lunes, 12 de mayo de 2008

Los ciclones soplan con mayor violencia con el cambio climático


Los expertos siguen divididos sobre los vínculos entre el cambio climático y los ciclones, cuyo número permanece estable pero su virulencia aumenta, como lo demuestra la devastación sembrada por el "Nargis" a su paso por Birmania, donde fallecieron al meno

Los expertos siguen divididos sobre los vínculos entre el cambio climático y los ciclones, cuyo número permanece estable pero su virulencia aumenta, como lo demuestra la devastación sembrada por el "Nargis" a su paso por Birmania, donde fallecieron al menos 80.000 personas.

"Hay una media de 80 tormentas tropicales o ciclones cada año en el mundo y no parece que su número aumente", explica Frederic Nathan, del Instituto Meteorológico de Francia (Meteo-France).

En el norte del océano Indico, estos fenómenos extremos golpean por lo general cinco veces al año, indistintamente al inicio de la temporada de ciclones, como el "Nargis", o al final, como el "Sidr", que azotó Bangladesh en noviembre de 2007, dejando al menos 4.400 muertos.

"Pero, desde hace una treintena de años, constatamos un aumento del número de ciclones de categorías 4 y 5, acompañados de vientos que soplan a más de 200 km/h. Por lo tanto, hay un incremento global de la intensidad", señala Nathan.

Así, los huracanes de categorías más fuertes - 4 y 5 - se doblaron entre los años 70 y el periodo 1990-2004: de 50 a 90 por lustro, según datos del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta (Estados Unidos).

El profesor Kerry Emanuel, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, asegura igualmente que la potencia de los ciclones se ha prácticamente doblado desde los años 50.

Según el último informe del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (GICC), publicado en 2007, "cabe esperar no sólo más ciclones, sino también de una intensidad superior".

El director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia y experto del GICC, Hervé Le Treut, precisa no obstante que esta observación se basa en estudios en general realizados en el Atlántico y no tanto en el Indico.

"No es sino a largo plazo que podremos determinar si un acontecimiento está asociado a una verdadera tendencia: la meteorología se basa en el azar, pero el clima está constituido por leyes definidas de estadística sobre un periodo de unos 30 años", destaca Le Treut.

Además, "no tenemos sistemas de observación ni datos completos o perfectos sobre todos los océanos del mundo. Y sobre todo nos falta perspectiva sobre lo que pasó antes de la era de los satélites", apostilla.

La comunidad científica permanece dividida: "El problema reside en que los datos de los que disponemos de los últimos 30 años no son suficientemente fiables para que podamos deducir una tendencia local", subraya Adam Lea, del Benfield University College de Londres.

"Sigue siendo muy difícil adivinar el futuro", reconoce.

"Katrina", "Rita", "Wilma": la intensa temporada de ciclones de 2005 - más de una quincena registrados en el Atlántico norte-, e incluso en 2004 - una decena de tifones en Japón y cuatro huracanes en Florida -, han suscitado empero preocupación entre los expertos.

El monto de los daños que provocan estos fenómenos también se ha disparado.

Para el "Katrina", que llegó a las costas de Luisiana y Mississipi el 29 de agosto de 2005 y sumergió Nueva Orleans dejando cerca de 1.500 muertos, el costo se elevó a 125.000 millones de dólares.

Según la Organización Meteorológica Mundial, estos montos astronómicos se deben "en gran medida" al crecimiento de las poblaciones costeras, al elevado valor de los seguros en estas zonas y a la vulnerabilidad de las infraestructuras.
AFP - 5/8/2008 12:18 PM
noticias.prodigy.msn.com

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