domingo, 4 de octubre de 2009

Calentamiento global: los “refugiados climáticos” de Kenia

Efectos de la gran sequía en África oriental: Los cadáveres putrefactos dan testimonio de la magnitud de la catástrofe que se avecina en el África oriental. No ha llovido en 3 años y los paisajes presentan esqueletos de animales muertos.

En las llanuras de Marsabit, el calor es tan intenso que los arbustos parecen temblar. La maleza blanqueda por el sol, parece un bosque de árboles de Navidad falsos. Los cadáveres de ganado y camellos se desparraman en todas direcciones sobre la tierra roja quemada . Pueden verse vacas esqueléticas que se dan por vencidas y se derrumban para moriren bajo los arboles sin hojas .

No ha llovido durante tres años. Un pastor ha perdido 160 de sus ovejas y cabras: "Ya no llueve… no hay pasto", dice y agrega "Si yo fuera joven me iba a buscar trabajo efectivo. Soy viejo. Terminaré muriendo con mis animales."

En toda el África oriental una extraordinaria sequía está secando los ríos y praderas, quemando los cultivos y amenazando con provocar una hambruna que afectaría a millones de personas. En Kenia, la economía más grande y más fuerte en la región, los ríos que alimentan grandes reservas de caza se han secado y puesto que el país depende de la energía hidroeléctrica, la electricidad se está racionando en las ciudades.

Y, sin embargo, es en el semi-desierto, en el extremo sur de la zona del Sahel, donde los cambios más dramáticos se están haciendo sentir que incluso los camellos están muriendo de sed. Los animales han desaparecido y también los hombres que desde hace un año salieron con sus rebaños en busca de pastos, mientras las mujeres y los niños esperan.

De acuerdo con el folclore keniano, un desastre climático sacudió la misma región hace unos 120 años, desastre que es recordado en la lengua local como la "arbah ", o catástrofe en la cual familias hambrientas se vieron obligados a vender a sus hijos a cambio de ganado para sobrevivir. La gente dice que a "arbah" ha regresado. Hay cadáveres por todas partes y la mayoría de las personas han perdido sus animales. Pronto la gente empezará a morir."

En todo el norte de Kenya la falta de agua y las peleas por las tierras de pastoreo y el ganado superviviente han iniciado un conflicto étnico. La batalla por la supervivencia se intensifica mientras el número de muertos asciende. Sesenta y cinco personas han sido asesinadas en la región de Turkana sólo desde enero.

Mientras el gobierno de Kenia se debate entre luchas internas y corrupción, los grupos de ayuda internacional han visto limitadas sus posibilidades de crédito para vales de alimentos que se agotarán en menos de quince días, dejando sin comida a cientos de familias. En la última semana, organizaciones como Oxfam y CAFOD han lanzado llamamientos de emergencia y la ONU ha recibido menos de la mitad de los 350 millones de libras esterlinas que ha pedido.

Pero nadie puede donar lo que en realidad se necesita: lluvia. Leine Mpoke ha estado trabajando para desentrañar los ciclos de sequía, la deforestación local y las influencias del clima mundial para el Grupo de Trabajo de Kenya. Explica que en la década de 1970 hubo una gran sequía. En la década de 1980 el ciclo de la sequía se aceleró pues se presentó una vez cada siete años, y en la década de 1990, una vez cada cinco años. A principios de esta década, casi no ha habido lluvias de temporada. "La sequía es perenne"… son "las consecuencias del cambio climático global.

La montaña de Marsabit se alza desde el semi-desierto del norte de Kenia para tocar las nubes a casi 2.000 metros de altura. Sus laderas de tierras altas siempre habían ofrecido un respiro al calor y el polvo de la sabana. La montaña era conocida como "Saku" o niebla, y su bosque elevado ofrecía protección a elefantes, kudus, leones y lagos de gran altitud. Ahora es el hogar de los refugiados climáticos que han incrementado la población del lugar a más de 40.000. Adan Ibrahim creció en Marsabit y explica que es triste ver cómo ha cambiado la geografía de la zona: "Antes era todo verde, ahora es horrible y polvoriento."

"Recuerdo que cuando era niño había tantos alimentos que no sabía qué hacer con ellos."

Hoy dirige una organización local llamada CIFA que está trabajando con las comunidades nómadas para la distribución de cupones de alimentos. Ibrahim describe lo que está sucediendo como una "crisis nacional".

"El clima ha obligado a la gente a irse a la montaña. El número de personas pobres está aumentando cada día. Ellos talan los bosques para hacerse de leña, degradando el medio ambiente."

Los dos lagos de montaña se han secado y ocho elefantes han muerto de hambre en los últimos meses. "Si no fuera por el cambio climático, no tendríamos esta concentración de personas, es un círculo vicioso", dice Ibrahim.

Esto es parte del reportaje publicado por Daniel Howden en el Independent de Londres… una breve descripción de lo que ocurre en el África oriental, en donde el moderno término "refugiados climáticos" está tomando cada vez más relevancia…


Fuente original: http://www.independent.co.uk/news/world/africa/the-great-drought-disaster-looms-in-east-africa-1797003.html

http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7341300404651492445

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