miércoles, 25 de noviembre de 2009

El informe científico de Copenhague: los últimos datos nos acercan a los peores escenarios del IPCC

Este próximo diciembre se realizará en Copenhague la conferencia de la ONU sobre el cambio climático. El objetivo de esta conferencia es llegar a un acuerdo entre los estados para reducir las emisiones de gases invernadero, en base al informe del IPCC del 2007, y como no, la voluntad de los dirigentes políticos de los estados a la hora de tomar medidas para paliar el calentamiento global.

A pesar de que el informe del IPCC más reciente es del 2007 y eso es relativamente próximo, sí que es cierto que entre las previsiones del 2007 y lo observado estos dos últimos años permite extraer algunas conclusiones sobre si las medidas que han ido implementando los estados en base a un protocolo de Kyoto prácticamente olvidado han permitido mejorar algo los escenarios previstos por el IPCC y ver si realmente es necesario un empuje y una acción contundente para reducir las emisiones.

Por ello, la jornada de Copenhague no sólo se basará en economía y política, necesaria para dirimir cuanto paga la pena invertir para paliar los peores efectos del calentamiento global futuro, sinó que también, un poco ya que para algo está el panel del IPCC, de ciencia. Por eso unas cuantas decenas de científicos han realizado una actualización del AR4 del IPCC (donde colaboraron más de 2.500 científicos) comprobando como está el estado del clima respecto a las previsiones del IPCC.

Este informe, que puede ser consultado en red, nos dá, a pesar de la cercanía de finales del 2007 a día de hoy algunas sorpresas, la mayoría bastante desagradables.

- Estamos fracasando estrepitosamente en reducir las emisiones de CO2. Los datos indican que estos dos años estamos por encima del escenario más pesimista del IPCC, tal y como muestra la siguiente gráfica:

- El metano, que se había estabilizado en los últimos años, ha vuelto a repuntar ligeramente. Aún así no se sabe exáctamente a que es debido ya que estas emisiones se detectan en el hemisferio norte y podrían tener un origen natural como respuesta del rápido incremento de temperaturas y la pérdida de reservorios naturales de CH4. Si fuera así, se ha de esperar que el metano incremente su concentración durante unas cuantas décadas, empeorando el efecto invernadero producido por las emisiones humanas.

- El incremento de temperaturas en la atmósfera próxima a la superficie observado es prácticamente al predicho por el IPCC. Si el IPCC predecía un calentamiento global en los primeros 25 años del siglo XXI de 0,177 ºC por década, el observado incluyendo los dos últimos años es de 0,187 ºC por década. Tal y como muestra la siguiente gráfica, a pesar que el 2008 fué más frío que en el 2007, esto no ha afectado al ritmo de calentamiento por década.

La concentración de vapor de agua atmosférico que el IPCC predijo que aumentaría como respuesta al incremento de temperaturas ayudando a los gases invernadero ampliando su efecto, lo ha estado haciendo al ritmo previsto.

- Los ciclos de lluvias están cambiando más rápidamente de lo que se pensaba que harían en el 2007. Se ha agrabado la sequera en las zonas subtropicales y se han incrementado la lluvia en las zonas humedas del planeta, esta velocidad de cambio en los ritmos de lluvias puede indicar que los fenómenos atmosféricos extremos sean más intensos de los esperados. Como ilustra la siguiente gráfica (sólo de los EEUU que es de los que se tiene un seguimiento más sistematizado) los días en los que se han detectado lluvias torrenciales han ido en aumento.

- Se ha identificado un retroceso del nivel del permafrost en el hemisferio norte (a latitudes norteñas, a mayor altura y a un nivel de mayor profundidad en el suelo). Lo cuál está permitiendo a las bacterias productoras de CO2 descomponer la materia orgánica retenida en el permafrost. El AR4 del IPCC no contemplaba el efecto de amplificación que puede producir la liberación de las 277Gt de Carbono almacenada en las zonas superficiales del permafrost, y para la ciencia es ahora mismo una incógnita sobre cómo este efecto amplificador, fruto del calentamiento global previo, puede agravar las predicciones del IPCC del 2007. Este efecto, además puede estar relacionado con los incrementos de metano observados en el hemisferio norte de fuentes no identificadas. Si esto fuera así, las previsiones del IPCC del 2007 tendrían que ser corregidas hacia escenarios más catastrofistas.

