanowicz (conocido como Steve El Grande) y Daniel Johnson "eran considerados como los más agresivos''.
Ambos fueron responsables de dirigir al personal militar de Estados Unidos "para torturar a los prisioneros y abusar de ellos'', agrega la demanda radicado en diciembre en Washington.
La firma ha rechazado categóricamente la acusación argumentando que ninguno de sus empleados aparece en las imágenes de las torturas que le dieron la vuelta al mundo y quetomará acciones más drásticas si se demuestra alguna conducta ilegal de sus empleados.
Afirma Shorrock que el proceso de delegación de los servicios de inteligencia comenzó en la era del presidente Ronald Reagan, que estaba empeñado en privatizar hasta el Servicio Guardacostas, pero no lo logró por no tener mayoría en el Congreso; se intensificó visiblemente con Bill Clinton y se consolidó con el presidente George W. Bush.
Reagan lo hizo pensando en que el Estado debe emular el sentido de competitividad del sector privado; Clinton lo continuó con la idea de ahorrar costos y mejorar la eficiencia, a la vez que no estaba muy interesado en asuntos de espionaje. Al final de su gobierno, más de 100,000 puestos del Pentágono habían sido transferidos al sector privado. Y Bush lo amplió acosado por las críticas demoledoras a los organismos de inteligencia y su afán por responder a los golpes del terrorismo.
Casi todos estos conglomerados están manejados por ex funcionarios de los servicios de inteligencia que vienen y van al sector público a través de una puerta giratoria que no pasaría un examen de conflicto de intereses.
Una pesquisa de la Oficina de Investigaciones del Congreso (GAO) halló que 2,435 ex altos funcionarios del Pentágono han sido contratados por 52 empresas privadas de defensa. Un 16 por ciento de estos ex empleados hacen trámites de las compañías privadas en asuntos relacionados con las oficinas donde solía trabajar.
Joan Dempsey, vicepresidenta desde el 2005 de Booz Allen and Hamilton, fue subdirectora de la CIA y anteriormente integrante de la junta de asesores de inteligencia en el exterior de Bush.
Garantiza también la continuidad y crecimiento de estos negocios que, si bien corren grandes riesgos, el grado de responsabilidad frente a las fallas de sus servicios es mucho menor que el de una unidad militar o de una oficina de la comunidad de inteligencia del gobierno.
Ningún empleado de la firma Blackwater International involucrado en la llamada masacre de la Plaza de Nisour en Irak ha sido condenado por autoridades de Estados Unidos.
Blackwater International es la firma emblemática de la bonanza de la contratación de ejércitos privados. En cuestión de siete años, pasó de ser un pequeño centro de entrenamiento de policías en Carolina del Norte a manejar el ejército privado más grande del mundo.
Su nombre ganó notoriedad a nivel mundial a raíz de la masacre conocida como el Domingo Sangriento de Bagdad, en la que patrulleros de la compañía, armados hasta los dientes, abrieron fuego y causaron la muerte a 17 personas en la Plaza de Nisour.
Los hechos, ocurridos el 16 de septiembre del 2007, fueron investigados por el FBI, que concluyó que no hubo razón justificada para disparar a las víctimas.
Cuatro días después de la tragedia, la compañía volvió a salir a las calles de la ciudad, sede de sus principales operaciones internacionales desde que en el verano del 2003 fue contratada para la seguridad del embajador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer.
De acuerdo con Jeremy Scahill, autor de un best seller sobre la empresa, "Blackwater reporta directamente a la Casa Blanca, no a los militares''.
A menos de 48 horas de que el Congreso de Estados Unidos iniciara un debate sobre la masacre, señala el autor, el entonces fiscal Alberto González anunció la apertura de una investigación criminal y le pidió al congresista promotor de la interpelación que no tomara testimonio sobre el caso porque esto podría tener afectos negativos sobre la pesquisa.
Con todo y estas limitaciones, el debate se realizó y el propietario de la empresa y presidente, Erick Prince, un ex miembro del grupo elite de operaciones especiales de la Armada, Navy Seals, respondió algunas de las preguntas con una actitud cínica e indolente, según algunos analistas de la prensa.
"¿Usted admite que el personal de Blackwater disparó y mató a civiles inocentes?", preguntó el congresista demócrata Danny Davis.
