El Banco Nacional de Germoplasma conserva 20 000 muestras de agrobiodiversidad ecuatoriana. A propósito, mañana es el Día de la Agrobiodiversidad.
En menos de 10 segundos ya se siente un frío estremecedor. Así bajo ese ambiente, a 15 grados centígrados bajo cero, 15 000 muestras de semillas se conservan en dos cámaras refrigerantes como un verdadero tesoro natural del país.
En pequeñas envolturas plásticas de aluminio polietileno se almacenan reservas de apio, maní, avena negra, ají, zapallo, sambo, cebada, girasol, achogcha, cebada, algodón, grama, pasto llorón, palo santo, culantro, cáñamo, amaranto… Hay especies de granos, tubérculos, ornamentales, pastos y forrajes, forestales, frutales, medicinales... Solo de maíz se guardan más de 2 000 ecotipos que maduran en el país.
300
especies son las que están guardadas en el Banco Nacional de Germoplasma.
En total son 20 000 muestras que actualmente conserva el Banco Nacional de Germoplasma del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap). Y na parte será exhibida en Quito, mañana, con motivo del Día de la Agrobiodiversidad.
César Tapia, director del Departamento Nacional de Recursos Fitogenéticos (Denaref), resalta que la misión fundamental es la conservación sostenible de la agrobiodiversidad. Es decir, evitar la erosión genética de la agrobiodiversidad, impedir que las variedades tradicionales desaparezcan, afectadas por diversos fenómenos. Entre estos están el cambio climático y las continuas alteraciones que experimenta la Tierra.
Iván Angulo, representante de la FAO en Ecuador, reconoce que los ecosistemas del país sí han sufrido afectaciones. Y que eso también ha llevado a los cultivos a adaptarse a esas variaciones. “En la Sierra, por ejemplo, empiezan a registrarse heladas cada vez más acentuadas por el cambio climático. Entonces, el agricultor se ve obligado a recurrir a algunas variedades de papa que se adapten a las estribaciones de la Sierra”.
De esta forma, otras variedades quedan en riesgo de extinción al ser subutilizadas o marginadas.
Pero Tapia y María Belén Rivadeneira, coordinadora del Proyecto Biodiversidad y Sostenibilidad, coinciden en argumentar que también influye mucho las costumbres alimentarias de la gente.
Según Rivadeneira, “Ecuador tiene entre 250 000 y 300 000 especies de plantas, 50 000 de ellas son comestibles. No obstante, la dieta del ecuatoriano prioriza solo a tres: arroz, maíz y trigo”.
Aquello hace que se deje de cultivar el resto de productos y, por lo tanto, poco a poco desaparezcan.
Como una estrategia para resguardarlas, en 1980 se adecuó una suerte de Arca de Noé de semillas ecuatorianas en la Estación Experimental de Santa Catalina, al sur de Quito.
El objetivo: conservarlas ex situ (fuera de su hábitat). Además de las cámaras refrigerantes, son guardadas in vitro. El trabajo lo complementan los laboratorios de Biotecnología, en los que se define las características de las semillas, a través de genes y mecanismos de reproducción.
Pero la conservación también es en campo. Esto último se hace, por ejemplo, en la estación de Pichilingue, donde está la colección más representativa de cacao de América Latina. También están las estaciones de Manabí, Los Ríos, Cañar y la Amazonia.
Así el país trata de asegurar la existencia de sus productos. Pero no solo es un banco de reserva; también se ayuda a los agricultores a mejorar sus semillas o se les entrega algunas reservas.
Poco apoyo a la investigación
Solo la ayuda internacional ha permitido que el banco de semillas y las investigaciones se mantengan. Así lo señaló César Tapia, director del Denaref. El sueldo del personal y los investigadores, además de la infraestructura, es cubierto por el Estado ecuatoriano.
Ecuador tampoco pudo aportar con sus semillas al Arca de Noé moderno, de Noruega. Fue porque el país no está suscrito a un convenio con las organizaciones que impulsan dicho proyecto.
La mayoría de investigaciones es por iniciativa particular. Por ejemplo, de universidades como la del Azuay, del Chimborazo, Nacional de Loja y las técnicas de Manabí y de Bolívar. Por su parte, la FAO impulsa el Plan de Acción para la Conservación y la Utilización Sostenible de los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación. Incluye a proyectos de conservación in vitro del Denaref, Iniap-Boliche, Universidad San Francisco y otros.
www.elcomercio.com
jueves, 22 de mayo de 2008
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Una reserva de 300 especies de semillas, en pie |
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Desafíos para el movimiento social ante la especulación con el hambre |
por Wim Dierckxsens
De la especulación inmobiliaria a la especulación con el hambre
La actual crisis mundial es más devastadora que la gran Depresión de los años 30, afirma Chossudovsky. Tiene muchas más implicaciones geopolíticas; dislocaciones económicas han acompañado el inicio de guerras regionales, la fractura de sociedades nacionales y en algunos casos la destrucción de países enteros. Esta es, por lejos, la crisis económica más seria de la historia moderna (Michel Chossudovsky, The Globalization of Poverty, First Edition, 1997 ).
Frente a la crisis financiera e inmobiliaria, que estalló en EEUU a partir de agosto de 2007, los grandes fondos de inversión especulativa trasladaron millonarias sumas de dinero a controlar los productos agrícolas en el mercado internacional o commodities. Cuando la burbuja inmobiliaria se pinchó, los especuladores rehabilitaron un viejo paraíso: los mercados de cereales (Serge Halimi, “El FMI y el hambre”, en Le Monde Diplomatique, mayo 2008:40). Actualmente, se estima que estos fondos controlan 60 por ciento del trigo y altos porcentajes de otros granos básicos. La mayor parte de la cosecha de soya de los próximos años, ya está comprada como “futuro”. Estos alimentos se han convertido en un objeto más de especulación bursátil, cuyo precio se modifica (y aumenta) en función de los jaloneos especulativos y no en función de los mercados locales o las necesidades de la gente.
Según la FAO, entre marzo de 2007 y marzo 2008, el precio de los cereales, sobre todo el trigo, ha aumentado un 130%, la soja un 87%, el arroz un 74%, y el maíz aumentó en ese año un 53% (Aurelio Suárez, “La vulnerabilidad alimentaria de Colombia”, Le Monde Diplomatique, mayo 2008:11). El alza del precio de los alimentos se atribuye en los medios dominantes a una “tormenta perfecta” provocada por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la disminución de la oferta de alimentos a causa de las sequías y otros problemas relacionados con el cambio climático, el aumento de los costos del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz para alimento hacia la producción de etanol. Nada se habla de la especulación con el hambre. En los últimos nueve meses de 2007 el volumen de capitales invertidos en los mercados agrícolas se quintuplicó en la Unión Europea y se multiplicó por siete en EEUU (Domique Baillard, “Estalla el precio de los cereales”, en Le Monde Diplomatique, mayo 2008:6). La especulación creada en torno a los alimentos básicos se transforma en carburante y empuja los precios de los cereales y el azúcar hacia nuevos máximos, inalcanzables para una inmensa masa de población, que principalmente se encuentra en Asia, África y América Latina.
Este conjunto de aumentos especulativos recientes en los precios de los alimentos condujeron a una ola de hambre mundial que no tiene precedentes por su escala. La ausencia de medidas de regulación desencadena el hambre. Lo que desencadena el hambre es la ausencia de regulaciones en estos mercados especulativos. La volatilidad en los mercados alimentarios es debida sobre todo a la desregulación, la falta de control sobre los grandes agentes y la falta de la necesaria intervención estatal a nivel internacional y nacional para estabilizar los mercados. En el actual contexto, un congelamiento de la especulación en los mercados de alimentos de primera necesidad, tomado como una imperativa decisión política, contribuiría inmediatamente a bajar los precios de los alimentos. Nada impide hacerlo pero nada hace prever que se esté pensando en un prudente cuidadoso conjunto de medidas como este. Por lo que se ve esto no es lo que está siendo propuesto por el Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional (Véase, Michel Chossudovsky,, “Hambre global”, Rebelión, 12 de mayo 2008).
La crisis alimentaria está ocurriendo mientras hay suficiente comida en el mundo para alimentar a la población global. El hambre no es la consecuencia de la escasez de alimentos sino al revés: en el pasado, los excedentes de alimentos en los países centrales fueron utilizados para desestabilizar las producciones de los países en desarrollo . Según la FAO, el mundo podría aún alimentar hasta 12 billones de personas en el futuro. La producción mundial de grano en 2007/2008 está estimada en 2108 millones de toneladas (un aumento de 4,7% comparado a la del 2006/2007). Esto supera bastante la media de crecimiento del 2% en la pasada década. Aunque la producción permanece a un nivel alto, los especuladores apuestan en la escasez esperada y aumentan artificialmente los precios. De acuerdo con la FAO el precio de los granos de primera necesidad se incrementó un 88% desde marzo de 2007 (Véase el art. de See Ian Angus, Food Crisis: "The greatest demonstration of the historical failure of the capitalist model", Global Research, April 2008).
Mientras los especuladores y comercios de gran escala se benefician de la crisis actual, la mayoría de los/as campesinos/as y agricultores no se benefician de los precios altos. La tierra se torna más cara. La especulación con la tierra agrícola va en aumento. Los desalojos a menudo forzados son la consecuencia. Los campesinos que se mantienen cultivan los alimentos, pero la cosecha a menudo ya está vendida al que presta el dinero, a la compañía de insumos agrícolas o directamente al comerciante o a la unidad de procesamiento. Aunque los precios que se pagan a los campesinos han subido para algunos cereales, ese aumento es muy poco comparado con los incrementos en el mercado mundial y a los aumentos que se han impuesto a los consumidores.