- Los glaciares continentales y alpinos están derritiéndose a un ritmo más alto que el predicho por el IPCC. Si este afirmaba en el AR4 del 2007 que el ritmo de retroceso de los glaciares alpinos y continentales era responsable de un incremento del nivel del mar de 0,8 mm anuales, el observado es de 1,2 mm anuales.

- La pérdida de hielos continentales de Groenlandia y Antártida están incrementando el nivel del mar a un ritmo superior al predicho por el AR4 del IPCC. Si el estado de los estudios en el 2007 indicaban que el ritmo de pérdida de masas glaciares de Groenlandia y la Antártida hacían incrementar el nivel del mar 0,4 mm anuales ambas, los estudios y datos recogidos entre 2007 y 2009 indican que ese ritmo es más alto. La pérdida de hielos continentales groenlandeses parece ser que es responsable por sí sola de un incremento del nivel del mar de 0,5mm anuales, mientras que la pérdida en la Antártida la aceleración en la pérdida de masas de hielo continental (se ha doblado el ritmo que se creían que tendría en el 2007) hace empeorar la previsión a 0,7 mm anuales.

- Los hielos marinos árticos están sufriendo un ritmo de retroceso mucho mayor que el predicho por los modelos del IPCC, en especial en los mínimos de extensión en el verano. Esto es debido a que en los modelos del 2007 no se contempló correctamente el efecto de la pérdida de albedo a nivel local por la desaparición de hielos o la aparición de charcos en la superficie del hielo marino o a la cobertura de estos hielos por partículas de carbón. La gráfica que compara la extensión de hielos árticos en su mínimo de septiembre y los predichos en el modelo climatológico del IPCC 2007, es dramático.

- En el caso de los hielos marinos antárticos su ligero incremento predicho por el IPCC debido a una mayor actividad de los vientos circumpolares que empujan los hielos y las masas de aire frío fuera del continente antártico, se está observando.

- Los nuevos estudios y cálculos indican que las capas superiores del océano (entre 0 y 700 metros) han almacenado un 50% más de calor que los estudios utilizados por el IPCC AR4. Lo cuál hace ahora consistente el incremento de temperatura y de energía térmica de los océanos con el incremento del nivel del mar observado.

- Como buena noticia, aunque se ha de coger con pinzas ya que los modelos de corrientes termohalinas tienen ciertas carencias a la hora de entender y describir el comportamiento de tales corrientes, si el IPCC AR4 anunciaba que había una posibilidad del 10% de que la corriente termohalina el atlántico norte se cortara bruscamente hacia el 2100 y que en un 90% simplemente se frenaría, los nuevos estudios publicados entre 2007 y 2009 indican que esta probabilidad es prácticamente nula.

- El nivel del mar está aumentando el doble que el predicho por el IPCC TAR (el realizado en el 2003), y en la banda más catastrofista del IPC AR4 del 2007. Como se puede ver en la gráfica siguiente, los datos observados indican que el peor de los escenarios del IPCC para incrementos del nivel del mar es el que se está observando. Esto es debido a que en el modelo del IPCC AR4 no contemplaba el mayor ritmo de pérdida de masas de hielos continentales y de la masa de hielo antártico y groenlandés, utilizando estos datos nuevos, para un escenario intermedio del IPCC con un incremento de temperaturas de 4ºC para finales de siglo, pasa de un incremento del nivel del mar de 0,5-1 metros a 1-2 metros, doblando el nivel del mar previsto para todos los escenarios.

La evolución del conocimiento en climatología y los datos que se han ido recopilando indican que el escenario en el que nos encontramos está siendo el peor de los previstos por el IPCC, y en algunos casos las propias predicciones del IPCC se están quedando cortas. Si esto no lo tenemos en cuenta y nuestros dirigentes políticos mundiales no toman cartas en el asunto, el escenario futuro puede ser bastante desalentador. Es evidente que el clima está evolucionando peor de lo esperado por los escenarios intermedios u optimistas del IPCC y por tanto las consecuencias sociales, económicas y en la biosfera que hemos de esperar son las peores entre las predichas por el IPCC. Por tanto, comienza a ser un absurdo no tomar cartas en el asunto y que los gobiernos no lleguen a un acuerdo serio en la Conferencia de Copenhague de este diciembre.

http://www.joserodriguez.info/bloc/?p=2554


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