"No, señor. No estoy de acuerdo con eso. Creo que ha habido ocasiones cuando los chicos usan fuerza defensiva para protegerse, para proteger al grupo, tratando de apartarse del peligro. Podría haber disparos de rebote, hay accidentes de tránsito, sí. Es la guerra''.
Según el libro de Scahill, la historia del éxito de Blackwater es el producto de una confluencia fascinante de circunstancias en las que juega un papel dominante la identificación de su propietario con la profunda vocación teocrática de la administración de Bush y una bien engrasada maquinaria de influencias. Prince cree que el destino de la humanidad ya está trazado en un plan divino donde su misión es combatir y destruir el terrorismo global.
Esta identificación ideológica va acompañada de un torrente de millones de dólares de contribuciones para campañas políticas, cabildeo en Washington y aportes a movimientos religiosos de ultraderecha muy influyentes en el gobierno que presionan por una mayor injerencia del Estado en la vida espiritual de los ciudadanos.
Uno de los asesores de Prince dirige una asociación de pastores que promueven la lectura de la Biblia en las cárceles de Estados Unidos como un apostolado de contrapeso a una preocupante influencia del Islam entre los prisioneros.
Otro común denominador de estas firmas es que la competencia se cifra en el mayor número de empleados "certificados'' por el gobierno de Estados Unidos para trabajar en asuntos de inteligencia. Este personal ha reemplazado cargos en la CIA y en el Centro Nacional Contra el Terrorismo.
De los 44,000 empleados de SAIC, (Science Aplications International Corporation) una de las firmas preferidas por el Departamento de Seguridad Nacional con $8,900 millones de ingresos anuales, más de la mitad son certificados.
De acuerdo con Shorrock la industria esta conformada por varias clases de empresas. En la cima están las "integradoras de sistemas'' que manejan megaproyectos de entidades del gobierno. Las compañías líderes en esta franja son SAIC y Booz Allen Hamilton, que trabajan intensamente como National Security Agency (NSA), National Geoespatial Intelligence Agency (NGA) y la CIA.
También se encuentran en este renglón de empresas de outsourcing de inteligencia: Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon, Computer Sciences Corporation, General Dynamics Advance Information Systems y Bae Systems.
En otro nivel, agrega el autor, están las compañías que se especializan en servicios de tecnología de la información que son esenciales para agencias como la CIA y la NSA y con frecuencia trabajan como subcontratistas de los integradores de sistemas, de las cuales la mayor es CACI International.
Su principal competidor es ManTech International que ha desarrollado un programa que permite al FBI compartir información de inteligencia clasificada y no clasificada con otras agencias federales y autoridades locales.
La tercera franja esta compuesta por pequeñas compañías, la mayoría de las cuales operan alrededor de Washington, que se especializan en ofrecer programas para manejar el enorme y constante flujo de información de inteligencia.
En el cuarto nivel están las compañías, grandes y pequeñas, conocidas por sus avances en la tecnología de la información y la comunicación. Se citan: Google, Accenture, que ofrece planificación financiera y auditoría de las agencias.
http://www.elnuevoherald.com/noticias/septimo_dia/story/254454.html
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El coltán, crimen del primer mundo |
La imperiosa necesidad en el mercado del preciado material, utilizado sobre todo en telefonía móvil, propicia catástrofes humanas en el corazón de África
- Autor: Francisco Carballal
Quien posea un teléfono móvil, tiene coltán en sus manos. Es la piedra filosofal que hace los móviles más ligeros, los televisores más planos. Se trata de uno de los más preciados tesoros del primer mundo. Superconductor de electricidad, muy maleable y capaz de soportar el calor mejor que el cobre, el coltán (abreviatura de columbita y tantalita, minerales que contiene este tipo de roca) se ha convertido en la piedra angular de la tecnología más puntera.
Es un elemento fundamental en estaciones espaciales, armamento militar, ordenadores portátiles, consolas de videojuegos (el retraso de la PlayStation 2 en el 2000 fue debido a la falta de coltán), aparatos clínicos... Pero el 60% de la extracción de este mineral está dedicada a la telefonía móvil.
No es extraño que el precio del coltán se haya multiplicado por cien en los últimos veinte años, desde que el uso del móvil se generalizó en 1990 en Occidente, haciendo que el mineral alcanzase los 400 euros el kilo en el mercado.