Durante los últimos años, las multinacionales y los poderes económicos mundiales, han desarrollado rápidamente la producción de agrocombustibles. Subsidios e inversiones masivas se están dirigiendo hacia este sector en auge. El resultado es que las tierras están pasando en poco tiempo masivamente de la producción de comida a la producción de agrocombustibles. Las multinacionales y los analistas convencionales predicen que la tierra se utilizará cada vez más para agrocombustibles (maíz, pero también aceite de palma, semilla de colza, caña de azúcar…). Una parte importante del maíz de EE.UU ha “desaparecido” repentinamente, pues fue comprada para la producción de etanol. Esta explosión incontrolada del sector de los bio-combustibles causó un gran impacto en los ya inestables mercados internacionales de granos básicos. La especulación, se aprovecha de la escasez relativa de los alimentos. Los vendedores mantienen sus reservas alejadas del mercado para estimular alzas de precio en el mercado nacional, creando enormes beneficios. Las multinacionales adquieren agresivamente enormes áreas de tierras agrícolas alrededor de las ciudades con fines especulativos, expulsando a los campesinos (Véase www.ecoportal.net, Henry Saragih Coordinador Internacional de La Vía Campesina).
En las últimas décadas el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), junto con la Organización Mundial del Comercio (OMC) han forzado a los países a disminuir su inversión en la producción alimentaria y su apoyo a los/as campesinos/as y pequeños agricultores, que son las claves de la producción alimentaria. Las reglas del juego cambiaron dramáticamente en 1995, cuando el acuerdo en la OMC sobre la agricultura entró en vigor. Las políticas neoliberales socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos/as a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos de las multinacionales en el mercado mundial. Los tratados de libre comercio han forzado a los países a “liberalizar” sus mercados agrícolas: reducir los aranceles a la importación y aceptar importaciones. Al mismo tiempo, las multinacionales han seguido haciendo dumping con los excedentes en sus mercados, utilizando todas las formas de subsidios directos e indirectos a la exportación. El resultado fue que Egipto, el antiguo granero de trigo del Imperio Romano se convirtió en el primer importador; Indonesia, una de las cunas del arroz, hoy importa arroz transgénico y; México, cuna de la cultura del maíz importa hoy maíz transgénico. EEUU, la Unión Europea, Canadá y Australia son los mayores exportadores.
Por lo anterior, los países periféricos se han convertido en adictos a las importaciones de alimentos baratos. Y ahora que los precios se están disparando, el hambre está creciendo. Muchos países que hasta entonces producían suficiente comida para su propia alimentación fueron obligados a abrir sus mercados a productos agrícolas del extranjero. Al mismo tiempo, la mayoría de las regulaciones estatales sobre existencias de reserva, precios, producciones o control de las importaciones y exportaciones fueron desmanteladas gradualmente. Como resultado, las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas de todo el mundo no han sido capaces de competir en el mercado mundial y muchos se arruinaron. (Véase www.ecoportal.net, Henry Saragih Coordinador Internacional de La Vía Campesina)
Las políticas neoliberales de las últimas décadas han expulsado a millones de personas de las áreas rurales hacia las ciudades donde la mayoría de ellos acaban en barrios pobres, con una vida muy precaria. Los últimos son las primeras víctimas de la crisis actual, pues no tienen modo de producir su propio alimento. Su número ha aumentado dramáticamente y tienen que gastar una gran parte de sus ingresos en comida. De acuerdo con la FAO, en los países en vías de desarrollo la comida representa hasta el 60-80% del gasto de los/las consumidores/as. Un aumento brusco en los precios condena a grandes mayorías al hambre.
En todo el mundo están estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido protestas en Egipto, Camerún, Indonesia, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal. Demostraciones similares, huelgas y enfrentamientos tuvieron lugar no solo en la mayor parte del África sub-Sahariana sino también en Bolivia, Perú, México y sobre todo en Haití. (Bill Van Auken, Amid mounting food crisis, governments fear revolution of the hungry, Global Research, April 2008). El precio de los alimentos en Haití subió un promedio de más 40% en 2007, con los de primera necesidad como el arroz, duplicándose en una semana a fines de marzo de 2008. Los disturbios por el alza de los precios de los alimentos en Haití han dejado muertos y cientos de heridos, y condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis. El Programa Mundial de Alimentos calificó la actual crisis alimentaria como un “tsunami silencioso” que sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas. (Véase, Amy Goodman, “La acciones bursátiles no son combustibles”, Rebelión).
Después de 14 años del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norte América) México pasó por una gran crisis, llamada con frecuencia la “crisis de la tortilla”. De ser un país exportador, México pasó a ser dependiente de la importación de maíz de Estados Unidos. Actualmente México importa el 30% de su consumo de maíz. Durante el último medio año, crecientes cantidades de maíz de los EEUU fueron súbitamente derivadas a la producción de agrocombustibles. Las cantidades disponibles para los mercados mexicanos disminuyeron, provocando un aumento de precios y dejando al país sin ninguna seguridad alimentaria.
También en Centroamérica la seguridad alimentaria está en real peligro. Sobre todo afecta a El Salvador donde la dolarización de la economía arrasó con el sector agropecuario. El TLC junto con la dolarización desmanteló la agriculturacomo en ningún otro país. En cuanto a las importaciones se destaca que se está comprando de Estados Unidos para el 2007 el 71% de la producción nacional de maíz (que tanto para el 2006 como para el 2007 fue el tercer producto más importado de EEUU). Si se le agrega lo que se importa maíz blanco de México, se llega al 81% de la producción nacional de maíz del año 2005. Contrario al credo del libre juego de mercado, en El Salvador, los precios de los granos básicos tuvieron un sustancial incremento. El precio del maíz por quintal respecto al 2005 tuvo un incremento del 77% hasta Noviembre del 2007, en el mismo período el precio del maicillo por quintal se incrementó en 93%, el fríjol rojo de seda 39% y el arroz 1ª clase nacional en 33%. (Véase, Julian Ernesto Salinas, “Impactos del TLC a dos años de implementación”). Ante las hambrunas la propuesta oficial es más neoliberalismo
Mientras estallan los disturbios por hambre en todo el mundo, dirigentes mundiales como Pascal Lamy (Director General de la OMC), Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon están alertando de los peligros del proteccionismo. Según el señor Ban, “Más comercio, no menos nos sacará del agujero en el que estamos”. Bajo las reglas del comercio libre, la protección de los alimentos se ha convertido en un crimen. El proteccionismo se ha convertido en una palabra sucia. Cuanto contraste con la ayuda de miles de millones de dólares que reciben los grandes bancos y empresas financieras para evitar su quiebra ante los juegos especulativos.
E l Banco Mundial y el FMI, así como algunos países centrales, están ahora abogando por más importaciones eliminando todos los aranceles para los países pobres importadores de alimentos y liberalizar más los mercados para que los países puedan mejorar sus ingresos mediante la exportación. Siguen promoviendo más acceso para sus multinacionales en la Ronda de Doha y condicionar el apoyo financiero extra a criterios políticos para aumentar la dependencia de esos países. Nada dicen sobre la necesidad de una mayor regulación y estabilización del mercado, ni mucho menos de la necesidad de la soberanía alimentaria. La pregunta es: ¿Y llegará la ayuda que tiene que ir a la producción agrícola basada en los campesinos? No, cuando el precio del trigo sube, la ayuda alimentaria se frena. La generosidad de los países del Norte se manifiesta cuando tienen excedentes. Durante el período 2005-2006 se despacharon 8,3 millones de toneladas de granos para la ayuda alimentaria contra apenas 7,4 millones en 2006-2007Baillard, ob. cit:6).
Robert Zoellick, actualmente presidente del Banco Mundial, anuncia que los precios seguirán altos por varios años, y que es necesario fortalecer la “ayuda alimentaria” para gestionar la crisis. Zoellick, que pasó a este cargo luego de ser jefe de negociaciones de Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio, sabe de lo que habla. Desde su puesto anterior hizo todo lo que pudo para romper la soberanía alimentaria de los países, en función de favorecer los intereses de las grandes trasnacionales de los agronegocios. Incluso ahora, la receta de la “ayuda alimentaria”, es otra vez un apoyo encubierto a las mismas transnacionales, que tradicionalmente son quienes venden al Programa Mundial de Alimentos los granos que “caritativamente” les entregan a los hambrientos, con la condición de que ellos mismos no produzcan los alimentos que necesitan (Véase, Silvia Ribeiro El hambre de los agronegocios, La Jornada, México, 10-5-08) .
Los grandes ganadores de la crisis alimentaria son también actores centrales y grandes ganadores en la promoción de los agrocombustibles: las trasnacionales que acaparan el comercio nacional e internacional de cereales, las empresas semilleras, los fabricantes de agrotóxicos. En estos dos últimos rubros son en muchos casos las mismas empresas: Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow. Estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en el mundo. Con la mayor casualidad del mundo, las semillas transgénicas y los agrotóxicos constituyen hoy la solución que proponen los poderosos a todos los nuevos problemas que las mismas transnacionales han generado. Cargill, ADM, ConAgra, Bunge, Dreyfus, juntos dominan más del 80 por ciento del comercio mundial de cereales. Un informe de Grain señala que las ganancias alcanzan para Dreyfus hasta un 77% en el último trimestre de 2007. El neoliberalismo ha permitido que los alimentos pasen a ser una mercancía más expuesta a la especulación y al juego del mercado” (Véase, Grain “El negocio de matar de hambre”, www.grain.org),
Las trasnacionales no se dan por satisfechas y van por más. Ahora preparan el próximo asalto, monopolizando a través de patentes, los caracteres genéticos que consideran útiles para hacer plantas resistentes a la sequía, salinidad y otros factores de estrés climático. Los gobiernos a su servicio, como México, pretenden apagar el fuego con gasolina: en lugar de reivindicar soberanía alimentaria y control campesino de las semillas e insumos, proponen transgénicos con aún más modificaciones y más riesgos, (Silvia Ribeira, ob. Cit.).Brasil, a su vez, prepara una auténtica ofensiva diplomática para convencer al mundo sobre las bondades del etanol de caña de azúcar, que este año tendrá como colofón una cumbre mundial de biocombustibles. En una reciente conferencia de prensa, el presidente Bush defendió la utilización de alimentos para producir etanol. Las compañías transnacionales y las principales potencias explotan despiadadamente la situación actual, condenando a una gran y creciente masa de personas para que pasen hambre. Es una política genocida.