Se trata, por tanto, de un componente clave en el engranaje económico de las nuevas tecnologías, esclavizadas por una demanda, creciente, que ha disparado la necesidad del preciado tesoro. La víctima de esta ambición es un país: la República Democrática del Congo. (RDC).
El Congo
El 80% de las reservas mundiales de coltán se localizan en este país de África Central desestabilizado por las guerras y con un Estado débil, que tiene por delante la lucha contra la corrupción y la pobreza tras años de conflicto fratricida.
El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo, con la implicación de Ruanda y Uganda.
Los principales destinatarios del mineral son Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Kazajistán. Numerosas oenegés y la ONU denunciaron en vano la situación, pero ni Estados Unidos ni Europa han mostrado voluntad política para acabar con el conflicto en detrimento de sus intereses particulares.
http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2008/08/03/0003_7032881.htm
martes, 29 de julio de 2008
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La tortura y la estrategia de la indefensión de la Asociación Psicológica Americana [USA] |
stephen soldz,brad olson,steve reisner,lean maria arrigo y bryant nelch
couter punch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
El nuevo libro de Jane Mayer, “The Dark Side”, vuelve a centrar su atención en la participación de psicólogos en las torturas y malos tratos a los detenidos por parte de la administración Bush. En uno de los capítulos, Mayer aporta detalles anteriormente desconocidos sobre el papel de los psicólogos James Mitchell y Bruce Jessen en las brutales y “mejoradas técnicas de interrogatorio”. Al parecer esas técnicas se apoyan firmemente en la teoría del “indefensión aprendida” desarrollada por el antiguo Presidente de la Asociación Psicológica Americana [USA] Martin Seligman. (El trabajo de Seligman consistió en atormentar perros con choques eléctricos hasta que eran totalmente incapaces o no estaban dispuestos a salir ellos mismos de la dolorosa situación. De ahí la frase “indefensión aprendida”).
Mayer informa, y Seligman lo ha confirmado, que, en 2002, Seligman impartió una clase de tres horas en la escuela de la Marina SERE, en San Diego. SERE es el programa denominado Escape, Resistencia, Evasión y Supervivencia del ejército, que intenta inocular a los pilotos, a las fuerzas especiales y a otros potenciales prisioneros de alto nivel, actitudes contra la tortura en caso de que fueran capturados por un poder que no respeta las Convenciones de Ginebra. Al parecer, por razones que no están claras, no fue la Joint Personnel Recovery Agency (JPRA), que dirige ese programa, quien invitó a Seligman a hacer la presentación sino, directamente, la misma Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Al responder a las informaciones sobre la clase impartida ante los psicólogos del SERE, el Dr. Seligman confirmó la presencia allí tanto de Mitchell como de Jessen. Parece ser que también preguntó a sus anfitriones si se iba a utilizar su clase para diseñar técnicas de interrogatorio. Seligman informa que se negaron a responder a esa pregunta alegando razones de seguridad militar. A pesar de la respuesta, Seligman llegó a la conclusión de que su presentación iba a utilizarse únicamente para ayudar a los psicólogos del SERE a proteger a las tropas estadounidenses. También afirma inequívocamente que él se opone personalmente a la tortura.
La Asociación Psicológica Americana (APA), la organización de la que Seligman fue presidente en 1999, se hizo eco en un comunicado de prensa de la declaración del Dr. Seligman. El comunicado negaba las alegaciones de que el Dr. Seligman había contribuido a sabiendas al diseño de técnicas de tortura. La APA, en recientes declaraciones, ni negó ni afirmó ninguna de las otras informaciones que sugerían que se había utilizado el trabajo de los psicólogos –incluidos los de Seligman, Jessen y Mitchell- para torturar a los detenidos. El único comentario que la APA hizo sobre Jessen y Mitchell fue que, como no pertenecían a la Asociación, no caían dentro del ámbito del comité de ética de la APA.
Lo que nosotros sabemos ahora, a partir de un informe publicado por la Oficina del Inspector General (OIG, en sus siglas en inglés) del Departamento de Defensa y de una serie de documentos publicados durante las recientes vistas celebradas en el Comité de Servicios Armados del Senado (SASC, en sus siglas en inglés), es que esas técnicas del SERE, diseñadas para suavizar los efectos de la tortura, habían sido “manipuladas hasta lograr el efecto contrario”, transformadas desde su objetivo de fortalecer la seguridad de nuestros propios soldados a implementar las torturas a los detenidos en Guantánamo, Afganistán e Iraq. Esos documentos revelan, además, que ciertos psicólogos del SERE transformaron sus papeles en la supervisión de programas de protección SERE a la supervisión de interrogatorios, inspirados en el SERE, que incluían malos tratos y torturas. Varios periodistas han citado a Mitchell y Jessen (antiguos psicólogos SERE bajo contrato) como responsables de esa “manipulación para conseguir el efecto contrario” que la CIA utilizó en sus “lugares negros” secretos. El Comité de Servicios Armados del Senado informó que otros psicólogos jugaron también un papel en la “manipulación contraria” de las técnicas SERE para el Departamento de Defensa en la Bahía de Guantánamo y en Iraq. El Senador Carl Levin, en sus comentarios en la introducción a la vista afirmaba:
“Un… alto abogado de la CIA, Jonathan Fredman, que fue consejero-jefe del Centro de Contraterrorismo de la CIA, se desplazó a [Guantánamo] para asistir a una reunión del equipo en GTMO y discutir una propuesta de memorandum sobre el uso de técnicas agresivas de interrogatorio. Un psicólogo y un psiquiátra de [Guantánamo] habían redactado ese memorandum y fueron ellos quienes, un par de semanas después, estuvieron presentes en el entrenamiento ofrecido en Fort Bragg por instructores de la escuela SERE JPRA… Aunque el memorandum sigue siendo secreto, no lo son las actas que recogían las discusiones habidas durante dicho encuentro. Esas actas… muestran claramente que la discusión se centró en la utilización de técnicas agresivas contra los detenidos”.
El psicólogo al que Levin se refería al principio de sus comentarios era miembro de la APA, el Mayor John Leso, cuyas recomendaciones en aquella reunión incluyeron: “privación del sueño, negación de alimentos, aislamiento, pérdida de la noción del tiempo… [para] fomentar la dependencia y el conformismo”. También se informó en las vistas que el psicólogo Coronel Morgan Banks había proporcionado entrenamiento en técnicas SERE para maltrato a los interrogadores de Guantánamo. El Coronel Banks, aunque no era miembro de la APA, fue designado por el grupo de trabajo sobre interrogatorios de la Seguridad Nacional y Étnica Psicológica (PENS, en sus siglas en inglés) del APA. La APA aún no ha hecho comentario alguno sobre las alarmantes revelaciones de complicidad por parte de los psicólogos en esas vistas del comité.
Según Mayer en “The Dark Side”, y según otros informadores a lo largo de los últimos tres años, en las semanas que siguieron a la clase de Seligman, Mitchell hizo un uso liberal del paradigma de la “indefensión aprendida” en las duras tácticas que diseñó para interrogar a los prisioneros retenidos por la CIA. Un prisionero fue encerrado en posición fetal en una jaula tan diminuta que no le permitía hacer el menor movimiento, sólo podía yacer en esa posición fetal. La jaula había sido claramente diseñada no sólo para restringir movimientos, sino también para hacer que el detenido respirara con la máxima dificultad posible. En los períodos en los que el detenido estaba fuera de la jaula, el mecanismo de tortura permanecía siempre ante su vista para que fuera constantemente consciente de que estaba pendiente su regreso al dispositivo de tortura.
Otro detenido fue suspendido por los dedos gordos de los pies con las muñecas atadas por encima de su cabeza. Sin embargo ese detenido tenía una prótesis que los agentes le quitaron para que se estuviera balanceando sobre la punta de un pie durante horas o para que colgara de las muñecas.
A la mayoría de los detenidos se les sometió a largos períodos de aislamiento en la más absoluta oscuridad y frecuentemente desnudos. Se minimizó al máximo el contacto humano durante esos períodos. En uno de los casos, el único contacto humano que tuvo un detenido se producía durante una única visita diaria en la que aparecía un hombre enmascarado que afirmaba: “Ya sabes lo que quiero”, para desaparecer a continuación.
En base a estos informes de los medios y documentos gubernamentales, parece más que probable que se utilizó el trabajo del Dr. Seligman sobre “indefensión aprendida” para ayudar a desarrollar esas técnicas de tortura tras su presentación en la escuela SERE.