La respuesta social ante la crisis: Soberanía Alimentaria
Nos hallamos frente a un desmoronamiento estructural, resultado directo de tres décadas de globalización neoliberal. En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los hambrientos, sino los condena a muerte. El neoliberalismo en muchos países pobres, enfrenta hoy una crisis de grandes proporciones. Ello es así en virtud de sus manifestaciones las cuales dan muestras de ser las de una crisis sistémica en todo el sentido de la palabra. Detrás del hambre, detrás de los disturbios se encuentran los fracasos de los llamados acuerdos de libre comercio y de los brutales acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional.
Ante la gravedad de la crisis, caen máscaras y se vacían discursos, como la receta de los agrocombustibles y los supuestos beneficios del libre comercio y la agricultura de exportación. La soberanía alimentaria y el Derecho a la Alimentación resulta la respuesta más evidente. La irracionalidad del sistema capitalista, “Quemar alimentos de los pobres para que sirvan a la movilidad de los países ricos” es un crimen contra la humanidad”. A nivel internacional hay que tomar medidas para la estabilización. Deben establecerse reservas de seguridad internacionales así como un mecanismo de intervención para estabilizar los precios. Los países exportadores deben aceptar las normas internacionales que controlan las cantidades que pueden llevar al mercado. Los países deben tener la libertad de controlar las importaciones para poder fomentar y proteger la producción nacional de alimentos.
Jacques Diouf, secretario general de FAO, ha afirmado que los países en vías de desarrollo deben poder llegar a la autosuficiencia alimentaria. Urge una moratoria inmediata sobre los agrocombustibles para evitar un auténtico genocidio . La soberanía alimentaria es un derecho inalienable de los pueblos. La pobreza y el hambre no son fatalidades sino consecuencias directas de un sistema económico inhumano y destructor que viola el derecho a la vida. Por esta razón, es urgente establecer una moratoria inmediata sobre los biocombustibles. , (Véase, ¡Ha llegado el momento de la soberanía alimentaria!, Vía Campesina 2 de mayo de 2008).
En cada país hay que establecer un sistema de intervención que pueda estabilizar los precios del mercado. Para conseguirlo, los controles a la importación, con tasas y cuotas, son necesarios con el fin de regular la importación y evitar el dumping o las importaciones baratas que destruyen la producción interna del país. Por lo anterior, la tierra debería distribuirse de forma igualitaria a las personas sin tierra y a las familias de los/las campesinos/as mediante una genuina reforma agraria y de la tierra. Esta debería incluir el control y el acceso al agua, las semillas, créditos y tecnología apropiada. Debe permitirse a nivel local producir su propio alimento y sustentar a sus propias comunidades. Hay que impedir que arrebaten y desalojen las tierras y que se expandan las tierras dedicadas a la agricultura de los grandes agro-negocios. Se necesitan medidas inmediatas para apoyar a los pequeños agriculturas y campesinos/as a aumentar su producción agro-ecológica de alimentos. Los gobiernos nacionales no deben repetir el error de promover que las grandes compañías agrícolas inviertan en unidades de producción masiva de alimentos. En resumidas cuentas: ¡Alto a los tratados de libre comercio!y sobre todo en economías tan abiertas como las centroamericanas.
La crisis de migradólares: fin de la válvula de escape migratoria
De acuerdo a la Organización de Estados Iberoamericanos (OIE), el número de emigrantes internacionales se duplicó a nivel mundial entre 1960 y 2005. En 2005, alrededor de 190 millones de personas, es decir, el 3% de la población mundial vivía fuera de su país natal. Aunque a menudo se cree que la emigración es un fenómeno netamente masculino, las cifras revelan otro cuadro. De los emigrantes internacionales de todo el mundo, la mitad (95 millones) son mujeres. De haber alguna tendencia e las últimas décadas se observa una mayor equidad en esta materia. Entre 1960 y 2005, los mayores aumentos de migración femenina se observan en Oceanía (del 44% al 51%), en América Latina y el Caribe (del 45% al 50%) y la antigua Unión Soviética (del 48% al 58%). La única región donde se registró una disminución del porcentaje de mujeres emigrantes fue Asia (del 46% al 43%). Véase para mayor detalle, OEI, “The Internacional Migration of Women”, 2008).
Según el artículo “Dinámica reciente de las migraciones en América” (Véase, Boletín Nacional de Población, Año6, No 98, 2002), el porcentaje de mujeres entre los inmigrantes en EEUU es 46% para los mexicanos, 50% para los del Cono Sur, 52% para los Centroamericanos e incluso 54% para los inmigrantes procedentes del Caribe. De los emigrantes centroamericanos hacia EEUU, la gran mayoría proviene de zonas urbanas: más del 90% de los emigrantes de Nicaragua proviene de zonas urbanas, más del 60% de Honduras y El Salvador y solo la mitad de Guatemala (Véase, Eduardo Baumeister, “Migración internacional y desarrollo en Nicaragua”, CELADE, Santiago de Chile, 2006).
Naciones Unidas dio a conocer un informe, en el que se señala que los trabajadores inmigrantes en los países más ricos enviaron a sus familias la cifra récord de US$167.000 millones durante el año 2005. I nmigrantes latinoamericanos en EEUU enviaron un 30% de ello a sus países de origen en 2005 con un monto de US$53.000 millones. Lo anterior constituyó un nuevo récord en el envío de remesas. Según información del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, estas cifras representan un aumento del 17% respecto del año anterior. Sea porque aumenta la capacidad de registrarlas o porque su volumen es realmente mayor, las remesas parecían crecer a un ritmo asombroso. Según la CEPAL, en los últimos 25 años, las remesas recibidas en América Latina aumentaron de 1 mil 120 millones de dólares en 1980 a más de 40 mil millones en 2004. Con pequeñas fluctuaciones, las remesas se han duplicado cada cinco años. Los montos que reciben Guatemala, Honduras y El Salvador de sus emigrantes se multiplicaron más de diez veces en 1980-1990, al pasar de 55 a 649 millones de dólares, mostrando una fecundidad realmente asombrosa si consideramos que el número de ciudadanos que migraron en ese período desde esos países a los Estados Unidos sólo se multiplicó por cuatro. Es una válvula de escape muy visible ante los efectos nefastos de la política neoliberal que en vez de politizar, despolitiza. El futuro y la salvación son más que todo de carácter individual y la solución a los problemas se encuentra fuera del país.
La alternativa está en un “proyecto país”
Con la crisis financiera e hipotecaria, el monto total de remesas que hacen los emigrantes latinoamericanos desde el exterior a sus países de origen se desaceleró en el año 2007, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo. Sólo el 50 por ciento de los inmigrantes consultados aseguró enviar dinero a casa, frente al 73 por ciento que lo hacía en 2006, lo que constituye una baja de más de 30%. Al cierre del 2007, México recibió 23 mil 979 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento de apenas uno por ciento respecto al 2006. En enero de 2008, los envíos tuvieron una caída de 5.87 por ciento, al sumar mil 757 millones de dólares, revelan cifras del Banco de México (Banxico). La crisis en EEUU afecta a los inmigrantes y con ello a los familiares en su país de origen. La válvula de escape comienza a cerrarse cada vez más. Aumenta la xenofobia y son cada vez más los inmigrantes deportados de EEUU. En el solo año 2003 fueron deportados 260.000 centroamericanos sin contar los costarricenses. Tratase de 94.000 Guatemaltecos, 76.000 Hondureños, 50.000 Nicaraguenses y 40.000 Salvadoreños (Baumeister, ob. cit).
Países como Honduras, Nicaragua, Guatemala, Haití y República Dominicana se ven más afectados con la crisis en las remesas que México, ya que el peso relativo de los envíos de dinero en el PIB nacional es mucho más grande. Los centroamericanos siguen siendo los que per cápita más dinero envían. El 65 por ciento de ellos manda en 2007 remesas a sus familias. Lo hacen el 49 por ciento de los dominicanos, el 48 por ciento de los mexicanos y el 42 por ciento de los sudamericanos. A pesar del descenso en las personas latinoamericanas enviando dinero, el volumen total de las remesas bajó un 13% comparando con el año 2005, alcanzando los 45.900 millones de dólares. El efecto no ha sido mayor debido a que los que siguen mandando dinero lo hacen ahora con más frecuencia (de doce a quince veces al año) y en cantidades levemente superiores. La media de las remesas creció de 300 a 325 dólares por envío. (www.DiarioColatino.com, 1 de mayo de 2008, “Latinoamericanos en EE.UU. envían menos remesas por discriminación”). En el año 2008, la crisis económica y la de la construcción en particular afecta especialmente a los inmigrantes ilegales que ahí a menudo trabajan. La caída en las remesas será irreversible y las deportaciones aumentarán sin cesar.
Las remesas que los emigrantes centroamericanos enviaban a sus países -predominantemente desde los Estados Unidos, aunque a menudo desde otros países del istmo- alcanzaron en 2007, según estimaciones del BID, los 12 mil 160 millones de dólares, o sea, la mitad de lo que enviaron sus iguales mexicanos. Se enviaron 4,055 millones de dólares a Guatemala, 3,530 a El Salvador, 2,675 a Honduras, 990 a Nicaragua, 590 a Costa Rica y 320 a Panamá. Combinando las estimaciones del BID con las estadísticas de los bancos centrales centroamericanos podemos inferir que en 2006 las remesas superaron el valor de las exportaciones en El Salvador y Honduras, y casi llegaron a ese valor en Nicaragua; alcanzaron un valor equivalente al de la mitad de las importaciones en El Salvador; y representaron la cuarta parte del PIB en Honduras. Con las excepciones de Costa Rica y Panamá, las remesas se han colocado en un sillón de honor en las cuentas nacionales centroamericanas. Su peso ha sido impactante y así también será de fuerte el impacto de la crisis norteamericana en Centroamérica.
El valor de las remesas está entre el 9.4 y el 25.5% del PIB, va del 60 al 173.5% del valor de las exportaciones, del 30.3 al 51.6% del valor de las importaciones, del 55 al 67.6% del valor del déficit comercial y del 88.7 al 153.5% del valor del déficit comercial con Estados Unidos. En Guatemala y El Salvador las remesas superan más de seis y siete veces, respectivamente, la inversión extranjera directa. En Honduras y Nicaragua las remesas suman el triple y el doble del valor de esta inversión. Según estimaciones del sociólogo Eduardo Baumeister, en Honduras las familias receptoras de remesas sumaron “alrededor del 16%; en Nicaragua casi el 20%; en Guatemala el 24% y en El Salvador incluso el 28% de las familias del país (Véase, Eduardo Baumeister, Migración internacional y desarrollo en Nicaragua”, CELADE, Naciones Unidas, 2006).
La crisis de los migradólares será particularmente evidente en el caso de El Salvador. Hasta la fecha han sido un mecanismo de descompresión social. Una renuncia a la redistribución por la vía política. Una despolitización de la reducción de la pobreza. Y también tienen un efecto perverso sobre los mecanismos de movilidad social, porque las remesas separan el ingreso del empleo. Y así la posición como trabajador se desvincula crecientemente de la posición de clase, con lo cual se refuerza la despolitización y la evasión del conflicto. La mejora de la calidad de vida está puesta en un “más allá” terrenal, pero “más allá” al fin y al cabo. Nada de lo que se hace en el “aquí y ahora” repercute positivamente sobre el bienestar familiar, excepto el cultivo de frecuentes y amables relaciones con quienes lograron llegar al “más allá”.
La ruptura en la llegada de las remesas causará una recuperación ideológica forzosa: se acaba de golpe la renuncia de los migrantes a buscar el desarrollo en su propio país ya que se acaba el sueño de “cambiar de país” antes que “cambiar el país”. Se acabará la actual renuncia de los receptores de remesas a mantener las elementales conquistas de los trabajadores y trabajadoras (Véase, José Luis Rocha, ob. Cit.). Esta situación latentemente explosiva demandará soluciones dentro de los países latinoamericanos en general y los centroamericanos en particular. Ya no solo se trata de la soberanía agrícola, sino se demanda un proyecto país. Aquí fuerzas políticas como el FMLN de El Salvador tendrá mucha ventaja política sobre ARENA y se presenta una situación de volver de facto al proteccionismo aunque resuenan aún las ideologías neoliberales.
- Wim Dierckxsens, holandés de origen, radicado en Costa Rica. Coordinador del Foro Mundial de Alternativas para América Latina, miembro de la junta directiva de la Sociedad Latinoamericana de Economistas Políticos (SEPLA) e investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI).
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Multinacionales agrícolas generan bioesclavitud |
Mientras 2 mil millones de personas sufren la crisis alimentaria, las multinacionales agrícolas obtienen ganancias superiores a 40 mil millones de dólares anuales. El delegado de las cinco agroindustrias que operan en México afirma que el “auge” apenas comienza.
El servicio PRNewswire informó que, el 31 de marzo pasado, la empresa líder en tecnología genética Monsanto acordó la compra del grupo holandés De Ruiter Seeds Group BV, por 546 millones de euros (alrededor de 840 millones de dólares).
Apenas 29 días después, Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial, anunció que los elevados precios de los alimentos “son cuestión de supervivencia para 2 mil millones de personas”, y pidió recaudar 755 millones de dólares para que el Programa Mundial de Alimentos atienda la crisis alimentaria que “será crucial” en las próximas semanas.
Con esa lógica “condenamos a la población a grandes hambrunas y a la posibilidad de una esclavitud; es lo que Marx denominó subsumisión formal del trabajo al capital”, dice la doctora Rosa María Romero Cuevas, coordinadora de la maestría en educación ambiental de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
En los laboratorios de esas agroindustrias globales se crean los organismos genéticamente modificados (OGM) por medio de la citogenética, biología molecular y biotecnología. En estos lugares, por ejemplo, se corta el ADN del escorpión que genera su veneno y se adhiere al maíz; lo mismo ocurre con el tomate, al que se le fija la parte de ADN del salmón para que resista al agua fría y se evite su rápida descomposición, explica el doctor en economía ecológica y gestión ambiental por la Universidad Autónoma de Barcelona, Gian Carlo Delgado.
El también especialista en asuntos de competencia intercapitalista y sus contradicciones, considera que en estos casos “ya hay una violación de barreras entre reinos y no conocemos cuál será el futuro para los seres humanos y su hábitat. También debe observarse que los trabajos genéticos se hacen en laboratorios privados, la mayoría de ellos subsidiados”.
Estas investigaciones se originaron en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que trabajó con laboratorios públicos y privados. Así ocurrió con el Delta and Pine (que más tarde pasó a Monsanto): además de recibir subsidios del Estado, obtuvo estudios hechos por el sector público del germoplasma vinculado a las semillas modificadas.
“Como es un gran negocio, volvieron a darles subsidios y así se involucró al sector industrial privado, que se benefició porque las semillas modificadas rompían la tendencia de mantenerse fértiles cada ciclo, y más tarde esa facultad se limitó a tres ciclos como máximo”; hoy, la semilla modificada ya no es fértil y el consumidor depende de las que compra al sector privado, abunda el investigador.
En México, los grandes monopolios agropecuarios y agroindustriales extranjeros (Monsanto, Bayer, Syngenta, Nestlé, Unilever, Cargill, Novartis, Zeneca, Agroevo y DuPont, entre otras) invierten en el ramo biotecnológico y recuperan su inversión con las ventas.
El informe de Europress del 2 de abril pasado señala que Monsanto duplicó sus ganancias, al obtener un beneficio neto de 1 mil 129 millones de dólares (casi 724 millones de euros) en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal.
Rosa María Romero dice que ya “surgió una nueva forma de dominio de unas cuantas firmas sobre la humanidad, y eso amenaza más a la subsistencia de la mayoría, pues muchísimas personas dependen de la autosuficiencia alimentaria”.
El gran problema de la investigación en modificación genética de las plantas y animales, indica, es que “se legaliza la apropiación privada de la vida; ocurre con los organismos genéticamente modificados y con los no modificados a través de las multinacionales”.
Añade que los corporativos se apropian de la información genética y del conocimiento tradicional que poseen las comunidades sobre la flora silvestre, “las manipulan genéticamente y registran las patentes como propiedad intelectual privada. Estamos ante la apropiación privada de la biodiversidad, y cuando crean un organismo transgénico nos preguntamos: ¿la naturaleza puede pertenecer a alguien? La naturaleza es un patrimonio de la humanidad; no puede convertirse en mercancía”.
Otro riesgo de los organismos genéticamente modificados es que al extenderse como monocultivos acaban con la biodiversidad local. “Ahí radica la bioesclavitud, que sería una forma disfrazada del libre comercio”, explica.
El informe GEO 2007, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, advierte que el riesgo “en la extracción de recursos naturales que se exportan a diferentes sitios para su procesamiento, más tarde vuelven a ser exportadas hacia sus lugares de origen, pero a un costo mayor para los pueblos originarios”.
México, cautivo
Gian Carlo Delgado cuenta que en la década de 1970, cuando el exsecretario de Defensa estadunidense Robert McNamara presidió el Banco Mundial (1968-1981) y promovió la llamada “revolución verde”, México admitió las semillas mejoradas. Entonces se afirmó que éstas aumentarían las cosechas de granos y erradicarían el hambre mundial.
En la “segunda revolución verde” (iniciada en la década de 1990), las trasnacionales –Monsanto, Novartis, AgrEvo, DuPont, Cargill– introdujeron el diseño genético de semillas estériles.
En América Latina el comercio extensivo de los OGM fue exitoso. Su consumo creció al grado de que la agencia aeroespacial estadunidense, alertó la tala en la zona amazónica, destinada a ese tipo de cultivo.
Negocio multimillonario
El estudio Resumen ejecutivo 37: situación global de los cultivos transgénicos/GM comercializados 2007, del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones agro biotecnológicas, indica que para ese año el valor global por la venta de transgénicos superó los 6 mil 900 millones de dólares, que representa 16 por ciento de los 42 mil 200 millones de dólares que ganó el mercado global de semillas en 2006.
El documento, elaborado por Clive James, detalla que, de esa cifra, 3.2 mil millones de dólares –47 por ciento del mercado global de cultivos transgénicos– son por maíz; 2.6 mil millones, 37 por ciento, por soya; 900 mil dólares, 3 por ciento, por algodón, y 200 mil dólares por canola o colza, planta oleaginosa.
Por división geográfica, esos 6.9 mil millones de dólares se distribuyeron así: 5.2 mil (76 por ciento) en países industrializados y 1.6 mil (24 por ciento) en países en desarrollo.
Agrega que 23 países sembraron cultivos transgénicos: 12 en desarrollo y 11 industrializados: Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, India, China, Paraguay, Sudáfrica, Uruguay, Filipinas, Australia, España, México, Colombia, Chile, Francia, Honduras, República Checa, Portugal, Alemania, Eslovaquia, Rumania y Polonia.
De acuerdo con el estudio, en 11 años –de 1996, cuando comenzaron a comercializarse los transgénicos, a 2007– el valor global acumulado es de alrededor de 42 mil millones 400 mil dólares. Para 2008, “se proyecta un valor global de 7 mil 500 millones”.
Más aún, la multinacional estadunidense Monsanto elevó sus pronósticos para 2008, luego de triplicar en el primer trimestre fiscal su ganancia respecto del mismo trimestre del año anterior (256 millones de dólares). Su facturación aumentó 36 por ciento: 2 mil 100 millones de dólares.
El doctor Juan Navarro Pineda, de la Universidad Autónoma de Chapingo, explica que parte del superávit de las multinacionales agrícolas se debe a que financian las investigaciones y las hacen aparecer como propias. Para el académico, esas empresas se apropian de los conocimientos tradicionales en herbolaria de las comunidades y al patentarlas como marca, financian su inversión.