La respuesta de la APA al asunto de Seligman es desconcertante. Si el informe del Dr. Seligman es exacto, y no se le permitió saber cómo iba a utilizar la CIA su material porque no tenía autorización, evidentemente se engañó a Seligman. Como mínimo, uno esperaría que la APA se preocupara lo suficiente por este engaño e hiciera sonar una alarma de cautela contra la implicación de psicólogos inocentes en programas del gobierno que potencialmente pueden utilizarse para diseñar técnicas de tortura en los interrogatorios.
En lugar de eso, la APA ha hecho esfuerzos inauditos para mantener y ampliar las oportunidades para que los psicólogos trabajen para instituciones de seguridad e inteligencia estadounidenses. Como anunció orgullosamente en enero de 2005 el Science Policy Insider News (SPIN) de la APA: “Desde el 11-S, los psicólogos han buscado oportunidades para contribuir a la agenda de contraterrorismo de la nación y de la seguridad interna”.
Esos esfuerzos incluyeron copatrocinar una conferencia con la CIA para investigar la eficacia de las técnicas mejoradas de interrogatorio que incluían el uso de drogas y de bombardeo sensorial. Entre las personas, según se informó, que habían organizado esa conferencia estaba el miembro de la APA Kirk Hubbard, Jefe de la Rama de Análisis e Investigación de la División de Asesoramiento Operativo de la CIA. Hubbard reclutó a “los expertos de operaciones” para esa conferencia. Entre los asistentes a esa conferencia “sólo para invitados” estaban Mitchell y Jessen. (Hubbard también ayudó a organizar el evento en el que habló Seligman y en el que se invitó también a Mitchell y Jessen).
Además, la APA copatrocinó una conferencia con el FBI durante la cual se sugirió que los terapeutas informasen a los funcionarios encargados del reforzamiento de la ley de la información obtenida durante las sesiones de terapia que pudiera suponer un “riesgo para la seguridad nacional”. Y justo este pasado mes de junio, los esfuerzos de la APA incluyeron tareas de lobby para el mantenimiento de “inapreciables programas de ciencia conductiva dentro de la Actividad de Campo de la Contrainteligencia del Departamento de Defensa (CIFA, en sus siglas en inglés) sobre cómo se reestructura y se pierde la fortaleza personal”. Para quienes no están familiarizados con esta cuestión, el programa de la CIFA se clausuró debido a numerosos escándalos, entre ellos: mal uso de cartas sobre cuestiones de seguridad nacional para conseguir acceder, sin garantías legales, a información financiera privada de determinados ciudadanos, la dimisión de un congresista acusado de aceptar sobornos a cambio de contratos de la CIFA y, según el New York Times, la recogida de “una amplia base de datos internos que incluía información sobre protestas antibelicistas organizadas en iglesias, colegios y lugares de reunión cuáqueros”. Aunque se trató de una operación muy secreta, el directorio de psicólogos de la CIFA era famoso por sus arriesgados asesoramientos sobre los detenidos en Guantánamo, que incluían la remisión de preguntas para uso de los interrogadores.
El asunto de la implicación de los psicólogos en los esfuerzos de la “seguridad nacional” es algo muy delicado. Aunque a nivel ético pueda haber vías apropiadas y aceptables para que los psicólogos participen en esas actividades, incluso una conciencia histórica superficial adivierte que tal implicación es con frecuencia éticamente problemática. Para bien o para mal, la CIA tiene un largo registro de científicos académicos que han intervenido ilegalmente como asesores e investigadores voluntarios o involuntarios y que han proporcionado determinada protección en historias secretas. Por ejemplo, la investigación del Senado de 1977 sobre el Proyecto para la Modificación de la Conducta de la CIA (denominado MKULTRA) reveló que la CIA había contratado a investigadores en unas ochenta universidades, hospitales y otras instituciones dedicadas a la investigación a través de la fachada de una agencia de financiación. En la vista celebrada en el Senado, el Director de la CIA afirmó: “Creo que todos nosotros tenemos, ante todos esos investigadores e instituciones, la obligación moral de protegerles de cualquier molestia o daño injustificado que la revelación de sus identidades pudiera acarrear a sus reputaciones”. Pero éstas no sólo fueron tretas del pasado. Recientemente, la Dra. Belinda Canton, desde hace mucho tiempo administradora de inteligencia de la CIA y miembro de la Comisión Presidencial de 2005 sobre las Capacidades de Inteligencia de los Estados Unidos en Armas de Destrucción Masiva, recomendaba el uso oportunista de científicos como forma de acercamiento al control de la incertidumbre: “Identificar académicos y científicos que puedan tener perspicacia” y observar donde “hay oportunidades para explotar a los cuadros científicos”.
Esta historia, junto con la actual, de autorizaciones bien documentadas para torturar a los detenidos, debería haber representado una seria advertencia para los dirigentes y psicólogos individuales de la APA sobre los riesgos morales de ayudar al aparato de la seguridad nacional, especialmente bajo la actual administración estadounidense. Pero la APA no se ha preocupado de ayudar a los psicólogos a enfrentar esas situaciones éticamente peligrosas. Muy al contrario, la APA se ha mostrado insensible ante el uso de técnicas psicológicas de tortura y ante el papel como ayudantes de los psicólogos en esas torturas. Esa misma insensibilidad ha alarmado a muchos psicólogos de dentro y de fuera del país.
En 2006, la revista Time publicó los registros diarios de los interrogatorios del detenido número 063 de Guantánamo, Mohammed al-Qahtani. Esos registros demostraban que al-Qahtani había sido sistemáticamente torturado durante seis semanas a finales de 2002 y comienzos de 2003. El registro también alegaba que el psicólogo y miembro de la APA, el Mayor John Leso, estuvo presente al menos en varias ocasiones durante esos episodios. La APA no dijo nada sobre esta supuesta participación de un miembro de la APA en un caso documentado de torturas. Hace ya al menos 23 meses desde que se presentaron quejas a nivel ético contra el Dr. Leso y todavía la APA sigue permaneciendo en silencio.
En mayor de 2007, el Departamento redefensa desclasificó el informe de la Oficina del Inspector General, que documentaba el papel de psicólogos SERE en el entrenamiento de personal del ejército y de la CIA en técnicas de malos tratos que “violaban las Convenciones de Ginebra”. La APA respondió con el silencio. Cuando preguntamos por la reacción de la APA, se nos dijo que la organización necesitaba tiempo para “estudiar cuidadosamente” el informe. Han pasado catorce meses, y hasta la fecha ningún dirigente de la APA ha hecho comentario alguno sobre ese Informe.
Los dirigentes de la APA han fallado a los psicólogos y han fallado a la profesión de la psicología. También le han fallado al país. Cuando se le pidió una guía ética, la APA puso su autoridad ética en manos de los implicados en las cuestionables prácticas que requerían investigación. Cuando hubo pruebas abrumadoras de que varios psicólogos habían ayudado a diseñar, poner en marcha y normalizar un régimen estadounidense de torturas, la APA permaneció en silencio. Cuando se informó de la utilización de paradigmas psicológicos tales como “indefensión aprendida”, que han servido para guiar la manipulación, por parte de los psicólogos, de las condiciones de los detenidos, la APA continuó ignorando o minimizando esos informes. En lugar de preocuparse, se han dedicado a afirmar que la presencia de psicólogos en los sitios negros de la CIA y en campos de detención “fortalece la seguridad”. Cuando quedó claro que la APA debería ofrecer una voz firme y una política clara prohibiendo la participación de psicólogos en operaciones que violan sistemáticamente las Convenciones de Ginebra y el Derecho Internacional, los dirigentes de la APA manifestaron su preocupación por que pudiera implementarse contra ellos un juicio “que limitara sus actividades”. Desde luego, estos argumentos no ayudan a salvar la cara en ningún foro serio de opinión mundial.
Esos no son nuestros valores. Los dirigentes de la APA nos han hecho sentirnos avergonzados a nosotros y a nuestra profesión con su indefensión estratégica. Ya es hora de que la APA clarifique que los psicólogos no pueden éticamente apoyar de ningún modo ni en ningún momento tácticas de tortura o coercitivas en los interrogatorios. Ya es hora también de identificar y responsabilizar públicamente a los psicólogos individuales que han convertido a la APA en lo que es en estos momentos. Ya es hora de pedir cuentas a esos psicólogos por el desarrollo de extendidos fallos morales sistemáticos en la actual infraestructura de la organización. En efecto, si así no lo hacemos, también nosotros seremos cómplices de las torturas.