Mayo 15, 2008 |
www.voltairenet.org/
miércoles, 21 de mayo de 2008
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Una ciudad muerta: Mosul bajo encierro |
Patrick Cockburn
CounterPunch
Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández
21/05/08
Mosul parece una ciudad muerta. Tropas iraquíes y estadounidenses han lanzado un ataque en el intento de aplastar el último bastión de Al Qaida en Iraq y así es como han convertido la capital del norte del país en una ciudad fantasma.
Los soldados disparan contra cualquier vehículo civil que se aventure por las calles desafiando un severo toque de queda. Dos hombres, una mujer y un niño que pasaron en un coche sin detenerse, murieron por los disparos de las tropas estadounidenses que más tarde sacaron un comunicado diciendo que los dos hombres iban armados y uno de ellos hacía “movimientos amenazadores”.
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No es fácil acercarse a Mosul, una ciudad de 1,4 millones de habitantes a orillas del río Tigris, aislada del mundo exterior por cientos de controles policiales y militares desde que el gobierno iraquí lanzó la ofensiva contra Al Qaida a las cuatro de la madrugada del sábado.
La operación forma parte esencial de la tentativa del gobierno en las últimas seis semanas de reforzar su control militar sobre el país, lo que ha desatado duros combates en Bagdad y Basora.
Empezamos el viaje desde la capital kurda, Arbil, en un convoy de furgonetas blancas, cada una con una ametralladora colocada en la parte trasera, conducidas por soldados con expresión alerta y llevando muchos de ellos máscaras negras, que iban escoltando a Jasro Goran, el gobernador adjunto de Mosul, hasta su despacho en la ciudad.
Poco antes de cruzar el largo puente sobre el río Zaab y salir del territorio oficialmente controlado por los kurdos, vimos filas de camiones y coches cuyos conductores posiblemente no sabían nada del toque de queda y que estaban siendo detenidos por la policía. Los soldados que defendían nuestro convoy dijeron que no había peligro más adelante, aunque, no obstante, nos dirigimos a los cuarteles que hay en el pueblo cristiano de Bartilla para cambiar nuestras furgonetas por vehículos fuertemente blindados con ventanillas muy estrechas y con cristales a prueba de balas.
He llegado por esta carretera hasta Mosul una media docena de veces desde la caída de Saddam Hussein en 2003, y cada vez era más grande la imprescindible escolta militar para poder llegar a salvo a la ciudad. Atisbando a través de las pequeñas portillas de cristal pude ver cómo la población local que se estaba tomando claramente en serio el toque de queda. Incluso los cafés de aspecto miserable utilizados por conductores de camiones, que jamás hubiera imaginado que pudieran cerrar, habían echado sus cierres metálicos.
En el este de Mosul, las calles solían aparecer bulliciosas, con un montón de puestecillos desparramados junto a la carretera, en los alrededores de la tumba del profeta Jonás, que murió en Mosul poco desde su excitante experiencia con la ballena. La mayoría de la gente que vive en esta parte de la ciudad son kurdos que apoyan al gobierno central contra Al Qaida, pero también allí estaban cerradas todas las tiendas y había policías y soldados en controles instalados cada 50 metros.
Para la actual ofensiva, habían enviado desde Bagdad una brigada especial además de tropas especiales de seguridad para reforzar la segunda y tercera divisiones. Desde el exterior del cuartel general de la policía, los vehículos negros del Ministerio del Interior, cada uno con una pesada ametralladora y una cabeza amarilla de tigre como insignia en la puerta, estaban dispuestos en fila.
Los helicópteros estadounidenses volaban por todas partes junto a aviones no tripulados para llevar a cabo misiones de reconocimiento. Se oía el estallido ocasional de los disparos y las explosiones en la distancia. El gobernador de Mosul, Dunaid Kashoula, dice que la ciudad ‘está dominada por dirigentes de Al Qaida como consecuencia del retraso en las operaciones militares’ fijadas en principio para primeros de año. Sin embargo, en Mosul, los insurgentes no han controlado nunca todos los barrios de la ciudad y no había luchas callejeras.
El primer ministro Nuri al-Maliki había prometido en enero lanzar una ofensiva del gobierno que sería la última batalla contra Al Qaida. Prometió venganza por el asesinato del anterior comandante policial de la ciudad, asesinado por un suicida-bomba de Al Qaida vestido con uniforme de policía.
No hay duda que la situación de la seguridad en Mosul ha ido empeorando durante los últimos seis meses. El Sr. Goran, que dirige eficazmente la ciudad, declara que 90 personas murieron asesinadas en Mosul el pasado septiembre, comparados con los 213 muertos del pasado mes de marzo, entre los que había 58 soldados y policías. Durante ese mismo período, el número de bombas colocadas junto a las carreteras se había incrementado de 125 a 269.
La teoría oficial sobre estos hechos es que Al Qaida ha crecido en gran medida en Iraq, aunque sólo tiene conexiones limitadas con Osama Bin Laden y que ha sido expulsada de sus antiguos bastiones en las provincias de Anbar y Diyala y en los distritos sunníes de Bagdad. Todo lo cual ha hecho que se retire hasta Mosul, la mayor de las ciudades árabes sunníes y la tercera mayor en Iraq.
Esta explicación es, probablemente, demasiado simple. Los ataques contra las tropas estadounidenses en la provincia de Anbar han empezado de nuevo y en los distritos del oeste de Bagdad parece que Al Qaida, más que en proceso de aniquilamiento, está reservando fuerzas. En muchos casos, en Bagdad al Sahwa, los supuestos Consejos del Despertar anti-Al Qaida, financiados por los estadounidenses, se ponen en la práctica fácilmente de acuerdo con Al Qaida.
Había decidido ir a Mosul –y por tanto llegué en las primeras horas de la ofensiva gubernamental- por lo que resultó ser una información falsa acerca de que el jefe de Al Qaida en Iraq, Abu Ayub al-Masri, había sido capturado en una redada efectuada antes del amanecer en la ciudad. Posteriormente, los funcionarios de la seguridad iraquí manifestaron que habían capturado a muchos ‘Emires’, dirigentes de célula de Al Qaida, y atacado cientos de casas sospechosas.
Estos días son críticos para el gobierno iraquí del Sr. Maliki. Desde el 15 de marzo ha lanzado ofensivas militares en Basora y Bagdad. Tiene el apoyo de estadounidenses y kurdos. Pero no está claro si el ejército iraquí va a poder combatir sin apoyo del fuego estadounidense por aire o por tierra. El sábado se acordó un alto el fuego con el Ejército del Mahdi de Muqtada al Sadr en Ciudad Sadr, lo que permitió un mayor control del gobierno. Pero, al igual que en Mosul, no está claro hasta dónde los fuerzas se oposición al gobierno se han batido sencillamente en retirada para reanudar los combates en otro momento.
Me encontraba en Mosul en 2003, el día en que las fuerzas de Saddam Hussein se rindieron. En el espacio de pocas horas, a las escenas de alegría les sucedieron saqueos y enfrentamientos armados entre árabes y kurdos. Cinco años después, Mosul, una de las ciudades más maravillosas del mundo, está en ruinas y asediada. Cada avenida está bloqueada por barricadas y el único edificio nuevo son los muros de hormigón. El hecho de que el gobierno necesite vaciar de sus habitantes las calles de Mosul para poner paz durante unos cuantos días muestra cuán lejos está la ciudad de una paz genuina.
Patrick Cockburn es autor de: “Muqtada: Muqtada al Sadr, the Shia Rvival and the Struggle for Iraq”.
senalesdelostiempos.blogspot.com
martes, 20 de mayo de 2008
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La "ciencia" contra el cambio climático |
Los Malvados Verdes
Richard John Kenner es un profesor que dirige el Centro para el Análisis de Riesgos del prestigiado Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). No sólo duda que el cambio climático exista; está convencido de que se trata de una coartada ambientalista que oculta aviesos intereses.
Richard John Kenner no existe en la realidad. No hay en MIT ningún Centro para el Análisis de Riesgos. La organización ecoterrorista es una quimera. El científico, su centro de investigación y el complot son parte de una novela tecnothriller titulada Estado de miedo. Fue escrita en 2004 por Michael Crichton, un médico y guionista nacido en Chicago, Estados Unidos, autor de bestsellers como Parque Jurásico, y de series de televisión como ER.
Crichton es un combatiente en la cruzada contra la teoría del calentamiento global y el ecologismo político. Considera que “la gran paradoja de la era de la información es que ha concedido nueva respetabilidad a la opinión desinformada”, y piensa que tanto el ambientalismo realmente existente como el efecto invernadero expresan problemas que no son reales.
Según el escritor, “la evidencia sobre el calentamiento global por el supuesto ‘efecto invernadero' es, si la hay, muchísimo más débil de lo que sus proponentes están dispuestos a admitir”. Para él, el Protocolo de Kyoto se basa en modelos de simulación matemáticos que elaboran predicciones incumplidas.
Crichton sostiene que el ecologismo es una de las religiones más poderosas del mundo occidental, una creencia para ateos urbanos. Su fe es una reedición de las tradicionales convicciones judeocristianas profundamente conservadoras; un asunto de dogma. Aunque no se toma la molestia de sustentarlo, afirma que el ecologismo ha matado entre 10 y 30 millones de personas desde los años setenta.
En Estado de miedo el cambio climático no es un desafío para la humanidad. El verdadero peligro, según la trama de la novela, son los científicos que lo estudian y los activistas que se movilizan para tratar de frenarlo.
Estado de miedo forma parte de la ofensiva que los neoconservadores estadunidenses, las grandes trasnacionales petroleras y de la industria del automóvil, las empresas de carbón, Australia –que es la principal exportadora de carbón– y la administración de George W. Bush, han emprendido para criminalizar el ecologismo y cuestionar el cambio climático.
Tan evidente resulta esta situación que, de acuerdo con el diario londinense The Times : “A George Bush le gustaría este libro.” Por supuesto, el periódico tendría que haber agregado que eso sucedería en caso de que el mandatario leyera. The New York Times afirma que la novela se lee como una respuesta “chillona” y “absurda” de la derecha al filme El día después de mañana, que trata del calentamiento global. James Inhofe, senador republicano por Oklahoma, integrante del comité de Asuntos Medioambientales del Congreso, considera la novela de Crichton “materia de lectura imprescindible para este comité”. El senador asegura que la tesis de que las emisiones de carbono son responsables del calentamiento terrestre es “el bluff más grande perpetrado nunca contra del pueblo estadunidense”. El novelista ha sido frecuentemente invitado a charlar sobre el calentamiento global en institutos conservadores de gran influencia, como el American Enterprise Institute, y ha participado en diversos debates sobre este asunto en canales de televisión identificados con la derecha.
El Pastelazo
El Foro Económico Mundial de Davos lo nombró en 2001 Global Leader for Tomorrow. La revista Business Week lo escogió como una de las Cincuenta estrellas de Europa. La revista Time lo eligió en 2004 una de las cien personas más influyentes de 2004. Ese mismo año el Foro Económico Mundial lo designó Young Global Leader. Foreign Policy lo sitúa como el 14º intelectual más destacado del mundo. El Comité Danés sobre Deshonestidad Científica lo encontró culpable de deshonestidad subjetiva, aunque años después invalidó la decisión original. Se llama Bjorn Lomborg, nació en Dinamarca, es profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague y es mundialmente conocido por su libro El ecologista escéptico. En 2001, en Oxford, su colega Mark Lynas le lanzó a la cara un pastel de crema.
La tesis principal que Lamborg maneja en su ensayo es que nuestro planeta parece estar bastante bien y se encuentra lejos de encontrase en peligro. Apoyó su dicho en una multitud de estadísticas y una amplia bibliografía.
El libro fue recibido con júbilo por The Economist, The Wall Street Journal y The Washington Post. En cambio, las prestigiadas revistas Nature y Scientific American le dedicaron devastadoras y documentadas críticas.
Elegido en 2002 como director del Instituto de Evaluación Medioambiental, organizó el llamado Consenso de Copenhague. Sus objetivos consistieron en priorizar los recursos de la humanidad para enfrentar los más importantes problemas. La lucha contra el cambio climático fue relegada a uno de los últimos lugares.
Lamborg es escéptico sobre la magnitud del calentamiento global. “Necesitamos –asegura– una visión más realista del impacto del cambio climático. Se está hablando de que es inminente y dramático, pero no es así. Por ejemplo, Al Gore afirma que el nivel del mar subirá seis metros, mientras que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) afirma que subirá treinta centímetros, veinte veces menos. Tenemos que mirar el problema con perspectiva. Si echamos un vistazo a los últimos 150 años, el nivel del mar también ha subido treinta centímetros. Algo similar ocurre con el aumento de temperatura, que tampoco es tan catastrófico como apuntan algunos. En definitiva, el cambio climático es un desafío a nuestra civilización, pero no una catástrofe de proporciones gigantescas.”
“Es –afirma– un gran problema, pero hoy podemos hacer poco para cambiarlo y a un costo altísimo. Kyoto supondría reducir las emisiones de CO2 en un treinta por ciento para el 2020 en el mundo desarrollado. Pero aunque todos cumplieran, eso sólo retrasaría seis años las emisiones previstas para 2100. Y mientras, sacrificaremos casi el dos por ciento del PBI anual para cumplir. [ ... ] Con el presupuesto de sólo un año, el Tercer Mundo podría tener agua potable. Además, dado lo costosa que es hoy la reducción de CO2, sería mejor dedicar parte de nuestros esfuerzos a investigar fuentes energéticas menos contaminantes. De nuevo, hay que mostrar a la gente las prioridades verdaderas.”
Reescribiendo la Ciencia
Sucedió durante los primeros años de la administración de George W. Bush. Una línea del informe Nuestro Cambiante Planeta que decía que la tierra está viviendo grandes cambios, fue sustituida por otra en donde se sugería que podrían vivirse grandes cambios. Un párrafo donde se afirmaba que la producción energética contribuye al calentamiento fue suprimido. Una tras otra, toda evidencia políticamente inconveniente sobre calentamiento global fue eliminada, mutilada o transformada. De hecho, en un estudio sobre el calentamiento global, se hizo desaparecer el término calentamiento global. En un caso se pidió que se hicieran hasta cuatrocientas modificaciones de último minuto que cambiaban sensiblemente el sentido del texto.
El responsable de esta corrección editorial fue Philip Cooney, jefe de asesores del Consejo para la Calidad Ambiental. No es científico sino abogado. Antes de ocupar ese puesto trabajó como cabildero del Instituto Americano del Petróleo, agrupación que aglutina los intereses de la industria petrolera del Tío Sam. Ahora labora para Exxon Mobil.
La actitud de Cooney expresa un hecho más profundo que el de la simple censura sobre este asunto: el enorme desprecio de la Casa Blanca hacia la ciencia. De hecho, la administración Bush ha animado el cuestionamiento de la teoría de la evolución en el sistema escolar y ha protegido a los creacionistas.
Entre las víctimas de Cooney se encuentra el científico Rick Piltz, quien durante años ayudó a escribir “Nuestro cambiante planeta”, y trabajó para el Programa Científico sobre Cambio Climático. La reescritura de sus informes por parte de la Casa Blanca procuraba un objetivo: hacer aparecer el calentamiento global menos desafiante. Piltz denunció la manipulación semántica y renunció.
James Hansen es uno de los más destacados investigadores sobre cambio climático. Dirige el instituto que la nasa creó para el estudio del clima. Dice que “los políticos están reescribiendo la ciencia”. Asegura que la administración de Bush está bloqueando un mensaje crucial: la humanidad tiene tan sólo diez años para reducir la emisión de gases de efecto invernadero antes de que el calentamiento global se convierta en un proceso imparable. Estamos muy cerca de llegar a un período de mutación irreversible y descontrolada “En mis tres décadas de trabajar para el gobierno –advierte– nunca he sido testigo de tantas restricciones para que los científicos se puedan comunicar con el público.” Y denuncia: “No tengo la posibilidad de comunicarme libremente con la prensa.”
No son los únicos investigadores que han sufrido censura durante el gobierno de Bush. En un sondeo entre mil 600 científicos gubernamentales realizado por la Union of Concerned Scientists, se concluye que el cuarenta y seis por ciento de los encuestados fueron advertidos de no usar conceptos como calentamiento global en sus informes. El cuarenta y tres por ciento dijo que sus trabajos fueron revisados y sus conclusiones alteradas. En los hechos, se ha prohibido el uso de términos como calentamiento global o cambio de clima en los reportes oficiales.
El Comité de Supervisión y Reforma del gobierno de Estados Unidos presentó un informe en el que muestra que la actual administración ha manipulado y censurado sistemáticamente información científica relacionada con el calentamiento global con el objetivo de disminuir sus riesgos. Han censurado testimonios sobre las causas y efectos de este fenómeno, controlado el acceso a los medios de comunicación y editado los informes científicos para presentar el asunto como una cuestión de diferencia de opiniones y no de hechos.
El informe del Comité deja entrever algunos de los motivos subyacentes en este comportamiento: “En 1998, el Instituto Americano del Petróleo elaboró un Plan de Comunicación en donde se afirmaba que ‘alcanzarían la victoria si consiguiesen sembrar entre los ciudadanos la incertidumbre sobre el cambio climático, y que el reconocimiento de esta incertidumbre formase parte del punto de vista convencional del público. '” No hace falta ser muy perspicaz para concluir que el grupo de interés de la industria petrolera tuvo éxito en su empresa.
Sin embargo, no todos los investigadores tienen las convicciones de Hansen y Piltz. Los grandes intereses han encontrado científicos dispuestos a cuestionar la teoría del calentamiento global, e incluso, a calificarla de ecomentiras.
La propaganda corporativa presenta a los científicos que alertan sobre los peligros de esta amenaza como personajes ambiciosos, deshonestos e indignos de confianza. La leyenda negra construida a su alrededor señala que distorsionan los hechos científicos para engrosar los subsidios a la investigación que realizan. Curiosa ironía en un país en el que las corporaciones petroleras tienen un enorme poder.
En un primer momento, los escépticos del calentamiento global aseguraban que se trataba de un mito. En la lucha de las ideas acostumbraban decir que “por ahora no existen muchas evidencias referente al cambio climático”, o que “todavía existe mucha incertidumbre sobre la teoría del cambio climático.” Sin embargo, ante el alud de hechos en contra, ahora sostienen que el planeta se está calentando, pero que se debe a “causas naturales” y no a la acción humana.
Se trata de presentar un cuadro en el que los científicos no están de acuerdo con los diagnósticos de lo que sucede; que la comunidad se encuentra dividida; que existen dudas razonables.
Pero lo cierto es que los grandes consorcios a los que las regulaciones ambientales afectan, han repartido mucho dinero y construido una gran coalición de fuerzas contrarias al cambio climático.
Esta disputa semántica tiene una larga historia tras de sí. En 1995 los servicios públicos de Minnesota descubrieron que la industria del carbón había pagado más de 800 millones de euros a cuatro científicos que mostraban públicamente su disconformidad con el calentamiento global. Y Exxon Mobil ha gastado más de 10 millones de euros desde 1998 en una campaña de relaciones públicas contra el calentamiento global.
El Periodismo
Para amplios sectores de la nueva derecha, el fantasma del ecologismo es una especie de bestia negra. El nuevo imperativo categórico formulado por Hans Jonas de “actuar de forma que los efectos de la acción sean compatibles con la pervivencia de una vida auténticamente humana en la tierra”, es inadmisible para el capital, que sólo piensa en vivir al día, sea cual sea el eventual costo para la naturaleza y la humanidad.
Esta animadversión contra el lenguaje de la biosfera y a favor del lenguaje monetario del mercado, fue recientemente recordada por Vaclav Klaus. El presidente de la República Checa escribió en el Financial Times un artículo titulado “La libertad, y no el clima, es lo que está bajo amenaza.” Allí dice: “Como alguien que ha vivido bajo el comunismo la mayor parte de su vida, me siento obligado a decir que actualmente veo una mayor amenaza a la libertad, a la democracia, a la economía de mercado y a la prosperidad, procedente del ecologismo, no del comunismo. Esta ideología pretende reemplazar la libertad y la evolución natural de la humanidad por una especie de planificación global centralizada.”