Los autores son miembros de la Coalición por una Psicología Ética. Puede contactarse con ellos en: ssoldz@bgsp.edu
Referencias:
· U.S. Senate, Select Committee on Intelligence and Subcomité on Health and Scientific REsearch of the Committee on Human Resources (1977). “Project MKULTRA: the CIA’s program of research in behavioral modifiation”. U.s. Government Printing Office, Washington, DC. Pp. 7, 12-13, 123&148-149.
· [Canton, Belinda (2008). The active management of uncertainty. International Journal of Intelligence and Counterinteligence, 21 (3): 487-518].
Enlace: http://counterpunch.org/soldz07232008.html
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Las zonas húmedas pueden convertirse en "bombas de carbono" |
RÍO DE JANEIRO (AFP) — La depredación de áreas húmedas, como pantanos o ciénagas, puede convertirlas en "bombas de carbono" que acelerarían el calentamiento del planeta, según científicos reunidos en Brasil.
Las áreas húmedas acumulan cerca de 771.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, lo que equivale a casi todo el carbono existente en la atmósfera, según académicos de 28 países reunidos en Cuiabá, en el centro oeste de Brasil.
La devastación de esas zonas liberaría los gases y aceleraría el calentamiento global, dijo Paulo Teixeira, copresidente de la Conferencia Internacional sobre Tierras Húmedas clausurada el viernes tras cinco jornadas de debates. "Para ilustrar sobre la gravedad del problema, en la conferencia se habló de que arrasar las áreas húmedas sería convertirlas en bombas de carbono", dijo telefónicamente Teixeira a la AFP.
Areas húmedas, entre ellas pantanos, ciénagas, tundras, lagunas, manglares o tajamares, cubren el 6% de la superficie del planeta. Producen el 25% de los alimentos y agua pura del mundo, preservan reservas acuíferas y actúan como barrera contra las tormentas e inundaciones costeras, se señaló en la conferencia.
Su riqueza ecológica está jaqueada por el avance de la agricultura, las crecientes demandas de hidrolectricidad, la incesante urbanización y la falta de atención de los gobiernos, según informes de la reunión en la que participaron 700 científicos
La conferencia fue organizada por la Universidad de las Naciones Unidas, un centro de estudios de la ONU con sede en Tokio, y la Universidad Federal del estado brasileño de Mato Grosso do Sul.
En su declaración final la conferencia lamentó "las inadecuadas políticas de desarrollo, la falta de aplicación de leyes ya existentes y la carencia de planes a largo plazo para cuidar las áreas húmedas que existen tanto en tierras públicas como en áreas privadas".
Asimismo, se consideró "inaceptable" la falta de conocimientos básicos sobre las áreas húmedas y se reclamó a los gobiernos emplear todos los medios tecnológicos posibles para hacer un inventario preciso sobre esas áreas.
Para los científicos, existió durante décadas un gran prejuicio contra esas zonas debido a que, por ejemplo, pantanos o ciénagas, suelen ser un habitat maloliente o plagado de insectos. Empero "mantener intactas esas zonas contendrá el impacto del cambio climático mundial a través del ciclo del agua, protegerá la biodiversidad y reducirá los impactos sociales, económicos y ecológicos negativos", dice el documento.
En algunos países, esa devastación provoca desplazamiento de poblaciones. En Sudáfrica, de proseguir el resecamiento de zonas húmedas, entre 1 y 2 millones de pobres emigrarán a las ciudades, lo que generará mayores demandas de empleo y vivienda, según un estudio presentado en la conferencia.
Teixeira dijo que la preocupación por preservar las selvas tropicales opacó la importancia de las áreas húmedas. "Sin embargo, el potencial de servicios ecológicos -como suministro de agua- es siete veces mayor en las áreas húmedas que en las selvas", señaló.
Asimismo, advirtió de que a largo plazo el drenaje de zonas húmedas para proyectos económicos provoca gastos mayores. A modo de ejemplo, indicó que Estados Unidos está gastando 8.000 millones de dólares para compensar los perjuicios causados por la desecación de pantanos en el estado de Florida en los años 40 del siglo pasado.
http://afp.google.com/article/ALeqM5jQ6HACxCxpGmwRnZ7OUS1wvl_z5A
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