Sin embargo, a pesar de la cruzada antiecológica, de obras como Estado de miedo, El ecologista escéptico y de la censura de la administración Bush, e l cambio climático ya no es una mera hipótesis o una opinión, sino un hecho científicamente comprobado. Las evidencias son sólidas: sólo durante los últimos treinta años la temperatura promedio de la superficie terrestre aumentó 0.6 grados centígrados; se modificaron el inicio, la duración y el final de las estaciones; aumentó en diez centímetros el nivel del mar debido al aumento de la temperatura de los océanos y al derretimiento y retracción de los glaciares. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y la Organización Meteorológica Mundial, ha proyectado escenarios futuros bajo distintas variables. A pesar de que los modelos elaborados tienen un alto grado de incertidumbre en el detalle, no hay duda de que en un futuro cercano la temperatura se elevará. De no tomarse medidas correctivas, la temperatura podría incrementarse entre dos y tres grados centígrados hacia el año 2050, y el nivel del mar aumentar a más de un metro, cifras aparentemente pequeñas pero de efectos devastadoras para el frágil equilibrio de nuestro ecosistema.
La preocupación por este asunto no proviene del convencimiento de que la humanidad no tiene derecho a intervenir sobre los fenómenos naturales de la forma como lo está haciendo en la actualidad. Proviene, más bien, de la conveniencia de asumir los costos económicos que implica la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero, ya que, de no hacerlo, el precio a pagar va a ser mucho mayor.
La prensa ha desempeñado un controvertido papel en este asunto. Quienes se oponen a la teoría del calentamiento global sostienen que los periodistas han actuado con ligereza, amarillismo e irresponsabilidad a la hora de informar sobre el tema. Sin embargo, múltiples evidencias muestran que los grandes grupos mediáticos han seguido, hasta hace muy poco tiempo, el guión dictado desde el poder.
Las presiones de la industria de los combustibles fósiles a los medios de comunicación para que otorguen el mismo peso a un puñado de escépticos del calentamiento global que a los hallazgos de la IPCC no ha desaparecido. Y los medios y los periodistas han aceptado dejarse coaccionar. Decía el recientemente fallecido Norman Mailer: “Sobre los periodistas pesa un gran sentimiento de culpa. Saben que contribuyen a mantener la ligera demencia de Estados Unidos.” Y no le faltaba razón, al menos en este asunto. Durante años, la prensa de Estados Unidos abordó el tema del calentamiento global básicamente desde la perspectiva política y diplomática, ignorando los efectos del calentamiento en la agricultura, el agua, la vida vegetal y animal y la salud pública.
La prensa estadounidense ha repetido sistemáticamente la versión de que los científicos que alertan sobre el peligro del cambio global son deshonestos. “Resulta increíble –escribe Al Gore– que el público ha estado oyendo estas opiniones desacreditadas de los escépticos tanto o más de lo que han oído las ideas consensuadas por la comunidad científica global. Este hecho vergonzoso constituye una notoria mancha en la historia de los medios de prensa estadounidenses modernos y, tardíamente, muchos líderes del periodismo están dando algunos pasos para corregirlo.”
A pesar de ello, los “escépticos” del cambio global han expresado opiniones muy críticas sobre los periodistas. El recule de la cobertura informativa sobre el tema por parte de algunos medios de comunicación ha sido fuertemente cuestionado. En el mejor de los casos, se afirma que los hombres y mujeres de la prensa son responsables de practicar un periodismo descuidado y parcial.
En Estado de miedo, los reporteros son meros copiadores de boletines de prensa de los grupos ambientalistas, incapaces de contrastar la información que obtienen con otras fuentes. Es así como Peter Evans, el personaje de la novela que trabaja como abogado de una importante firma que tiene por clientes principales a organizaciones ecologistas y a un magnate que las financia, pregunta sobre un periodista que en el libro cubre temas sobre el medio ambiente: “¿Este tipo está leyendo solamente un boletín de prensa?” Y el profesor Kenner les responde: “Así es como los hacen hoy en día. Ni siquiera se molestan en cambiar una frase aquí o allá. Sólo leen la copia. Y, por supuesto, lo que dice no es verdad.” La novela narra, en el terreno de la ficción, lo que los escépticos afirman en la realidad.
Durante un programa que el canal 4 de la televisión británica proyectó titulado El gran engaño del calentamiento global, Níger Calder, ex director de New Scientist, aseguró: “Lo que me asombra, tras toda la vida dedicada al periodismo, es ver cómo los más elementales principios del periodismo parecieran haber sido olvidados en este asunto [...] tenemos toda una nueva generación de periodistas dedicados al tema medioambiental. Si la historia del calentamiento global se va a la papelera, lo mismo pasará con sus trabajos. Es así de crudo. De manera que la información tiene que hacerse más y más histérica [...] Tienen la necesidad de ser más y más estridentes.”
Cuando George W. Bush se convirtió en un cristiano renacido, le tomó un enorme cariño a una pintura de W. H. Koerner llamada Un deber que cumplir. Tanto así que su autobiografía lleva el mismo nombre. El cuadro adorna su oficina. La obra de arte representa un vaquero de nombre Charles Wesley montando a caballo, decidido a cruzar una empinada y escabrosa vereda. Según el presidente, el mensaje del jinete es que “servimos a Alguien más grande que nosotros mismos”. Es decir, para el mandatario, la misión de Wesley en el mundo fue difundir la palabra del cristianismo metodista en el oeste de Estados Unidos a finales del siglo XIX.
La vida de Charles Wesley fue, sin embargo, bastante diferente a como la ve el presidente de Estados Unidos. Según el investigador Jacob Weisberg, el vaquero del cuadro no es más que un ladrón de caballos que, después de haber sido hecho prisionero, logra escapar en Nebraska. El cuadro representa su huída.
La versión de la administración de Bush y la de los escépticos sobre el cambio climático guarda una enorme similitud con la visión que sobre el cuadro de W. H. Koerner tiene el mandatario estadounidense. Donde ellos quieren ver una labor misionera realmente se esconden los intereses de forajidos.
www.rebelion.org
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El cambio climático ya afecta a la Reserva Nacional del Titicaca |
La neurosis del clima está alterando el proceso de crecimiento de la totora, un recurso valioso para aquellos que habitan la ribera del lago
Por Carlos Fernández Baca, colaborador
Conforme avanzan los días, a Carlos Jallo Escobar le resulta cada vez más complicado ingresar al lago Titicaca en su bote para cortar totora fresca y alimentar a su ganado.
Los totorales que sobresalen en el espejo de agua no están verdes, como corresponde a esta época del año, sino resecos hasta en 40%. Lo peor es que seguirán marchitándose irremediablemente con la llegada de las heladas; él intuye, entonces, que desde julio deberá comprar pacas de forraje si quiere alimentar a sus reses para producir leche, que luego transformará en quesos que venderá en los mercados de la ciudad para sostener a su familia. De eso vive.
Pero el fenómeno no es reciente, y es esto lo que más preocupa. Él asegura que desde hace tres años viene observando esas mismas reacciones en los totorales que crecen frente a Huerta Huaraya, la comunidad donde vive. Además, el llacho, un alga muy nutritiva que también sirve de alimento a sus vacas, está desapareciendo y en su lugar aparece la puruma, otra alga que sus animales rechazan.
Carlos está preocupado: él es presidente del comité de conservación de los recursos naturales de su comunidad y, como tal, debe velar por preservar los alimentos que el lago les provee y que benefician a unas 200 familias.
Estos comités de conservación (17 en total) fueron organizados por la Reserva Nacional del Titicaca (RNT) precisamente para impedir la explotación irracional de los recursos naturales en el área (a través de la caza de aves silvestres o la pesca indiscriminada o la quema de totorales), y para preservar la belleza del paisaje y alentar entre los pobladores el uso de esos recursos en armonía con el medio ambiente. Pero todo ese esfuerzo parece inútil ante los cambios originados por factores climáticos que alteran lentamente el panorama de la reserva.
UN PROBLEMA MAYOR
El jefe de la RNT, David Araníbar Huaquisto, explica que el temprano envejecimiento de totorales se debe a las lluvias irregulares, las heladas meteorológicas anticipadas y otros factores que, además, afectan a la biodiversidad que ahí se desarrolla.
"El fenómeno comenzó hace tres años y no se sabe si continuará el año que viene. Es el típico efecto invernadero, es decir, el incremento de la temperatura en el día y su descenso en la noche, siempre entre 1,5 y 2 grados por encima o por debajo de los valores normales", explica.
Esa variación del factor climático está causando desórdenes en algunas plantas no leñosas y forrajeras que no logran adaptarse a las heladas meteorológicas de las noches, ni al exceso de calor en el día ni a las lluvias irregulares en la región. La totora (que crece entre diciembre y marzo) debería aflorar entre abril y mayo y luego pasar a la etapa de polinización, manteniéndose en un estado fenológico verde hasta en 90%.
Sin embargo, en abril de este año apenas conserva 40% de su verdor y su floración es débil y es casi seguro que no dará los frutos (semillas) esperados. Esto, además, altera el ciclo alimenticio de las especies de la reserva.
Al mismo tiempo, el temprano marchitamiento de la totora obligará a los pobladores a quemar grandes extensiones de totorales. Normalmente puede haber quema controlada de totorales entre julio y agosto con autorización de la RNT (esto ayuda a apurar el rebrote de la planta con la nueva temporada de lluvias); sin embargo, personas inescrupulosas que logran burlar la vigilancia de los guardaparques suelen iniciar quemas para la caza furtiva de aves silvestres --que luego comercializan en los mercados de la ciudad-- o para adelantar el proceso de rebrote de la totora.
Esta quema de totorales en forma descontrolada pone en riesgo el débil ecosistema de la reserva. Es decir, el problema es aun mayor.
CAMBIO DE HÁBITAT
En la RNT se concentran más de 23 mil hectáreas de totorales, que representan el 60% de todos los totorales existentes en el lago Titicaca. Se estima una biomasa de 1,9 millones de toneladas métricas de totora.
El peligro que supone el secamiento de los totorales radica en los perjuicios que sufrirán los procesos de reproducción de aves y peces (la RNT protege 35 variedades de aves silvestres, algunas en peligro de extinción, como el zambullidor del Titicaca, una especie única en el mundo). Al secarse los totorales, muchas aves migrarán hacia otras zonas por no tener lugares adecuados donde anidar. Lo mismo ocurriría con peces en peligro de extinción, como el suche y el maure, que desovan en las algas que rodean los totorales.
A ello se suma que en la ribera de la reserva viven unos 15 mil habitantes que subsisten directamente de los recursos que el lago les provee (como el forraje para el ganado que crían); otros 40 mil están relacionados indirectamente.
Nadie puede predecir cuáles serán los efectos finales del cambio climático en los totorales del Titicaca; por ahora solo queda esperar que el efecto invernadero no avance más. Pero la desaparición de los totorales sí tiene una posible solución: la RNT viene capacitando a las comunidades para que practiquen la cosecha de totora con cortes rotativos que permitan el rebrote en forma gradual y, de esta manera, evitar la quema indiscriminada.
Además, esta entidad elaboró un perfil de proyecto para transformar la totora en harina para alimento de ganado. El esfuerzo por darle este valor agregado permitiría que todas las familias que viven alrededor de la RNT obtengan nuevos ingresos económicos y puedan sostener a sus familias. Es la única manera.
Una razón de peso para proteger los totorales del lago
Es innegable que el cambio climático afecta a la Reserva Nacional del Titicaca y en general todo el área lacustre que comparten Perú y Bolivia. El director regional del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi-Puno), Hernán Saavedra, explica que estas anomalías se manifiestan con heladas en plena temporada de verano, y en el déficit de 40% en las precipitaciones con referencia a sus valores normales.
El nivel del lago, en el presente año, no alcanzó su valor normal de 3.810 metros sobre el nivel del mar. El déficit es de medio centímetro, que multiplicado por los 8.600 km2 del espejo de agua del lago, significa varios miles de metros cúbicos menos.
La contaminación que sufre la bahía interna de Puno no afecta a la Reserva Nacional del Titicaca. Esto se debe a la presencia de totorales, que actúan como barreras naturales ante el avance de la contaminación.
Según explica el jefe del Área de Ecología de la Facultad de Biología de la Universidad Nacional del Altiplano, Gilmar Goyzueta, los totorales absorben la materia orgánica compuesta por fósforo y nitrógeno, principales elementos de las aguas servidas.
Goyzueta sostiene que el manto de lentejas verdes que cubre parte de la bahía de Puno se concentra y puede observarse básicamente en la ribera de la ciudad y no así aguas adentro de la bahía. Esta es una razón más para preservar los totorales. Si no existieran los totorales, la contaminación sería mucho mayor.
MÁS DATOS
Una crisis que se vuelve constante
4El efecto invernadero nace como consecuencia del proceso acelerado de tala y quema de bosques en la amazonía de Brasil, Bolivia y Perú. Sus efectos están apreciándose más en el Altiplano debido a su configuración geográfica.
4A partir de las heladas registradas en marzo de este año en el Altiplano, se reportaron daños severos en cientos de hectáreas de cultivos de papa, quinua y otros alimentos de panllevar. Pero nunca se dijo que también habían afectado a los totorales. La alarma es evidente.
www.elcomercio.com.pe
lunes, 19 de mayo de 2008
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República Bolivariana de Venezuela ministerio del poder popular para las relaciones exteriores |
nota de protesta
caracas 17 mayo 2008
EL Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela saluda al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Colombia, en ocasión de formular su más enérgica protesta por la incursión ilegal de tropas del Ejército colombiano en territorio venezolano, ocurrida el día 16 de mayo en el sector Los Bancos del Municipio Páez del Estado Apure.
La Comisión de 60 hombres del Ejército colombiano, al mando de quien se identificó como el Subteniente del Ejército Colombiano, Jhonny Ocampo Jurado adscrito al Batallón Especial Energético y Vial No 1 Gral. Juan José Negro Velasco, con sede en la Base Militar Cubará, departamento de Arauca, Colombia, fue interceptada en las coordenadas N - 07o 02'' 12,5' - W - 072o 02'' 6,4' a 800 (ochocientos) metros de la línea fronteriza en territorio venezolano y fue obligada a abandonarlo inmediatamente.
El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, a nombre del Gobierno venezolano, hace propicia la ocasión para exigir al Gobierno colombiano que vele por el cese inmediato de estas violaciones del Derecho Internacional, de la soberanía y de la integridad territorial de Venezuela, y aplique las sanciones correspondientes a los responsables de las mismas.
El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela ve con preocupación que este acto de provocación se produzca en momentos en que nuestro Gobierno ha denunciado la política belicista del Gobierno colombiano que busca deliberadamente la desestabilización de la Región.
www.mre.gov.ve/Noticias/A2008/comunic-138
domingo, 18 de mayo de 2008
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Comunicación sobre el Cambio Climático |
Autor
Fecha de publicación
2005
Resumen
La División de Convenciones Ambientales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA-DEC, en asocio con la ONG ecuatoriana Corporación Oikos, acordó iniciar la promoción del uso racional de la comunicación en apoyo a la gestión del cambio climático en América Latina. Se estimó conveniente tener como marco de referencia el Programa de Acción de Nueva Delhi y se decidió como primera acción, producir un manual sobre planificación de la comunicación, que con un enfoque de "comunicación para no comunicadores", pudiera ser de ayuda para quienes tienen la responsabilidad de implementar acciones de esta clase en apoyo a la gestión sobre el cambio climático.
Este documento es una guía de ejercicios prácticos para organizar el uso de la comunicación social en apoyo a las diversas iniciativas de implementación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en la región. Se aborda desde el concepto de la planificación de la comunicación, considerando los diversos elementos que constituyen un proceso típico de comunicación: emisores, receptores, mensajes (información), medios y recursos de transferencia de la información; y enfoques de la relación emisores-receptores, tales como condiciones, intenciones, efectos y entorno social en el que tiene lugar el proceso.
http://www.oikos.org.ec/chalajacobo/clientes/Oikos/oikos.nsf/0/9482980C74ACC1F1882570DF007D6CAB/$FILE/CambioClimatico.pdf?openelement
Editorial
Corporación Oikos
Número de páginas
128
Idiomas
Español
Contacto
Corporación OIKOS
Calle Luxemburgo N34-80 y Holanda
Quito, Ecuador.
Teléfonos: (593)2 2461595/6; 2462012
Fax: (593) 2. 246-1212
Email: oikos@andinanet.net
O visite la página web de la Corporación OIKOS
Fuente
Tomado de la página web de PNUMA.
www.comminit.com/es/node/174150
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Cómo aprovechar el agua de lluvia |

Si analizamos el consumo de agua en los hogares, encontraremos la paradoja de que estamos comprando un recurso que nos cae del cielo. ¿Por qué no ahorramos, recuperando este caudal gratuito de agua? Con un frente de lluvias que descargue 30 litros, y un tejado normal de unos 150 metros, podemos obtener una reserva de 4.000 litros de agua de perfecta calidad, gratis.
Desde antiguo, las aguas pluviales han sido consideradas excelentes para el consumo. Antaño se recuperaban para la prolongada sequía de los meses estivales; era una costumbre de los pueblos mediterráneos, y fueron los romanos quienes idearon la forma de almacenarla: el aljibe. Hoy la iniciativa ha pasado del sur al norte: los procesos de potabilización y el transporte hasta el consumidor han encarecido el coste del agua vertiginosamente; por ello países como Alemania, sin rastro de sequía, subvencionan el aprovechamiento doméstico del agua de lluvia.
El 50% de la factura, gratis
Hasta un 50% del agua corriente que gastamos en nuestras casas puede ser sustituida por agua pluvial. Podemos utilizarla en todo aquello que no requiera agua potable: el WC, la lavadora, la limpieza en general, el riego del jardín, el lavado del coche... El agua de la lluvia es de una calidad excelente, lo que significa riego para nuestras plantas sin cloro ni productos químicos, y lavadoras sin problemas de cal.
El agua caída en el tejado, la azotea o la terraza se canaliza por los bajantes, se filtra y se conduce al interior de un tanque soterrado. Estos depósitos se fabrican con hormigón, o con polietileno de alta densidad, materiales que conservan el agua perfectamente sin necesidad de tratamientos. Desde ahí, mediante un circuito secundario, podremos llevarla hasta los baños o la cocina.
Riego para el jardín
Otra solución más sencilla y barata es el suministro para nuestro jardín. Adaptamos un filtro al canalón y sencillamente lo conectamos a un depósito, así dispondremos de agua pura para el riego, o para llenar el estanque. Estos depósitos pueden tener diferentes formas, desde los sencillos barriles verdes a las tinajas de ambiente mediterráneo, que armonizan con el estilo del jardín o la terraza.
La zona “productiva” es el tejado, por ello antes de montar nuestro aljibe debemos comprobar que no hay reparos a la calidad del agua recogida, tales como la cercanía de fábricas que emitan productos tóxicos al aire, o una alta contaminación por el tráfico.
Las garantías sanitarias
La intermitencia de las lluvias permite aprovecharlas cíclicamente; para una vivienda de 4 personas con un pequeño jardín, 2.000 litros de almacenamiento serán suficientes. Mediante asequibles dispositivos de filtrado, el agua reposa en los tanques limpia, sin olores y en perfectas condiciones sanitarias, lo cual repetidas veces ha sido avalado por laboratorios como el Instituto Higiénico de Bremen.
Las empresas cada vez presentan más sofisticaciones: el mercado ya ofrece sensores que detectan cuándo hay agua de lluvia acumulada en el tanque y, de manera automática, la llevan a las tuberías mediante una electroválvula, hasta que se vacía el tanque.
En definitiva, montar en nuestra casa un dispositivo que permita aprovechar el agua de lluvia es una perpetua fuente de ahorro, así como una ayuda a la sostenibilidad.
Por Fernando Barón
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